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En las últimas décadas ha crecido sistemáticamente el número de mujeres chilenas incorporadas a la Población Económicamente Activa (PEA) nacional. En 1990, según la Encuesta Nacional de Empleo, eran cerca de un tercio de esa PEA, lo que significa alrededor de un millón y medio de mujeres.
Ese crecimiento ha tenido lugar tanto en relación con la participación masculina, como respecto de la propia población femenina en edad de trabajar. En 1976 trabajaba un 25,2% de las mujeres que tenían 15 y más años y en 1990 esa proporción había ascendido al 31,8%. Pero todavía esas tasas de participación son en los hombres mucho mayores: 70,2% y 75,1% en las mismas fechas.
No obstante, se sabe que esas cifras de participación femenina sufren de un subregistro apreciable, especialmente en el sector informal de la economía y en los trabajos agrícolas, tal y como se explica en el capítulo de observaciones metodológicas.
El subregistro de la actividad laboral femenina es mayor en las cifras recogidas por los Censos de Población que en las obtenidas por las Encuestas Nacionales de Empleo. Así, en el Censo de 1982 la tasa de participación de las mujeres era del 24,1 y en la Encuesta de la misma fecha era del 27,4.
Esto hay que destacarlo cuando se trata de analizar la participación de las mujeres en períodos más largos, puesto que para ello hay que acudir a los Censos, ya que el uso de las Encuestas de Empleo sólo se extendió en América Latina a partir de los años setenta.
De todas formas, lo importante es que las series históricas construidas principalmente a base de Censos, como son las del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE), aunque muestran cifras bajas de participación femenina, también reflejan el notable crecimiento de esta participación en las últimas décadas. Según las cifras de CELADE, la PEA femenina aumentó un 83,0% entre 1970 y 1990, mientras la masculina lo hizo en un 57,9% entre esos mismos años.
Al examinar la participación económica según la edad, se advierten leves diferencias entre mujeres y hombres. Las mujeres alcanzan sus mayores cotas de actividad hacia los 25 años y esa actividad se mantiene luego prácticamente estable, mientras que en los hombres, después de crecer en forma rápida hasta los 25, también continúa creciendo apreciablemente hasta los 35 años.
Ello está relacionado con el hecho de que, a partir de los 25 años, un número de mujeres se entrega a las actividades del hogar y la maternidad. Pero es destacable que las tasas de participación femenina no decaigan bruscamente sino hasta después de los 50 años, como en el caso de los varones, lo que estaría indicando asimismo una proporción importante de mujeres que, una vez en el mercado de trabajo, no lo abandonan por causa de su emparejamiento o maternidad, al menos no en la medida que sí lo hacen en otras regiones del globo. También es observable que mujeres y hombres rurales comienzan a participar antes en la fuerza laboral y se retiran más tarde que sus homólogos urbanos.
El crecimiento de la población activa nacional que muestran las Encuestas de Empleo, tiene lugar al mismo tiempo que ésta se hace cada vez más urbana. Ello es debido tanto al proceso migratorio hacia las ciudades, como a la pérdida de importancia relativa de la ocupación en el sector agrícola, fenómenos relacionados pero no siempre de manera directa.
A pesar de que las mujeres se han trasladado más hacia las ciudades que los hombres, la caída de la proporción rural de la PEA femenina ha sido más lenta que en la masculina, probablemente por el incremento de la proporción de asalariadas que desde mediados de los setenta trabaja en zonas rurales, las cuales son más fáciles de registrar en las Encuestas de Empleo.
De todos modos, esa proporción rural tan reducida que presenta la PEA femenina (por debajo del 10%) está referida al subregistro ya mencionado. Parece dudoso que en el campo chileno realicen actividades productivas menos de un 20% de las mujeres que están en edad de trabajar, tal como aparece en las Encuestas de Empleo.
POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA
POR SEXO, 1976-1990 (SEGÚN ENCUESTAS)
| (En miles) | |||
| Año | Ambos | Mujeres |
|
sexos | % | ||
| 1976 | 3.170,5 | 874,4 | 27,6 |
| 1978 | 3.456,4 | 993,7 | 28,8 |
| 1980 | 3.617,4 | 1.061,6 | 29,4 |
| 1982 | 3.660,8 | 1.095,3 | 29,9 |
| 1984 | 3.890,7 | 1.196,1 | 30,7 |
| 1986 | 4.269,8 | 1.280,8 | 30,0 |
| 1987 | 4.354,1 | 1.305,4 | 30,0 |
| 1988 | 4.552,3 | 1.395,1 | 30,7 |
| 1989 | 4.674,8 | 1.438,5 | 30,8 |
| 1990 | 4.728,4 | 1.467,8 | 31,0 |
Notas: Corresponde a la población de 15 y más años de edad.
Fuentes: INE, Encuestas Nacionales de Empleo, 1976-1990.
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TASAS DE
PARTICIPACIÓN ECONOMICA POR SEXO, 1976-1990
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Fuente:
INE, Encuestas Nacionales de Empleo, 1976-1990
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EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA
POR SEXO, 1950-1990
| (En miles) | (Tasas por cien) | |||||
Ambos | Mujeres |
| Ambos | Mujeres | Hombres | |
| Años | sexos | % | sexos | |||
| 1950 | 2.249 | 556 | 24,7 | 56,0 | 28,9 | 85,6 |
| 1955 | 2.367 | 552 | 23,3 | 53,8 | 23,5 | 84,6 |
| 1960 | 2.516 | 550 | 21,9 | 50,6 | 18,1 | 83,5 |
| 1965 | 2.716 | 598 | 22,0 | 47,4 | 15,1 | 79,9 |
| 1970 | 2.936 | 655 | 22,3 | 44,5 | 14,3 | 74,9 |
| 1975 | 3.325 | 769 | 23,1 | 42,2 | 19,2 | 66,0 |
| 1980 | 3.805 | 910 | 23,9 | 43,5 | 20,5 | 67,4 |
| 1985 | 4.311 | 1.057 | 24,5 | 44,8 | 21,6 | 68,8 |
| 1990 | 4.787 | 1.195 | 25,0 | 46,1 | 22,6 | 70,5 |
Notas: Se trata de estimaciones realizadas por CELADE, fundamentalmente sobre la base de los Censos.
Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 18, Nº 35 y Nº 36, Santiago, 1985.
CRECIMIENTO DE LA POBLACION ACTIVA
POR SEXO 1970-1990

Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 18, Nº35 y Nº36, Santiago, 1985.
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TASAS ESPECÍFICAS
DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA,
POR SEXO, EDAD Y ZONA DE RESIDENCIA, 1989 |
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Fuente:
INE, Encuesta Nacional de Empleo, 1989
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EVOLUCIÓN
DE LA POBLACIÓN ACTIVA POR SEXO Y ZONA DE RESIDENCIA
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Fuente:
INE, Encuestas Nacionales de Empleo, 1976-1989.
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