OBSERVACIONES METODOLÓGICAS

La opción metodológica del proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras considera que es posible aumentar la visibilidad y mostrar la especificidad de la condición femenina en América Latina a partir de la información cuantitativa disponible -principalmente estadística y producida sobre todo por los organismos públicos- estableciendo criterios para su máximo aprovechamiento desde una perspectiva de género y señalando las limitaciones de la información así recogida. Dicha opción se apoya en las convenciones de las agencias de Naciones Unidas y, en especial, en las recomendaciones del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW).

Con estos elementos se estructuró -con la asesoría de especialistas de agencias de Naciones Unidas para América Latina- un cuadro general de demandas informativas en ocho capítulos, optándose por aquellas variables e indicadores que parecieron más adecuados. Todo ello teniendo en cuenta que por tratarse de un proyecto de alcance regional, existía la necesidad de priorizar la información que fuera comparable. A continuación se señala los mayores obstáculos metodológicos en cada tema para este país.

En el caso de Cuba, es necesario indicar que han existido fuertes dificultades para recoger información estadística sobre diversos planos de la realidad a contar de 1989, dada la situación de grave emergencia que sufre el país desde esa fecha. Sin embargo, ha sido notable el esfuerzo realizado tanto por la Federación de Mujeres Cubanas como por los organismos oficiales para responder a las demandas de actualización realizadas por este Proyecto. Debido a tal esfuerzo se ha conseguido obtener información en algunas áreas hasta 1991, lo que, en general, indica un empeoramiento de las condiciones de vida en el país. Este comentario general trata de evitar la necesidad de repetir lo mismo en cada área específica.

Identificación socioeconómica

Los problemas metodológicos que presenta la información económica de Cuba están referidos tanto a su continuidad como a la comparabilidad con la del resto de los países latinoamericanos. Ello cobra especial importancia en un proyecto como éste, en el que, para evitar ese tipo de problemas a nivel regional, se optó por utilizar las series compuestas por organismos internacionales, principalmente CEPAL, BID y Banco Mundial, cuyas fuentes fundamentales son los datos enviados por los organismos oficiales de cada país.

En esta ocasión sólo ha podido utilizarse la información de CEPAL, ya que ni el BID ni el Banco Mundial incorporan a Cuba en sus series de datos. Ahora bien, la información acumulada en CEPAL sufre de fuertes discontinuidades; después de que incluyera a Cuba en el Estudio Económico de 1963, no volvió a hacerlo hasta 1978. Tal presencia se interrumpió de nuevo desde 1989 (en 1992 CEPAL-México realizó un brevísimo informe, sin información estadística, para poner de manifiesto las graves dificultades económicas por las que atraviesa Cuba). Como ese informe de 1978 indica, ese largo período sin información estadística impide precisar la evolución de la economía cubana, más aun porque esa laguna procede de "la ausencia de un sistema de estadísticas macroeconómicas" en esa etapa.

En efecto, desde que se abandonó el sistema de cuentas nacionales existente hasta 1959, se produjo una dinámica tendiente a reducir la importancia de este tipo de cálculos macroeconómicos: en 1965 se suprimió el Ministerio de Hacienda, en 1967 desapareció el Presupuesto Estatal y se debilitó profundamente la capacidad estadística del Banco Nacional de Cuba. Este proceso tuvo lugar en relación con los intentos hechos durante esos años sesenta para suprimir el dinero en el funcionamiento económico.

Desde la realización de la autocrítica al respecto, iniciada en 1970, las autoridades optaron por la sistematización del proceso económico y las cuentas nacionales. El sistema elegido fue el procedente del CAME -formado por los países del Este de Europa- al que Cuba adhirió formalmente en 1972. Esta sistematización estadística se consolidó tras los acontecimientos políticos de 1975 (I Congreso del PC cubano, posterior promulgación de la Constitución, etc.). Desde ese año se establece los Anuarios Estadísticos (antes se publicaba Boletines) y se crea el Sistema de Información Estadística Nacional (SIEN), que depende del Comité Estatal de Estadísticas (C.E.E.). En 1977 Cuba estuvo en condiciones para enviar información homogénea a Naciones Unidas y en 1978 se realizó el primer examen conjunto gobierno cubano-CEPAL de la economía del país, que se publicó en el Estudio Económico de ese año.

En cuanto a los problemas de comparabilidad que presentaba el sistema elegido, CEPAL adoptó el siguiente criterio: incorporar a Cuba sólo en esos Estudios Económicos (anuales), que analizan cada país latinoamericano de forma individual, y no hacerlo en los Anuarios Estadísticos, en razón de "la diferencia en los sistemas de contabilidad económica". El espíritu de ese criterio se ha seguido aquí: mostrar la información estadística tal como la produjo el C.E.E., con las categorías CAME, adjuntando a la información de CEPAL la procedente del ámbito interno, para luego interpretar esos datos siguiendo principalmente los análisis de la propia CEPAL.

Es importante señalar que desde 1992 se desarrolla un trabajo conjunto entre el gobierno de Cuba y CEPAL para reciclar los recursos del sistema estadístico cubano con el objeto de realizar la transición hacia el modelo estadístico de Naciones Unidas.

