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"Let's go Fair"! (1) Comercio Justo: historia, principios y funcionamiento. Bríd Bowen
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"En Occidente, muchos consumidores saben que los bienes están muy mal repartidos y que los productos son demasiado baratos para que los productores de los países en desarrollo puedan vivir dignamente. Quisieran poner su granito de arena para que la situación cambie, pero no saben cómo" (2). El Comercio Justo propone a consumidores, empresas, ciudadanos y políticos una solución sencilla para mejorar la situación de los productores del Sur.
El Comercio Justo, una alternativa valiosa El aumento sin precedentes del comercio internacional de bienes y servicios en los últimos 50 años ha propiciado un crecimiento notable de los ingresos de mucha gente, tanto en el Norte como en el Sur. Sin embargo, la globalización y la liberalización sin límites, acentuadas en los últimos 20 años, han hecho estragos en la vida de los más pobres del planeta.
Gracias a la sensibilización llevada a cabo por muchas ONG, organizaciones de Comercio Justo, sindicatos, asociaciones ecologistas, periodistas y otros, tanto en el Norte como en el Sur, la gente en los países desarrollados es cada vez más consciente de que, como se apunta más arriba, los productos son demasiado baratos como para que los productores de los países en desarrollo tengan un ingreso decente. Sin embargo, en general, no saben cómo deben actuar. Según Pierre Calame (3), la mayor amenaza para el cambio es precisamente este sentimiento de impotencia.
El Comercio Justo ofrece un método sencillo y directo para mejorar la situación de los productores de los países en desarrollo. Al comprar, ofrecer y promover un producto de Comercio Justo, los consumidores y las empresas pueden desempeñar un papel importante para mejorar el balance global del poder y la riqueza, y todo ello con una sencilla transacción que hacemos a diario. Al adherirse a las campañas de sensibilización que las organizaciones de Comercio Justo promueven, los ciudadanos pueden ejercer presión sobre las empresas para que actúen de manera responsable con todos los que intervienen en sus actividades, desde los productores hasta los consumidores, y promuevan de esta manera un tipo de producción y de comercialización sostenible desde el punto de vista social, económico y medioambiental. Las campañas de Comercio Justo dan la posibilidad al ciudadano de pedir a los políticos que adopten medidas a nivel internacional que garanticen un comercio mundial más justo y más preocupado por las personas.
El Comercio Justo tiene por objetivo reducir la pobreza del Sur gracias a un sistema comercial que dé a los productores marginados acceso a los mercados del Norte. Este comercio alternativo se basa en las capacidades de los productores y permite a las comunidades participar en su propio desarrollo, al mismo tiempo que satisface una demanda de los consumidores del Norte.
La característica de Comercio Justo es la igualdad y el respeto que se profesan los productores del Sur y las importadoras, tiendas de Comercio Justo, organismos de marcas y consumidores del Norte. El Comercio Justo "humaniza" el comercio al acortar al máximo posible la cadena productor-consumidor para que los consumidores tomen conciencia de la cultura, la identidad y condiciones de vida de los productores. Todos los eslabones de la cadena se adhieren a los principios de Comercio Justo, a la necesidad de transparencia en sus relaciones de trabajo y a la importancia de las actividades de sensibilización y de presión política. La idea de la "mano invisible" cede terreno a la idea de trabajar "cogidos de la mano" y el mercado se rige por principios democráticos (4).
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Comercio Justo: 1860 - 1998
Remontémonas a los orígenes de Comercio Justo. La marca "Max Havelaar" proviene del título de un libro publicado en 1860 en el cual el autor denunciaba las injusticias en el comercio del café entre Indonesia y los Países Bajos. Para no ir tan lejos, recordemos a un director de Oxfam Reino Unido a quien se le ocurrió, cuando visitó Hong Kong a finales de los años 50, vender en las tiendas Oxfam artesanía hecha por los refugiados chinos (el primer producto fue un acerico (5)). En 1964, Oxfam creó la primera organización de Comercio Justo (OCJ), mientras iniciativas similares nacían en los Países Bajos, donde se creó la primera importadora, la Fair Trade Organisatie. Al mismo tiempo, grupos neerlandeses de solidaridad con el Tercer Mundo empezaron a vender azúcar de caña con el mensaje: "Al comprar este azúcar, dáis a los países pobres un lugar en el sol de la prosperidad". Más tarde, estos grupos comenzaron a vender artesanía del Sur y se inauguró la primera tienda de Comercio Justo en 1969.
Desde los principios humildes del acerico, el Comercio Justo ha crecido considerablemente. Se crearon importadoras de Comercio Justo en varios países europeos, hasta el total actual de 70 en 16 estados del continente (hay también importadoras en Australia, Canadá, Japón y EE.UU.). Estas importadoras compran los productos directamente a los productores del Sur con quienes colaboran y los venden a través de múltiples canales: tiendas de Comercio Justo, grupos de solidaridad, catálogos de venta por correo, voluntarios de las organizaciones, tiendas de productos biológicos, mercados y, cada vez más, puntos de venta tradicionales (cafeterías, empresas, administraciones públicas, etc.). EFTA se creó en 1990 y agrupa a 12 importadoras que representan alrededor del 60% de las importaciones de Comercio Justo en Europa.
A partir de los años 70, las tiendas de Comercio Justo empiezan a difundirse por toda Europa. En la actualidad, hay más de 3000 tiendas en 18 países europeos, de las cuales 2500 están representadas en NEWS! (Network of European World Shops, Red de tiendas europeas de Comercio Justo) a través de coordinadores nacionales. En 1989 se creó la International Federation of Alternative Trade (IFAT, Federación internacional del comercio alternativo) que reúne organizaciones de Comercio Justo de África, Asia, Australia, Sudamérica, Norteamérica y Europa. Los objetivos de las importadoras, de las tiendas y de los grupos de solidaridad son vender productos de Comercio Justo, sensibilizar a la opinión pública sobre las deplorables condiciones de producción y de comercialización de los productores del Sur (y también a veces del Norte) y comprometerse para cambiar estas condiciones. Hasta mediados de los años 80, el Comercio Justo vendía sobre todo sus productos a través de un circuito alternativo de gente comprometida que buscaba más justicia en las relaciones Norte-Sur. A partir de esta fecha, el Comercio Justo empezó a trabajar con los canales tradicionales, dando prioridad a las ventas al por mayor a las instituciones. Esta tendencia se acentuó en 1988 con la creación de la primera marca de Comercio Justo en los Países Bajos: Max Havelaar. Se cede el uso de la marca a las empresas comerciales que respetan los criterios de Comercio Justo y que aceptan un control externo por parte del organismo promotor de la marca. Estas empresas pueden vender los productos en los circuitos tradicionales. Después de Max Havelaar, se crearon otras marcas, como TransFair (en cuya fundación participó EFTA) y Fair Trade Mark. Desde abril 1997, la International Fair Trade Labelling Organisation (FLO) coordina todas las marcas en 12 países europeos, Canadá, Japón y EE.UU.
