

En este continente, las exportaciones están controladas por tres transnacionales: United Brands (United Fruit Co.), conocida como Chiquita; Castie & Cook (Standard Fruit Co.) con la marca Dole, y Del Monte. Representando casi el 60% del comercio mundial de plátanos, estas tres transnacionales pueden controlar el mercado y, en gran medida, fijar las reglas del juego. Esta estructura oligopolítica está relacionada con la integración vertical de estas sociedades. Son dueñas de grandes plantaciones, barcos refrigerados y organizaciones de distribución. Esta integración vertical - que sólo está al alcance de grandes sociedades - les permite economías de escala considerables y supone una ventaja comparativa respecto a los productores y comerciantes de menor escala. Pueden, por ejemplo, suministrar sin interrupción productos de calidad a un precio relativamente bajo.
Estados Unidos, Europa y Japón son los principales importadores de plátanos al comprar el 80% de las exportaciones. Estados Unidos sólo importa de América Latina, Japón sobre todo de Filipinas pero también de China y Sudáfrica, mientras que Europa importa plátanos de diversas regiones: de sus antiguas colonias (llamados plátanos ACP) y de América Latina (plátanos dólar). Pero Europa también produce lo que se suele llamar "plátanos comunitarios" que proceden de España, Portugal, Grecia y de algunos territorios de ultramar franceses como la Martinica y Guadalupe.
Normas europeas en el campo del plátano
La nueva política de la UE, concretada en la Norma 404/93, entró en vigor el 1° de julio de 1993. Con el uso combinado de aranceles y contingentes, intenta hacer compatibles dos objetivos de la Unión: crear un mercado integrado para los plátanos y garantizar el acceso a este mercado a los productores europeos y ACP. Los plátanos comunitarios forman una categoría especial que no está sujeta a ningún arancel, puesto que vienen de Europa y no son importados. Sin embargo, la Unión ha puesto un tope al comercio de los plátanos comunitarios: por encima de este tope, están sujetos a un arancel. De igual manera, los plátanos ACP no están sujetos a ningún arancel hasta un cierto tope, por encima del cual tienen que pagar un arancel de 750 ECU por tonelada. El contingente de plátanos comunitarios fue fijado en 854.000 toneladas y el de los plátanos ACP en 857.700 toneladas. La norma también se aplica a los plátanos ACP no tradicionales (o sea los que excedan el contingente) y a los plátanos dólar, producidos en América Latina. Se les aplica este nombre porque los comercializan las transnacionales americanas. Para proteger los plátanos comunitarios y ACP de la competencia de los plátanos dólar baratos, se decidió un contingente de 2.000.000 toneladas, o sea 600.000 menos que las importaciones de 1992. Además, su importación está sujeta a un arancel de 100 ECU por tonelada y a un impuesto adicional de 850 ECU por tonelada si están fuera del contingente. Esta norma quitó al plátano dólar toda posibilidad de competir en el mercado europeo. Los países productores de América latina impugnaron las normas y apelaron a un comité del GATT. La Comisión europea intentó reducir las tensiones e hizo una propuesta de conciliación el 14 de diciembre de 1993. Cuatro paises de la zona dolar abandonaron toda resistencia del cambio de una propuesta de expansión gradual del contingente general para los plátanos dólar de 2 millones a 2,1 millones de toneladas a partir del 1º de octubre de 1994 y 2,2 millones a partir de 1° de enero de 1995. Acordaron también reducir el arancel de 100 a 75 ECU. Además la Comunidad europea ofreció a estos cuatro paises (Costa Rica. Colombia Nicaragua y Venezuela) una garantía de importación con la creación de un sistema de licencias de exportación. Juntos representan el 51% del contingente dólar (o sea 1.122.000 toneladas). El 70% de las licencias de exportación se concede a los gobiernos nacionales y el 30% directamente a los exportadores.
