![]()
En los últimos decenios ha crecido notablemente el registro de las mujeres incorporadas a la Población Económicamente Activa (PEA). Al inicio de los años noventa se estima que alrededor de un 40% de la PEA nacional está compuesta por mujeres: el Censo de 1992 sitúa esa proporción en el 39,0%, cifra que es del 41,0% en la Encuesta de Hogares de la zona urbana en ese mismo año.
Este alto nivel de participación económica femenina se evidencia no sólo en relación con el conjunto de la PEA nacional, sino también respecto de la cantidad de mujeres que participan del mercado laboral del total de la población femenina a partir de una determinada edad (tasa de participación económica). Según el Censo de 1992 esa tasa era del 38,1% del conjunto de mujeres mayores de siete años, y de acuerdo a la Encuesta de Hogares Urbanos era del 41,3% mayores de 12 años. Ciertamente, esas tasas son aún menores que las presentadas por la población masculina: 62% según el Censo y 59,1% según la Encuesta de Hogares del área urbana. Ahora bien, se estima que todavía existe un subregistro de la actividad económica de las mujeres, especialmente en los trabajos más informalizados.
El subregistro de la participación femenina suele ser notablemente mayor en los Censos que en las Encuestas de Hogar, entre otras razones, porque aquellos no tienen como objetivo principal recoger cifras sobre empleo. Así sucedió con el Censo de 1976 y las estimaciones realizadas sobre participación femenina que se apoyaron en esos datos censales. Sin embargo, por diversas causas, el Censo de 1992 capturó mejor la participación femenina, aproximándose a las cifras registradas por las Encuestas. Ahora bien, esto hace que dicha información censal sea poco comparable con la del Censo anterior: es poco verosímil el salto que presenta la participación laboral femenina (del 18% al 38% de la PEA) entre 1976 y 1992 (así se indica en la presentación de resultados del propio Censo de 1992: ver capítulo Observaciones Metodológicas).
En todo caso, el fuerte subregistro observado en los Censos anteriores hay que subrayarlo, porque cuando se persigue examinar la participación de las mujeres en períodos más largos, hay que recurrir a esa información, ya que las Encuestas se regularizan en Bolivia sólo en los años ochenta.
De todas formas, lo importante es que incluso sobre la base de la información censal o de las estimaciones realizadas a partir de ella, puede observarse el crecimiento en la participación laboral femenina. Según CELADE, la PEA femenina habría crecido entre 1970 y 1990 un 149,6%, frente al 54,9% de la masculina.
Cuando se analiza la participación laboral según la edad, puede apreciarse diferencias importantes entre ambos géneros. De acuerdo al último Censo, las tasas de participación femenina crecen rápidamente hasta los 20 años, para luego seguir creciendo a menor ritmo hasta los 40 años, cuando alcanza su nivel más alto (55,2%). Por el contrario, las tasas de participación masculina siguen creciendo a un ritmo fuerte hasta los 30 años, cuando se sitúa por encima del 90%.
El crecimiento más lento de la participación femenina a partir de los 20 años está indicando el hecho de que muchas mujeres se dedican a partir de esas edad a las actividades de procreación y cuidado del hogar. Pero también es destacable que después de haber alcanzado su cota máxima, la participación femenina se sostiene bastante hasta los 60 años, lo que está señalando que también hay muchas mujeres que no dejan de trabajar por emparejamiento o procreación.
Al examinar la participación por edad según zona de residencia, se pone en evidencia que el aumento de actividad a edades tempranas es mayor en el campo que en las ciudades, y que ello afecta a ambos sexos (mientras en otros países de la región afecta sobre todo a los hombres).
El crecimiento de la PEA boliviana ha tenido lugar conforme ésta se hacía progresivamente más urbana: en 1976 el 40,9% de los trabajadores era urbano y esa cifra aumentaba al 50,6% en 1992.
Sin embargo, eso se produce fundamentalmente como resultado del cambio en la PEA masculina, puesto que en la PEA femenina aparece un movimiento contrario: en 1976 era urbana un 53% y esa cifra había descendido al 49,2% en 1992. Ahora bien, esta modificación no parece corresponder a la realidad -al menos en esa medida- sino a un drástico cambio en el registro censal en las zonas rurales: según el Censo de 1976 trabajaba sólo un 15% de las mujeres rurales y de acuerdo al Censo de 1992 lo hacía el 48,1%. Todo indica pues que, efectivamente, no se trata de un brutal cambio productivo, sino de un aumento del registro de las mujeres que realizan tareas agrícolas (tampoco es creíble que en 1976 sólo trabajara en el campo boliviano un 15% de las mujeres allí residentes).
