ORGANIZACIONES SOCIALES DE MUJERES

Las organizaciones sociales de mu jeres constituyen en Argentina un mundo dinámico, múltiple y heterogéneo que se extiende a lo largo del país en provincias y ciudades. Sin embargo, al igual que en toda América Latina, existen serias dificultades para dar cuenta numérica de este fenómeno social. Por ello, sólo destacamos algunas de las vertientes más relevantes y su proceso en los últimos veinte años.

Desde que surgieron los primeros grupos feministas en Argentina a fines del siglo XIX el movimiento ha vivido períodos de auge y de repliegue. En la década de los setenta los sectores feministas crearon grupos de autocon- ciencia, discutieron sobre la dependen- cia económica, la inseguridad y la sexualidad y se incorporaron al debate de feministas europeas y norteamericanas. Entre ellos, el Centro de Estudios Sociales de la Mujer Argentina, CESMA, creado en 1974, la Agrupación de Mujeres Alfonsina Storni, AMAS (1977), la Asociación Juana Manso (1978). Con el golpe militar muchos grupos se disolvieron.

Con motivo del Año Internacional de la Mujer (1975), se llevó a cabo en Buenos Aires un Congreso presidido por Estela Martínez de Perón, quien convocó a las organizaciones de mujeres, con excepción de las feministas. Constituyeron el Frente de Lucha por la Mujer para obtener la creación de guarderías infantiles, la igualdad de oportunidades en la educación y capacitación, la derogación del decreto-ley que prohibía la difusión y uso de anticonceptivos, el aborto legal y gratuito, la patria potestad compartida y la no discriminación de la madre soltera. Como resultante de los años de dictadura y represión (1976-1983), así como de crisis económica (1981), las argentinas, además de los ámbitos de acción más tradicionales como la política, la beneficencia, la cultura, gremios y sindicatos, se organizaron en torno a la defensa de los derechos humanos y la subsistencia.

En abril de 1977 nació el movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo. Con catorce mujeres al momento de su creación, en pocos meses superaba el centenar, número que continuó incrementándose. La búsqueda de sus hijos constituyó la base de su acción, así como la exigencia de respuesta a los miles de casos de detenidos desaparecidos. Semana a semana marchaban las mujeres frente a la Casa Rosada haciendo visible el horror, aumentando una de sus fundadoras, Azucena Villaflor de De Viventi, las filas de los desaparecidos. Tras la interrupción temporal de las marchas, en 1979 las Madres las reanudaron e iniciaron una campaña destinada a lograr la publicación de las listas de detenidos desaparecidos. Organizaron también las "Marchas de la Resistencia", la primera de las cuales se realizó en diciembre de 1981. Ellas, y mas tarde las Abuelas de Plaza de Mayo, fueron las primeras en ejercer resistencia pública a la dictadura. Crearon con sus actos un nuevo modelo de acción y un nuevo discurso que se transformó en acción organizada.

Durante el conflicto de las Islas Malvinas se movilizaron contra la guerra y el servicio militar obligatorio. La acción de las Madres y del conjunto del movimiento de Derechos Humanos fue determinante en el fin de la dictadura. En este contexto convocaron, previo a las elecciones de 1983, la Marcha con tra la Ley de Pacificación Nacional, y también a la tercera Marcha de laResistencia, a la que asistieron cerca de quince mil personas que exigían "aparición con vida de los desaparecidos y juicio y castigo a los culpables de los crímenes contra el pueblo".

Posteriormente, ya en democracia, continuaron su labor de exigir justicia por los desaparecidos y castigo a los culpables. Fueron críticas a la aprobación, en 1986, de la Ley de Extinción de Causas Penales, o "Ley de Punto Final", la cual estableció un plazo de sesenta días desde su promulgación para hacer denuncias contra personas acusadas de violaciones a los derechos humanos. Más críticas aún fueron frente a la aprobación de la Ley de Obediencia Debida, que dejaba fuera de procesamiento a civiles o militares que, bajo órdenes superiores, hubieren cometido delitos de secuestro, privación ilegal de la libertad, torturas u homicidio. A partir de entonces, la consigna de Las Madres fue: "No olvidaremos. No perdonaremos".

Ligado, a la lucha por la subsistencia, existen en Argentina organizaciones de amas de casa de larga trayectoria, como la Unión de Mujeres Argentinas (1947), La Liga de Amas de Casa (1956) y la Unión General de Amas de Casa (1966). Entre los grupos nuevos, destaca el Movimiento de Amas de Casa del País, surgido en julio de 1982, en el contexto de las "huelgas de compras" y concentraciones contra la carestía de la vida realizadas en Buenos Aires, Córdoba y Rosario. La presencia de estas mujeres se hizo más notoria en los "vecinazos", que llegaron a reunir hasta veinte mil personas en algunos partidos del Gran Buenos Aires.

Las dueñas de casa organizadas del Gran Buenos Aires elaboraron entonces un petitorio contra el alza del costo de la vida, dirigido al Ministro de Economía. Sin embargo, al igual que el movimiento vecinal, la actividad de las amas de casa es intermitente.

A contar de 1983 comenzaron a surgir sindicatos de Amas de Casa en distintas provincias del país, que exigían salario y jubilación. En 1984 se realizó en Buenos Aires el primer Encuentro Nacional del Sindicato de Amas de Casa, en el que participaron 230 delegadas de todo el país. En él se resolvió desarrollar una campaña nacional por el salario para las amas de casa, la jubilación, los derechos de concubina y la protección contra todo tipo de violencia hacia la mujer.

