ORGANIZACIONES SOCIALES DE MUJERES

Si bien existen innumerables grupos y organizaciones sociales de mujeres en todo el país, resulta particularmente difícil cuantificarlos y dar cuenta precisa de su dinámica. Con distintos orígenes históricos y sociales, adquieren una visibilidad mayor a contar de los años 80. Aquí sólo se da pinceladas de algunas de las vertientes de organización femenina, para componer una imagen impresionista de esta realidad.

Como indicador, una investigación realizada en Bogotá en 1988, en 85 organizaciones de mujeres con alto nivel de formalización, muestra esas vertientes y su importancia. Más de un cuarto correspondía a voluntariado femenino, un 18,8% a organizaciones comunitarias y un 16,5% a grupos que reivindican los derechos femeninos. El resto se repartía entre organizaciones políticas, gremiales o sindicales, académicas o cívicas.

El movimiento social de mujeres -entendido como un actor social colectivo plural, heterogéneo y dinámico- que se perfila en Colombia a partir de los años 70, no plasma un proceso lineal, homogéneo, único o con el liderazgo de un solo grupo o tendencia: sus procesos y protagonismos son variados.

Es un movimiento en el que confluyen mujeres de diferentes sectores de clase, etnia, pensamiento y posiciones políticas: es pluriclasista, pluriétnico y pluralista. En él se desarrollan tendencias diferenciales, con procesos, estrategias y propuestas propias. No obstante, se tienden lazos de solidaridad y se construyen micro-poderes con posibilidades de irrumpir y subvertir el orden patriarcal y el sistema de relaciones dominantes en la sociedad.

Organizaciones populares de mujeres

La organización popular de mujeres, al igual que en otros países de la región, tiene uno de sus orígenes en programas gubernamentales de acción social, pero hay también numerosas iniciativas autónomas y hoy existe una gran diversidad de grupos. Por ejemplo, en noviembre de 1985 se llevó a cabo un Encuentro de Mujeres de Sectores Populares con la participación de cerca de 100 mujeres de 23 ciudades en representación de 41 organizaciones: bibliotecas barriales, ollas comunales, asociaciones de padres de familia, microempresas, tiendas populares, comités de autoconstrucción y de defensa ecológica.

Por su parte, el programa de Hogares de Bienestar del ICBF, establecido en 1987, contaba en diciembre de 1991 con la participación organizada de 57.000 madres comunitarias. Ellas han creado la Asociación de Madres Comunitarias por una Colombia Mejor (AMCOLOMBIA).

Pero también existen la Asociación de Mujeres de la Guajira, el Movimiento Popular de Mujeres, y los colectivos Yo También Soy Mujer, de los barrios del suroriente de Bogotá y De Mujer a Mujeres, del barrio el Tunal de Bogotá.

Organizaciones sindicales

En el ámbito sindical hay una tradición de acción femenina con líderes destacadas desde comienzos de siglo. Sin embargo, recién en noviembre de 1987 se realizó un primer Congreso Nacional de la Mujer Trabajadora, con participación de tres mil delegadas de todos los sindicatos y regiones del país, convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). En su constitución la CUT había acordado luchar contra la discriminación de la mujer como un reconocimiento a la importancia que tiene la participación femenina en el movimiento sindical y popular.

Previamente fueron realizados encuentros en la mayor parte de las regiones del país y por sectores gremiales. Se buscó allí caminos de superación de las tradicionales desventajas sociales que afectan a las mujeres, como la doble jornada, barrera a su participación en la actividad sindical. Concluyeron con una plataforma de lucha con reivindicaciones específicas para ser discutidas en los sindicatos afiliados a la CUT, se estructuró la Comisión Femenina de la CUT, se definió los criterios para su funcionamiento, un plan de trabajo y la proyección de sus resultados.

