OBSERVACIONES METODOLÓGICAS

La opción metodológica del proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras considera que es posible aumentar la visibilidad y mostrar la especificidad de la condición femenina en América Latina a partir de la información cuantitativa disponible -principalmente estadística, producida sobre todo por los organismos públicos- estableciendo criterios para su máximo aprovechamiento desde una perspectiva de género y señalando las limitaciones de la información recogida de este modo. Dicha opción se apoya en las convenciones de las agencias de Naciones Unidas y, en especial, en las recomendaciones del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de Naciones Unidas para Promoción de la Mujer (INSTRAW).

Con estos elementos se estructuró -con la asesoría de especialistas de agencias de Naciones Unidas para América Latina- un cuadro general de demandas informativas en ocho capítulos, optándose por aquellas variables e indicadores que parecieran más adecuados. Todo ello teniendo en cuenta que por tratarse de un proyecto de alcance regional, existía la necesidad de priorizar la información que fuera comparable.

A continuación se señala algunas observaciones y los mayores obstáculos metodológicos de cada tema encontrados en este país.

Identificación socioeconómica

A causa de los problemas de comparabilidad en la región fueron utilizadas las series sobre información económica compuestas por organismos internacionales, básicamente la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y el Banco Mundial, información que procede de organismos oficiales de cada uno de los países.

En cuanto a las cifras sobre pobreza, la fuente fundamental ha sido CEPAL y en especial su Informe "La Pobreza en América Latina al inicio de los años noventa", preparado para la Tercera Conferencia Regional sobre Pobreza celebrada en noviembre de 1992, y publicado por CEPAL en Santiago de Chile ese mismo año. La información para 1991 procede de la Encuesta Nacional de Hogares sobre Medición de Niveles de Vida, ENNIV, de ese año, que aunque no es estrictamente comparable, sí puede usarse como referencia válida.

Demografía

La información demográfica ha descansado sobre los datos censales y las estimaciones realizadas por el Centro Latinoamericano de Demografía, CELADE. Las series de datos de 1950 a la actualidad han sido obtenidas principalmente de CELADE para facilitar la comparabilidad regional, aunque en el caso de Perú existe una razón adicional: no hay información censal disponible desde 1981.

En algunas oportunidades se ha recurrido, para compensar la ausencia de información censal actualizada, a dos tipos de fuentes alternativas: la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar de 1991-1992, ENDES 1991/1992, y la citada ENNIV de 1991. Pero estas fuentes se emplean básicamente para señalar factores diferenciales, a excepción del tema referido a la cantidad de hogares, donde se usa la Encuesta Nacional de Hogares sobre Medición de Niveles de Vida, ENNIV 1985-1986, pero mostrando que no abarca el conjunto de las zonas del país, como se explica más adelante (párrafos sobre el capítulo Trabajo).

Un problema metodológico grave es la ausencia de información consolidada sobre población indígena. Como se vio, aquí se ha tomado como referencia el uso de lenguas indígenas de la población, pero como se advierte insistentemente, ésa sólo es una referencia indirecta. El conjunto de personas que habla lenguas indígenas no equivale al conjunto de población indígena, por cuanto en las zonas rurales dichas lenguas se mantienen regionalmente y los colonos que llegan acaban aprendiéndolas (como sucede claramente con el guaraní en Paraguay). Por otra parte, las cifras que muestran la evolución de uso del castellano indican que mucha población rural (mestiza o indígena) aprende ese idioma. Por todo ello, no puede darse ni siquiera una cifra estimativa de la población indígena en Perú, aunque sea imprescindible señalar su existencia.

Trabajo

Este capítulo tiene los problemas metodológicos que regularmente se presentan en el contexto latinoamericano, a los que se agregan los propios del caso de Perú. Entre los primeros, está el problema de la comparación de los datos censales y los de las Encuestas de Hogares, especialmente cuando se busca ofrecer información de cobertura nacional, como persigue este proyecto. Como se explica en la presentación de resultados, los censos tienen esa cobertura pero subregistran notablemente la participación económica femenina. Cuando, para evitar dicho subregistro, se acude a las Encuestas de Hogares, suele suceder que éstas no alcanzan dicha cobertura nacional (así ocurre en otros países andinos, como Colombia y Ecuador).

