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Las investigadoras cubanas que elaboramos el material de base del capítulo Cuba, perteneciente a la colección "Mujeres Latinoamericanas en Cifras", consideramos que el libro publicado tiene una excelente calidad; tanto el diseño y el uso del color y espacio, como la utilización de los gráficos resultan atractivos y apropiados para este tipo de información, a lo que se une la calidad impecable de la impresión y del papel. En cuanto al contenido, también apreciamos que la labor editorial ha sido intensa en el procesamiento para homologar la información con la de otros países participantes en el proyecto y en la búsqueda de información adicional.
Sin embargo, aún cuando reconocemos el valor del libro para difundir la situación de la mujer cubana en el momento actual, deseamos hacer llegar a las lectoras/es nuestras opiniones, pues las autoras cubanas no suscribimos su texto en todas sus partes, ya que en algunos capítulos se ha incurrido en errores, omisiones, imprecisiones e interpretaciones que no se ajustan a determinados hechos históricos ni a la realidad de nuestro país. Estas salvedades apuntadas, que enviamos gracias al espacio que nos ofrecen los editores, resultan necesarias pues las investigadoras cubanas no tuvimos la oportunidad de examinar el resultado final del estudio antes de su entrada a imprenta.
Nuestra primera observación se refiere al Capítulo Identificación Socioeconómica, que lejos de constituir el marco socio-económico del país, que fundamente la información del resto del libro, contiene valoraciones que evidencian un cuestionamiento al sistema económico desarrollado en Cuba a partir del triunfo revolucionario de 1959. Aún suponiendo un análisis desideologizado, la valoración es superficial e inexacta. La explicación causal de la crisis que afrontamos actualmente no se ajusta a la realidad pues no toma en consideración causas fundamentales, tales como las grandes pérdidas económicas que tuvo que sufrir el país, igual que el resto de América Latina, en la Década Perdida de los 80s, adicionándole el feroz bloqueo económico financiero y comercial que nos impuso desde hace más de tres décadas, Estados Unidos de N.A., cuyo costo aproximado se calcula en unos 38 mil millones de dólares en 30 años.
En general, en este capítulo no se mencionaron siquiera los logros del país en todos estos años en materia de modificación de la estructura económica y crecimiento de la producción por sectores, entre otros aspectos.
También resultan inexactas las apreciaciones y juicios sobre el proceso de rectificación en el ámbito económico, iniciado en 1986 con el fin de librar una batalla por imprimirle más efectividad a la economía nacional, a partir de una mayor participación de los trabajadores en la gestión económica. De igual forma, existe confusión en el papel que desempeñan las finanzas internas en el contexto económico global del país y al comentar la pobreza y distribución del ingreso, sin datos que lo atestigüen, se incurre en apreciaciones subjetivas obviando elementos tan objetivos para el análisis como los del contexto de una situación educacional, de salud y de seguridad social, y aún de niveles de alimentación del total de la población, garantizados en el últimos quinquenio, a pesar de las graves dificultades económicas y financieras que afronta el país.
Habría que añadir las omisiones causales que se evidencian cuando se trata el tema del Período Especial, suponiendo una situación caótica, sin hablar claro de las causas que lo generan y la estrategia adoptada para resistir ante todos los embates y adversidades a través de programas dirigidos a continuar el desarrollo del país, que han resultado efectivos, pues transitamos ya el sexto año del Período Especial, y se introducen incluso otras medidas todo lo cual está encaminado a salvar las conquistas sociales del pueblo, defender nuestra soberanía y seguir el camino que hemos elegido libremente.
Finalmente, también notamos algunas imprecisiones en los capítulos Trabajo y Educación, que pareciera tienden a minimizar las acciones del país dirigidas a crear empleo para las mujeres y asegurar, desde la alfabetización, hasta el nivel universitario, el acceso a la educación. Las autoras piensan que contar hoy con un graduado universitario por cada 15 habitantes, resulta un indiscutible logro cultural que refleja el desarrollo educacional de la población cubana.
Queremos apuntar que resulta un error insertar a la Federación de Mujeres Cubanas bajo el rubro de Acción Estatal, cuando se trata de una Organización No Gubernamental que decidieron crear las mujeres cuando en 1959 identificaron los programas que se iniciaban con los objetivos de su lucha y por tanto los apoyaron con su acción voluntaria.
No es posible para nosotras, investigadoras cubanas, dejar de advertir un error histórico inadmisible, cuando se señala el 20 de mayo de 1902 como día de la independencia nacional cubana, fecha de triste recordación para los cubanos, pues recoge el momento en que Cuba pasa de la dependencia colonial de España a la de los Estados Unidos, después de haber peleado más de treinta años por la independencia con una victoria militar que le fue arrebatada por la intervención norteamericana.
El 1ro de Enero de 1959, verdadera fecha de nuestra independencia, marca el momento en que por primera vez el pueblo toma el poder y ejerce su derecho soberano a la autodeterminación.
Las autoras Perla Popowski Casañ, Mercedes Verdeses Vázquez, Tamara Columbié Matos y Carolina Aguilar Ayerra, de la Federación de Mujeres Cubanas; Magaly Pérez González, Teresa Lara Junco y Neyda González Nápoles, del Ministerio de Economía y Planificación, agradecemos a los editores y a las lectoras/es, su atención ante nuestros reclamos y reiteramos nuestra opinión de que, a pesar de los serios errores que se explican en estas observaciones, el libro recoge la activa participación de las cubanas en la vida económica, política y social del país y sus progresos culturales y sociales.