PARTICIPACIÓN ECONÓMICA

La información estadística disponible indica un incremento notable de la cantidad de mujeres registradas en la Población Económicamente Activa (PEA) durante las ultimas décadas. Pese a los problemas de registro, al iniciarse los años noventa se estima que entre un tercio y un 40% de esa PEA está compuesta por mujeres. Ahora bien, esa estimación es sólo aproximada por cuanto en Colombia las Encuestas Nacionales de Hogares, que son las que obtienen información sobre empleo de manera más sistemática, sólo tienen cobertura urbana.

De esta forma, la estimación se hace sobre la base de que según la Encuesta de Hogares de 1991, las mujeres representaban el 42,6% de la PEA urbana y que en el área rural la Encuesta de Hogares realizada tres años antes indicaba que las mujeres eran el 26% de la PEA rural (y que el peso de la PEA rural es reducido en Colombia: CELADE estima que en 1990 era un 30% de la nacional).

El crecimiento de la participación económica femenina puede medirse también respecto a la cantidad de mujeres que está en edad de trabajar. Según la Encuesta de Hogares de 1991 la tasa de participación urbana era del 46,6%, mientras esa cifra era del 34% en 1976. En el área rural, dicha tasa era del 28,6% según la Encuesta Rural de 1988.

La necesidad de obtener información de carácter nacional puede satisfacerse a través de los Censos de Población, pero, dado que éstos no tienen como objetivo central recoger cifras sobre empleo, sucede que el subregistro de la participación laboral femenina es mucho mayor en ellos que en las Encuestas de Hogar (lo que no ocurre en el caso de la PEA masculina). En 1985 la tasa de participación femenina en las ciudades era del 32% según el Censo y del 40% según la Encuesta de Hogares.

Es necesario subrayar esta circunstancia, puesto que cuando se analiza la participación laboral de la mujer en períodos largos, se suele recurrir a estimaciones sobre la base de Censos, entre otras razones porque las Encuestas, además de tener únicamente cobertura urbana, sólo se han realizado en Colombia desde mediados de los años setenta.

No obstante, lo importante es que este tipo de estimaciones, como las realizadas por CELADE, aunque ofrezcan cifras menores de participación femenina (en 1990 la tasa sería del 31,6%), señalan el elevado crecimiento de la PEA femenina en las últimas décadas. Según CELADE entre 1970 y 1990 la fuerza laboral femenina habría crecido en un 168%, mientras que la masculina lo habría hecho en menos de un 62%.

Cuando se examina la participación laboral de ambos sexos según la edad se advierte diferencias entre mujeres y hombres. Mientras las primeras alcanzan sus mayores tasas de participación entre los 25 y los 29 años, para descender lentamente hasta los 50 años, los hombres presentan tasas más altas en las edades más jóvenes, pero esas tasas siguen creciendo hasta los 35 años y decrecen más lentamente que en el caso de las mujeres.

El hecho de que la participación de las mujeres comience a descender desde los 25 años se relaciona con la apreciable proporción de mujeres que, a partir de esa edad, se dedica a las actividades del hogar, la procreación y la familia. Sin embargo, la evidencia de que el descenso de la participación femenina no se produzca bruscamente sino a partir de los 50 años, también está indicando que una parte de las mujeres que acceden al mercado de trabajo no lo abandona por las citadas causas.

En las zonas rurales la participación económica de los jóvenes es mayor que en las ciudades, sucediendo también que se retiran más lentamente a partir de los 50 años. Esta doble circunstancia se evidencia en ambos sexos, pero es más pronunciada en el caso de los hombres.

El desarrollo de la PEA nacional colombiana tuvo lugar mientras cambiaba su distribución espacial y se hacía progresivamente urbana: según CELADE, en 1980 el 64% de la PEA era urbana, y en 1990 esa proporción había ascendido a cerca del 70%.

De acuerdo a las estimaciones de CELADE, la urbanización de la PEA femenina estaría siendo más lenta que la masculina, es decir, los cambios en la estructura de la actividad productiva del país serían más evidentes en los hombres que en las mujeres. Sin embargo, ello también puede reflejar los problemas de registro que ha presentado la PEA femenina en las zonas rurales, especialmente en las décadas anteriores. En todo caso, dado que las mujeres residen en las ciudades en una proporción mayor que los hombres, la fuerza laboral femenina sigue siendo más urbana que la masculina. En 1990 el 76,7% de la PEA femenina trabajaba en las ciudades, en tanto lo hacía el 66,1% de la masculina.