En la actualidad, el Comercio Justo es un mercado alternativo importante. En 1995, las organizaciones de Comercio Justo consiguieron una facturación de 250 millones de dólares (venta al detalle) y posibilitaron el trabajo a más o menos 500.000 artesanos y trabajadores del Sur (6). En Europa, los productos de Comercio Justo se venden en 70.000 establecimientos y la facturación sobrepasa los 200 millones de ECU (venta al detalle). En Europa también, la tasa media de crecimiento es del 5%. En España, por ejemplo, la facturación aumentó en casi un 70% entre 1995 y 1996, superando lel doble de las cifras entre 1994 y 1996. En Francia, el mercado casi se duplicó de 1994 a 1996 y en Italia crece a un ritmo superior al 10% anual. Para algunos productos en ciertos países, se han alcanzado cuotas de mercado muy altas: 8% en los Países Bajos y 13% en Suiza para los plátanos, por ejemplo, mientras que el café orgánico de Comercio Justo representa el 70% del mercado del café orgánico en Austria (7).
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De esta manera, los productores y los importadores han adoptado en común unos principios (también llamados criterios). Los productores del Sur deben al menos comprometerse a:
A cambio, las organizaciones de Comercio Justo del Norte se comprometen a:
A estos elementos fundamentales de la colaboración, se suelen añadir otros aspectos. La actividad de los productores debe ser sostenible (a nivel económico, medioambiental y social), sus condiciones de trabajo deben ser aceptables, deben contribuir al desarrollo de la comunidad y crear empleos en lo posible. En el caso de plantaciones o fábricas, se deben respetar los derechos fundamentales promovidos por la OIT (8). Se insiste mucho en que el desarrollo de un producto de exportación no debe poner en peligro la seguridad alimenticia de la zona. Además, los productores deben buscar un equilibrio en sus esfuerzos por penetrar el mercado local y el mercado internacional (de Comercio Justo u otro). Se promueve la transformación en origen del producto antes de la exportación, de cara a obtener un rendimiento más alto y adquirir capacidades técnicas suplementarias.
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"Siempre hay más pobre que un pobre: su mujer"
Desde la cuna hasta la tumba, las mujeres están sistemáticamente discriminadas en el plano social y económico. El 70% de los que viven en la pobreza absoluta son mujeres y hay un abismo entre la retribución que las mujeres reciben y el papel que desempeñan en la sociedad.
Las mujeres son el pilar de Comercio Justo: el 80% de los voluntarios de las tiendas son mujeres, así como una buena parte de los productores. Casi todas las organizaciones de Comercio Justo, tanto en el Norte como en el Sur, incluyen en sus criterios el respeto por el papel de la mujer y se comprometen a realizar actividades de formación en este tema. Estas organizaciones pretenden reconocer el trabajo de las mujeres, darles un empleo seguro, mejorar sus ingresos, darles acceso a la tecnología, al crédito y a la toma de decisiones.
Al importar productos hechos por grupos de mujeres o grupos mixtos, las organizaciones de Comercio Justo las apoyan en su lucha por la emancipación económica, social y política. Además de darles la posibilidad de salir adelante a nivel económico, el trabajo en su propia organización supone varias ventajas para las mujeres. Una productora de Zimbabue lo confirma: "El Comercio Justo fomenta la igualdad, lo que crea un ambiente más agradable en nuestra organización. Las mujeres pueden opinar. No sólo genera empleos, sino que da formación en muchos aspectos (9).
En 1971, al final de la guerra civil en Bangladesh, muchas mujeres se encontraron solas para educar a sus hijos. Entre las muchas organizaciones que se crearon para ayudarlas se encontraba Jute Works. Ahora trabaja con 214 cooperativas que reagrupan a 6000 socias y apoya varios programas sociales (construcción de viviendas, abastecimiento de agua, reforestación). La mayoría de las mujeres trabajan en pueblos aislados de 16 regiones y producen artículos con materiales locales gracias a sus conocimientos tradicionales. Firoza explica "Soy artesana de Jute Works desde 1981 cuando el grupo empezó en nuestro pueblo. Como socia de ese grupo, debo ahorrar una parte de mis ingresos para dejarlo al grupo, que también deja dinero a sus socios. Desde que soy socia, he podido comprar suficiente tierra para cultivar arroz para nuestra familia. He participado en un programa de crianza de ternera. Compré un par de bueyes y un carro para ayudar a mi marido en su trabajo. He comprado gallinas, cabras y una vaca lechera, que me dan ingresos. Gracias a un préstamo de Jute Works pude comprar el material para hacer un water detrás de nuestra casa. Espero que mi hija siga estudiando hasta la universidad. También quisiera que mi hijo estudiara y encontrara un buen trabajo (10).
Para las importadoras y las tiendas, un grupo de productores podrá entrar en la lista de las contrapartes a pesar de que no cumpla todos estos criterios. La diversidad de grupos productores y del contexto económico y social en el que se mueven requiere evaluar cada grupo de manera individual. En la selección se hace más hincapié en los esfuerzos del grupo productor por cumplir estos criterios y en la voluntad del grupo del Norte de apoyarle, que no al hecho de que ya se cumplan. Por otra parte, por su misma naturaleza, las marcas de Comercio Justo deben garantizar al consumidor que los criterios convenidos se cumplen. Si bien se puede ser flexible hasta cierto punto para tener en cuenta las particularidades del producto, el productor debe cumplir todos los criterios una vez éstos se han aprobado.
