Seminario
 INSERCIÓN ECONÓMICA INTERNACIONAL DE AMÉRICA LATINA
Realizado en Santiago de Chile el 27 de septiembre de 1999

 DOCUMENTO BASE
 

Traspasando Fronteras: Políticas Nacionales y los Límites de la Integración Internacional
 - James Gerber -

Resumen Ejecutivo


 


Introducción: Economía Mundial y Políticas Nacionales
La línea entre los planes económicos nacionales e internacionales se ha hecho crecientemente confusa. Hasta hace poco tiempo los planes económicos internacionales se limitaban a dos áreas centrales. La primera trataba asuntos microeconómicos que ocurrían 'al borde de los países', como las tarifas, restricciones cuantitativas y los procedimientos de aduana, mientras el segundo trataba el manejo de vínculos macroeconómicos hacia la economía internacional por medio de variables como las tarifas de intercambio y la balanza de pagos. Ahora, los tratados comerciales requieren reglas y regulaciones para el mercado laboral, el medio ambiente, comercio bajo reciprocidad, inversiones extranjeras, estándares de producto y de examinación, y otras áreas normalmente reservadas para los planes económicos nacionales y sub-nacionales. El movimiento de los tratados comerciales a las áreas previamente reservadas para planes domésticos ha sido estimulado por varios factores. Los factores más importantes han sido: 1) el aumento del comercio mundial en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial; 2) el crecimiento de la circulación internacional de capital privado; 3) la migración de poblaciones y 4) avance en las telecomunicaciones.

Es un hecho que no está en discusión el crecimiento de la circulación internacional de bienes, servicios, capitales, y de personas, lo que se ha traducido en una economía mundial más integrada. A pesar de esta tendencia, muchos economistas están escépticos del alcance y profundidad de la integración internacional, y continúan un debate silencioso, aunque riguroso, en torno al asunto de la unicidad (unidireccionalidad) histórica. En parte, el escepticismo está alimentado por la escasez de mediciones empíricas para la integración internacional, y por el dominio de factores internos, sobre los externos, en las mediciones existentes.

El escepticismo por un lado, característica singular de las relaciones económicas internacionales en el fin del siglo 20, está en la creación de organizaciones internacionales responsables por especificar las 'reglas del juego' a propósito del comercio, y en menor alcance, las inversiones. Estas organizaciones son multilaterales (e.g. OMC), plurilaterales (e.g., NAFTA y Mercosur) y bilaterales (e.g., Chile-México, Chile-Canadá). Tratados comerciales preferenciales [preferential trading agreements] (TCPs) y las obligaciones de la OMC necesariamente requieren la imposición de restricciones sobre los planes de diferentes naciones. En términos generales, los TCPs se acercan más a la integración que la OMC, y consecuentemente, suelen requerir de cambios más grandes a las políticas nacionales. De todos modos, en los dos casos, los cambios a las 'reglas del juego' causan un ajuste estructural económico que extiende los costos y beneficios de los cambios.
 

Elementos para la Integración Internacional
Un análisis empírico de la integración económica internacional demuestra que al mundo todavía le falta mucho para ser un solo mercado global (Frankel, 1997; Helliwell, 1998). Por ejemplo, los Estados Unidos y Canadá comparten la relación más grande de comercio bilateral en el mundo. Helliwell (1998) y McCallum (1995) han demostrado que las provincias canadienses son 10 a 12 veces más inclinadas a comerciar con otras provincias, que con los Estados Unidos. Por lo general, la mayoría de los análisis empíricos se han enfocado en bienes, donde se encuentra una información relativamente abundante, y en menor grado, cuando se refiere a la circulación de capital. A menudo, el movimiento de productos y capital no es la única manera por la cual los mercados se integran, y las mediciones de integración deben considerar el comercio de servicios, los movimientos de poblaciones, la vinculación de los precios internacionalmente, y el flujo de la información.

El comercio de servicios está mucho más restringido que el comercio de productos, sin embargo los servicios componen más de 70% del PIB en los países industrializados y, en los países menos industrializados, suele ser más del 50% del PIB. Por ejemplo, en Chile, productos no-comerciables eran 52% del PIB en 1998 (Banco Central de Chile, 1999). En 1997 la exportación de servicios era 37% en Estados Unidos, mientras en Chile era 22% (Bureau of Economic Analysis, 1998) (International Monetary Fund, 1998). Los compromisos multilaterales para la liberalización del comercio bajo la OMC recién han comenzado a incluir servicios. Adicionalmente, la mayoría de los contratos bilaterales y plurilaterales en el hemisferio occidental descuidan una gran parte de la economía de servicios.