PARTICIPACION ECONOMICA, POR SEXO SEGUN ZONA,
1976-1992 (SEGUN CENSOS)
| (Tasas por cien) | ||||||
Ambos sexos | Mujeres |
| Ambos sexos | Mujeres | Hombres | |
| 1976 | ||||||
| Total país | 1.501.391 | 336.772 | 22,4 | 41,6 | 18,3 | 65,8 |
| Urbana | 613.662 | 180.307 | 29,4 | 39,8 | 22,5 | 58,5 |
| Rural | 887.729 | 156.465 | 17,6 | 42,9 | 15,0 | 71,1 |
| 1992 | ||||||
| Total país | 2.530.409 | 986.304 | 39,0 | 49,9 | 38,1 | 62,1 |
| Urbana | 1.280.087 | 486.715 | 38,0 | 43,0 | 31,4 | 55,5 |
| Rural | 1.250.322 | 499.589 | 40,0 | 59,6 | 48,1 | 70,9 |
Notas: Corresponde a la población de 7 y más años de edad.
Fuente: INE, Censos Nacionales de Población y Vivienda, 1976 y 1992.
POBLACION URBANA ECONOMICAMENTE ACTIVA,
POR SEXO, 1989-1992 (SEGUN ENCUESTAS)
| Año | Ambos sexos | Mujeres |
|
| 1989 | 837,4 | 350,9 | 41,9 |
| 1992 | 1.151,7 | 472,3 | 41,0 |
Fuente: INE, Encuestas Integradas de Hogares, (2ª ronda 1989, 5ª ronda 1992).
|
TASAS DE
PARTICIPACIÓN ECONOMICA EN EL AREA URBANA, POR SEXO, 1989-1992
|
![]() |
|
Fuente:
INE, Encuestas Integradas de Hogares (2ª Ronda 1989, 5ª Ronda,
1992)
|
EVOLUCION DE LA PARTICIPACION ECONOMICA,
POR SEXO
| (En miles) | (Tasas por cien) | |||||
| Año | Ambos sexos | Mujeres |
| Ambos sexos | Mujeres | Hombres |
| 1950 | 1.398,4 | 580,5 | 41,5 | 72,8 | 59,9 | 85,9 |
| 1955 | 1.335,9 | 481,9 | 36,1 | 62,9 | 44,9 | 81,4 |
| 1960 | 1.252,7 | 358,6 | 28,6 | 52,9 | 29,8 | 76,5 |
| 1965 | 1.344,9 | 360,6 | 26,8 | 50,7 | 26,7 | 75,5 |
| 1970 | 1.448,2 | 359,2 | 24,8 | 48,5 | 23,6 | 74,5 |
| 1975 | 1.553,8 | 341,9 | 22,0 | 46,1 | 19,9 | 73,6 |
| 1980 | 1.798,6 | 448,6 | 24,9 | 46,8 | 22,8 | 71,9 |
| 1985 | 2.090,4 | 582,6 | 27,9 | 47,3 | 25,8 | 69,8 |
| 1990 | 2.429,6 | 740,5 | 30,5 | 47,7 | 28,5 | 67,7 |
Notas: Se trata de estimaciones realizadas por CELADE, fundamentalmente sobre la base de los Censos.
Fuentes: CELADE, Boletín Demográfico, Año 18, Nº 36, Santiago de Chile, 1985 y Año 25, Nº 49, Santiago de Chile, 1992.
CRECIMIENTO DE LA POBLACION ACTIVA
POR SEXO, 1970-1990
Hombres | Mujeres |
54,9 % | 149,6 % |
Fuente: CELADE, Boletín Demográfico, Año 25, Nº 49, Santiago de Chile, 1992.
|
TASAS ESPECÍFICAS
DE PARTICIPACIÓN ECONÓMICA,
POR SEXO, EDAD Y ZONA DE RESIDENCIA, 1992 |
![]() |
![]() |
![]() |
|
Fuente:
INE, Centro Nacional de Población y Vivienda, 1992
|
|
EVOLUCIÓN
DE LA POBLACIÓN ACTIVA POR SEXO Y ZONA DE RESIDENCIA
|
![]() |
|
Fuente:
INE, Censos Nacionales de Población y Vivienda, 1976 y 1992
|