 

POBLACION URBANA ECONOMICAMENTE ACTIVA, POR SEXO, 1976-1991

(SEGUN ENCUESTAS)

(En miles)   
Año

Ambos

Mujeres

/Total

 

sexos

 

%

1976

2.224

828

37,2

1978

2.487

941

37,8

1980

2.768

1.068

38,6

1982

2.889

1.088

37,7

1984

3.235

1.287

39,8

1985

3.271

1.316

40,2

1986

3.402

1.390

40,9

1987

3.520

1.460

41,5

1988

3.610

1.504

41,7

1989

3.988

1.620

40,6

1990

4.016

1.620

40,3

1991

4.559

1.942

42,6

 

 Nota:

Corresponde a la población de 12 y más años de edad, en las 7 principales ciudades del país.

Fuentes: DANE, Encuestas Nacionales de Hogares, 1976-1991 (trimestres septiembre-diciembre), ajustadas.

 

PARTICIPACION ECONOMICA, POR SEXO

SEGUN ZONA DE RESIDENCIA, 1988

Zona

Ambos sexos

Mujeres

Hombres

 

Tasa

%

Tasa

%

Tasa

%

Urbana

57,8

100,0

44,2

41,7

74,5

58,3

Rural

54,2

100,0

28,6

26,3

79,6

73,7

 

Fuente: DANE, Encuesta Nacional de Hogares, 1988; Encuesta Nacional de Hogares Rural, 1988.

TASAS DE PARTICIPACIÓN ECONOMICA EN EL AREA URBANA, POR SEXO, 1989-1992

 
Fuente: DANE, Encuestas Nacionales de Hogares, 1976-1991 (trimestres septiembre-diciembre.)

 

EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA

POR SEXO

 (En miles)(Tasas por cien)
Año

Ambos

Mujeres

/Total

Ambos

Mujeres

Hombres

 

sexos

 

%

sexos

  
1950

3.847,9

707,3

18,4

48,5

17,6

80,3

1955

4.221,6

787,5

18,7

47,3

17,4

78,1

1960

4.693,7

888,6

18,9

45,8

17,1

75,5

1965

5.361,4

1.055,4

19,7

44,7

17,4

72,6

1970

6.360,3

1.464,1

23,0

45,1

20,6

70,1

1975

7.523,3

1.991,5

26,5

44,8

23,4

66,9

1980

8.836,2

2.597,2

29,4

45,3

26,3

64,8

1985

10.241,9

3.292,6

32,1

46,9

29,7

64,6

1990

11.879,5

3.942,5

33,2

48,4

31,6

65,7

 

 Nota:

Se trata de estimaciones realizadas por CELADE, fundamentalmente en base a los Censos.

Fuente: CELADE, Boletín Demográfico, Año 18, Nº 36, Santiago de Chile 1985 y Año 25, Nº 49, Santiago de Chile, 1992.

 

PARTICIPACION ECONOMICA,

POR SEXO SEGUN ZONA, 1985

 (En miles)(Tasas por cien)
Año

Ambos

Mujeres

/Total

Ambos

Mujeres

Hombres

 

sexos

 

%

sexos

  
Total país

9.555,9

3.138,3

32,8

49,4

31,6

68,3

Urbana

6.466,0

2.339,7

36,2

47,7

32,2

65,5

Rural

3.089,9

798,6

25,8

53,5

29,8

74,0

 

Fuente: DANE, XV Censo Nacional de Población y IV de Vivienda, 1985.

 

CRECIMIENTO DE LA POBLACION ACTIVA

POR SEXO, 1970-1990

Hombres

Mujeres

61,6 %

168,1 %

 

Fuente: CELADE, Boletín Demográfico, Año 25, Nº 49, Santiago de Chile, 1992.

TASAS ESPECÍFICAS DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA,
POR SEXO, EDAD Y ZONA DE RESIDENCIA, 1990



 
Fuente:CELADE, Boletín Demográfico, Año 25, Nº49, Santiago de Chile, 1992
 
 
EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ACTIVA POR SEXO Y ZONA DE RESIDENCIA

Nota: Se trata de estimaciones realizadas por CELADE, fundamentalmente en base a los Censos.
Correspnde a la poclación de 10 y más años de edad.
Fuente: CELADE, Boletín Demográfico, Año 25, nº 49, Santiago de Chile, 1992