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En el Norte, las organizaciones de Comercio Justo también han adoptado otros principios. Se comprometen a dar regularmente información a los productores sobre tendencias, modas, normas de seguridad e higiene para que los productores puedan adaptar sus productos. Financian proyectos y dan formación para reforzar la capacidad de dirección de los productores, para mejorar las técnicas de producción e introducir nuevas gamas cuando hace falta. Se comprometen a respetar el código deontológico de las ONG europeas sobre la imagen que se da de los productores. Otra pieza clave del trabajo de las organizaciones de Comercio Justo es su participación en campañas de sensibilización y de presión política para promover el Comercio Justo y la creación de una estructura comercial internacional que sea de provecho para los productores.
Se da mucha importancia al papel de las mujeres en la toma de decisiones tanto en los grupos de productores del Sur como en las organizaciones de Comercio Justo del Norte. Se nota también en todo el movimiento un respeto de la identidad cultural de la contraparte.
¿Quiénes son los productores de Comercio Justo?
Los productores de Comercio Justo varían mucho de una zona a otra y de un producto a otro. Pueden ser federaciones de productores, cooperativas, familias, talleres para minusválidos, organismos estatales, empresas privadas y, cada vez más frecuentemente, grupos del Norte que producen bienes en el marco de la economía social. El tamaño de estos grupos es muy variable: en la actualidad, la red más grande de exportación de productos de Comercio Justo es el Frente Solidario de Pequeños Cafetaleros de América Latina, que representa a más de 200.000 cafetaleros. Al otro extremo, Goromgorom, un grupo de artesanos de Burkina Faso, es un taller que emplea a unas 20 personas.
Sin embargo, todos estos grupos tienen una cosa en común: la marginación. Por razones económicas o geográficas, falta de experiencia o falta de recursos, estos grupos no tendrían acceso directo al mercado local o mundial sin el apoyo de las organizaciones de Comercio Justo. Estas consideran como contraparte potencial todo grupo que busca fomentar el desarrollo sostenible en su grupo y comunidad, proporcionar un ingreso regular a sus socios, promover la participación democrática y respetar otros criterios adoptados conjuntamente, como la emancipación de las mujeres, el respeto de los derechos humanos, del medio ambiente y de la cultura indígena. Sin embargo, para que acepten al grupo como contraparte comercial, es necesario que éste pueda fabricar un producto que tenga salida (a veces después de recibir ayuda). Por esto debe suministrar el producto a un precio razonable y en ciertas cantidades durante períodos concretos.
En la actualidad, los socios de EFTA importan productos de unas 800 organizaciones de productores en 45 países distintos del Sur, o sea unas 800.000 familias que representan 5 millones de personas aproximadamente.
Es indudable que las ventajas para los productores son muchas y de diversa índole. En primer lugar, tienen un acceso directo a un mercado que no habría sido posible en otras circunstancias. Al tener acceso directo al mercado europeo de Comercio Justo, los productores suelen también encontrar salidas en el comercio tradicional gracias a las ferias donde exponen o a visitas a los negociantes tradicionales. El Comercio Justo fomenta mucho esta práctica para evitar que los productores dependan demasiado de su sistema.
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¿Qué es un "precio justo"?
El "precio justo" es quizás la característica más conocida de Comercio Justo. Como los demás criterios, el precio justo es el resultado de una negociación. El precio debe cubrir el coste total de producción, gastos sociales y medioambientales incluidos.
Debe ser lo suficientemente alto para que dé a los productores una vida digna y un margen para invertir en el futuro. Por lo general, las importadoras aceptan los cálculos propuestos por los productores. En el caso de las materias primas como el café o el cacao, cuyo precio se determina en las bolsas, el Comercio Justo paga el precio mundial, que no tiene mucha relación con los costes de producción, y, además, un margen adicional. Garantiza un precio mínimo, independiente de las fluctuaciones erráticas del mercado.
Los economistas liberales observan que esta intervención en el mercado es "injusta" y provocará un aumento de la producción de productos ya excedentarios. Sin embargo, el concepto de justicia en los intercambios Norte-Sur no es una idea nueva. En los años 1940, el economista John Maynard Keynes explicó que los precios no deberían estar a su nivel más bajo posible, sino a un nivel que proporcionara a los productores el ingreso necesario para alimentarse bien y cubrir otras necesidades en las condiciones en que viven... todos los productores tienen interés en que el precio de una materia prima no sea inferior a este nivel, y los consumidores no tienen derecho a esperar que lo sea (11). La integración de los costes sociales y medioambientales en el precio de los productos es desde entonces un tema de organizaciones internacionales como las Naciones Unidas o la Unión Europea, a la vez que es el pilar del "impuesto ecológico" preconizado por los ecologistas. En la práctica, los 40 años de experiencia de Comercio Justo enseñan que son muy pocos los productores que han aumentado su
producción a causa del precio más alto que reciben. Este aumento les resulta casi siempre imposible, por la falta de tierra, de circulante y de recursos.
Pagar precios justos a los productores no siempre quiere decir cobrar precios más altos al consumidor: más o menos la mitad de los productos de Comercio Justo son más caros que el precio del mercado, y la otra mitad, más baratos. Muchos productos son muy competitivos, como los plátanos de Comercio Justo que se venden desde hace poco en los Países Bajos y Suiza. Esto se debe a la ausencia de intermediarios y a la ayuda valiosa de los voluntarios. No todos los consumidores desean que los precios sean inferiores al nivel que asegure una vida digna a los productores. Las encuestas muestran que los europeos son cada vez más exigentes en la elección de los productos y están cada vez más dispuestos a pagar un precio más elevado por un producto que cumple con los criterios que les parecen importantes. Por ejemplo, el 68% de los consumidores del Reino Unido están dispuestos a pagar un precio más alto. En Suecia, el dato es del 64%. En el Reino Unido, el 86% de los consumidores conocen el Comercio Justo, en Suecia son el 84%, mientras que en los Países Bajos y en Bélgica, el 66% y el 62% respectivamente conoce las marcas de Comercio Justo.
Finalmente, para contestar a la crítica de que el Comercio Justo, por naturaleza, excluye a los consumidores europeos más desfavorecidos por los precios más altos que cobra, conviene recordar que la marginación de muchos ciudadanos y consumidores de Europa se debe a las mismas fuerzas de globalización y liberalización que excluye los productores del Sur. Por tanto, esta crítica no se debe dirigir al Comercio Justo sino a los mismos factores que éste pretende combatir.
