EDUCACIÓN

La situación educativa de las mujeres cubanas mejoró apreciablemente en las últimas décadas, tanto en términos generales como en relación a la de los varones. Esta mejoría se dio en el contexto de la elevación general del nivel educativo de Cuba, cuyo gobierno revolucionario estableció el principio de que la educación es responsabilidad del Estado y ha de ser gratuita para la población en todos sus niveles.

Puede observarse varias etapas en este proceso general. Una primera se refiere al período prerrevolucionario, en el cual Cuba presentaba una de las situaciones educacionales más avanzadas del continente, también en el caso de las mujeres, aunque entre éstas se acentuaba la polarización social: las mujeres pobres y rurales presentaban tasas de analfabetismo que superaban el 50% y las mujeres de estratos socioeconómicos altos tenían una de las cifras de participación universitaria más elevadas de América Latina.

Después del triunfo revolucionario puede apreciarse una segunda etapa, entre 1960 y 1975, cuando el aumento del nivel educativo se refiere principalmente a la erradicación del analfabetismo y el crecimiento global de la escolarización, especialmente en el caso de las mujeres. El incremento de los niveles medio y universitario tiene lugar en esta etapa sobre todo entre los varones, con lo que a mediados de los años setenta podía notarse fuertes diferencias por sexo, desfavorables para las cubanas.

Desde 1975 hasta fines de los años ochenta se extiende una tercera etapa, en la que aumenta poderosamente el volumen de la educación media y universitaria, especialmente entre las mujeres: en 1989 éstas son mayoría entre los estudiantes de ambos niveles. El impulso dado a la educación de las mujeres le valió a la Federación de Mujeres Cubanas ser premiada por UNESCO.

El resultado de este proceso puede medirse en un doble sentido. En cuanto a la relación entre los géneros, el nivel de estudios adquiridos por las mujeres es ya similar al de los hombres. Respecto al cambio general de la pirámide socioeducativa, hasta 1975 las transformaciones se dieron sobre todo en el interior de la base del sistema (mejoramiento de la educación básica), mientras el creciente tronco de personas que llegaron a la educación media se situaba sobre el tercio de la población y sólo un 4% había logrado acceder a la educación universitaria.

Desde mediados de los años setenta la estratificación educativa se modificó, en el sentido de que la proporción de personas que no superaba la primaria se redujo a un tercio a fines de los ochenta, a favor del conjunto que adquiría estudios medios, debido sobre todo al aumento de los estudios posteriores a la secundaria, pero que no son universitarios. Sin embargo, el avance de la proporción de personas que lograba acceder a estos últimos se demuestra bastante lento. Se estima que a fines de los años ochenta sólo el 7% de la población había conseguido adquirir estudios superiores universitarios.

Los estudios medios-superiores (similares a los "superiores no universitarios" que existen en otros países latinoamericanos) han constituido el eje central del desarrollo educativo cubano en las últimas dos décadas. Estos se dividen entre los estudios medios preuniversitarios y los medios técnicos y profesionales (los cuales, a su vez, se diferencian en "obreros calificados" y "técnicos medios"). En el conjunto de este bloque educativo, las mujeres incrementaron su participación sobre todo en la última década: así, en el curso 1989-1990 eran ya el 61% de la matrícula media preuniversitaria, el 80% de la enseñanza media pedagógica y el 47% de la técnica y profesional.

En otros subsistemas educacionales, el proceso cubano logró fuertes éxitos en diversos planos y en algunos presenta todavía índices menos avanzados. Entre los primeros se cuenta, además del extraordinario esfuerzo alfabetizador de los primeros años, el amplio sistema de educación de adultos, en sus tres niveles (primario, secundario y superior). Entre los segundos, hay que mencionar el nivel de matrícula preescolar, cuyas cifras no responden todavía a las necesidades creadas con la alta participación laboral de las mujeres que se desarrolla desde el comienzo de los años setenta.

La situación de las mujeres en el cuerpo docente cubano muestra aún una segmentación por sexo: su presencia es mayor en la base del sistema (son el 100% de los docentes preescolares y el 74% de los primarios) y menor conforme se asciende de nivel (el 45% de los docentes universitarios). Pero esa situación es bastante más avanzada que en el resto de América Latina, donde las mujeres representan entre un quinto y un tercio de la docencia universitaria.

La emergencia económica que vive el país desde 1990 está afectando de diversas formas el sistema educativo cubano, especialmente en lo que se refiere a infraestructura y material didáctico, además de los problemas que causa en la vida de niños y jóvenes, también en el plano alimentario.