Este acuerdo compensatorio ha sembrado cizaña entre los países productores de América latina. Los que no firmaron el acuerdo piensan que la Comunidad europea ha logrado romper su oposición con la estrategia maliciosa de dividir para reinar. Las transnacionales tampoco están muy satisfechas del acuerdo que pone en peligro su supremacía en las exportaciones ahora que los gobiernos pueden distribuir licencias de exportación. A pesar de estas objeciones y de la censura que el comité del GATT hizo de la Norma 404/93 la última Ronda Uruguay incorporó el acuerdo compensatorio en abril 1994. Con esto el régimen se ha vuelto aún más obscuro y complejo.
Pérdidas de empleos
El debate público propiciado por la norma de la UE provocó varios conflictos ficticios de intereses. En primer lugar, hay un conflicto ficticio entre los productores ACP y los productores de la zona dólar. Si es indudable que la Convención de Lomé ha desempeñado un papel esencial en el alboroto político entorno a las reglamentaciones del comercio, y que los productores ACP necesitan con urgencia una protección contra los plátanos dólar, más baratos, no lo es menos que las normas no se inspiran en primer lugar en los intereses de los productores. El sistema de contingentes se basa en las cuotas de mercado de los negociantes y no en el volumen de producción de los productores. Además, la aplicación práctica del régimen demuestra sin dejar lugar a dudas que no se protege a los productores sino a los comerciantes, sobre todo a los europeos contra los americanos. Basta con decir que a los primeros se les ofreció en bandeja el 30% del contingente dólar. Quizá la idea detrás de esto es que, el año 2003, cuando venza la Convención de Lomé y la Norma sobre el plátano, los comerciantes europeos sean capaces de competir con las grandes transnacionales americanas. Si bien el acuerdo otorga de hecho cierta protección a los productores ACP, queda por saber si esta norma es la mejor manera de protegerlos, sobre todo a largo plazo.
Otro conflicto ficticio es el que opone el comercio libre al proteccionismo. Opuestos a todo tipo de reglamentación, los partidarios del neoliberalismo han censurado severamente la Norma 404/93. Un ejemplo de estas críticas es el informe del Banco mundial "EU Bananarama III", que critica mucho el régimen europeo. Afirma que el libre comercio es mucho más barato para el consumidor y que la ayuda a los países ACP se puede gestionar de otra manera más eficaz, pero olvida, porque le interesa, que el mercado internacional del plátano está totalmente bajo el control de unas cuantas transnacionales, por lo que la competencia casi no existe. Hasta se rumorea con insistencia que determinan los precios.
Las Islas de Barlovento son un buen ejemplo para mostrar que el acuerdo no protege de manera automática a los productores de los paises ACP y hasta les puede causar problemas. Geest, una empresa británica, tenía hasta hace poco el monopolio de las exportaciones de plátanos de estas islas, pero se aprovechó de la licencia gratuita que obtuvo para la zona dólar para crear plantaciones en Costa Rica. La gran reestructuración financiera que acompañó esta transferencia tuvo serías consecuencias para los productores de las Islas de Barlovento, cuyos ingresos bajaron en forma espectacular: en un 45% entre julio 1993 y noviembre 1994. El 20% de los productores no pudieron afrontar esta pérdida de ingresos y quebraron. De todos los países productores de América latina, Honduras ha sido el más golpeado por la aplicación del régimen europeo del plátano. Las exportaciones hacia la UE cayeron de 193.500 toneladas en 1993 a 25.600 en 1994, o sea casi el 90%. Es inevitable que esta caída tan fuerte de las ventas tenga consecuencias desastrosas para todo el país. El cierre de plantaciones se traduce directamente en pérdida de empleo. Si se supone una producción media de 2000 cajas por hectárea (una estimación baja), la caída corresponde a la producción de unas 4500 hectáreas. Como las grandes plantaciones emplean un promedio de una persona por hectárea, esto significa la pérdida de más de 4000 empleos en la producción directa, sin contar los que dependen indirectamente del sector del plátano.
Esta iniciativa no es nueva. No hace muchos años, se vendían plátanos nicaragüenses en varios países europeos, sobre todo en las tiendas solidarias, para apoyar a la revolución sandinista.
Cuando Chamorro venció a los sandinistas, se acabó la venta de "Nicas" en muchos países.
