SITUACIÓN CONYUGAL

Algo más de la mitad (55,2%) de las mujeres mayores de 15 años estaban emparejadas en 1984, según el último Censo; la gran mayoría mediante matrimonio, puesto que sólo se declaraba unida menos del 10% de esa población femenina.

La evolución entre 1963 y 1984 muestra que la única proporción que se mantiene constante (alrededor del 35%) se refiere a las solteras, mientras que aparecen variaciones en el conjunto de las que estaban o habían estado emparejadas. Disminuyó la proporción de casadas (del 47,4% al 45,6%) y la de viudas (del 6,6% al 5,1%) y aumentó la de unidas (del 7,7% al 9,6), así como la de divorciadas y separadas (del 3,3% al 4,6%).

Como sucede en el resto de América Latina, la situación conyugal de las mujeres presenta diferencias con la de los hombres. La población femenina muestra una proporción menor de soltería que la masculina (35% y 40% respectivamente) y mayor de separación (4,6% y 2,1%) y viudez (5,1% y 1,5%).

Tales diferencias están referidas, además de a posibles sesgos de declaración, al hecho de que las mujeres son más longevas (viudez) y a que el universo de mujeres no solteras es mayor que el de sus homólogos varones, puesto que ellas comienzan a emparejarse antes. En este conjunto más amplio, las mujeres tardan un mayor tiempo que los hombres en realizar nuevos emparejamientos, por lo que tiende a existir una población femenina divorciada y separada mayor que la masculina en esa situación.

En efecto, puede observarse que en el grupo etario joven, hasta los 24 años, la proporción de mujeres que está o ha estado emparejada (22,5%) es más del doble que la de los varones (10,8%).

Si bien la tendencia al matrimonio se ha mantenido en Costa Rica (sobre una tasa próxima a los 8 matrimonios por cada mil habitantes), el número de divorcios ha crecido notablemente desde los años setenta, lo que significa que la relación entre una y otra tendencia -nupcialidad y divorcialidad- se ha inclinado a favor de esta última: si en 1975 había 2,2 divorcios por cada cien matrimonios, esa relación era de 15,3 en 1991.

Ciertamente, la ruptura del vínculo conyugal no siempre se legaliza, como lo refleja el hecho de que la declaración de separados sea el doble que la de divorciados, por lo que la relación entre emparejamiento y desemparejamiento no se conoce con exactitud, aunque se estime que no sería tendencialmente muy distinta de la que se registra legalmente.




POBLACIÓN SEGUN ESTADO CONYUGAL Y SEXO, 1963-1984


Fuentes: DGEC, Censos Nacionales de Población 1963 y 1984, San José, 1966, 1987
 
 
ESTADO CONYUGAL DE LA POBLACIÓN POR SEXO, SEGÚN EDAD, 1984

 
Fuente: DGEC, Censo Nacional de Población, 1984, San José, 1987

MATRIMONIOS CELEBRADOS AL AÑO Y TASAS DE NUPCIALIDAD, 1960-1990

Año
Nº Matrimonios
Tasas por mil habitantes
1960
9.045
7,8
1970
11.024
6,3
1975
14.683
7,5
1980
17.508
7,8
1985
21.297
8,1
1990
22.703
7,6

EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE DIVORCIOS

Divorcios
1975
1981
1985
1991
 
318
2.010
2.641
3.152
Divorcios por cada 100 matrimonios
2,2
11,8
13,4
15,3