PARTICIPACIÓN ECONOMÍCA

Todas las fuentes de información estadística muestran un crecimiento sostenido de las mujeres en la fuerza laboral del país. La Encuesta Nacional del Empleo de 1991 registra que las mexicanas representaban ese año el 30,7% de la Población Económicamente Activa (PEA) nacional.

Este crecimiento puede medirse también respecto de la cantidad de mujeres que participan en la PEA del total de las que tienen 12 y más años (tasa de participación económica). A fines de los años setenta esa tasa no alcanzaba el 22% y al comienzo de los noventa se aproximaba al 32%. Ciertamente, se trata de una tasa todavía bastante menor de la que corresponde a los hombres (en 1991, cerca del 78%). Es conocido que la participación económica femenina sufre de un fuerte subregistro, especialmente en el sector informal y en las zonas rurales.
POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA POR SEXO, 1991 (SEGÚN ENCUESTA)

 
Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática, INEGI, Encuesta Nacional de Empleo 1991, México, 1993.

El subregistro de la participación laboral de las mujeres es mayor en los Censos de Población que en las Encuestas de Hogares, entre otras razones porque aquéllos no tienen como principal objeto recoger información sobre empleo. Este fenómeno no sucede, sin embargo, con la población masculina, lo que significa que los Censos no registran lo que se considera socialmente como agentes laborales secundarios en el seno de las familias.

Cuando se produce un cambio sustantivo en la forma de recoger la información económica, como sucedió con el Censo de 1980, aumenta considerablemente la tasa de participación de las mujeres. (Ver sobre este punto el capítulo de Observaciones Metodológicas).

Con todo, es importante consignar el fenómeno especialmente cuando se trata de examinar la participación femenina en períodos más largos, puesto que las Encuestas de Hogares se comenzaron a practicar en la región sólo desde mediados de los años setenta.

En todo caso, lo importante es que esas series históricas, como las que realiza CELADE, también reflejan un fuerte crecimiento de la participación femenina. Según CELADE, entre 1970 y 1990 la PEA femenina creció un 261%, cifra que fue del 104,3% en el caso de la PEA masculina.Al examinar la participación económica según edad puede apreciarse diferencias entre hombres y mujeres. La actividad laboral de éstas crece sostenidamente hasta los 25 años para luego descender, recuperarse a partir de los 35 años, y volver a caer más bruscamente desde los 50 años. Entre los hombres, la participación crece más rápidamente a edades tempranas, para mantenerse muy alta hasta prácticamente los 60 años.
TASAS ESPECÍFICAS DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA,
POR SEXO, EDAD Y ZONA DE RESIDENCIA, 1991


 
Fuente: INEGI, Encuesta Nacional de Empleo 1991, México, 1993.

Esta diferencia, y especialmente el descenso de la participación femenina entre los 25 y los 35 años, guarda relación con el hecho de que a esas edades muchas mujeres se dedican a las tareas domésticas y de reproducción. Sin embargo, el que ese descenso sea leve e incluso se produzca un repunte posterior, indica que una proporción creciente de mujeres no abandona ya el mercado de trabajo por emparejamiento o reproducción.

El crecimiento de la participación laboral a edades tempranas es un fenómeno que sucede más en el campo que en la ciudad, si bien ello es más acentuado en los hombres que en las mujeres.

El crecimiento económico mexicano de las pasadas décadas ha tenido lugar conforme la PEA nacional se iba haciendo más urbana. Según CELADE, en 1970 residía en las ciudades un 60% de la PEA nacional y esa cifra había ascendido al 72% en 1990.

En ese contexto, la PEA femenina es más urbana que la masculina. En 1990 un 79,1% de la primera vivía en el área urbana, proporción que era del 70,7% en el caso de la PEA masculina.e

No obstante, durante los años ochenta la proporción de mujeres ocupadas en el campo no ha disminuido tan rápidamente, entre otras razones porque ha crecido apreciablemente el registro de la participación femenina en tareas agrícolas.

POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA

POR SEXO, 1991 (SEGUN ENCUESTA)

Mujeres

9.599.035

30,7%

Hombres

21.630.013

69,3%

Total

31.229.048

100,0%

 

 Notas: Corresponde a la población de 12 y más años de edad.

Fuentes: Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática, INEGI, Encuesta Nacional de Empleo 1991, México, 1993.

 

EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA,

POR SEXO, 1950-1990

 

Total PEA

Tasas de actividad

 (En miles)(Tasas por cien)
Año

Ambos sexos

Mujeres

/Total

Ambos sexos

Mujeres

Hombres

1950

8.815

1.155

13,1

46,8

12,2

81,8

1960

10.197

1.497

14,7

41,5

12,1

71,4

1970

13.406

2.543

19,0

39,7

16,6

64,0

1980

22.315

6.108

27,4

47,3

67,9

27,6

1985

26.528

7.520

28,3

47,9

67,9

28,8

1990

31.363

9.181

29,3

49,8

68,8

30,8

 

 Notas: Se trata de estimaciones realizadas por CELADE, fundamentalmente en base a los Censos.

Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 28, Nº 36, Santiago de Chile, 1985 y Año 25, Nº 49, Santiago, 1992.

 

EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA,

POR SEXO (SEGUN CENSOS)

(En miles)    
Año

Ambos sexos

Hombres

Mujeres

/Total %

1950

8.272

7.145

1.127

13,6

1960

11.253

9.235

2.018

17,9

1970

12.955

10.489

2.466

19,0

1980

22.066

15.924

6.141

27,8

1990

24.063

18.419

5.644

23,5

 

Fuentes: INEGI, Censos Generales de Población 1950, 1960, 1970, 1980 y 1990.

 

CRECIMIENTO DE LA POBLACION ACTIVA

POR SEXO, 1970-1990

Hombres

Mujeres

104,3 %

261,0 %

 

Fuente: CELADE. Boletín Demográfico. Año 25. Nº 49. Santiago de Chile. 1992.

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ACTIVA POR SEXO Y ZONA DE RESIDENCIA

1970-1990


Notas: Corresponde a la población de 12 y más años de edad. Los valores absolutos de la PEA por sexo y añoestán expresados en miles

Fuente: CELADE, Boletín Demográfico, año 25. Nº 49, Santiago de Chile, 1992