Organizaciones de campesinas

Si bien las campesinas cuentan con tradición de organización, es el Ministerio de Agricultura el que en 1984 impulsa la organización femenina, como parte de la política agraria para la mujer campesina. Se crea entonces la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas de Colombia (ANMUCIC) inserta en la política agraria, con el objeto de fortalecer la participación de la mujer rural, mejorar su calidad de vida y lograr que los programas de desarrollo lleguen a ella. En octubre de 1984 se realizó el Primer Encuentro Nacional de Mujeres Campesinas, al que asistieron líderes de 30 regiones del país en representación de Juntas Comunales, programas gubernamentales y organizaciones agrarias. Se designó un comité coordinador de mujeres indígenas y campesinas y durante 1985 se llevó a cabo varios encuentros zonales.

La ANMUCIC -que ha ganado autonomía paulatinamente- efectúa actividades de organización, capacitación, coordinación interinstitucional y comunicación. Tiene actualmente 20.000 afiliadas en organizaciones departamentales y municipales en 22 departamentos del país. Ha logrado participar como interlocutora y representante en las instancias donde se toma decisiones en materia de política agraria y ha contribuido a la definición de las disposiciones reglamentarias que tienen que ver con la dotación de tierras y adjudicaciones a las mujeres.

El Programa para la Mujer Campesina que coordina el Fondo de Desarrollo Rural Integrado (DRI) reúne a 12 mil campesinas. Existe también, a lo largo y ancho del país, la Asociación Nacional de Amas de Casa Rurales (AMAR).

Otras vertientes importantes de organización de las mujeres son la religión, tanto para la expresión del culto como para la realización de una labor social, y el voluntariado femenino. Al igual que en otros países latinoamericanos, la acción social voluntaria de mujeres tiene raíces antiguas en la historia colombiana y cuenta hoy día con grupos importantes nacionales e integrados a redes internacionales. Estas organizaciones no cuestionan el rol tradicional asignado a las mujeres pero movilizan gran cantidad de energías femeninas.

El movimiento feminista

A partir de los años 70 surgió un sinnúmero de grupos feministas de diversas tendencias que colocaron en el espacio público temas como la sexualidad, el aborto, la libertad de decidir sobre el cuerpo. Nacieron los primeros grupos de autoconciencia, principalmente en Cali, Medellín y Bogotá, con sus folletos y slogans y generando discusiones públicas.

En 1977 se dio un debate importante al interior de los partidos políticos. Surgieron en Bogotá grupos que -incluyendo a militantes- discutieron coordinadamente. Algunas socialistas se retiraron de su partido planteando la necesidad de autonomía de la organización de las mujeres, criticando el verticalismo de los partidos y organizaciones políticas y cuestionando la división sexual del trabajo en ellas. El proceso se detuvo, pero nacieron agrupaciones que continuaron la reflexión y la difusión de sus planteamientos. Otros grupos se crearon en Barranquilla, Cartagena, Pasto, Bucaramanga, Ibagué, Montería, Ovejas, Cali, Medellín. Ese año, Socorro Ramírez, dirigenta del Partido Socialista Revolucionario, fue candidata a la Presidencia de la República con una plataforma de reivindicaciones feministas.

En diciembre de 1978 se realizó un encuentro nacional de mujeres que discutió el tema de la sexualidad y la participación en la campaña internacional: "Por el derecho al aborto, a la contracepción y contra las esterilizaciones forzadas: las mujeres deciden". Esta campaña dio origen a innumerables actividades, entre ellas una marcha exigiendo el derecho al aborto.

En esos años se intensificó la represión, la desaparición de personas, la tortura, los allanamientos. Ante esta situación, algunos grupos feministas impulsaron durante el Año Internacional del Niño (1979) la amnistía para las madres presas políticas y denunciaron, a nivel nacional e internacional, la violación y los vejámenes sexuales a que eran sometidas.

