ORGANIZACIONES SOCIALES DE MUJERES

Existe en Brasil una tradición importante de asociaciones femeninas de distinto tipo que han servido para la elevación de los niveles de conciencia y de participación política de grandes contingentes femeninos. Estas asociaciones han tenido relevancia política por su capacidad de movilizar a signficativos sectores de mujeres y por su aporte al movimiento en favor de la democracia. Las hay de mujeres profesionales y no profesionales, sólo de mujeres o como departamentos femeninos en organizaciones sociales mixtas. Las de profesionales y sindicalistas han luchado principalmente por reivindicaciones sectoriales, participando en huelgas y otras movilizaciones. Las otras -que florecen en los años setenta- involucran a un número muy alto de mujeres que no participan en el mercado de trabajo fuera del hogar, y movilizan básicamente a dueñas de casa. Su principal acción ha sido en torno a la carestía de la vida, siendo la lucha contra las alzas de precios de productos alimenticios, de la vivienda y los servicios básicos el motor que ha llevado a estas mujeres -especialmente a las de sectores populares ubicados en la periferia de las regiones metropolitanas- a emprender una acción política.

A nivel de barrios y favelas existen Clubes de Madres y grupos de mujeres. Los primeros, organizados por la Iglesia Católica a comienzos de los años sesenta, constituyeron en sus inicios una forma de trabajo comunitario católico. También proliferaron grupos de mujeres independientes. A partir de los años setenta, muchos de los clubes adoptaron una perspectiva más política, aprovechando los espacios de libertad de las reuniones para discutir los problemas cotidianos de la comunidad. Este hecho explica el rápido desarrollo del Movimiento contra el Alza del Costo de la Vida (MCV), que en 1972 adquirió dimensión nacional y que en una de sus campañas obtuvo, sólo en Sao Paulo, 19 mil firmas para su "Carta de las Madres de la Periferia". En 1980, tras un encuentro nacional en Brasilia, participó en la entrega del Manifiesto del Pueblo al Presidente de la República.

A mediados de los setenta, grupos feministas empezaron a trabajar con los clubes de madres. Al mismo tiempo se profundizaba la línea pastoral de defensa de los pobres y oprimidos. En algunos barrios se crearon coordinaciones con el objeto de unificar la acción de los clubes. De este modo cobraron fuerza los objetivos de concientización y acción de las mujeres en su comunidad, dejando en segundo plano el tejido y la costura. Sin embargo, los clubes de madres al tiempo que promueven la participación de las mujeres en la vida comunitaria, refuerzan los roles femeninos tradicionales. En 1986 se informaba que en los distritos populares de Sao Paulo había cerca de dos mil clubes de madres y grupos en los que participaban quince mil mujeres.

La lucha por las salas cuna se inició el año 1973 en Sao Paulo, cuando madres de barrios periféricos reivindicaron frente a la Prefectura la construcción de dichas salas en los barrios. Esta reivindicación fue asumida por el Primer Congreso de la Mujer Paulista (1979) y sigue siendo una de las principales demandas de las brasileras.

En el sector sindical, desde mediados de los setenta la Confederación de Sindicatos Nacionales cuenta con un Comité de la Condición Femenina que, en 1977, comenzó a incentivar la creación de comités en los consejos centrales y en los sindicatos.

En 1978 tuvo lugar el Primer Congreso de la Mujer Metalúrgica. Sus resoluciones sirvieron para que el Congreso Nacional de la rama metalúrgica aprobara -en 1979- la realización de congresos específicos de esta trabajadora en otros Estados. Entre las conclusiones de estos congresos sobresale la propuesta de crear departamentos femeninos con el objeto de organizar las luchas de las mujeres por la solución de sus problemas específicos. Las resoluciones apuntaron a las malas condiciones de trabajo y de salud a que estaban sometidas, la ausencia de equipamiento social que facilitara el trabajo doméstico, la insuficiencia o no aplicación de las leyes laborales, la discriminación salarial y social. La movilización de las metalúrgicas se extendió hacia mujeres de otras ramas: las químicas y farmacéuticas de Sao Paulo realizaron varios congresos. También las textiles, bancarias y las periodistas.

En 1985 se llevó a cabo en Sao Paulo el Encuentro Estadual de Mujeres de la CUT y al año siguiente sindicalistas de varios Estados se coordinaron para hacer una propuesta conjunta al II Congreso Nacional de la CUT, logrando la creación de una Comisión Nacional de la Cuestión de la Mujer Trabajadora (CNQMT) y la aprobación de una resolución que reconocía la opresión y discriminación de las mujeres en la sociedad y, en particular, en el mundo del trabajo. Al mismo tiempo se comprometió a luchar para ampliar su participación sindical y buscar la superación de las dificultades existentes para su presencia en los sindicatos. Adoptó la antigua bandera de lucha de las pobladoras: "salas cuna para todos".