La comercialización en el mercado europeo de plátanos cultivados en condiciones social y ecológicamente aceptables debería impulsar la producción, el comercio y el consumo sostenible de los plátanos. Actualmente (septiembre 1995), hay dos vías principales en el fomento del comercio de plátanos "justos". Primero, se coopera a nivel europeo con ONGs de Alemania, los Países Bajos y Gran Bretaña para ejercer presiones políticas sobre Bruselas. La idea es modificar la Norma sobre el plátano para crear un registro especial de licencias para plátanos producidos en condiciones sociales y ecológicas determinadas. Esto es esencial porque es casi imposible penetrar el mercado con nuevas iniciativas. Los contingentes han contraido artificialmente el mercado y la situación actual no deja prácticamente lugar a los plátanos "justos".
La otra actividad paralela es la formulación de una estrategia comercial. Se mantienen conversaciones preliminares con comerciantes ya activos para ver si hay posibilidad de concluir alianzas encaminadas a comercializar plátanos "justos". Básicamente, hay dos posibilidades: la primera es ponerse en contacto con un negociante que ya tiene suficientes licencias de importación y que cumple las tres funciones comerciales necesarias para la importación: importador, agente de compensación y empresa de maduración. Esta estrategia sólo puede tener éxito si el comerciante en cuestión puede beneficiarse de ella, por ejemplo con una expansión de su mercado y con contactos con nuevos productores. Para el comercio justo, es esencial que se garantice la aplicación real de los criterios sociales y ecológicos considerados importantes. Ademas de la colaboración, la otra via podría ser la creación de una empresa independiente para la comercialización de los plátanos "justos". La ventaja de esta estrategia es que permite involucrar a los productores. Como socios de la empresa, podrian participar en los beneficios y la formulación de la política de la entidad. Sería una opción interesante desde el punto de vista de la politiza de desarrollo. El inconveniente reside, sin embargo, en la dificultad para obtener licencias. Para no descartar esta segunda opción, se mantienen discusiones preliminares con participantes secundarios del mercado: empresas de compensación y empresas de maduración. Las organizaciones de comercio justo examinan todos los eslabones del comercio del plátano para ver si pueden ser útiles para el comercio justo. También hablan con los productores, tanto de la zona dólar como de los paises ACP, se plantean varias opciones de comercialización y elaboran las medidas de presión dirigidas a los políticos europeos. Este trabajo forma una base sólida para llevar a cabo el proyecto, del cual cuesta en este momento predecir si tendrá éxito o no. Sin embargo, las perspectivas justifican sobradamente el esfuerzo. No nos hacemos ilusiones: los platanos "justos" no harán volver el paraíso, pero estamos convencidos que esta iniciativa puede ser una salida para muchos productores de plátanos.
Esto pasa un sábado, justo después de la creación del mundo En aquella época, Dios soba mezclarse con la gente y hablar con eta de vez en cuando Además, según la leyenda, la Creación no estaba del todo acabada y aun faltaban algunas cosas Dios preguntó a los presentes si se les ocurría algo que crear Después de pensado, se pusieron a hablar de esto Todo el mundo estaba de acuerdo en que debía ser una fruta que poseyera todas las cualidades y que no tuviera inconveniente En otras palabras, una fruta perfecta Dios aceptó la idea y preguntó a que se debía parecer la fruta Todos dieron su opinión, empezando por Diego Sindientes "Señor,, una fruta que fuera fácil de masticar,, para que los que no tuvieran dientes pudieran comerlas Después intervino Pedro Pereza "Una fruta fácil de pelar, no como la piña" Todos dieron su opinión sobre la fruta perfecta debía ser nutritiva, totalmente comestible, no tener fibra, no ser putrescible, no muy dulce ni muy agria, no muy dulce ni muy blanda, ideal para niños y adultos, cosechada todo el año. Cuando no se les ocurrió nada mas, cataron y miraron a Dios, esperando
Y Dios dijo "La perfección no es de este mundo. Me gusta que la gente pueda perfeccionar las cosas. De no ser así el mundo seria muy aburrido En este caso, sin embargo, respetare la voz del pueblo, porque ha sido unánime, y haré una excepción. Pero será la primer y la última " Y Dios creó el plátano
No es mas que una leyenda que semeja la importancia del plátano en la ida cotidiana de los centroamericanos Sin embargo, la realidad ofrece un contraste duro con esta escena idílica a unanimidad descrita arriba se ha convenido en unas relaciones laborales opresivas y Épicas de la explotación El uso de productos químicos en las grandes explotaciones ha dañado gravemente el jardín exuberante y la relación directa entre demanda y producto ha sido eliminada por el embrollo de normas e intereses comerciales y políticos. El mundo del plátano se parece más a una selva que a un edén agradable
Para alentar la inversión en las nuevas técnicas de producción, la Standard Fruit Company (SFC) lanzó un método que fue pronto adoptado por otros exportadores. La SFC concluyó contratos de cinco años de duración con grandes productores, en virtud de los cuales estos suministraban su producto únicamente a la SFC. A cambio de esto, el "productor asociado" recibia créditos y asistencia técnica permanente. Esta relación expodador productor aumentó la productividad de las plantaciones. Sin embargo, la SFC no se responsabilizó de las condiciones de trabajo en las plantaciones. Transfería de esta manera a los productores "independientes" los conflictos sobre remuneración y condiciones de trabajo.