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La vasta gama de los productos: los embajadores de Comercio Justo
Las características fundamentales de los productos de Comercio Justo son su calidad superior constante y su variedad creciente.
En los primeros años, había casi exclusivamente artesanía. Progresivamente, la gama ha ido creciendo para abarcar ahora joyas, artículos para el hogar (mantelería, ropa de cama, tapices, alfombras, utensilios de cocina, vidrio, etc.), juguetes, regalos y obras de arte. Una línea de ropa completa la oferta. Además de la oferta de artesanías, la gama de productos de alimentación ha aumentado mucho. Hoy se encuentran café, té, cacao, chocolate, azúcar, miel, vino, zumos de fruta, frutos secos, especias, arroz y otros cereales. La alimentación representa más o menos el 60% de las ventas minoristas (de lo cual la mitad, o sea el 30%, es café)
"La artesanía es más un método de producción que una gama de productos. Es por eso que estos productos, que pueden ser prácticos o tener un valor cultural inmenso, son tan variados. Los materiales reflejan la variedad de conocimientos y de recursos locales" (12). Son estos productos los que atraen al consumidor. La variedad de la artesanía también refleja la situación de los productores: predominantemente mujeres en el caso de algunos productos (textiles, batik, etc.), mientras que en otras ocasiones predominan los hombres (vidrio, alfarería, cobre amarillo, etc.). En algunos casos, la producción de objetos artesanales es una actividad anexa, muy importante para los peones agrícolas pobres, que encuentran en los pedidos periódicos una manera de mejorar sus ingresos. Por otra parte, muchos artesanos no tienen más fuentes de ingreso que esta actividad, que puede ser manual o mecanizada (en fábricas, con las herramientas y las máquinas adecuadas). La artesanía es también un apoyo para los indígenas que luchan por preservar su cultura y controlar la venta de sus objetos tradicionales.
Los productos tales como el café, el cacao, el té, los plátanos, el azúcar, etc., no sólo representan una parte fundamental del producto nacional y de los ingresos por exportación de muchos países del Sur, sino que son el sustento de los millones de campesinos que los producen. Con la crisis del mercado de las materias primas, el Comercio Justo no podía eludir la necesidad de contribuir a la mejora de las condiciones de vida de estos productores y de importar su producción. En 1973 se introdujo el café en la gama de productos de Comercio Justo, y no tardó en convertirse en uno de sus productos estrella. La importación de productos alimenticios no debe poner en peligro la seguridad alimenticia local, y se debe apoyar en la medida de lo posible la transformación en el lugar de producción, así como la diversificación en productos especializados, como los productos biológicos u otros que tienen mejor potencial en el mercado.
Las normas europeas exigen un control de calidad (salud y seguridad) cada vez más estricto y una mayor información al consumidor. Este hecho, añadido a un entorno cada vez más competitivo para muchos productos, a la recesión en Europa y a las preferencias cada vez más concretas de los consumidores, ha llevado a las organizaciones de Comercio Justo a invertir mucho para ayudar a los productores a suministrar productos de un nivel de calidad aceptable. En la actualidad, éstas pueden estar orgullosas de sus 2.500 productos y de sus artículos de calidad superior (chocolate con un alto contenido en cacao y sin soja transgénica, café que está a la altura de los mejores cafés del comercio tradicional, una gama cada vez más grande de productos orgánicos, textiles estampados con colorantes vegetales en lugar de químicos, etc.).
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Se garantiza un precio justo a los productores, que deciden cómo repartir la prima pagada por el Comercio Justo en función de los intereses de la comunidad. Muchos invierten para mejorar el producto, para mejorar la capacidad financiera, técnica o administrativa de su organización, para mejorar explotaciones o edificios. Otros dedican la prima a la educación, salud, vivienda, asuntos sociales, etc. A veces, cuando los precios son especialmente bajos, la prima es el elemento que permite a la familia del productor evitar el hambre o el éxodo rural.
La mayor parte de los productores venden tan sólo una pequeña parte de su producción al Comercio Justo. El resto se vende en el mercado tradicional según las condiciones de éste. Sin embargo, el simple hecho de que una parte aunque pequeña de la producción se pague a un precio más alto tiene frecuentemente un efecto dominó en el resto de la producción. La parte comprada a buen precio por las organizaciones de Comercio Justo reduce el volumen de productos disponibles y obliga a los intermediarios a ofrecer precios más altos para obtener las cantidades que quieren. Este efecto se ha verificado con la miel en el estado de Chiapas (México), las nueces de Brasil en Perú, el cacao en Bolivia, el té en Zimbabue, etc. Esto quiere decir que no sólo los productores que tienen la suerte de vender su producción al Comercio Justo obtienen precios más altos sino que los demás, igual de marginados, también se benefician de la existencia de Comercio Justo.
Hay sin embargo un hecho sorprendente: para muchos productores, el aspecto más importante de Comercio Justo no es el precio justo, sino la prefinanciación que les aseguran las organizaciones de Comercio Justo. Esta ventaja es crucial para los pequeños productores porque así pueden comprar los materiales necesarios para la producción y sobrevivir hasta la cosecha sin tener que acudir a un usurero y caer en el círculo vicioso del endeudamiento. Del mismo modo, el pago garantizado es muy importante que se haga por adelantado o inmediatamente a la entrega del producto. La mayor parte de los pequeños productores han tenido malas experiencias con intermediarios que hacen pedidos y nunca compran el producto acabado o que se niegan a pagar el precio convenido. La estabilidad de la producción y, por tanto, de los ingresos y la garantía de una relación a largo plazo es la mayor ventaja para los productores y les permite planificar algo su porvenir. Estas garantías adicionales de Comercio Justo hacen que muchos productores permanezcan fieles a su cooperativa aun cuando los precios suben y los intermediarios les ofrecen precios más altos que ésta. Saben que, cuando el café vuelva a caer, no podrán contar con que los intermediarios o los especuladores les echen una mano.