En el ámbito sindical, a pesar de la histórica baja presencia femenina en los niveles directivos, con el retorno democrático la participación de las mujeres cobró un nuevo impulso. Se crearon secciones femeninas en muchos sindicatos y, a fines de 1984, una organización intersindical, la Mesa de Mujeres Sindicalistas. Nació con el objeto de impulsar la participación de las mujeres en sus organizaciones, de nunciar la marginación y reclamar presencia equitativa a nivel de gremios y de la Confederación General del Trabajo, CGT. Se propuso crear conciencia sobre la discriminación de la mujer no sólo en la esfera del trabajo, sino en toda la sociedad; impulsar acciones tendientes a reflexionar sobre el doble rol de mujer y trabajadora; y promover la creación de Departamentos de la Mujer en los sindicatos. Posteriormente se constituyó el Movimiento Nacional de la Mujer Sindical para contribuir a la organización de las trabajadoras.

En este sector destaca también la iniciativa unitaria de mujeres de distintos gremios, que en 1990 constituyeron el Foro de Capacitación e Investigación, FOCAL un espacio conjunto para trabajadoras gráficas, del papel, de seguros, personal civil de la Nación y docentes, entre otras.

El movimiento feminista, tras el impacto de la dictadura militar, poco a poco fue recuperándose y se crearon nuevos grupos y ONG de mujeres. En 1979 nació la Unión de Mujeres Socialistas y en 1980 las mujeres agrupadas en el CESMA intentaron realizar las Primeras Jornadas sobre la Condición de la Mujer, lo que fue impedido por las fuerzas policiales que ocuparon el lugar de reuniones. En 1981 se recreó la Organización Feminista Argentina, OFA, al año siguiente se estableció la Fundación para el Estudio de la Interrelación Mujer-Sociedad, FEIMUS, al tiempo que la Asociación de Trabajo y Estudio sobre la Mujer, ATEM "25 de noviembre", realizaba la primera jornada de trabajo en conmemoración del 25 de noviembre, día internacional contra la violencia hacia la mujer, actividad que continúa haciéndose anualmente. En 1983 se constituyó el Tribunal de Violencias contra la Mujer por iniciativa de OFA, ATEM y LIBERA. Ese año, asimismo, nació la agrupación Lugar de Mujer.

Las mujeres políticas, agrupadas en las Ramas Femeninas de sus respectivos partidos, aunque en su mayoría no se declaran feministas, han trabajado estrechamente con éstas. En 1983 surgió la Multisectorial de Mujeres, conformada por mujeres políticas y de sindicatos, organizaciones femeninas y feministas, para celebrar por primera vez en Argentina el Día Internacional de la Mujer. Las reivindicaciones básicas sobre las que existió acuerdo entre las participantes para la constitución de la Multisectorial fueron la ratificación de la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, la igualdad de los hijos ante la ley, la modificación del régimen de patria potestad, el cumplimiento de la ley "igual salario por igual trabajo", la reglamentación de la ley de guarderías infantiles, la modificación de la ley de jubilación para las amas de casa y la creación de una Secretaría de Estado de la Mujer. Asistieron a esa primera celebración de 8 de marzo tres mil mujeres, entre las que se contaban las Madres de la Plaza de Mayo e integrantes del Movimiento Amas de Casa del País.

Otra instancia unitaria ha sido la realización, a contar de 1986, de los Encuentros Nacionales de Mujeres, convocados por mujeres de partidos políticos, grupos feministas, sindicatos y de derechos humanos. El primero se realizó en Buenos Aires y asistieron a él mil mujeres. Se discutió entonces desde problemas generales como la deuda externa y la situación económica y social del país, hasta temas como el aborto y la discriminación contra las mujeres en distintos ámbitos. El segundo se desarrolló en Córdoba, en 1987, donde se hizo un balance de lo realizado durante el año por la igualdad de oportunidades, y de la coordinación alcanzada. El III Encuentro fue en Mendoza, en 1988, y reunió a 1.800 mujeres que propusieron numerosos cambios. De esa reunión surgió además la Red de Investigación Feminista. A Rosario llegaron 3.000 mujeres para el IV Encuentro, el que reafirmó la vigencia de los Encuentros y su proyección a nivel regional y nacional como instancia de comunicación e intercambio de experiencia de las mujeres. En 1990, en el V Encuentro de San Luis, las mujeres se abocaron a la discusión de problemas específicos y nacionales, en torno a las áreas de educación, derechos humanos, trabajo, familia, entre otros.

También en 1990 se llevó a cabo en Argentina el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, el que fue precedido por numerosas reuniones de las feministas de Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Montevideo involucradas en su organización. Al igual que en los Encuentros anteriores, éste alimentó el debate feminista y estrechó los lazos en toda la región.

En 1991 tuvo lugar el VI Encuentro Nacional de Mujeres en Mar del Plata, que reunió a más de siete mil quinientas mujeres de todo el país para opinar sobre un amplio temario: el quinto centenario del descubrimiento de América, la relación de la mujer con el medio ambiente, la participación de la mujer en organizaciones sociales, en planes de desarrollo comunitario, etc.

Un último proceso a destacar es la constitución de redes temáticas para el trabajo en temas específicos. Entre ellas están la Red Argentina de Feministas Políticas, la Red Mujer y Hábitat, la Red Argentina contra la Violencia Doméstica y Sexual, el Foro por los Derechos Reproductivos y una Red de Investigación Feminista.

 

SINDICATOS PARTICIPANTES DE LA MESA DE MUJERES SINDICALISTAS, 1984:

 

Fuente: Gogna, Mónica, Mujeres y Sindicatos en la Argentina Actual, en Participación Política de la mujer en el Cono Sur, Tomo I, Fundación Friedrich Naumann, Buenos Aires, 1987.

 

REDES DE MUJERES, 1993:

 

Fuente: Unidad de Investigación de Argentina, Proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras, FLACSO Programa Argentina, 1993.