En 1988 tuvo lugar el Primer Encuentro Nacional sobre la Mujer Trabajadora, que contó con representantes de varios Estados y preparó el III Congreso nacional de la CUT (CONCUT), que respaldó su lucha por las salas cuna y abrió el debate sobre la legalización del aborto.

En 1991 se realizó el II Encuentro Nacional sobre la Mujer Trabajadora, preparatorio del IV CONCUT y contó con representantes de diecinueve Estados. El debate se concentró esta vez en la legalización del aborto, la estructura organizativa del trabajo sindical de las mujeres y su participación en las direcciones de la CUT, para lo cual propusieron una cuota como acción afirmativa. Ese Congreso aprobó un número significativo de resoluciones destinadas a mejorar la condición de la mujer trabajadora.

Por su parte, el Comité de la Condición Femenina de la Confederación de Sindicatos Nacionales (CNS) asumió una función de coordinación de los comités existentes en sus consejos centrales (veintidós comités o responsables en 1991), en federaciones y en sindicatos locales (317 en 1991). Estos últimos involucran a 1.500 trabajadoras comprometidas con la causa de las mujeres.

Desde fines de los setenta, las trabajadoras rurales surgen como actor social específico que se articula a las mujeres urbanas. En Paraná se organizaron a partir de clubes de madres y grupos apoyados por la Iglesia Católica, siendo los primeros en los que se discutió la opresión de la mujer en la sociedad, la familia y la iglesia. En 1981, durante un Encuentro de la Comisión Pastoral de la Tierra, se planteó la necesidad de una articulación regional que llevó a la realización, el mismo año, del Primer Encuentro Regional de Mujeres con representantes rurales y urbanas.

En 1984 se constituyó la Articulación de Movimientos y Organizaciones de las Mujeres de Clase Popular del Paraná, consolidándose el vínculo rural-urbano entre las mujeres y potenciando su capacidad de movilización. En el período 85-88 su presencia fue indispensable en las grandes romerías en la lucha por la reforma agraria. Fueron un segmento activo en las diferentes luchas, las ocupaciones de bancos, las interrupciones de carreteras en protesta por la política agraria del Gobierno.

En Paraíba, en 1982, se formó el Movimiento de las Mujeres Trabajadoras que reunió a mujeres del campo de la región. Inserto inicialmente en la Pastoral de la Tierra se transformó en el referente de las mujeres en ese Estado. Realizó encuentros y reuniones a nivel municipal y regional y conmemoró, por primera vez, el Día Internacional de la Mujer. Su acción se expresó en la campaña salarial de los trabajadores de la caña de azúcar y en la primera huelga de esta actividad en 1984. Al año siguiente implantó la Secretaría de la Mujer en la CUT Estadual. Esta articulación campo-ciudad permitió la formación de núcleos de profesoras primarias que impulsaron la movilización cuando se produjeron las huelgas de ese sector. Desde 1987 se sucedieron encuentros por categorías de trabajadoras rurales (asalariadas de la caña, del abacaxi, del sisal, pequeñas productoras).

Las trabajadoras del campo lucharon y consiguieron que los Departamentos Estaduales se articularan a la Comisión de la Cuestión de la Mujer Trabajadora de la CUT. Previa realización de un Seminario Nacional de las Trabajadoras Rurales, preparatorio del I Congreso del Departamento Nacional de Trabajadores Rurales, éste creó -con participación de mujeres representantes de las cinco regiones-, la Comisión Nacional de la Cuestión de la Mujer Trabajadora Rural (CNQMTR) en 1990. Esta Comisión elaboró un plan de acción para los próximos tres años y se propuso obtener el apoyo efectivo de las directivas estaduales a las reivindicaciones femeninas. Su meta es que la lucha contra la opresión de las mujeres sea efectivamente tarea de toda la clase trabajadora.

Por su parte, el Movimiento de las Mujeres Agricultoras reunía en 1985 cuatro mil mujeres sólo en Chapecó. Desde entonces recibe el apoyo de la Federación de los Trabajadores Agrícolas del Estado de Santa Catalina (FETAESC).

