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Aunque la participación de las argentinas en el Poder Ejecutivo ha sido escasa, en 1974 María Estela Martínez de Perón, Vicepresidenta de la Nación, ocupó el cargo de Presidenta durante dos años a la muerte de Perón, siendo depuesta en 1976 por un golpe militar.
Recién en 1989 una mujer fue designada ministra de Estado en la cartera de Relaciones Exteriores.
En 1992 el gabinete ministerial, formado por ocho ministros, era enteramente masculino, y sólo había una mujer entre nueve Secretarios de Estado, constituyendo el porcentaje más elevado de participación en los rangos más altos del Poder Ejecutivo nacional.
Por otra parte, en los gobiernos provinciales la situación es similar. Las 22 gobernaciones del país eran ejercidas por varones y lo mismo sucedía en las vicegobernaciones. En el nivel local municipal, entre mil cien intendentes, sólo 40 eran mujeres. Sin embargo, una mujer era Interventora Federal.