Muchas veces es asumido que la circulación de capital está totalmente integrada a nivel internacional. Mientras la circulación especulativa y volátil se ha convertido en la ruina de muchas economías, más circulación permanente de inversión directa (FDI) ha aumentado significativamente, desde aproximadamente un 0.4% del PIB global en 1985 hasta más del 1% en 1997 (Preeg, 1998). Sin embargo, si el movimiento de capital fuera integrado mundialmente, la correlación entre ahorro nacional e inversión nacional sería pequeña puesto que los ahorradores no tendrían una preferencia por su mercado nacional sino que invertirían su dinero donde hubiesen mayores retornos. Feldstein y Horioka (1980) demuestran que los ahorros domésticos y los niveles de inversión nacional están altamente relacionados, aunque la relación ha caído en la segunda parte del siglo 20, se supone por la integración de los mercados de capital. Sin embargo, Taylor (1996) demuestra que el aumento de la integración en los mercados de capitales desde la década del 50, es un tipo de recuperación, aunque no total, de la integración perdida entre 1929 y 1950.

Otro argumento contra la integración total de la economía internacional se puede apreciar en el movimiento de precios. En las economías internacionales altamente integradas, la paridad del poder adquisitivo (PPP) se mantendría. PPP es la idea de que el nivel de los precios nacionales deben ser equivalentes cuando están convertido a un moneda corriente. Rogoff (1996) argumenta que la voluminosa y distinguida literatura sobre PPP ha alcanzado un "sorprendente nivel de acuerdo" sobre los siguientes dos puntos. Primero, la PPP no parece mantenerse en el largo plazo, pero la convergencia de precios es extremamente lenta, posiblemente al orden del 15% al año. Segundo, en el corto plazo, derivaciones de la PPP suelen ser "grandes y volátiles." Entonces, es imposible encontrar evidencia creíble en la información sobre precios para la existencia de un mercado internacional de bienes homogéneo.
 

Dos rompecabezas sobre la integración económica internacional
Las razones para la relativa ausencia de integración no son tan simples como las barreras formales del comercio o el costo del transporte. En todas partes existen planes de libre comercio y ajuste para minimizar la distancia entre mercados, sin embargo las relaciones económicas son más densas dentro un país que entre diferentes países. En los países de la OECD, los efectos de los bordes nacionales hacen que el nivel del comercio intra-nacional sean diez veces más que comercio internacional, después de controlar la distancia y el tamaño de los mercados (Helliwell, 1998). En otras palabras, una política económica permite un nivel de integración más alta de lo que actualmente ocurre.

Además, está claro que en lo relativo a las predicciones de la teoría económica, hay mucho comercio que está "ausente" (Trefler, 1995). El típico modelo de Hecksher-Ohlin (HO) de comercio basado en dotación [endowments-based-trade] afirma que los países van a comerciar más de lo que realmente hacen. Parte del fracaso de esta teoría viene de lo poco realista del modelo HO, aunque también es cierto que el modelo de HO predice más o menos bien las tendencias del comercio intra-nacional (Davis, etc.). al. , 1997).

Implicaciones de estos dos puntos (1) redes intra-nacionales más densas, que pueden ser explicadas por las políticas que producen barreras al comercio internacional, la distancia, y el tamaño del mercado (2) la ausencia del comercio que está predicho por la teoría, dadas las diferencias internacionales de dotaciones (recursos?) es que el Estado-nacional y las fronteras nacionales cumplen funciones deseables. La teoría del comercio no se ha interesado mucho en explorar los factores institucionales que podrían explicar las tendencias del comercio, pero siguiendo el trabajo de los institucionalistas como Oliver Williamson (1989) y Douglas North (1990), puede ser útil mirar las naciones como instituciones económicas que reducen el costo de las transacciones para las actividades dentro de sus fronteras. Esta hipótesis abre la posibilidad de que internacionalmente puedan existir límites a los beneficios de la integración económica. Mientras las compañías voluntariamente deciden intercambiar menos sobre los bordes internacionales de lo que podrían, están actuando contra sus propios intereses o, lo más probable, las ganancias de mayor integración están disminuyendo.
 

