ACCIÓN ESTATAL

El Estado lideró tanto el discurso como las acciones dirigidas al mejoramiento de la situación de la mujer hasta entrada la década de los ochenta, preocupación que fue fruto de la presión internacional antes que respuesta a demandas nacionales. Su acción específica hacia las mujeres se inició en 1944, al crear la Dirección Nacional de Educación Popular Permanente y luego el Departamento de la Mujer Campesina del Ministerio de Agricultura, en 1956.

A instancias de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA el gobierno creó, a principios de los setenta, un Departamento de la Mujer (Ministerio de Previsión Social) y aprobó, en 1975, el Plan Mundial de Acción resultante de la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer (México).

En 1979, el gobierno de Roldós acogió los planteamientos surgidos en el marco del Decenio de Naciones Unidas para la Mujer y definió un programa específico en su Plan Nacional de Desarrollo (1980-1984). El Departamento de la Mujer fue elevado a la categoría de Oficina Nacional de la Mujer (1980), la que debía dar cumplimiento a la disposición constitucional de la Nueva Carta Política de 1978, según la cual el Estado garantiza la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. La ratificación de la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (1981) reforzó la inserción de las problemáticas de las mujeres en el nivel oficial. Con todo, entre 1980 y 1984 la Oficina Nacional de la Mujer sólo apoyó un reducido número de actividades productivas, de corte tradicional.

El Plan Nacional del gobierno de Febres Cordero (1984-88) reconoció la condición de discriminación y subordinación de las mujeres, así como su contribución al desarrollo del país y asignó al Estado un rol importante para su mejoramiento. Sin embargo, imprimió un cariz clientelar a los programas apoyados por la Oficina de la Mujer. En 1986 la transformó en Dirección Nacional de la Mujer (DINAMU), dependiente del Ministerio de Bienestar Social.

El gobierno socialdemócrata (1988) reorientó la acción de la DINAMU quedando ésta como el único organismo estatal encargado de definir, implementar, coordinar y evaluar las políticas orientadas a la mujer. El Plan Nacional de Desarrollo (1988-1992) dedicó, por primera vez, un capítulo completo a la situación de las mujeres, resaltando las consecuencias de la división sexual del trabajo para ellas. La DINAMU amplió la cobertura de sus acciones y abrió oficinas en varias ciudades del país. También estrechó lazos de cooperación y apoyo con organismos no gubernamentales y con el movimiento de mujeres. No obstante, su acción sigue siendo limitada. Además de las restricciones que le impone la geografía, ha contado con un presupuesto reducido, con escaso personal calificado y ha sufrido la burocracia ministerial sin poder ejecutar oportunamente las actividades programadas. Actualmente tiene un Servicio de Orientación Legal y apoya una Casa Refugio para mujeres golpeadas.

Al mismo tiempo, el Estado, a través de diversos Ministerios y organismos públicos, busca apoyar tanto a la mujer trabajadora como a pobladoras, campesinas e indígenas. Para ello ha desarrollado programas de alfabetización y educación de adultos, empleo, capacitación laboral, servicios sociales de apoyo a las trabajadoras, proyectos productivos y microempresariales, de desarrollo rural y de tecnologías apropiadas. En el plano de la salud, el énfasis ha sido colocado en la salud maternoinfantil y la nutrición.

DIRECCION NACIONAL DE LA MUJER (DINAMU), 1991

Objetivos:

Líneas de acción:

 

Fuentes: Dirección Nacional de la Mujer (DINAMU)

 

PROGRAMAS PARA LA MUJER EN MINISTERIOS Y ORGANISMOS PÚBLICOS, 1991

 

Fuentes: FLACSO-Quito. CECIM-María Quilla-CEAAL, Directorio "Trabajando con mujeres en el Ecuador", Quito, 1990. ACDI-CEPLAES, Entre los límites y las rupturas. Las mujeres ecuatorianas en las década de los 80, Quito, 1992.