Producir para el Comercio Justo supone también otras ventajas. Así, muchas organizaciones de Comercio Justo ofrecen ayuda a los productores. Este apoyo puede ser técnico, como es el caso de los especialistas en moda que ayudan a los productores para que puedan seguir las modas europeas. También puede tratarse de formación en métodos de producción, investigación para desarrollar alimentos orgánicos o usar textiles y otros materiales que preservan el medio ambiente o, finalmente, asesoramiento en materia financiera o administrativa, etc. Además, muchas organizaciones de Comercio Justo también conceden préstamos (en lugar de donaciones, para no desvirtuar la relación comercial) para que los productores puedan aumentar su producción. Con este aumento, hace falta más inversión y más circulante. Como los pagos adelantados no suelen bastar para esto y puesto que los bancos no quieren dejar dinero a los productores marginados que son "malos riesgos", las organizaciones de Comercio Justo prestan su apoyo. La relación personal a largo plazo reduce los riesgos de falta de pago y la posibilidad de devolución con productos hace el préstamo atractivo para ambas partes.
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"Nuestros logros desde que trabajamos con organizaciones de Comercio Justo"
"La Cooperative Union Ltd. Kagera se fundó en 1984. La Unión solía transportar el café de las explotaciones a la fábrica y al puerto para llevarlo a Bakoba y, después de dar la vuelta al Lago Victoria, al puerto de Tanga en tren. En el puerto se escogían las muestras para llevarlas a la subasta. De esta manera, el campesino no sabía dónde iba el café después de la subasta.
En 1990, ya habíamos decidido exportar nosotros mismos el café, pero no teníamos clientes. Tuvimos la suerte de que nos visitara la primera organización de Comercio Justo que quiso tratar con nuestra unión. Sin socios fiables en el extranjero, no podíamos intentar exportar nuestro café; el Comercio Justo nos ayudó a dar el primer paso. Desde entonces, participamos en la puja de la subasta al lado de los grandes exportadores de café. La ventaja de participar en la subasta es que los exportadores no se pueden poner de acuerdo en el precio, puesto que, como dueño de nuestro café, podemos pujar más alto e imponer el precio del mercado mundial, siempre que tengamos clientes. Quizás sólo compramos 3 lotes pero esto influye en el precio de los demás 20 o 30
lotes. De esta manera, están obligados a ofrecer precios justos en la subasta, lo que aumenta los ingresos de los productores.
Cuando los precios son bajos, vendemos perdiendo dinero puesto que no cubrimos gastos. Es lo que suele pasar cuando vendemos al mercado tradicional. En cambio, gracias a las ventas realizadas al Comercio Justo, el campesino escapa a la desesperación. Cubre gastos y, además, recibe una prima.
Gracias al trato con las organizaciones de Comercio Justo, los campesinos han aprendido marketing y se han dado cuenta de las fuerzas del mercado. Hoy en día, no es inusual que alguien en un pueblo de Kagera le pregunte sobre el mercado de Londres. Antes, el lenguaje de las bolsas de Londres y Nueva York era extraño para los campesinos... Cuando los precios son muy bajos, se paga el 50% o más de la prima a los campesinos para que puedan cubrir los costes de fabricación y producción. Cuando los precios son satisfactorios, los campesinos deciden ahorrar el excedente para invertirlo en proyectos de desarrollo, tales como programas de mejora de la calidad del café. La prima también se dedica a la educación, a la salud, a la vivienda y a la ropa. Animamos a los cafetaleros para que sigan cultivando café y mantengan su explotación, puesto que había una tendencia al descuido de las explotaciones cuando no era posible efectuar el segundo pago por el nivel bajo de los precios (13).
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Una de las ventajas de este tipo de colaboración es que da a los productores la seguridad necesaria en ellos mismos para abordar un sistema comercial que les parece demasiado complejo y distante. El ejemplo de la Unión de Kagera explica cómo los campesinos de los pueblos hablan ahora del precio internacional del café y de la bolsa de Londres y entienden el efecto que tienen en su vida y manera de ganarse el sustento. También ilustra la confianza en sí misma de una cooperativa que se presenta a las subastas y puja contra las grandes multinacionales. Del mismo modo, el ejemplo siguiente muestra cómo el dominio de las técnicas de información puede ayudar a compensar los desequilibrios entre los pequeños productores y las multinacionales:
"En Filipinas, un pequeño servicio de noticias de la comunidad publicó un artículo donde decía que era necesario investigar si un determinado pesticida causaba problemas de salud en un pueblo de la zona. Después de recibir una amenaza de una multinacional alemana de la química, se pusieron en contacto con un abogado norteamericano especialista en temas medioambientales que les asesoró gratuitamente y pidió a una red ecologista alemana que escribiera a la empresa. Ésta retiró su amenaza en menos de una semana." (14)
Otro aspecto positivo de Comercio Justo son los contactos que crea entre los productores del Sur. Así, en febrero de 1995, EFTA organizó un encuentro de 24 productores africanos y 19 representantes de organizaciones de Comercio Justo del Norte, donde los productores del Sur pudieron intercambiar experiencias. Otro ejemplo de contacto Sur-Sur es el programa piloto de las organizaciones regionales de Comercio Justo de Oxfam Reino Unido: la oficina de Filipinas decidió vender artesanía del país en una tienda de Bangkok que cuenta con el apoyo de Oxfam, con excelentes resultados. Como en el Norte, en el Sur "mucha gente prefiere lo exótico a los objetos familiares y pienso que el comercio Sur-Sur tiene un gran potencial." (15)
Tendencias y perspectivas para el Comercio Justo
Un informe adoptado por la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo en noviembre de 1993 (16) declaró que "Por muy sorprendente que sea, hay unos pocos ámbitos en la selva del comercio internacional donde florecen la justicia y la solidaridad. El comercio tradicional le hace todavía mucha sombra al Comercio Justo..." Una de las necesidades más urgentes de los productores del Sur es hacer crecer el mercado de Comercio Justo en Europa, tanto para dar salida a una mayor parte de la producción como para dar oportunidades a nuevos productores que, hasta ahora, no han podido entrar en este mercado debido a las pequeñas dimensiones de éste. Para crecer, el mercado europeo siempre se ha encontrado con trabas: competencia de las estrategias de marketing de las multinacionales, licencias de importación, penetración en la venta minorista y algunas medidas políticas europeas que se oponen al comercio de ciertos productos. Sin embargo, en los últimos años, se ha vuelto aún más difícil aumentar la cuota de mercado en Europa: las normas de salud y seguridad son cada vez más estrictas, las modas no cesan de cambiar, los consumidores son reacios a gastar debido a la recesión prolongada, los convencidos de Comercio Justo son más críticos y quieren productos cuyo precio sea razonable, información y garantías. A todo esto se añade la creación paulatina de un mercado europeo único, lo que implica una armonización de las normas de importación (normas de calidad, aranceles, IVA, etc.).