Temas recurrentes en la agenda del comercio global
El hecho de que las fronteras nacionales todavía tienen mucha importancia probablemente se encuentra como uno de los descubrimientos menos sorprendentes de los 1990s. Sin embargo, hay dos razones por la cual esta dimensión debe ser enfatizada. Primero, sirve como una útil contrabalanza a las esperanzas poco realistas y a los temores que se han generado por medio de la percepción popular de la nueva economía global. Segundo, da luz a la cuestión de la futura agenda del comercio mundial.

La dirección del libre comercio como demuestra, por ejemplo, la OMC o el Tratado de Libre Comercio de Las Américas (TLCA) contiene varios temas que van más allá de los tópicos tradicionales de las tarifas y las cuotas, y va más allá del sector tradicional de los productos manufacturados. Lawrence (1995) categorizó la integración producida por la remoción de tarifas y otras barreras fronterizas como una integración superficial y, por su parte, la integración generada por la remoción de barreras de planes domésticos (nacionales) como integración profunda. Los elementos más importantes de la agenda de integración profunda incluye planes de inversión extranjera, políticas competitivas y el tema relacionado con el anti-dumping , estándares laborales, estándares medio ambientales, y estándares de productos, incluyendo el área relacionada al los estándares sanitarios y fitosanitarios.

Los Acuerdos de Inversión
Los Acuerdos de Inversión son necesariamente complementarios al comercio. Este es el caso particular para las industrias de servicios que proveen sus productos en la fuente de consumo, y para una variedad de bienes de alta tecnología que requieren consumidores educados, arreglos especiales de crédito, y servicios post venta. En los países en desarrollo, el crecimiento del movimiento de capital privado durante los 1990s causó la firma de varios tratados de inversión que aseguraban que los países recibieran un porcentaje de los movimientos de capital. Entre los países de alta ganancia económica la oportunidad de tomar ventaja de los nuevos sistemas de producción global subió el interés en el tratamiento justo de compañías multinacionales en el extranjero. Por lo general, estos contratos tratan de proveer inversionistas extranjeros con tratamiento nacional, para generar una forma de inversión parecida al [MFN] status (país más favorecido), que elimina restricciones al capital y a la remesa de las ganancias. Desde el punto de vista de un país receptor, la meta es subir los niveles de inversión nacional, aumentar el intercambio de tecnologías, y mejorar el crecimiento económico.

Estándares Medioambientales
Las preocupaciones sobre el medioambiente se bifurcan en dos temas separados cuando el tema está vinculado al comercio. Primero, está el tema del comercio como generador de problemas ambientales y segundo, está el tema del uso de sanciones contra el comercio para interceder en los temas relacionados al medioambiente. Los medioambientalistas temen que el comercio contribuya al crecimiento, y que el crecimiento a la generación de polución, mientras los economistas temen que las restricciones del comercio van ser usadas como herramientas para forzar estándares medioambientales. Mientras el análisis económico demuestra que las intervenciones comerciales casi nunca sirven como la mejor manera de reducir la polución (Corden, 1997), la relación entre el comercio, el crecimiento, y el medioambiente esta complejizada por el hecho que se puede usar la regulación del comercio, o la ausencia de regulación, para ganar una aventaja competitiva eco-dumping. El tema es todavía más complejo debido a las diferentes regiones geográficas y sus capacidades variadas de absorber la polución, y por las diferentes preferencias de los países para el intercambio (trade off) de crecimiento-medioambiente.

Estándares Laborales
Los derechos de los obreros están en la agenda del comercio en dos aspectos. Primero, algunos grupos piensan que las sanciones comerciales legitiman y efectivamente pueden forzar estándares laborales. Segundo, hay un pensamiento común (que probablemente es equívoco) que el comercio entre los países industriales y los que se están desarrollando ha fomentado una perdida de trabajos de manufactura en las economías industrializadas de alta ganancia y ha producido una presión para bajar los sueldos, fomentando la desigualdad y un race to the bottom (igualar hacia abajo) en el cual los estándares laborales son bajados para mantener la ventaja comparativa. Para los países con una abundancia de trabajadores, la introducción de estándares laborales en los tratados comerciales, les parece una esfuerzo para minar uno de los orígenes primarios de sus ventajas comparativas -sueldos bajos, baja productividad, y trabajadores sin habilidades.

