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En los últimos veinte años ha crecido notablemente el registro de la participación femenina en la Población Económicamente Activa (PEA). Según las Encuestas de Hogar, en 1980 cerca de un 21% del la PEA nacional estaba compuesta por mujeres, y en 1989 esa proporción ascendía al 25,5% del total, lo que significa alrededor de 740 mil guatemaltecas.
Este crecimiento se refleja tanto en relación con la participación del varón, como referido a la propia población femenina en edad de trabajar. En 1980 tenían o buscaban empleo un 22,7% de las que tenían diez y más años de edad, y en 1989 lo hacía el 24,5% de las mismas.
No obstante, se sabe que esas cifras están subestimadas, especialmente en lo que se refiere a la participación económica de las mujeres rurales e indígenas (sobre esto y acerca de la comparación con otro países de América Latina, ver capítulo Observaciones Metodológicas).
Dado que los Censos de Población no tienen como objetivo fundamental recoger información sobre empleo, presentan un subregistro de la participación femenina más fuerte que las Encuestas de Hogar, mientras que eso no sucede con la participación de los varones (es decir, el Censo no recoge bien la que estima fuerza de trabajo "secundaria" dentro del hogar).
Esto hay que destacarlo cuando se trata de analizar la participación de las mujeres en períodos más largos, puesto que para ello hay que acudir a las series construidas a base de censos, ya que las encuestas en Guatemala se realizan desde fines de los años setenta.
Aun así, lo importante es que esas series, como las de CELADE, aunque ofrecen cifras mínimas de participación femenina (en 1990 la tasa sería del 14,5), muestran el fuerte crecimiento de la PEA femenina en los últimos veinte años. Entre 1970 y 1990, la PEA femenina habría crecido 118,0%, mientras la masculina sólo lo había hecho en un 69,8% en el mismo período.
Según CELADE, la participación económica de las mujeres de acuerdo a la edad, asciende rápidamente entre los 10 y los 24 años, aunque a un ritmo mucho menor que la participación de los hombres. Desde los 25 años, esa participación desciende lentamente en el caso de las mujeres, mientras entre los hombres se mantiene alta hasta prácticamente los 60 años y luego desciende claramente.
El descenso de la participación económica de las mujeres a partir de los 25 años guarda relación con las funciones familiares y de maternidad a que se dedica la población femenina. Ahora bien, los problemas culturales que afectan la declaración de las mujeres no permiten saber con precisión el mantenimiento real de las emparejadas en el mercado de trabajo.
El problema de la invisibilidad de la participación económica femenina se acentúa notablemente entre las mujeres indígenas. En primer lugar, la proporción de la PEA femenina que se declara indígena es menor (28,4% en 1989) que la de la población femenina nacional (en torno al 40%). Ello guarda relación con las bajas tasas de participación que presentan las indígenas, lo que contrasta poderosamente con la población masculina de esa misma raza.
En efecto, mientras entre los hombres, los indígenas tienen una tasa de participación mayor que los ladinos (81% frente a 75%), sucede lo opuesto con las mujeres: las indígenas tienen una tasa del 19%, en tanto las ladinas la tienen del 27%. Dicho en breve, la invisibilidad del trabajo femenino indígena contribuye a reducir las tasas de participación laboral de las guatemaltecas.
POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA, POR SEXO,
1980-1989 (SEGUN ENCUESTAS)
| (En miles) | |||
| Año | Ambos | Mujeres |
|
sexos | % | ||
| 1980 | 2.183 | 449 | 20,6 |
| 1987 | 2.740 | 671 | 24,5 |
| 1989 | 2.898 | 740 | 25,5 |
Fuentes: D.G.E., Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos Familiares 1979 -1981. INE, Encuesta Nacional Sociodemográfica, 1987-1989.
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TASAS DE
PARTICIPACIÓN ECONOMICA URBANA, POR SEXO, 1977-1989
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Fuentes: D.G.E., Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos Familiares 1979. 1981. INE, Encuesta Nacional Sociodemográfica, 1987-1989 |
EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA
POR SEXO
| (Porcentajes) | ||||||
| (En miles) | (Tasas por cien) | |||||
Ambos | Mujeres |
| Ambos | Mujeres | Hombres | |
| Años | sexos | % | sexos | |||
| 1950 | 991 | 125 | 12,6 | 49,2 | 12,6 | 85,3 |
| 1960 | 1.241 | 152 | 12,2 | 47,5 | 11,8 | 82,4 |
| 1970 | 1.561 | 205 | 13,1 | 44,6 | 11,8 | 76,6 |
| 1980 | 2.053 | 299 | 14,6 | 44,5 | 13,1 | 75,4 |
| 1985 | 2.360 | 363 | 15,4 | 44,4 | 13,8 | 74,6 |
| 1987 | 2.516 | 397 | 15,8 | 44,4 | 14,0 | 74,2 |
| 1988 | 2.593 | 413 | 15,9 | 44,3 | 14,2 | 74,1 |
| 1990 | 2.749 | 447 | 16,3 | 44,3 | 14,5 | 73,7 |
Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 18, Nº 35 y Nº 36, Santiago, 1985.
CRECIMIENTO DE LA POBLACION ACTIVA
POR SEXO, 1970-1990
Hombres | Mujeres |
69,8 % | 118,0 % |
Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 18, Nº 35, Santiago,1985.
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TASAS ESPECÍFICAS
DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA,
POR SEXO, EDAD Y ZONA DE RESIDENCIA, 1990 |
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Fuentes:
CELADE, Boletín Demográfico Año 18, Nº 35, Santiago
de Chile, 1985
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EVOLUCIÓN
DE LA POBLACIÓN ACTIVA POR SEXO Y ZONA DE RESIDENCIA
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Fuente:
INEC, Encuesta Nacional Sociodemográfica, 1987-1989.
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