En julio de 1981 se llevó a cabo en Bogotá el I Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, organizado por los grupos feministas colombianos. Las discusiones sobre la doble militancia -política y feminista-, la sexualidad, el aborto, la opción sexual y la lucha de clases ocuparon un lugar privilegiado, y avanzaron hacia una reflexión más sistemática en lo teórico, lo estratégico y lo organizativo. Marcó para las feministas colombianas la seguridad de que era posible proyectarse a otros sectores de mujeres y de la sociedad. Surgieron los primeros centros de mujeres en Cali, Medellín y Bogotá, dedicados a producir información, prestar servicios legales, médicos, centros de documentación, publicaciones, etc.

A partir de esta experiencia se fortalecieron los lazos entre grupos de América Latina y del Caribe, se inició una comunicación fluida y una participación en los diferentes eventos de nivel regional y continental. Este movimiento también ha impulsado y ganado espacios para los grandes eventos del movimiento latinoamericano de mujeres: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer; el 28 de mayo, Día de Acción por la Salud de la Mujer; 25 de noviembre, Día Internacional de la No Más Violencia contra la Mujer.

En 1984 los grupos feministas de Bogotá participaron activamente en la convocatoria "Al Diálogo Nacional y la Apertura Democrática", conscientes de que era necesario dar un contenido, desde las mujeres, a los diálogos que se iniciaban con sectores de la guerrilla colombiana. El proceso de debate y reflexión entre los grupos feministas posibilitó ese año la creación del Colectivo de Mujeres de Bogotá.

Tras la masacre del Palacio de Justicia (1985), dicho Colectivo decidió tomarse las calles de la capital y el 25 de noviembre distribuyó el documento "Una derrota a la Vida", en el cual denunciaba la violencia y proponía una salida dialogada.

En 1988, ante la convocatoria del gobierno a un debate para reformar la Constitución, la Casa de la Mujer, de Bogotá, y el Colectivo de Mujeres se integran a las mesas de trabajo: "Por la Paz y la Reconciliació Nacional".

Ese mismo año, 17 grupos de mujeres elaboraron una propuesta de Reforma Constitucional que incluía el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas con plenos derechos -sociales y humanos-, la modernización de las instituciones sociales y políticas y la eliminación del Concordato entre el Estado de Colombia y la Santa Sede.

También el Colectivo de Mujeres de Bogotá preparó la realización de un Encuentro Nacional de Mujeres que debatiera las diferentes posiciones de las mujeres frente a la coyuntura nacional y el movimiento social de mujeres. Se llevó a cabo encuentros preparatorios entre 1988 y 1990 y el Encuentro Nacional se realizó en Bogotá en octubre de 1990, bajo el lema "Un abrazo amoroso por la vida".

En las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente el movimiento feminista participó con una lista de mujeres. Fue una notable experiencia de aprendizaje político, donde se hicieron visibles potencialidades y debilidades.

Coordinaciones y redes

El proceso de articulación y concertación vivido por todo el país también permeó el quehacer femenino. De allí la creación de la Red Nacional de Mujeres, la Red Colombiana de los Derechos Sexuales y Reproductivos, la Red de Mujeres del Suroriente del país, la Red Distrital de Salud de las Mujeres de Sectores Populares.

En el ámbito del trabajo voluntario, la Coordinación Colombiana de Trabajo Voluntario (CCTV) agrupaba en 1988 el mayor número de organizaciones y su objetivo era coordinar 80.000 voluntarios, en su mayoría mujeres.

 

TIPOS DE ORGANIZACIONES DE MUJERES

EN BOGOTA, 1988

Tipo de organización

%

Voluntarias

23

27,1

Reivindicaciones y derechos de la mujer

14

16,5

Comunitarias

16

18,8

Economía solidaria

7

8,2

Proteccionistas

5

5,9

Políticas

4

4,7

Gremiales o sindicales

5

5,9

Colonias extranjeras o clubes femeninos

5

5,9

Académicas

3

3,5

Cívicas

3

3,5

Total

85

100,0

 

Fuentes: Páez, H.; Ocampo, M. Cristina y Villarreal, Norma, Protagonismo de Mujer. Organización y Liderazgo Femenino en Bogotá, PRODEMOCRACIA, Fundación Friedrich Naumann, Bogotá, 1989.