DERECHO DE FAMILIA

En Guatemala, como en la mayoría de los países latinoamericanos, no existe Código de la Familia. Las relaciones entre cónyuges y entre padres e hijos están reglamentadas, básicamente, en el Código Civil, vigente desde 1877.

MATERIA y DisposiciónOBSERVACIONES
IGUALDAD DE LOS CONYUGES

La Constitución, en su Art. 47, establece la igualdad de derechos entre los cónyuges. El Código Civil, asimismo, sanciona la igualdad de derechos y obligaciones de los cónyuges (Art. 79).

El mismo Código Civil, además de otras leyes especiales, se encarga de desmentir tal igualdad. Por de pronto, las obligaciones de los cónyuges no son las mismas. El marido debe prestar protección a la mujer. La mujer debe atender y cuidar a los hijos y tiene la responsabilidad de los quehaceres domésticos. La supuesta debilidad de la mujer contrasta con el peso de las obligaciones que se le impone.

LIMITACION A LA LIBERTAD DE TRABAJO DE LA MUJER

El marido tiene la potestad de oponerse a que la mujer se dedique a actividades fuera del hogar (Art. 114).

Esta disposición da cuenta de un claro estereotipo de lo femenino: lo natural es que la mujer esté en la casa. Viola, además, el Art. 47 de la Constitución.

ADMINISTRACION DE LOS BIENES DE LA SOCIEDAD CONYUGAL

Pertenece al marido, salvo que se estipule lo contrario en las capitulaciones matrimoniales. Para enajenar o gravar bienes raíces de la sociedad conyugal se requiere el consentimiento de ambos cónyuges (Art. 131).

Las capitulaciones matrimoniales son una institución jurídica de escasa aplicación.

Cada cónyuge tiene la libre disposición de los bienes raíces que se encuentren inscritos a su nombre en el registro público. El marido no tiene impedimento para adquirir e inscribir a su nombre bienes que deberían pertenecer a la sociedad conyugal, caso en el cual puede venderlos sin autorización de la mujer.

PATRIA POTESTAD

Su ejercicio corresponde a ambos padres (Art. 252). Esta institución jurídica concede, entre otros, el derecho de representar al menor (Art. 254).

En contradicción flagrante con la igualdad respecto de la patria potestad, el Art. 245 señala que la representación legal del menor la ejerce sólo el padre.

DIVORCIO Y SEPARACION

No puede dictarse sentencia de divorcio o separación por la simple aceptación de la demanda. Tampoco es suficiente prueba para dictar el divorcio o la separación la confesión de la parte demandada sobre la causa que motiva uno u otra (Art. 158).

No se trata de una norma especial de protección de la mujer. De hecho, sin embargo, ha tenido el efecto de tal, pues con anterioridad a ella las mujeres se allanaban a la demanda por intimidación o amenazas de sus maridos.

PROTECCION JUDICIAL A LA MUJER E HIJOS

Desde que se presenta la demanda de separación o divorcio la mujer y los hijos quedan bajo la protección de la autoridad para seguridad de sus personas y bienes. Los hijos son entregados provisionalmente al cónyuge que determine el juez (Art. 162).

Debe estimarse como una norma de protección, cuyo fundamento es la consideración de la mujer como la parte más débil y vulnerable en sus derechos en el seno de la relación conyugal.

DERECHO A PENSION ALIMENTICIA

La mujer no culpable del divorcio tiene derecho a pensión alimenticia siempre que observe buena conducta y no contraiga nuevo matrimonio. El hombre no culpable tiene el mismo derecho, sólo cuando está imposibilitado para trabajar y no contraiga nuevo matrimonio (Art. 169).

Para tener derecho a alimentos la mujer debe, como los escolares, portarse bien, obligación que no rige para el marido. El concepto de "buena conducta" no está definido en la ley. Quien velará por la conducta de la mujer será, naturalmente, el alimentante, lo que implica que aquélla queda sometida a un régimen de vigilancia por parte de su ex marido.

APELLIDO DE LA MUJER CASADA

La mujer tiene el derecho de agregar a su propio apellido el de su cónyuge y de conservarlo a perpetuidad, salvo que el matrimonio se resuelva por declaración de nulidad o divorcio (Art. 108).

Este derecho tiene pocas consecuencias prácticas, pero es un indicador más de la situación subordinada de la mujer. La adición del apellido del marido debe hacerse anteponiendo la preposición "de", cuya connotación más inmediata y natural es la de pertenencia: la mujer es de el marido. La mujer, por lo mismo, no es autónoma. Su individualidad se define, en parte al menos, por la del hombre a quien pertenece.

CAUSAL DE DIVORCIO

Incurre en causal de divorcio, entre otras, la mujer que durante el matrimonio dé a luz un hijo concebido antes de su celebración si el marido no tenía conocimiento del embarazo (Art. 155).

La mujer no tiene derecho a pedir divorcio si, en las mismas circunstancias, el marido hubiere embarazado a otra mujer.

El hijo puede haber sido concebido durante relaciones prematrimoniales de los cónyuges. Aun así el marido puede pedir el divorcio, situación claramente injusta para la mujer.

UNIONES DE HECHO

Para que produzcan efectos legales se requiere: que los convivientes tengan capacidad para contraer matrimonio; que declaren la unión ante el alcalde o un notario; que la vida en común se haya mantenido ininterrumpidamente por más de tres años; que hayan sido cumplidos los fines de procreación, alimentación, educación de los hijos y auxilio recíproco (Art. 173).

Las exigencias son prácticamente las mismas que las del matrimonio. Si hay uniones de hecho, en la mayoría de los casos, es porque los convivientes tienen algún impedimento para contraer matrimonio. Y es justamente ese el caso que se debió haber reglamentado. Una mujer que ha sido abandonada por su marido y que convive por más de tres años con un hombre, no puede exigir que sean reconocidos efectos legales a esa unión.