Además de estos productores asociados, había otro grupo que hacian de productores "reguladores" que la SFC utilizaba para poder reaccionar a las fluctuaciones del mercado mundial. Vendian sus plátanos a través del sistema tradicional de los cupos por el cual los exportadores compraban parte de la cosecha para aumentar el volumen de exportaciones según las necesidades. Este sistema se rige sólo por la ley de la oferta y demanda, sin que las partes adquieran ningún compromiso a tzvés de contratos o prétamos. El exportador se limita a suministrar el envase mientras que el productor o un intermediario se encarga del transporte. La posición de estos grupo de productores es aún más débil que la del productor asociado, puesto que no tienen la garantía de que el exportador les comprará el producto, lo que hace que su dependencia sea totaL. El exportador disfruta de un poder absoluto porque controla las instalaciones de exportación. De hecho, dicta los precios, puesto que la única alternativa que tienen los productores es vender la cosecha o dejar que se pudra.
Los exportadores producen sólo una pequeña parte de lo que exportan. Así Noboa, el primer exportador del pais, sólo produce el 20% de lo que exporta y compra el remanente directamente a otros productores.
El plátano da trabajo a por lo menos l23000 personas. Según el secretario de la Federación clasista de Trabajo del Oro, afiliada al FUT (Frente Unitario de Trabajadores), el numeroo de sindicados es extremadamente bajo entre los trabajadores de las plantaciones. Para romper el poder del sindicato, las grandes empresas han pagado a los afiliados al sindicato el sueldo mínimo legal, mientras que pagaban mejores sueldos a los demás trabajadores. Además, dan el trabajo más duro a los trabajadores sindicados. No es de extrañar pues, que tan sólo 200 trabajadores de las plantaciones sigan sindicados.
La crisis internacional del plátano ha debilitado la posición de los trabajadores que ya no están contratados a largo plazo. Puesto que la legislación laboral del Ecuador da derecho a los trabajadores a un contrato estable después de un año de trabajo, las grandes empresas les obligan a renovar cada año su contrato con nombres ficticios. Además, tienen una lista negra de los sindicados y de los trabajadores "dificiles"
En el noreste, la producción empezó a principios de este siglo. En los años treinta, estaba totalmente controlada por la Grenada Fruit Company (conocida más tarde como Chiquita Brands). Cuando esta empresa se retiró del país en los años cincuenta, la producción cayó. En 1989, las exportaciones no excedian las diez mil toneladas.
En conexión con la integración del mercado europeo, la producción retornó vigor a finales de los ochenta y principios de los años noventa. El crecimiento se debió principalmente a la actividad de Fyffes que compra en los puertos a productores independientes, sobre todo pequeños campesinos. Está claro que la empresa se quiere reservar el derecho de retirarse cuando le convenga. De esta manera, toma en consideración que la legislación europea no está todavía totalmente determinada. Además, parece que Fyffes utiliza de momento a la República dominicana como proveedor regulador para hacer frente a las fluctuaciones del mercado mundial.