En el caso de Perú, al cruzar los factores cobertura y comparabilidad, se obtienen dos tipos de referencias: la información sobre Lima Metropolitana y la que trata de abarcar una alta proporción del territorio nacional. En Lima Metropolitana se ha aplicado durante los años ochenta la Encuesta de Hogares de Niveles de Empleo, realizada por la Dirección General de Empleo del Ministerio de Trabajo y Previsión Social. Esa es la fuente de mayor comparabilidad y la que aquí se utiliza básicamente.

La Encuesta Nacional de Hogares sobre Medición de Niveles de Vida, ENNIV, ha tenido como propósito alcanzar la cobertura nacional. Cuando el Instituto Nacional de Estadística, INE, realizó la primera ENNIV, entre mediados de 1985 y mediados de 1986, excluyó los departamentos afectados por la violencia política (Apurímac, Ayacucho y Huancavelica). Más adelante, cuando el Instituto CUANTO S.A. se hizo cargo de dicha Encuesta, su aplicación en 1991 cubrió una parte menor del territorio: además de los tres departamentos mencionados no incluyó la selva ni la costa rural. Se estima que es representativa del 70% de la población nacional.

Por su actualidad, esa fuente es utilizada frecuentemente en los estudios peruanos, pero cuidando de señalar a qué lugares corresponden las zonas urbanas y rurales, así como evitando las comparaciones entre la ENNIV de 1986 y la de 1991. Esos son los criterios que aquí se han seguido.

En suma, este capítulo ha tenido que emplear diversas fuentes y niveles de cobertura, pero aunque ello aumente la complejidad del mismo, favorece el seguimiento de la participación económica femenina.

Educación

Para este capítulo se ha recurrido a dos tipos de fuentes: a) los Censos y Encuestas para todo lo referente a analfabetismo y niveles de estudios acumulados por la población, y b) en el caso de la información sobre matrícula, el Ministerio de Educación, la Asamblea Nacional de Rectores y las series estadísticas de UNESCO, que se realizan sobre la base de la información nacional que entrega cada gobierno.

Para mostrar los problemas de socialización sexista en los textos escolares se ha usado los estudios sobre libros de texto de Fernández y otros, Imágenes de la mujer y del varón en la visión de las Ciencias Sociales, INIDE & UNESCO, 1986, así como el de Anderson, J. y Herencia, C., La imagen de la mujer y el hombre en los libros escolares peruanos, 1982, INIDE, Lima, s.f.

Salud

Los mayores problemas metodológicos que ha presentado esta área se refieren a la falta de cobertura de los registros sanitarios y civiles, así como a la débil actualización de la información disponible. Como se apuntó en la presentación de resultados, se estima que el subregistro de la mortalidad general se sitúa sobre el 40% del total, lo que afecta a la composición del cuadro epidemiológico, disminuyendo la relevancia de causas referidas a enfermedades tradicionales, complicaciones obstétricas, así como de tipos concretos de mortalidad, principalmente la materna y la infantil.

Por otra parte, el cuadro de causas de muerte registrado en el Informe de OPS Las condiciones de salud de las Américas, Edición de 1990 -que permite la comparación regional- se refiere a 1983, es decir, no capta los cambios sucedidos durante la década difícil, y especialmente a comienzos de los años noventa. Aspectos generales de salud y específicos de salud reproductiva han podido obtenerse de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar ENDES 1991/1992, la cual excluye en todo caso las zonas de conflicto armado.

Legislación

La situación jurídica de la mujer fue analizada a la luz de cuatro grandes cuerpos legales: Constitución Política, Código Civil, Código Penal y Código del Trabajo. Cada uno de estos textos contiene las disposiciones esenciales que consagran la igualdad o desigualdad entre mujeres y hombres: derechos políticos; capacidad civil de la mujer casada y relaciones familiares y patrimoniales; tipificación especial de ciertos delitos en que la mujer es autora o víctima; reglamentación del trabajo femenino y protección a la madre trabajadora.

Se incluyó un breve capítulo sobre derechos reproductivos, disciplina aún en estado de formación, no codificada ni reglamentada. Su tratamiento, por lo mismo, tuvo que ajustarse a un esquema diferente, tanto en este caso como en el de los demás países, donde las situaciones son siempre distintas.

