OBSERVACIONES METODOLÓGICAS

La opción metodológica del proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras considera que es posible aumentar la visibilidad y mostrar la especificidad de la condición femenina en América Latina a partir de la información cuantitativa disponible -principalmente estadística, producida sobre todo por los organismos públicos,- estableciendo criterios para su máximo aprovechamiento desde una perspectiva de género y señalando las limitaciones de la información recogida de este modo. Dicha opción se apoya en las convenciones de las agencias de Naciones Unidas y, en especial, en las recomendaciones del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de Naciones Unidas para Promoción de la Mujer (INSTRAW). Con estos elementos se estructuró -con la asesoría de especialistas de agencias de Naciones Unidas para América Latina- un cuadro general de demandas informativas en ocho capítulos, optándose por aquellas variables e indicadores que parecieron más adecuados. Todo ello teniendo en cuenta que por tratarse de un proyecto regional, existía la necesidad de priorizar la información comparable.

En el caso de México es necesario advertir que se ha usado sobre todo cifras nacionales promedio, principalmente por razones de comparabilidad regional latinoamericana, considerando que una de las características de este país es la gran diferencia existente entre sus diversas zonas. Sólo en algunas ocasiones se ha señalado esta diferencia, sobre todo en los textos explicativos que acompañan la información estadística. A continuación se señala algunas observaciones y los mayores obstáculos metodológicos de cada tema encontrados en este país.

Identificación socioeconómica

Debido a problemas de comparabilidad en el contexto regional, fueron utilizadas las series de información económica compuestas por organismos internacionales, principalmente CEPAL, BID y Banco Mundial, cuya información procede a su vez de organismos oficiales de cada uno de los países. La información sobre distribución del ingreso fue obtenida del Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, y la referida a pobreza, del trabajo conjunto realizado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, INEGI, y CEPAL, en 1993, sobre la base de la metodología de esta última.

En cuanto a las series evolutivas, se ha preferido mostrar el desarrollo de los años ochenta y no tanto componer series incompletas con datos más actualizados, los cuales se encuentran en el texto en la sección correspondiente. Por otra parte, cuando el informe final sobre México estaba listo, se produjo la crisis financiera de mediados de diciembre de 1994. Dada su gravedad se ha optado por modificar los textos explicativos introduciendo este tema. Las fuentes han sido las declaraciones oficiales e informaciones de los medios de comunicación.

Demografía

Como en el resto de los libros de esta colección, las series evolutivas sobre población y crecimiento de población fueron tomadas de las estimaciones que realiza el Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE), en consulta con el INEGI. En cuanto a la información actual sobre población y estructura demográfica, se ha empleado la información procedente del Censo General de Población de 1990, en su publicación realizada por el INEGI.

Apenas se ha recurrido en términos comparativos a la información procedente del Censo de Población de 1980, por cuanto existe entre los especialistas mexicanos un apreciable grado de controversia sobre la realización de dicho Censo. Por otra parte, los ajustes retrospectivos ya fueron hechos por CELADE en su Boletín Demográfico Nº 51, que integra la información del Censo de Población 1990. A dichos ajustes se ha atenido este estudio respecto de los aspectos evolutivos de la población.

Trabajo

Como sucede en la mayoría de los países latinoamericanos, la información sobre participación laboral femenina enfrenta problemas de consideración, referidos fundamentalmente al subregistro de esa participación. En el caso de México, esos problemas se agudizan cuando se busca información de ámbito nacional, principalmente por los problemas de comparabilidad de los registros. Tradicionalmente la información sobre empleo ha tenido dos tipos de fuentes: los Censos de Población y las Encuestas de Hogar. Como el propio INEGI asegura -en la presentación de sus Encuestas- no es conveniente relacionar datos de Censos y Encuestas, porque ambos tipos de registro no son comparables, en especial cuando se trata de información sobre Población Económicamente Activa (PEA) femenina. Por ello, para realizar un análisis evolutivo, es mejor hacer dos tipos de series: en base a Censos y sobre la base de Encuestas.

En el caso de México también existen problemas de comparabilidad entre los mismos Censos, así como entre las propias Encuestas (cuando se busca información de alcance nacional). Respecto de los Censos, son registros que no están destinados a buscar datos sobre empleo, por lo que recogen mal la actividad económica que se considera secundaria en las familias. Sin embargo, en el Censo de 1980 se modificó la metodología de registro en este aspecto, con lo que aumentó considerablemente el volumen de la PEA femenina. No obstante, ello creó un doble problema: por un lado, surgieron fuertes críticas a la metodología censal; por el otro, esos datos no podían ser comparables con los de Censos anteriores, quedando pendiente si iban a continuar siéndolo en el futuro. El regreso del Censo de 1990 a los patrones regulares de registro de la población activa ha dejado al Censo de 1980 fuera de toda comparabilidad (tanto con los Censos anteriores como con el posterior).

