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Según las estimaciones de CELADE, a comienzos de los años noventa la población ecuatoriana tiene una esperanza de vida al nacer en torno a los 66 años. Esto significa un aumento apreciable en relación al inicio de los cincuenta, cuando esta cifra se situaba alrededor de los 48 años, pero coloca todavía a Ecuador en un nivel intermedio en la escala latinoamericana (en la cual Bolivia tiene la más baja, con 53 años, y Cuba la más alta, con 75).
Las mujeres han aumentado más rápidamente su esperanza de vida que los hombres: en los años cincuenta la diferencia a favor de aquéllas era de 2,5 años y a fines de los ochenta ésta era de 4,2 años. Tal evolución tiene varias causas: por una parte, la mortalidad femenina es más sensible a los avances del sistema sanitario, especialmente en cuanto a su riesgo obstétrico; por otra, el proceso modernizador supone -como es norma mundial- una mortalidad agregada para la población masculina (accidentes de tránsito, de actividad industrial, etc.).
Estas cifras de esperanza de vida son, naturalmente, un promedio nacional que es necesario desagregar según nivel socioeconómico, área de residencia y grupo étnico: se estima que la esperanza de vida es de hasta quince años menos en las provincias más deprimidas del país.
EVOLUCIÓN DE ESPERANZA DE VIDA POR SEXO
|
Mujeres |
Hombres |
|
| 1950-1955 |
49,6 |
47,1 |
| 1970-1975 |
60,5 |
57,4 |
| 1990-1995 |
67,6 |
63,4 |