En otro ámbito, entre las prioridades del movimiento de mujeres ha estado por años el apoyo a las organizaciones femeninas del Movimiento Negro. Tanto ONG especializadas en la situación de la mujer negra como organizaciones de base han buscado la articulación de las reivindicaciones de género y raza. De hecho, para 1988, al cumplirse cien años de la abolición de la esclavitud, se informaba de la existencia de 343 entidades del Movimiento Negro en Brasil, concentradas especialmente en Sao Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Bahía. De éstas, el 6,9% (veinticuatro), eran entidades de género dentro de la cuestión racial. En 1988 tuvo lugar el Primer Encuentro Nacional de Mujeres Negras (Río de Janeiro) y fue creado el Tribunal Winnie Mandela por la Comisión de Mujeres Negras de Sao Paulo, del Consejo Estadual de la Condición Femenina y la Orden de Abogados de Brasil. Esta se encargó de juzgar el Centenario del Decreto de la Libertad de los Esclavos en relación a la actual situación de la mujer negra en todo el país.

En 1989 el Colectivo de Mujeres Negras de Baixada Santista realizó el Primer Encuentro de Mujeres Negras de la región. Entre sus conclusiones estuvieron la inclusión del ítem "color" en las investigaciones sociales, la articulación de una red internacional de mujeres negras y la revisión de la imagen negra en los textos escolares y medios de comunicación.

El movimiento feminista

El Año Internacional de la Mujer (1975) constituye un punto de referencia fundamental para el movimiento feminista. Generó condiciones para la discusión y organización en una coyuntura de cercenamiento de las libertades democráticas. Fue un año en que las mujeres pudieron hablar de sus problemas específicos y dar los primeros pasos en el sentido de ampliar el debate hacia otros sectores sociales. Un grupo de feministas decidió aprovechar la cobertura de Naciones Unidas y promover la discusión pública sobre la cuestión femenina. En la sede de la Asociación de la Prensa en Río de Janeiro realizó el seminario: "El papel y comportamiento de la mujer en Brasil", marcando una nueva etapa.

El mismo año un grupo de mujeres promovió la celebración del Día Internacional de la Mujer en Río de Janeiro, incluyendo debates y actividades que dieron origen al Centro de la Mujer Brasilera (CMB) como un grupo que ya se consideraba feminista. Ese año también se realizó el Encuentro para el Diagnóstico de la Mujer Paulista, en el que participaron representantes de partidos, de entidades sindicales, de Iglesia, investigadoras y feministas independientes. La principal resolución fue la continuidad del trabajo de diagnóstico de la situación de la mujer a través de una entidad que coordinara los esfuerzos. Nació entonces el Centro de Desarrollo de la Mujer Brasilera (CDMB).

En 1976 se creó en Río de Janeiro un grupo feminista llamado "Sociedad, Brasil, Mujer", alrededor del periódico "Brasil Mujer", fundado en 1975, que tuvo gran importancia, pues alcanzó un tiraje de diez mil ejemplares en un momento de dificultades para la prensa llamada alternativa. Con sede en varias ciudades de Brasil, tuvo una visión más bien política que vinculaba el tema de la mujer al cambio social y a la lucha de clases. Se distanció, en este sentido, de posiciones feministas más autónomas de los temas de clases. El periódico dejó de circular en 1980. En 1979 surgió el Colectivo Mujer, nuevo grupo feminista con una postura más radical respecto del feminismo, su autonomía y su papel específico en la sociedad. Se estructuró sobre la base de "grupos de autoconciencia" que después se extendieron por toda América Latina.

Estas organizaciones marcaron el desarrollo del movimiento feminista en Brasil y dieron inicio a la realización de Encuentros Feministas Nacionales, anuales y bianuales.

Diversas publicaciones feministas salieron a la luz: la mencionada "Brasil Mulher" (1975-1980), "Nos Mulheres" (1976-1978), "Mulherio" (Sao Paulo) y "María María" (Goiás).

El desarrollo inicial se dio en Sao Paulo y Río de Janeiro, donde ampliaron el espacio político para la cuestión femenina. Las feministas se ligaron a distintas organizaciones femeninas, a las trabajadoras sindicalizadas y a clubes de madres. En 1979 se llevó a cabo el Primer Congreso de la Mujer Paulista, que hizo visible el movimiento de mujeres y ese mismo año, en Río de Janeiro, el Primer Encuentro Nacional de Mujeres. A partir de entonces se aceleró el proceso de formación de grupos que ganaron representatividad a nivel nacional.

