![]()
La opción metodológica del proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras considera que es posible aumentar la visibilidad y mostrar la especificidad de la condición femenina en América Latina a partir de la información cuantitativa disponible -principalmente estadística, producida sobre todo por los organismos públicos- estableciendo criterios para su máximo aprovechamiento desde una perspectiva de género y señalando las limitaciones de la información recogida de este modo. Dicha opción se apoya en las convenciones de las agencias de Naciones Unidas y, en especial, en las recomendaciones del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de Naciones Unidas para Promoción de la Mujer, INSTRAW.
Con estos elementos se estructuró -con la asesoría de especialistas de agencias de Naciones Unidas para América Latina- un cuadro general de demandas informativas en ocho capítulos, optándose por aquellas variables e indicadores que parecieron más adecuados. Todo ello teniendo en cuenta que por tratarse de un proyecto de alcance regional, existía la necesidad de priorizar la información que fuera comparable.
En el caso de Nicaragua se ha partido de la existencia de una investigación previa, realizada entre 1987 y 1988 por Ana Isabel García y Enrique Gomáriz, investigadores de FLACSO en Costa Rica y recogida en la publicación Mujeres Centroamericanas, procediéndose a completar y actualizar esa información de acuerdo a las nuevas necesidades.
A continuación se formula algunas observaciones y se señala los mayores obstáculos metodológicos de cada tema encontrados para este país.
IDENTIFICACIÓN SOCIOECONÓMICA
Debido a problemas de comparabilidad para la región, fueron utilizadas las series de información económica compuestas por organismos internacionales, principalmente CEPAL, BID y Banco Mundial, cuya información procede a su vez de organismos oficiales en cada país. No obstante, en el caso de Nicaragua se ha utilizado también información del Banco Central, obtenida a través de peticiones expresas realizadas por el proyecto, en los casos en que se indica (al citar la fuente de los tabulados de este capítulo).
Las estimaciones de pobreza fueron construidas mediante la metodología referida a las Necesidades Básicas Insatisfechas, NBI (hacinamiento, servicios higiénicos y de agua, nivel de educación y dependencia económica), sobre la base de los resultados de las encuestas ESDENIC ‘85 y de la Encuesta Nacional de Hogares de Medición del Nivel de Vida 1992-1993, ENHMNV ‘92-93.
DEMOGRAFÍA
Dado que los datos censales no permiten una información actualizada (el último Censo se realizó en 1971), las principales fuentes de información demográfica han sido las estimaciones y proyecciones nacionales, elaboradas por o con la colaboración de CELADE (fuese información publicada o no), y las encuestas nacionales de 1978, de 1985 y las dos de 1993 (PROFAMILIA: Salud familiar y Nivel de Vida de INEC, además de los registros continuos de las estadísticas vitales.
Uno de los principales problemas de algunas de las encuestas es que no todas tienen cobertura nacional.
Es el caso de las encuestas de 1978 y PROFAMILIA 1993, que excluyen la zona atlántica del país, que se calcula representa alrededor del 9% de la población total del país.
En cuanto a las estimaciones de la población urbana realizadas por CELADE es necesario hacer una advertencia. Estas descansaron en dos referencias principales: el censo de población de 1971 y la encuesta socio-demográfica nacional de 1985, cuya muestra tenía un tamaño y diseño adaptado para la obtención de indicadores demográficos y estimaciones poblacionales. Aquí se han aceptado dichas estimaciones, pero es necesario formular esta observación.
Las definiciones de jefe de hogar de las investigaciones de campo se apoyan primeramente en el criterio de contribuyente con mayor ingreso en el hogar y segundo en el reconocimiento familiar.
TRABAJO
En Nicaragua existen dos tipos de problemas para medir la participación económica femenina. Por una parte, los problemas comunes en toda la región referidos al subregistro de dicha participación, especialmente en los ámbitos informal y rural. Por otra parte, el hecho de que en Nicaragua no se realizan Encuestas de Hogares continuas, que permitan seguir una evolución adecuadamente.
Las Encuestas de Hogares se llevan a cabo en Nicaragua desde 1976, pero sin regularidad y con una cobertura que muchas veces ha sido parcial. Afortunadamente, la Encuesta de 1985 fue de ámbito nacional y la reciente de 1993 también lo ha sido. No obstante, en algunos aspectos se han utilizado las Encuestas de Empleo que realiza el Ministerio de Trabajo para las principales ciudades del país.
Respecto de la Encuesta de Niveles de Vida de 1993, el INEC ha accedido a entregarnos la información antes de su publicación, pero con una salvedad: en cifras relativas, principalmente porcentajes; por ello es que, por ejemplo, no se ha podido conocer la estimación del tamaño de la PEA en cifras absolutas.