En cuanto a las Encuestas de Hogar, la dificultad de componer series evolutivas es aún mayor. Ante todo, las Encuestas de Hogar comienzan a ser regulares en México a mediados de los años setenta (aunque la primera fue realizada en 1972). Luego, la tendencia fue a limitarse a una cobertura urbana y no nacional. Hay que esperar hasta 1988 para observar la primera Encuesta de Hogares propiamente nacional, destinada al registro del empleo. Hay un período, sin embargo, entre 1979 y 1982, en que se trató de ofrecer alguna imagen nacional a través de la Encuesta Continua sobre Ocupación, que comprendía en el área urbana las tres áreas metropolitanas de México, Guadalajara y Monterrey y una muestra de ciudades mayores y menores de 100 mil habitantes, con lo que se integraba a sectores de zonas rurales. Pero a partir de 1982 se regresó al registro solamente urbano.

En el presente proyecto el informe sobre México, realizado en 1991 y 1992, tomaba en un principio como referencia principal la Encuesta Nacional de Empleo de 1988. No obstante, la realización en 1991 de la Encuesta Nacional de Empleo y su edición dos años después, obligó a revisar este capítulo de empleo. Ciertamente, la comparación de ambas Encuestas no resolvía la necesidad de observar el comportamiento del empleo femenino durante los años ochenta a nivel nacional. Por ello el uso de la Encuesta de 1988 tenía utilidad principalmente si se realizaba una comparación sistemática entre ésta y la de 1991. Ahora bien, la presentación de la Encuesta de 1991 subrayaba las razones por las que ambas encuestas no son estrictamente comparables. Así las cosas, se decidió a favor de la claridad: para mostrar la diferencia por sexo de la participación económica, en términos más actuales, era suficiente la Encuesta Nacional de 1991. En cuanto a realizar algún tipo de comparación histórica se decidió reducirla únicamente a una cifra relativa general (la tasa de participación), mostrando la imagen urbano-rural de 1979 y las dos Encuestas Nacionales (1988 y 1991). Respecto a series más prolongadas, se ofrece los datos censales y las series compuestas por CELADE. Es importante, sin embargo, señalar que en el caso de México, las series de CELADE tienen una objeción: hasta los años ochenta utilizan como base fundamental los datos censales, incluyendo los resultados del Censo de 1980. Al hacerlo así, la participación laboral femenina presenta un salto brutal durante los años setenta, que, más que a la realidad, corresponde a la entredicha diferencia de registro realizada por el Censo de 1980.

En relación con el problema de la información sobre el sector informal de la economía, y dado que existe todavía una discusión en torno a la metodología de registro, se ha optado por mostrar diversos indicadores de informalidad, obtenidos de la Encuesta Nacional de Empleo de 1991, que se refieren tanto al ámbito del lugar de ocupación (metodología CEPAL), como al ingreso y la seguridad social. En todo caso, los indicadores elegidos son apreciablemente sensibles a las diferencias existentes por sexo.

Educación

La información básica sobre analfabetismo y niveles educativos de la población fue obtenida de los Censos de Población y las Encuestas de Hogares, privilegiando el Censo de 1990 y la Encuesta Nacional de 1991. Sobre los niveles de escolarización y de actividad docente, se utilizó los registros de la Secretaría de Educación Pública, los Anuarios de UNESCO y, para el caso de la educación superior, de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior.

La alfabetización estimada sobre la base de la información recogida en las encuestas y censos es por autodeclaración, dado que los estudios donde se ha ratificado esa declaración por otros medios han sido puntuales en el país. No ha sido posible obtener información consolidada sobre capacitación profesional, menos aun desagregada por sexo. Por ello, sólo se entrega los datos sobre distintas modalidades de educación de segundo nivel. Tampoco ha sido posible mostrar información sistemática de las diferencias del nivel educativo de la población de las diversas regiones del país, las cuales, desde luego, son considerables. Unicamente se indicó las tasas de analfabetismo femenino en algunos Estados seleccionados. Se incluye los resultados de un estudio de UNIFEM sobre los roles femeninos en los textos escolares, aunque éstos correspondan a los utilizados en la década de los ochenta, que fueron cambiados en los noventa.

Salud

Este capítulo sufrió de la deficiencia informativa que afecta al área de salud en México, sobre todo cuando se busca información desagregada por sexo. También fue muy evidente el problema de comparabilidad regional. Por todo ello se acudió a los registros que realiza la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en colaboración con las autoridades mexicanas, que son publicados en cada edición de "Las condiciones de salud en las Américas". De esta forma, aquí se utiliza principalmente información de la edición de 1990 de dicha publicación, que sólo contiene datos de los años ochenta. Desafortunadamente, la edición de 1994 descontinuó las series de información estadística que producía hasta entonces. Por ello, sólo la información más actual procedente de esa edición se ha incorporado en el texto.

En todo caso, información sobre varios aspectos de importancia ha sido obtenida de la Secretaría de Salud, tanto de sus publicaciones, como de los Informes Anuales de Gobierno. Otra fuente importante ha sido la Encuesta Nacional sobre Fecundidad y Salud. No se ha reflejado mediante tabulados la diferencia existente entre la situación de salud de la población en los distintos Estados, aunque dicha diferencia se menciona en el texto, especialmente al abordar las condiciones generales de salud y del sistema de salud en México.