Un II Congreso de la Mujer Paulista (1980) fue organizado por 52 entidades y participaron en él cuatro mil mujeres pertenecientes a los más diversos grupos: estudiantes, obreras, dueñas de casa, empleadas domésticas, pobladoras, etc. También tuvo lugar el Encuentro Feminista de Valinhos, donde surgió la idea de la creación de SOS-Mujer como entidad de autodefensa de la mujer víctima de la violencia doméstica y sexual.

A través de diversos ONG y grupos, el movimiento feminista ha desarrollado actividades de estudio, debate y promoción de los temas de la mujer y ha tomado parte activa en la organización de acciones públicas como la celebración del Día Internacional de la Mujer. Por ejemplo, la Rede Mulher (1980) ha promovido la articulación de grupos de mujeres y talleres de Educación Popular.

En 1984 se llevó a cabo el Primer Encuentro Nacional sobre la Salud de la Mujer, que dio origen a la Carta de Itapecirica apoyada por mujeres de diecinueve Estados. Se reforzó entonces el movimiento por la salud de la mujer integrado por numerosos grupos y ONG de mujeres que, en 1991, formaron la Red Nacional Feminista de Salud y Derechos Reproductivos.

En 1985 el movimiento feminista brasilero acogió, en Bertioga, al III Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. En 1987 realizó su propio Noveno Encuentro Nacional Feminista, en 1989 el Décimo y en 1991 el Undécimo.

En torno a la lucha por la preservación del medio ambiente y a la Conferencia de Naciones Unidas a realizarse en Río de Janeiro en 1992, algunos grupos feministas crearon el grupo Feministas y Medio Ambiente (FEMEA) para actuar conjuntamente en dicha conferencia.

Redes y coordinaciones

Al igual que en otros países de América Latina, el desarrollo del movimiento de mujeres ha llevado a la creación de coordinaciones y redes de grupos de base o entre organizaciones de distinta naturaleza. Al finalizar los años ochenta las hay de diferente tipo, algunas de las cuales tienen una trayectoria importante. En 1991 se creó la Red Nacional Feminista de Salud y Derechos Reproductivos, formada por cuarenta grupos, ONG, casas de la mujer, núcleos de estudios de la mujer de un gran número de Estados y un Consejo Estadual de la Condición Femenina.

Numerosas organizaciones y ONG brasileras se han articulado también a redes internacionales. Es el caso de la Red Feminista Latinoamericana y del Caribe Contra la Violencia Doméstica y Sexual, cuyo Primer Encuentro se llevó a cabo en Recife en agosto de 1992, con representantes de veintiún países, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe y la Red de Educación Popular Entre Mujeres (CEAAL).

Una mirada panorámica de las organizaciones en cada región según la información del CNDM (1987) revela su clara concentración en el Nordeste y Sudeste, reforzando la imagen de heterogeneidad del movimiento femenino brasilero.

 

TIPOS DE GRUPOS, ASOCIACIONES Y ORGANIZACIONES DE MUJERES

POR REGION, 1987

 

Norte

Nordeste

Sudeste

Sur

Centro-Oeste

Total (1)

Gremial (asociaciones)

1

18

11

3

3

36

Sindical (sindicatos)

-

4

6

-

1

11

Partido político

-

2

5

3

1

11

Clubes, asociaciones y grupos de madres

-

22

20

4

3

49

Universitarias

-

1

1

-

-

2

Casas de la Mujer

-

1

5

-

-

6

Voluntariado

-

-

1

10

-

11

Organizaciones y grupos de base, promoción y organización

9

22

18

7

14

70

Salud y sexualidad

3

4

-

-

-

7

Negritud

1

3

1

-

-

5

Concientización, reflexión y derechos de la mujer

5

29

20

2

8

64

Religión, apostolado

-

9

6

15

3

33

Otras

-

-

3

-

1

4

Subtotal

(18)

(67)

(48)

(24)

(26)

(183)

Coordinaciones, federaciones, redes, movimientos

-

1

9

4

2

16

Red nacional (2)

-

-

-

-

-

1

Total

19

116

106

48

36

326

 

 Notas:

(1) Incluye tres casas de la mujer integrantes de la Red Nacional Feminista de Salud y Derechos Reproductivos.

(2) Red Nacional Feminista de Salud y Derechos Reproductivos creada en 1991 e integrada por varias ONG, un Consejo Estadual, organizaciones sociales y personas.

Fuentes: CEDIM, Grupos, Instituiciones, Associaciones ... de Mulheres, Consejo Nacional de los Derechos de la Mujer (CNDM), Brasilia, 1989. CEPIA, 1992.