En relación a las estimaciones realizadas por CELADE de dicha PEA es necesario realizar una aclaración: como las referencias de CELADE fueron el Censo de Población de 1971 y la ESDENIC de 1985, la serie sufre un ascenso brutal de la PEA femenina, por el hecho de utilizar fuentes que no son comparables al respecto.
En cuanto a la información sobre subempleo, es necesario señalar que la jornada laboral normal en Nicaragua, según reglamentación del Ministerio del Trabajo, es de 48 horas.
EDUCACIÓN
La información básica para este capítulo fue obtenida de los censos de población y las encuestas de hogares, para los niveles de instrucción y para los niveles de analfabetismo. Sobre los niveles de escolarización y de actividad docente, se utilizaron los registros del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de Estudios Superiores (CENES), del Instituto Nacional Tecnológico (INATEC), de las universidades y las publicaciones de la UNESCO y del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
La alfabetización estimada sobre la base de la información recogida en las encuestas y censos es por autodeclaración, dado que los estudios donde se han ratificado esa declaración por otros medios han sido puntuales en el país.
Los registros continuos para la educación superior y técnica, en la década de los ochenta, tienen una cobertura más integral, por haber estado en este período centralizada. La de los períodos anteriores y posteriores, algunas veces es parcial. Otra dificultad con los registros continuos fue la no desagregación por sexo de alguna información.
Se incluye los resultados de un estudio de UNIFEM, sobre los roles femeninos en los textos escolares, aunque estos correspondan a los utilizados en la década de los ochenta, que fueron cambiados en los noventa.
SALUD
Las fuentes de este capítulo fueron estimaciones de CELADE (información publicado o no, como las tablas de mortalidad), OPS, Banco Central de Nicaragua, Instituto de Seguridad y Bienestar Social (INSSBI), Ministerio de Salud, las Encuestas de Salud Familiar de 1993, de Nutrición de 1986 y 1989 y la de Hogares de 1993, así como estimaciones del Programa Alimenticio Nacional.
Dado que no siempre la información de las distintas fuentes era comparable, se realizó un esfuerzo en los casos que la información se podía desagregar, para incrementar su comparabilidad.
En cuanto a la salud reproductiva, como en muchos otros países de la región, las deficiencias no pudieron ser superadas. Los datos de aborto sólo pudieron ser obtenidos de los egresos hospitalarios por esta causa. Sobre la planificación familiar, únicamente se pudo obtener datos de la encuesta reciente de PROFAMILIA.
LEGISLACIÓN
La situación jurídica de la mujer se analizó a partir de cuatro grandes cuerpos legales vigentes: la Constitución Política, el Código Civil, el Código Penal y su reforma y el Código del Trabajo. En algunas ocasiones se aludió a algunas reformas a la Constitución y al Código del Trabajo, pendientes en el parlamento.
También se incorporaron por ser de mucha pertinencia para este estudio, las leyes secundarias de alimentos y reguladora de las relaciones padre, madre e hijo.
Se incluyó, en fin, un capítulo sobre Derechos Reproductivos, aunque es una disciplina en estado de formación. Su tratamiento tuvo por lo tanto que adaptarse a otro esquema.
PARTICIPACIÓN SOCIOPOLÍTICA
Como en el resto de América Latina, la información estadística en esta área encuentra series dificultades, sobre todo porque la mayoría de los organismos no lleva registros sistemáticos y confiables. Cuando lo hacen, frecuentemente no desagregan la información por sexo. Aun a nivel de los hechos registrados en el Diario Oficial de Nicaragua, la Gaceta, se manifestaron dificultades, por no existir un índice histórico que permita buscar las referencias con facilidad.
Por tal razón, para este capítulo se ha utilizado información proveniente de publicaciones nacionales e internacionales, así como de las instituciones u organizaciones públicas, privadas, gremiales, sindicales y partidarias, tales como el Consejo Nacional de Partidos Políticos. También se ha obtenido una información muy importante y reciente de los registros de la Comisaría de la Mujer y la Niñez, creada en 1993.
En algunos aspectos se ha utilizado información acumulada para la elaboración de los documentos que Nicaragua presentará próximamente en la Conferencia Internacional para la Mujer en Beijing.
ORGANISMOS Y ACCIÓN DE PROMOCIÓN DE LA MUJER
Este ha sido uno de los capítulos con mayores problemas de información, por la falta de registros históricos propios de las organizaciones de mujeres, lo que impide configurar un cuadro completo y apropiado sobre la evolución de los organismos e instituciones involucrados en el mejoramiento de la condición de la mujer.
Para la cuantificación de organismos se utilizó la segunda edición del Inventario de Organismos Para la Mujer, elaborado por la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano y RUTA.
La información sobre las funciones de organismos del Estado proviene de decretos presidenciales y ministeriales. Por último, la información sobre las redes de mujeres actuales se obtuvo de los registros que de esas organizaciones lleva al día el Instituto Nicaragüense de la Mujer.