DERECHO DE FAMILIA

Las relaciones entre marido y mujer y de éstos con los hijos están reguladas por el Código de Familia de 1972, y supletoriamente por el Código Civil de 1976. Salvo indicación contraria, los artículos citados corresponden al Código de Familia.

MATERIA y DisposiciónOBSERVACIONES
MATRIMONIO

Los cónyuges tienen iguales derechos y deberes (Art. 194 de la Constitución).Los esposos tiene deberes comunes de fidelidad, asistencia y auxilio mutuo (Art. 97).

La mujer boliviana casada con extranjero conserva su nacionalidad. La mujer extranjera casada con boliviano adquiere la nacionalidad de su marido, siempre que resida en el país y manifieste su conformidad (Art. 38 de la Constitución).

Es positivo que esta disposición tenga el más alto rango dentro del ordenamiento jurídico boliviano. Cualquier norma legal que la contravenga debe ser considerada inconstitucional e impugnada mediante el correspondiente recurso procesal.

Hasta no hace muchos años la mayoría de las legislaciones civiles, también la boliviana, establecían que la mujer debía obediencia al marido y éste protección a la mujer.

En estricta lógica igualitaria, la extranjera casada con boliviano debería conservar su nacionalidad, independientemente de cualquier condición.

APELLIDO DE LA MUJER CASADA

La mujer casada conserva su propio apellido, aunque está facultada para agregar el de su marido. Si la mujer posee título profesional sólo puede usar su propio apellido (Art. 11 del Código Civil).

Hasta 1975 la mujer casada debía agregar a su apellido el de su marido, precedido de la preposición "de", indicativo de propiedad o pertenencia, es decir, de derechos que se ejercen sobre las cosas.
PAPEL DE LA MUJER

La mujer cumple en el hogar una función social y económicamente útil (Art. 98).

El marido puede restringir o prohibir a la mujer el ejercicio de ciertas profesiones u oficios por razones de moralidad o cuando resulte perjudicada su función doméstica (Art. 99).

La mujer cumple en la sociedad una función social y económicamente útil. Limitar su aporte al ámbito del hogar, fuera de ser erróneo, otorga carácter legal a prejuicios de orden cultural.

Nuevamente se privilegia la función doméstica de la mujer, que aparece como responsabilidad exclusiva de ésta. Además se otorga al marido la facultad de juzgar la "moralidad" de profesiones u oficios, sin contar para nada con la opinión de la mujer, la que es tratada, en esta materia, exactamente igual que un menor de edad.

Esta disposición contradice de manera flagrante el principio de igualdad de derechos y deberes establecido en la Constitución. Tiende a favorecer, además, el trabajo femenino informal o no sujeto a contrato.

La mujer no tiene la facultad de restringir o prohibir el trabajo de su marido por causa alguna.

FILIACION

Todos los hijos, sin distinción de origen, tienen iguales derechos y deberes respecto a sus progenitores (Art. 195 de la Constitución).

Esta disposición es retomada por el Art. 173 del Código de Familia y refleja la tendencia moderna a eliminar o atenuar los efectos adversos de la filiación ilegítima, especialmente notorios en materia de herencias.
MATRIMONIO DEL MENOR

El menor de edad no puede casarse sin el consentimiento de su padre y de su madre. En caso de discordia, resuelve la justicia (Art. 53).

La disposición es justa y concordante con las responsabilidades compartidas de ambos cónyuges. En otras legislaciones, como la chilena, sólo se requiere el consentimiento del padre.

El varón antes de los 16 años de edad y la mujer antes de los 14 no pueden contraer matrimonio, ni siquiera con autorización.

REGIMEN ECONOMICO DEL MATRIMONIO

A falta de estipulación contraria, rige el régimen de comunidad de gananciales. Una vez disuelto el matrimonio, los bienes se reparten por igual entre ambos cónyuges, independientemente del aporte de cada uno. Puede hacerse separación judicial de bienes al tiempo del matrimonio (Arts. 101-104).

La administración de los bienes comunes corresponde conjuntamente a ambos cónyuges (Art. 114).

La repartición equitativa de los bienes favorece generalmente a la mujer, ya sea porque sus aportes económicos son menores -discriminación laboral y salarial- o porque se ha dedicado exclusivamente a las labores del hogar, que no son evaluables en términos patrimoniales.

Cada cónyuge administra libremente sus bienes propios, como los que tenía antes de contraer matrimonio o los que adquiere a título gratuito. Esta facultad de administración es delegable en el otro cónyuge.

NECESIDADES COMUNES

Cada uno de los esposos contribuye a la satisfacción de las necesidades comunes en la medida de sus posibilidades económicas (Art. 98).

Igual regla se aplica en cuanto al mantenimiento y educación de los hijos. La mujer, en consecuencia, tiene las mismas cargas económicas que el hombre, pero además la ley le asigna una función social y económicamente útil en el hogar. Al marido, en tanto, no se le exige una función especial fuera ni dentro del hogar.
DIVORCIO

Las causales para obtener el divorcio son iguales para ambos cónyuges, incluido el adulterio. El cónyuge culpable -aquél que incurrió en la causal- pierde el derecho a pensión alimenticia y la división de los gananciales no se hace por mitades, sino según lo que determine la justicia.

El abandono del hogar por más de dos años, debidamente probado, basta para decretar el divorcio, independientemente de la causal que lo motivó.

Toda división de gananciales que no se haga por mitad va, salvo la excepción confirmatoria de la regla, en perjuicio de la mujer (las mujeres de fortuna suelen casarse bajo el régimen de separación de bienes).

Esta disposición puede abrir la vía hacia la disolución del matrimonio de común acuerdo, causal no contemplada en la ley.

NUEVO MATRIMONIO DE LA MUJER

La mujer viuda o divorciada no puede volver a contraer matrimonio sino después de trescientos días de la muerte del marido o de la sentencia de divorcio.

Se ha creído ver en esta disposición, común a varias legislaciones de la región, una medida tendiente a evitar confusiones respecto de la paternidad de un nuevo hijo. Sin embargo, los actuales métodos de detección del embarazo hacen injustificable la mantención de un lapso tan prolongado de prohibición de nuevas nupcias.
UNIONES DE HECHO

Las uniones libres o de hecho que reúnan condiciones de estabilidad y singularidad y sean mantenidas entre personas con capacidad legal para contraer enlace, producen efectos similares a los matrimonios en las relaciones personales y patrimoniales de los convivientes y en lo que respecta a los hijos (Art. 194 de la Constitución).

El reconocimiento de las uniones de hecho importa demasiados requisitos. Las personas que conviven, en la mayoría de los casos, tienen impedimentos para contraer matrimonio, como el vínculo matrimonial anterior no disuelto.