A pesar de todo, en los últimos diez años o incluso desde la adopción del informe mencionado antes hace tan sólo 4 años, se han dado pasos gigantescos en este campo. Buena parte de este progreso se debe a dos cambios relacionados: la profesionalización del movimiento y la aparición de una dimensión europea fuerte. El Comercio Justo ha salido de la sombra.
Profesionalización
La profesionalización de Comercio Justo se ha efectuado a varios niveles. Se ha hecho mucho para aumentar la capacidad de producción y de gestión de los grupos de productores, lo que ha conllevado una mejora impresionante de la calidad y un aumento de la diversidad de los productos, además de la eficiencia de la producción. Del mismo modo, las importadoras se han reorganizado para utilizar mejor sus recursos: formación del personal, informatización, contratación de diseñadores para asegurarse que los artículos de Comercio Justo reflejen las modas, etc. Las organizaciones de Comercio Justo elaboran catálogos y revistas bien diseñadas que distribuyen eficazmente a un gran número de destinatarios. Hacen uso de los medios de comunicación masivos (prensa escrita, radio y televisión a ser posible), sobre todo cuando se lanzan nuevos productos. Las tiendas solidarias también han cambiado y se encuentran ahora en el centro de zonas comerciales en lugar de en callejuelas intransitadas. Cada vez son más las que contratan personal remunerado, al menos en parte, lo que asegura un horario más amplio y una mejor gestión del negocio. Para las tiendas, la creación de asociaciones estatales ha supuesto en la mayor parte de los países una ayuda en la decoración del escaparate, la organización del interior, la formación del personal, etc. Siguiendo las tendencias del comercio tradicional, la «imagen» de Comercio Justo ha cambiado también. Para que el público las pueda reconocer, son cada vez más las tiendas que adoptan los mismos nombres, logos y estilos en un país o hasta en Europa. A los envoltorios atractivos que se hacen para los productos se añaden etiquetas para informar a los consumidores. Se aprovechan al máximo las promociones, ferias, etc.
Dimensión europea
Los esfuerzos realizados en cada país por profesionalizarse y, por lo tanto, extender el mercado de Comercio Justo, se han visto reforzados por la creación de coordinadoras europeas de Comercio Justo. En reacción a la centralización creciente a nivel europeo de la adopción de normas en materia de comercio y producción, las importadoras, las tiendas y los organismos promotores de los sellos de Comercio Justo decidieron crear una coordinación europea para responder a las nuevas exigencias.
Al capitalizar las ventajas específicas de cada miembro, EFTA ofrece prestaciones a sus socios que reducen los costes para cada país y, por lo tanto, mejoran la competitividad. Esto ha inducido una especialización eficiente, el desarrollo de nuevos productos y de productos orgánicos, la armonización de los programas de ayuda a los productores, la centralización de los estudios de mercado, el seguimiento de las modificaciones de las normas y la difusión de la información, sin mencionar los seminarios y cursos de formación conjuntos. EFTA es también cofundadora del sello TransFair en 1992.
El Network of European World Shops (NEWS!, Red de Tiendas Solidarias de Europa) se ha convertido en un centro importante donde los miembros intercambian información sobre las actividades de cada país, comparten experiencias en varios campos (gestión de las tiendas, promociones, relaciones públicas, etc.), organizan actividades conjuntas como los "Días europeos de las tiendas solidarias", elaboran material educativo conjuntamente y promueven los criterios de Comercio Justo y de las tiendas solidarias.
La International Fair Trade Labelling Organisation (FLO) está todavía en pañales, Sin embargo, con la armonización de criterios, la gestión conjunta de los registros de productores, el intercambio de información y experiencias, esta organización tiene el potencial necesario para promover con éxito el concepto de Comercio Justo en el comercio tradicional y, de esta manera, expandir el mercado justo.
La profesionalización, la mejora de la eficiencia, la coordinación a varios niveles que induce economías de escala, la acumulación de experiencias, la especialización de cada organización y la armonización de la imagen que el Comercio Justo da a los consumidores y negociantes han dado unos resultados impresionantes. El Comercio Justo crece a un promedio de un 5% anual, siendo los crecimientos más espectaculares los de España, Francia e Italia (para más detalles, véase el recuadro "Comercio justo 1860-1998").
"El Comercio Justo debería ser comercial y el comercio tradicional debería ser justo (17)"
Por muy prometedora que sea la expansión de Comercio Justo y por muy rápido que sea su crecimiento futuro, no es lo suficientemente grande - y quizá nunca lo será - para acoger todos los productos de los millones de pequeños productores que trabajan por desarrollar sus regiones. El Comercio Justo tampoco puede mejorar la situación de los trabajadores de la industria o, en la mayor parte de los casos, en las grandes plantaciones. Por lo tanto, una de las primeras preocupaciones de Comercio Justo es informar del empeoramiento de las condiciones en las cuales se lleva a cabo la mayor parte del comercio y de la producción a nivel internacional y realizar campañas para mejorarlas. Estas campañas se dirigen a las empresas tradicionales - y, en particular, a las multinacionales - para que adopten una actitud responsable en sus transacciones internacionales, y a las instituciones políticas encargadas de reglamentar el comercio y la producción. Se presenta al Comercio Justo como un modelo de funcionamiento de un sistema distinto y como un símbolo de unas "prácticas mejores" para el comercio tradicional.
