DERECHO DE FAMILIA

Las relaciones entre los cónyuges y de éstos con los hijos son reglamentadas por el Código Civil, que entró en vigencia en 1871 y que ha experimentado desde entonces numerosas modificaciones.

MATERIA y DisposiciónOBSERVACIONES
CAPACIDAD

La mujer mayor de edad, cualquiera sea su estado, tiene plena capacidad civil (Art. 1º de la Ley 11.357).

El Art. 55 del Código, en su texto originario, actualmente modificado, consideraba a la mujer casada como relativamente incapaz, igual que los menores adultos, que debía ser representada por su marido. La capacidad civil se adquiere a los 21 años.

DOMICILIO DE LOS HIJOS

El domicilio de origen es el lugar del domicilio del padre en el día del nacimiento de los hijos (Art. 89).

El Art. 90 Nº 9 del Código, hoy derogado, disponía que el domicilio de la mujer casada era el de su marido, aun cuando se encontrase en otro lugar con ficencia suya.

Puesto que la maternidad es siempre cierta, sería lógico que el domicilio de origen de los hijos fuera el de la madre en el día del nacimiento de éstos.

APELLIDO DE LOS HIJOS

Los hijos matrimoniales llevan el primer apellido del padre. A petición de los progenitores puede agregarse el apellido de la madre (Art. 4 de la Ley 18.248).

Si el hijo desea llevar el apellido materno puede solicitarlo desde los dieciocho años, con lo que se morigera la preminencia del padre en esta materia.

APELLIDO DE LA MUJER CASADA

Es optativo para la mujer casada añadir a su apellido el de su marido, precedido por la preposición "de" (Art. 8 de la Ley 18.248).

El marido carece de tal opción.

La proposición "de" implica dominio o propiedad, derechos que se ejerce sobre las cosas (el Art. 2506 del Código Civil define el dominio como el derecho real en virtud del cual una cosa se encuentra sometida a la voluntad y a la acción de una persona).

DEBERES DE LOS CONYUGES

Los cónyuges se deben mutuamente fidelidad, asistencia y alimentos (Art. 198).

Esta disposición recoge la tendencia moderna a equiparar la situación de la mujer y del marido en el ámbito de sus relaciones personales.

FIJACION DE LA RESIDENCIA FAMILIAR

El lugar de residencia de la familia es fijado de común acuerdo por la mujer y el marido (Art, 200).

Los cónyuges deben convivir en la misma casa. Pueden ser relevados judicialmente de este deber cuando la convivencia ponga en peligro la vida o integridad física o psíquica de uno, de ambos o de los hijos.

PATRIA POTESTAD

Los deberes y derechos sobre las personas y bienes de los hijos corresponden conjuntamente al padre y a la madre (Art. 264).

En caso de separación, divorcio o nulidad del matrimonio, la patria potestad corresponde al padre o madre que ejerza legalmente la tenencia del hijo. Respecto de los hijos extramatrimoniales, la patria potestad corresponde al que lo haya reconocido. Si ambos lo han reconocido corresponde a los dos conjuntamente, si conviven, y si no a aquél que tenga la guarda del menor legalmente otorgada.

REGIMEN PATRIMONIAL DEL MATRIMONIO

La sociedad conyugal principia desde la celebración La dote de la mujer está formada por todos los bienes del matrimonio. Su capital se compone de los bienes que lleva al matrimonio y por los que luego adquiera propios que constituyen la dote de la mujer y los a título gratuito (herencia, donación o legado). bienes que el marido introduce al matrimonio o que luego adquiera por donación, herencia o legado, es decir, a título gratuito (Arts. 1261 y 1263).

Pertenecen a la sociedad como gananciales los bienes que los cónyuges adquieran durante el matrimonio por cualquier título que no sea herencia,donación o legado (Art. 1271).

Cada cónyuge tiene la libre administración de sus bienes propios y de los gananciales adquiridos con su trabajo personal o por cualquier otro título legítimo (Art. 1276).

Extinguida la sociedad conyugal, la mujer y el marido recibirán sus bienes propios y la mitad de los gananciales (Arts. 1299 y 1315).

La dote de la mujer está formada por todos los bienes que lleva al matrimonio y por lo que luego adquiera a título gratuiro (herencia, donación o legado)

Estos bienes son adquiridos, normalmente, con el producto del trabajo de los cónyuges.

Sin embargo, se requiere el consentimiento de ambos cónyuges para gravar o enajenar bienes gananciales inmuebles o para disponer del inmueble propio de uno de ellos en que está radicado el hogar conyugal y siempre que haya hijos menores.

La división de los gananciales por mitad opera aunque alguno de los cónyuges no hubiere aportado bien alguno al matrimonio. Esta disposición tiende a favorecer a la mujer, en la medida en que ésta recibe en general menor remuneración que el marido o que se dedica exclusiva o parcialmente al cuidado del hogar.

DIVORCIO VINCULAR

El matrimonio se disuelve, entre otras causas, por sentencia de divorcio vincular (Art. 213, Nº 3).

Son causas de divorcio vincular: el adulterio; la tentativa de uno de los cónyuges contra la vida del otro o de los hijos; la instigación de uno de los cónyuges al otro a cometer delito; las injurias graves; el abandono voluntario y malicioso. Es también causal de divorcio vincular la separación de hecho de los cónyuges sin voluntad de unirse por un tiempo continuo mayor de tres años. Transcurridos tres años de matrimonio, asimismo, los cónyuges pueden manifestar conjuntamente al juez que existen causas graves que hacen moralmente imposible la vida en común y pedir su divorcio vincular (Arts. 214, Nº 2 y 215).

Decretado el divorcio, los hijos menores de cinco años quedan a cargo de la madre. Los mayores de esa edad, a falta de acuerdo entre los cónyuges, quedan a cargo de aquél que el juez considere más idóneo (Art. 206).

La separación personal, judicialmente decretada, no disuelve el vínculo matrimonial ni habilita, por lo tanto, para contraer nuevo matrimonio.

Tanto lo mujer como el marido pueden incurrir en alguna de estas causales.

Esta causal puede dar lugar, en definitiva, al divorcio por acuerdo de los cónyuges, cumpliéndose determinadas formalidades.

En varias legislaciones se establece que las hijas menores de cualquier edad quedan bajo el cuidado de la madre y que los hijos varones, a partir de la pubertad, permanecen bajo la custodia del padre.