Legislación

La situación jurídica de la mujer fue analizada a la luz de cuatro grandes cuerpos legales: Constitución Política, Código Civil, Código Penal y Código del Trabajo. Cada uno de estos textos contiene las disposiciones esenciales que consagran la igualdad o desigualdad entre mujeres y hombres: derechos políticos; capacidad civil de la mujer casada y relaciones familiares y patrimoniales; tipificación especial de ciertos delitos en que la mujer es autora o víctima; reglamentación del trabajo femenino y protección a la madre trabajadora. Se incluyó un breve capítulo sobre derechos reproductivos, disciplina aún en estado de formación, no codificada ni reglamentada. Su tratamiento, por lo mismo, tuvo que ajustarse a un esquema diferente, tanto en este caso como en el de los demás países, donde las situaciones son siempre distintas.

El análisis se ciñó al derecho positivo, si bien en algunas ocasiones se aludió a normas legales derogadas, para demostrar, en casos específicos, la evolución de la ley. No fue posible obtener datos sobre la administración y aplicación de la justicia, aspecto fundamental, especialmente para las mujeres.

Participación sociopolítica

En este capítulo hubo que enfrentar diversos problemas: falta de datos, dificultad para encontrar fuentes confiables y continuas y para acceder a fuentes oficiales (directorios sobre funcionarios públicos). A nivel de cifras electorales es imposible la desagregación por sexo. Las únicas disponibles se refieren a empadronados, pero no se las pudo obtener a tiempo. Se debió recurrir a la reconstrucción de listados básicos para la elaboración de cuadros (sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales). Con respecto al movimiento urbano popular se utilizó un archivo de FLACSO-México sobre movilización popular en el Valle de México. En relación a sindicatos y partidos, es tradición en México el desconocimiento y ocultamiento sobre número de afiliados. Los sindicatos no tienen archivos, no registran información por sexo y señalaron que "el dato carece de importancia". Los partidos no cuentan con archivos organizados. Una excepción fue el PAN, que entregó información. No fue posible obtener datos sobre directivas de organizaciones de profesionales y gremios empresariales. Tampoco sobre organizaciones campesinas e indígenas.

Para los antecedentes históricos y de contexto se recurrió a diversas fuentes bibliográficas especializadas. Entre ellas: Cockcroft, James D., Precursores intelectuales de la Revolución Mexicana, Siglo XXI, México, 1971; América Latina. Síntesis histórica, política, económica y cultural, Editorial Herder, Barcelona, 1984; Guía del Tercer Mundo, Ediciones Colihue, Argentina, 1988; Meyer, Lorenzo y J. L. Reyna, "México, el sistema y sus partidos: entre el autoritarismo y la democracia", en Meyer, Lorenzo y J. L. Reyna (coord.), Los sistemas políticos en América Latina, Siglo XXI, Universidad de las Naciones Unidas, México, 1989; Massolo, Alejandra (comp.), Mujeres y ciudades. Participación social, vivienda y vida cotidiana, El Colegio de México, México, 1991; Revista Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM, "Mujeres y Política", Nº 1, otoño 1992; Quiros P., Miguel y Lucino Gutiérrez H., De Carranza a Salinas. Otras razones en el ejercicio del poder en México, UAM, México, 1993; Revista El Cotidiano de la UAM, "Mujeres", Nº 53, marzo-abril 1993, "TLC", Nº 60, enero-febrero 1994, "Chiapas y la cuestión indígena", Nº 62, mayo-junio 1994; revista Mujer/Fempress.

Organismos y acción de promoción de la mujer

El universo de organizaciones femeninas y de género ha sido captado de los directorios disponibles más completos. No se elaboró cuadros evolutivos dada la incompatibilidad de fuentes. Al igual que en otros países de la región, ha sido difícil establecer una distinción clara entre organizaciones sociales y organismos no gubernamentales (instituciones académicas y de acción social sin fines de lucro), la que puede contener errores. Esto se relaciona con la forma de constitución de estos últimos y con el ordenamiento jurídico mexicano. La distinción tiene que ver con los diferentes grados de institucionalización de unas y otros, con la permanencia en el tiempo y con el carácter de su acción, básicamente.

Para la historia y el contexto se utilizó, además de las publicaciones señaladas para el capítulo anterior, los siguientes textos: Macías, Anna, "Felipe Carrillo Puerto and Women’s Liberation in Mexico", En Lavrín, Asunción (Ed.), Latin American Historial Perspectives, Greenwood Press, USA, 1978; Aranda, Josefina, "Mujeres campesinas y políticas públicas en México", xerox, s/f; Szekely, Miguel, "El Programa Nacional de Solidaridad en México", Documento de Trabajo Nº 384, OIT-PREALC, Chile, diciembre de 1993; Lamas, Marta, "Algunas Características del movimiento feminista en Ciudad de México", en León, M. (comp.), Mujeres y participación política. Avances y desafíos en América Latina, TM Editores, Colombia, 1994; Lamas, Marta y otras, "Encuentros y desencuentros: el movimiento amplio de mujeres en México (1970-1993)" (en prensa la versión en inglés).