Multinacionales y comercio responsable
Fundamentalmente, el Comercio Justo quiere hacer llegar el mensaje siguiente al comercio tradicional: debe responsabilizarse de toda la cadena de producción y comercio, desde el productor hasta el consumidor. No deben tomarse únicamente en cuenta los efectos económicos, sino también los efectos sociales en cada eslabón de esta cadena, así como el impacto medioambiental. Después de identificar los efectos positivos y nocivos de la cadena de producción, las empresas deben invertir para garantizar un modelo de producción más sostenible. La base de este sistema es animar a las empresas para que adopten unas medidas positivas, en lugar de los boicots que se han revelado a veces desastrosos para los productores, por muy bien intencionados que fueran. La participación en este sistema podría ser voluntaria (cada empresa decide participar o no), pero un "certificado de buena acción" otorgado por una empresa de inspección independiente (véase abajo) podría ser un instrumento de marketing de considerable valor. La aceptación de este sistema se demuestra por la proliferación de campañas para la producción de confección digna (como la "Clean Clothes Campaign") o la producción de calzado deportivo que animan a las empresas a firmar un código deontológico donde se prevé la aplicación de las cláusulas mínimas de la OIT en la producción de ropa y de calzado deportivo y el seguimiento de esta aplicación por un organismo externo formado por sindicatos, ONG, empresas, etc. Se han lanzado varias campañas contra le explotación de los niños en la producción de juguetes, balones de fútbol y alfombras en la India y Pakistán.
El Comercio Justo ha iniciado un sistema similar de control sobre sus propias actividades, llamado "auditoría social". Este sistema quiere:
Los conceptos de comercio responsable y de auditoría social consiguen éxitos importantes. Varias empresas, partidos políticos e instituciones han pedido consejo a las organizaciones de Comercio Justo sobre este tema. En EE.UU., 10 empresas, entre las cuales se encontraban Nike y Reebok, firmaron un código deontológico en 1997 (aunque, de momento, sólo la marca GAP acepta el principio del seguimiento externo). Hace poco, la OIT propuso otorgar un aval social a los países que se comprometieran a respetar los derechos fundamentales de los trabajadores. El éxito inaudito de los plátanos "Oké" de Comercio Justo es otro indicador del interés y del apoyo del consumidor: en los Países Bajos, les bastaron pocas semanas a finales de 1996 para hacerse con un 10% del mercado, mientras que en Suiza ya tienen una cuota del 13%.
Políticos europeos e internacionales y las reglas del juego
A pesar de la globalización, de la liberalización de los mercados y de la concentración de las multinacionales, los grandes bloques comerciales (UE, EE.UU. y Japón) y las organizaciones internacionales del comercio, como la OMC y, en menor grado, la UNCTAD (la Conferencia de las Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo) siguen teniendo el poder suficiente como para mejorar las condiciones comerciales de una manera que sería útil a los productores marginados y a los países productores. Pueden por ejemplo estabilizar los mercados de las materias primas, controlar la especulación y las multinacionales, abolir las medidas proteccionistas, como los aranceles progresivos (18) y los obstáculos no arancelarios - sobre todo en la agricultura - armonizar las políticas de cooperación al desarrollo, comerciales y agrícolas para bien del Sur, pedir trasparencia en los acuerdos comerciales y fomentar la participación igualitaria de los productores. El Comercio Justo no se ha hartado de pedir la incorporación de sus principios en la legislación que rige las relaciones de la UE y sus miembros con los países del Sur.
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Propuestas hechas a la UE para promover la justicia en el comercio internacional
Promoción de Comercio Justo
• Trato preferencial para los productos de Comercio Justo
Más que la amenaza de sanciones, EFTA piensa que el medio más eficaz para promover el Comercio Justo es animar a las empresas para que actúen de manera responsable. Para esto, se podrían conceder aranceles y tipos de IVA más bajos a los productos que llevaran un sello de Comercio Justo. Los miembros de la UE deberían tomar medidas para conceder ventajas fiscales a las empresas que venden productos producidos en condiciones justas, proporcionar capital de arranque para las organizaciones de Comercio Justo y conceder subvenciones (a través del fomento de la ocupación, por ejemplo) para financiar los gastos de personal.
• Apoyo concertado al Comercio Justo por parte de la UE y de los estados miembros
El Comercio Justo recibe una ayuda importante de la Comisión Europea para programas de sensibilización, un apoyo que debería seguir otorgando. Sin embargo, es imprescindible que la Comisión coordine sus recursos entre todos sus departamentos para movilizarlos a favor de los productores de Comercio Justo (créditos, asistencia técnica, mejora de la capacidad, promoción de la participación de los productores en reuniones internacionales) y de las organizaciones de Comercio Justo en el Norte (financiación de estudios sobre incentivos posibles como reducciones del IVA o de los aranceles; distribución de información sobre las modificaciones de la legislación europea; facilitando información sobre los mercados de materias primas y las crisis previsibles, publicidad y promoción de Comercio Justo y de sus productos).
• Reconocimiento de las marcas de Comercio Justo
La UE debería reconocer las marcas existentes, que se acaban de armonizar con la creación de una estructura común llamada FLO. Este reconocimiento daría prestigio a estas marcas y las haría más atractivas para las empresas. La UE debería promover este aspecto en el seno de la OMC.
Promoción del comercio y desarrollo sostenible entre el Sur y el Norte
• Comercio justo y política de desarrollo
En el año 2000 dejará de aplicarse la cuarta Convención de Lomé entre la UE y los países ACP, convención que rige los acuerdos que la UE firma sobre comercio y ayuda con estos países. Esta circunstancia es una ocasión inmejorable para volver a estudiar las relaciones de la UE con todos los países en desarrollo e integrar los principios de Comercio Justo en la política de desarrollo. Los principios de Comercio Justo podrían ser un modelo sobre el cual basar una política comercial coherente que centraría su atención en:
Es vital que las medidas tomadas por la UE y sus miembros en materia de agricultura, pesca o industria no vacíen de contenido las políticas destinadas a promover un comercio que haga posible el desarrollo sostenible.
• Supresión de los obstáculos a las importaciones
EFTA preconiza la supresión de todas las medidas que impidan la instauración de un comercio sostenible con el Sur: política agrícola común (PAC), contingentes, aranceles
progresivos, etc. También pide la adopción de un sistema de preferencias que tome en cuenta el grado de desarrollo de los productores y permita a las comunidades marginadas mejorar su posición en las relaciones comerciales.
• Representación de los productores de Comercio Justo
EFTA apoya la participación de los productores en las negociaciones internacionales sobre materias primas. Así, el Frente Solidario de Pequeños Cafetaleros de América Latina debería tener voz y voto en la Organización internacional del café y los productores deberían estar representados en los órganos ejecutores de la OMC, de la UNCTAD y de otros organismos internacionales.