Mucha de la retórica de los países industrializados ha mezclado simultáneamente el tema de los bajos sueldos y baja productividad como fuentes de legitimación de ventajas comparativas, con el débil cumplimiento de las leyes como fuente de ventajas. Desde un punto de vista totalmente teórico, los estándares que son relativamente más bajos en un país no pueden bajar el bienestar de un segundo país cuando el resultado es que la importación sea más barata para el segundo país y el crecimiento del desempleo para el primer país. Sin embargo, hasta cierto punto esto no es sólo una acción proteccionista, el asunto de estándares laborales tiene que ver con la percepción de la justicia. No es inusual que países pongan restricciones sobre nuevas tecnologías y nuevos productos cuando ofenden los estándares morales o éticos y, similarmente, los ciudadanos de un país pueden ver los estándares laborales de otros como ilegítimos. El bajo nivel de éxito de las sanciones económicas y el hecho que suelen reducir la eficiencia económica total está normalmente ignorado cuando la gente de un país está de acuerdo en un tema moral. Hufbauer y Kotschwar (1998) dicen que el avance vendrá con la creación de un proceso que provea a los consumidores indicando cuales productos fueron hechos por medio de la explotación de los niños u otras condiciones de trabajo bajo los estándares. Este tipo de solución podría ayudar a confrontar las inquietudes de los medioambientalistas.

Políticas para la Competitividad
La variedad internacional de las políticas para la competitividad tiene diversos orígenes, en parte esto es causado por los diferentes puntos de vistas que tienen los países sobre la competición (Scherer, 1995). Aunque haya numerosos esfuerzos hemisféricos para armonizar las prácticas, existe un grado significativo de diversidad entre los países, particularmente en las áreas de acuerdos verticales sobre restricciones territoriales, planes de consolidaciones, el uso de acuerdos exclusivos de fabricantes, mayoristas, y revendedores, la indulgencia para compartir investigaciones, tecnología, producción, publicidad, el papel de los monopolios estatales, y las exenciones especiales para sectores específicos, como la excención Estadounidense de los equipos deportivos profesionales.

La superposición de las políticas de competición y los planes de comercio ocurre porque los beneficios creados por la remoción de las tarifas suele compensar la ausencia de competición doméstica. Cuando los planes nacionales dejan que las compañías fijen los precios, restrinjan la producción total, añadan partes (cuotas) del mercado, o negocien exclusivamente, los mercados técnicamente abiertos pueden estar efectivamente cerrados a las compañías extranjeras. Como resultado, las ganancias de comercio no se materializan, aunque el mercado está "abierto" al comercio internacional. Otra intersección entre planes de competición y planes de comercio ocurre en el área de los. Teóricamente es posible eliminar la necesidad de medidas anti-dumping si hay los acuerdos internacionales adecuados sobre los planes de competición, como en la práctica, el Tratado de Libre Comercio de Chile-Candadá, lo ha hecho.

Conclusión: ¿Más integración?
En el fin del siglo 20, la profundidad de la integración individual de las economías nacionales del Hemisferio no está clara. Mientras existen áreas de comercio significativas donde la integración es superficial y está lejos de completarse (por ejemplo en los servicios, agricultura, textil) los temas más nuevos para la agenda de las negociaciones comerciales están lejos de incorporar la reducción de tarifas y cuotas. El movimiento hacia la integración profunda introduce nuevas cuestiones, y probablemente no vamos a saber las respuestas por mucho tiempo. Por ejemplo, si la agenda de la integración profunda continua, crecerá drásticamente la circulación del comercio, como pasa con la reducción de las barreras de tarifas y otros tipos de barreras? ¿Es la armonización siempre preferible al reconocimiento de las diferencias mutuas ? ¿Cuáles son los intercambios (tradeoffs) entre eficiencia económica y los planes prácticos? ¿Existen reducciones en los costos de transacciones que vienen de las diferencias de políticas nacionales y puede ser que estas ganancias se podrían perder con cierto tipo de integración?

Quizás lo más importante es la percepción pública de la justicia. En los países industrializados, al igual que en los países en proceso de industrialización, el apoyo para una mayor integración fracasará si crece la percepción que la liberalización y la integración sólo favorece a unos pocos individuos. No importa que la integración probablemente no pueda hacer mucho, ya sea positiva o negativamente, para cambiar los niveles de inequidad. Si la integración profunda es percibida como contribuidora a la inequidad, es difícil ver cómo las sociedades democráticas pueden, en el largo plazo, sostener el ímpetu hacia una mayor integración.



Traducción al español:Area de Relaciones Internacionales y Militares, FLACSO-Chile.
 
 


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