DERECHO LABORAL

Las relaciones entre empleadores y empleados se rigen por el Código del Trabajo de 1944 y sus modificaciones. La Constitución Política contiene numerosas disposiciones sobre esta rama del derecho.

MATERIA y DisposiciónOBSERVACIONES
DERECHO AL TRABAJO

El trabajo es un derecho y una responsabilidad social. El Estado debe procurar la ocupación plena y productiva de todos los nicaragüenses en condiciones que garanticen los derechos fundamentales de la persona (Art. 80 de la Constitución).

Esta disposición es simplemente programática o declarativa de derechos. No hay mecanismos jurídicos para obligar al Estado a cumplir con la obligación que ella establece.

IGUALDAD DE SALARIOS

La Constitución asegura a todos los trabajadores salario igual por trabajo igual en idénticas condiciones, sin discriminación por sexo o por otras razones (Art. 82 Nº 1 de la Constitución).

Es un hecho que los trabajos considerados como femeninos tienen una remuneración inferior e incluso una menor protección jurídica, como el servicio doméstico.

TRABAJOS PROHIBIDOS

Se prohíbe el trabajo de las mujeres en labores mineras o subterráneos y en faenas calificadas como superiores a sus fuerzas o peligrosas para las condiciones físicas o morales de su sexo (Art. 126 del Código del Trabajo).

El trabajo de las mujeres y de los menores está reglamentado en el mismo Título del Código. Se supone que la mujer tiene una capacidad de discernimiento disminuida y que no puede determinar por sí misma el tipo de trabajo a desempeñar, tal como los menores de edad.

La prohibición está basada en un concepto de "condición femenina natural", pero que de hecho es elaborado por la cultura dominante y que constituye, muchas veces, una vía para eliminar a las mujeres de la competencia por trabajos mejor remunerados.

PROTECCION A LA MATERNIDAD

La mujer tiene protección especial durante el embarazo, goza de licencia remunerada y de prestaciones de seguridad social (Art. 74 de la Constitución).

Se prohíbe emplear a las mujeres embarazadas en trabajos que requieran esfuerzos físicos considerables o que puedan producir el aborto o el mal desarrollo del feto (Art. 127 del Código del Trabajo).

No se puede negar empleo a la mujer por causa de embarazo ni despedirla durante éste o en el período de licencia postnatal (Art. 74 de la Constitución).

Los establecimientos que ocupen treinta o más mujeres deben disponer de un local donde las madres puedan amamantar a sus hijos (Art. 128 del Código del Trabajo).

La mujer que amamanta a su hijo tiene derecho a dos descansos de media hora al día para permitir la lactancia (Art. 128 del Código del Trabajo).

La trabajadora tiene derecho a un descanso remunerado de cuatro semanas antes y ocho después del parto (Art. 95 de la Ley de Seguridad Social).

Esta disposición es lo suficientemente amplia como para asegurar la debida protección de la trabajadora y del producto de la concepción.

Los despidos de mujeres embarazadas son actualmente poco frecuentes y las afectadas recurren a los Tribunales de Justicia o a las autoridades administrativas para hacer valer sus derechos.Subsiste, con todo, la práctica de no dar trabajo a una mujer embarazada. Es muy difícil probar que la no contratación se debe al embarazo, especialmente considerando la abundante oferta de mano de obra que existe en el país, que implica que haya muchas postulantes por cada plaza de trabajo disponible.

Esta norma ha sido históricamente poco respetada. Los Centros de Desarrollo Infantil y los Servicios Infantiles Rurales, creados en la década de los ochenta, tuvieron una cobertura muy baja. Actualmente la mayoría ha dejado de funcionar, por problemas financieros.

Esta disposición no favorece a las madres que dan alimentación artificial a sus hijos, lo que no parece justo.

Para que este derecho pueda ejercitarse, es necesario que las empresas o establecimientos cuenten con guarderías o salas cunas, lo que es excepcional.

El descanso prenatal es relativamente exiguo. Las doce semanas podrían dividirse en seis antes y seis después del parto.

La trabajadora que se encuentra en descanso por maternidad queda en una condición económica bastante desmejorada: el subsidio por maternidad equivale al 60% de la remuneración semanal promedio. Parece de elemental justicia que las trabajadoras perciban su salario íntegro durante este período, que siempre conlleva gastos adicionales.