Consolidación de los mercados de las materias primas
La situación de los mercados de las materias primas es caótica: proteccionismo en el Norte, precios y términos del intercambio empeorando e imprevisibles, especulación y concentración del mercado en manos de las multinacionales obligan a los productores a dejar sus explotaciones y emigrar a las ciudades. En los últimos años, EFTA y el Comercio Justo en general han escogido dos temas concretos que han servido de base a una campaña. Las exigencias formuladas abajo son cruciales y son un buen ejemplo del gran número de problemas que esperan solución en el tema de las materias primas:
• "No contaminen el chocolate"
La UE no debe permitir que el poder de las multinacionales relegue a un segundo plano su
política de desarrollo y debe conservar la prohibición del uso de sucedáneos de la manteca de cacao en la fabricación del chocolate. No se puede sacrificar el destino de 11 millones de habitantes de África occidental en aras de los beneficios de unas pocas multinacionales.
• Acuerdo europeo del café
Desde el desplome del acuerdo internacional del café en 1989, el mercado del café está muy agitado. EFTA propone la creación de un Acuerdo europeo del café que tenga como objetivo estabilizar el mercado a través del control de los precios. Este sistema incluiría un Fondo de diversificación que concedería créditos a los cafetaleros que quieren mejorar su producción o pasar a otros cultivos. Si la UE no adoptó totalmente la idea del AEC que EFTA le propuso en 1994, decidió sin embargo, en colaboración con el gobierno belga, estudiar la propuesta e incluirla en la revisión del sistema Stabex que se está llevando a cabo en la actualidad.
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Si los ciudadanos y consumidores ordinarios no están bien informados y, en general, no ejercen presiones, no es probable que las empresas comerciales y los políticos de los organismos internacionales modifiquen el sistema comercial actual de explotación. Los progresos que se han hecho con la adopción de códigos deontológicos y de los principios de equidad y justicia en el comercio internacional son el resultado de la sensibilización y de las campañas de las organizaciones de Comercio Justo y de otras entidades similares.
El Comercio Justo ha profesionalizado sus actividades de sensibilización y de presión política (documentos basados en largas investigaciones, material de información y manifestaciones atractivas) y aprovecha todas las posibilidades dadas por los medios de comunicación (radio, televisión, prensa escrita) para difundir su mensaje. También se ha beneficiado de la creación en Europa de estructuras que permiten armonizar y centralizar sus campañas (campañas sobre temas comunes en todos los países, creación de una oficina de presión política de EFTA en Bruselas, investigación seria de los problemas, distribución de información, contactos con los políticos). Sin embargo, la clave de su éxito - mucho mayor que su tamaño - reside en la estructura del movimiento de Comercio Justo. A pesar de su profesionalización y de la europeización, el Comercio Justo conserva una base excepcional formada por una red de más de 100.000 voluntarios, representantes y militantes, así como millones de consumidores concienciados que le permiten transmitir su mensaje al poder. Las peticiones, las campañas de postales, las manifestaciones invitan a este público a que actúe. Desde 1995, EFTA lleva a cabo una campaña contra un proyecto de directiva europea que permite el uso de hasta un 5% de sucedáneos de la manteca de cacao en la fabricación del chocolate. Medio millón de personas han firmado la petición, se han enviado postales a los eurodiputados y a las empresas chocolateras en señal de protesta. Los resultados se presentaron a la Comisión Europea en 1995 y durante una conferencia de prensa en setiembre de 1997 en Luxemburgo, aprovechando la presidencia luxemburguesa de la UE. La campaña ha tenido mucho éxito a la hora de influir en el debate institucional, aunque no se conocerá el desenlace hasta dentro de varios meses. Los resultados de la campaña son impresionantes: las instituciones de la UE, los gobiernos de los estados miembros y las empresas internacionales se dan poco a poco cuenta del número creciente de ciudadanos y consumidores que no aceptan las injusticias actuales del comercio y de la producción, y empiezan a adoptar medidas para mejorar (aunque sea tan sólo de manera marginal) la situación de los productores del Sur.
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Resultados de las campañas de Comercio Justo
1991: El Parlamento Europeo adopta la "Resolución sobre el consumo del café como una manera de dar un apoyo activo a pequeños cafetaleros del Tercer Mundo y la introducción de este café en las instituciones europeas".
1994: La Comisión Europea prepara su "Memoria sobre el comercio alternativo" donde declara su apoyo a la consolidación de Comercio Justo en el Sur y el Norte y su intención de crear un grupo de trabajo de la CE sobre este tema.
1994: APROMA, un órgano consultivo de UE/ACP sobre las materias primas, invita a los tostadores tradicionales y a las organizaciones de Comercio Justo a una reunión sobre el tema "Café: situación y perspectivas del comercio alternativo".
1994: La Comisión Económica y Social de las Comunidades Europeas adopta una "Opinión sobre los efectos de la Ronda de Uruguay" y llama la atención sobre las marcas de Comercio Justo, como una vía adicional por la cual mejorar los niveles éticos y sociales en
los países en desarrollo. Invita a la UE a financiar estas iniciativas y a ayudarlas en su expansión.
1996: La Comisión Económica y Social de las Comunidades Europeas adopta una "Opinión sobre el movimiento europeo de las marcas de Comercio Justo".
1997: El Parlamento Europeo adopta una resolución sobre el sector de los plátanos y pide a la Comisión que facilite el acceso al mercado a las nuevas empresas que practican el Comercio Justo.
1997: El Parlamento Europeo adopta una "Resolución sobre los avales sociales" y saluda las iniciativas de las ONG que llevan a cabo las campañas Clean Clothes, Rugmark y otras iniciativas que promueven el Comercio Justo.
1992-1995: EFTA organizó un total de cuatro "Días de Comercio Justo" y una Comida de Comercio Justo en el Parlamento Europeo para presentar el Comercio Justo a los eurodiputados.
En la actualidad, varios estados europeos consideran que el Comercio Justo es parte de su política de cooperación al desarrollo y las instituciones públicas de muchos países
compran productos de Comercio Justo. En varios de ellos, los debates sobre las resoluciones parlamentarias (a nivel regional o estatal) y los planes de actuación de los gobiernos para dar apoyo al Comercio Justo también se hacen cada vez más intensos.
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