Demografía

La información demográfica procede del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE), los Censos de Población (1953, 1970 y 1981, realizados con metodología ONU, especialmente el último), los Anuarios Estadísticos y Demográficos publicados por el C.E.E. y la Encuesta de Fecundidad de 1987. El relieve que adquiere aquí la información de CELADE guarda relación con el hecho de que Cuba está incorporada a las series comparables que CELADE realiza para toda América Latina.

Trabajo

Los datos sobre participación laboral tienen en Cuba dos fuentes fundamentales: los Censos de Población, que se refieren a la Población Económicamente Activa (PEA), categoría del sistema de Naciones Unidas, y las estimaciones realizadas por el C.E.E. sobre la base de encuestas anuales, que no son públicas, acerca de la Población Ocupada en el Sector Estatal Civil, categoría procedente del sistema CAME. La ventaja que tiene utilizar los datos censales es que son comparables con los de otros países latinoamericanos. El inconveniente es que los Censos tienden en toda la región a subregistrar la participación económica de la mujer. De hecho, las tasas de participación femeninas son más altas en las estimaciones del C.E.E. que en los Censos. Aquí se ha combinado las dos fuentes, con el fin de obtener un cuadro más completo.

Educación

Las cifras sobre analfabetismo y nivel de estudios adquiridos han sido obtenidos -como en el resto de la región- de los Censos de población. La información sobre analfabetismo publicada por el Censo de 1981 se refiere sólo a la población de 10 a 49 años de edad, lo que impide su comparación con la de los anteriores Censos, dado que este problema se concentra precisamente en las personas mayores. En cuanto al volumen de matrícula, los datos proceden de los Anuarios Estadísticos fundamentalmente, aunque también se ha usado los Anuarios Estadísticos de UNESCO. Es necesario subrayar que fue una decisión metodológica para toda la región recoger en este capítulo únicamente los resultados del proceso educativo y no tanto las condiciones en que tiene lugar, por lo que no se entrega en ningún país datos referidos a alimentación, vestuario, etc.

Salud

Se ha usado abundantemente las series de dos organismos de Naciones Unidas: CELADE y Organización Panamericana de la Salud (OPS), por las razones antedichas sobre comparabilidad. Pero una buena cantidad de información procede de los Anuarios Estadísticos del C.E.E. y los Informes Anuales del Ministerio de Salud Pública. Es necesario señalar la debilidad de la información sobre morbilidad, donde no fue posible obtener datos desagregados por sexo.

Legislación

La situación jurídica de la mujer se analizó a la luz de cuatro grandes cuerpos legales: Constitución Política, Código de la Familia, Código Penal y Código del Trabajo. Se eligió estos textos porque cada uno de ellos contiene las disposiciones esenciales que consagran la igualdad o desigualdad entre mujeres y hombres: derechos políticos; capacidad civil de la mujer y relaciones familiares y patrimoniales; tipificación especial para ciertos delitos en que la mujer es autora o víctima; reglamentación del trabajo femenino y protección a la madre trabajadora.

Se incluyó también un capítulo sobre derechos reproductivos, disciplina aún en estado de formación, no codificada y escasamente reglamentada. Su tratamiento, por lo mismo, tuvo que ajustarse a un esquema diferente, tanto en este caso como en el de los demás países, donde las situaciones son siempre distintas.

Participación sociopolítica

No se tuvo acceso a información de participación en elecciones previas a la Revolución de 1959. Para información histórica y de contexto se utilizó las siguientes fuentes: Cuba, Síntesis Nº 15, Madrid, 1991; Le Riverend, "Sistema político y movimientos sociales: Cuba", en Meyer, L. y J. L. Reyna (coords.), Los sistemas políticos en América Latina, S XXI-Universidad de las Naciones Unidas, México, 1989; Recarte, A., Cuba: Economía y Poder (1959-1980), Alianza Editorial, España, 1980. Para dar una imagen de la participación social y política de las mujeres se consultó diversas fuentes. Entre ellas: Mujer/fempress, "Precursoras del Feminismo en América Latina", Especial 1991, Santiago de Chile; Recca, Inés y otras, Análisis de las investigaciones sobre la familia cubana 1970-1987, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990.

Para la sección Opiniones se utilizó la "Investigación sobre la Igualdad de Derechos de Mujeres y Hombres en Cuba", llevada a cabo entre 1987 y 1989 por la Federación de Mujeres Cubanas con la colaboración de diversos organismos e instituciones en todo el país, con una muestra de 4.865 personas de ambos sexos entre 14 y 60 años de edad.

Organismos y acción de promoción de la mujer

A las fuentes mencionadas en el capítulo anterior fueron agregados materiales de la Federación de Mujeres Cubanas; Espín, Vilma, La Mujer en Cuba. Familia y Sociedad. Discursos, entrevistas, documentos, Imprenta Central de las FAR, La Habana, 1990; Menéndez, S., "Feminismo y cambio social en las primeras décadas del Siglo XX", European Review of Latin American and Caribbean Studies 52, June 1992.