El análisis se ciñó al derecho positivo, si bien en algunas ocasiones se aludió a normas legales derogadas, para demostrar, en casos específicos, la evolución de la ley.

No fue posible obtener datos sobre la administración y aplicación de la justicia, aspecto de gran importancia, especialmente para las mujeres.

Participación sociopolítica

Este capítulo ha encontrado severas dificultades en diversos ámbitos a partir de su accidentada historia política, la crisis económica y del aparato estatal, por la falta de información y por el no registro de información desagregada por sexo. Es el caso de la participación femenina en elecciones, la participación en partidos políticos y organizaciones sociales. La información que se entrega para organizaciones sociales es eminentemente urbana y no incluye organizaciones campesinas ni indígenas.

No fue posible obtener datos sobre los gobiernos regionales, alcaldes departamentales y Concejos Municipales. En otros casos, la información es antigua: directivas de los colegios profesionales, gremios empresariales y sindicatos. No existe un registro oficial público del Poder Judicial, motivo por el cual se utilizó la Guía Judicial que elabora el Ministerio de Justicia para uso interno.

Para el contexto histórico y socio-político se utilizaron diversas fuentes especializadas. Entre ellas, Centro de Estudios de Población y Desarrollo, Diagnóstico Social y Jurídico de la Mujer en el Perú, Lima, 1979; CEPAL, "Limitaciones en las experiencias de organización y participación de las mujeres de sectores urbano-populares en Lima", en La Mujer en el Sector Popular Urbano. América Latina y el Caribe, Santiago de Chile, 1984; Ballón, E., "Estado, sociedad y sistema político peruano", en Meyer, L. y J.L. Reyna (Coords.), Los sistemas políticos en América Latina, Siglo XXI, Universidad de las Naciones Unidas, México, 1989; Rospigliosi, F., "Perú: el peligro de la desintegración", en Cardona, D. (Coord), Crisis y transición democrática en los países andinos, CEREC, Colombia, 1991; Americas Watch, Perú under fire. Human Rights since the Return to Democracy, Yale University Press, U.S.A., 1991; CENTRO-Instituto de Estudios Socioeconómicos y Fomento del Desarrollo, Mujeres Peruanas. La mitad de la población del Perú a comienzos de los 90, Lima, 1993; Revista Mujer/fempress.

La información sobre violencia política ha sido tomada de Constitución y Sociedad, Revista Perú Paz Nº 6-13, Lima, 1992-1993 y del texto de Robin Kirk, La década de Chqwa: los desplazados internos del Perú, CNDDHH, U.S. Committee for Refugees.

Organismos y acción de promoción de la mujer

En este capítulo hubo dificultades de información cuantitativa de las organizaciones de mujeres feministas, gremiales, campesinas, sindicales y políticas. La información entregada está referida, además, principalmente a las organizaciones urbanas. No se tuvo acceso a información sobre organizaciones indígenas y de mujeres negras.

La evolución de los comedores populares se elaboró recurriendo a varias fuentes, básicamente, estimaciones realizadas por Fomento de la Vida, FOVIDA. La información sobre ONG fue recogida por la Unidad de Investigación de Perú a través de 80 entrevistas, por no existir a esa fecha un catastro de este tipo de institución.

Para la historia y el contexto se utilizó, además de las publicaciones señaladas para el capítulo anterior, Centro de Información, Estudios y Documentación, Presencia de la Mujer en las Barriadas, Lima, 1980; Degregori, C.I., Blondet, C. y Lynch N., Conquistadores de un nuevo mundo, Instituto de Estudios Peruanos, IEP, Lima, 1986; CIPCA, Mujer Campesina. Experiencias de Investigación y Capacitación, Perú, 1986; Grandón, A. y otras, Crisis y Organizaciones Populares de Mujeres, Lima, 1987; Barrig, M. (Ed.), De vecinas a ciudadanas. La mujer en el desarrollo urbano, SUMBI, Lima, 1988; Delpino, N., "Las organizaciones femeninas por la alimentación: el menú sazonado", en Pásara, L. y otros, La otra cara de la Luna. Nuevos actores sociales en el Perú, CEDYS, Argentina, 1991; Blondet, C., Las mujeres y el poder. Una historia de Villa El Salvador, IEP, Lima, 1991.