Origen y evolución del movimiento en España Con más de veinte años de retraso respecto a otros países europeos, a finales de 1986 surgieron en España las primeras iniciativas de Comercio Justo con la apertura de dos tiendas, una en el País Vasco -Traperos de Emaús- y la otra en Andalucía -Cooperativa Sandino, actualmente IDEAS- , si bien tuvimos que esperar aún tres años más hasta la constitución de la primera organización de Comercio Justo como tal. Por tanto, debemos situarnos ya en la actual década de los noventa para encontrar los primeros esfuerzos de consolidación de Comercio Justo en nuestro país. Esta juventud constituye un dato fundamental a la hora de comprender la realidad actual del movimiento en España, y se refleja en diversos aspectos (volumen económico, desarrollo ideológico y organizativo,...). En efecto, en el apartado cuantitativo, veremos más adelante cómo las cifras de ventas en España -actualmente en torno a los 700 millones de pesetas- están muy lejos de las que podemos encontrar en otros países de nuestro entorno más próximo, tales como Alemania, los Países Bajos o el Reino Unido . En el terreno ideológico, desde la apertura en 1969 de la primera tienda solidaria en Holanda, el fundamento teórico y la orientación de Comercio Justo han ido experimentando una evolución internacional en la que España no ha participado significativamente hasta fechas recientes. En el momento actual, en nuestro país aún no se ha definido un marco teórico claro -en este sentido, conviven posturas totalmente alternativas al sistema comercial predominante junto con otras más pragmáticas-. Nos encontramos discutiendo en el ámbito conceptual cuestiones que en Europa ya se están llevando a la práctica, tales como la incorporación a los circuitos comerciales tradicionales, el abastecimiento en las grandes superficies o el establecimiento de marcas de garantía social.
Aclaraciones metodológicas
El presente capítulo constituye el primer ejercicio recopilatorio que se realiza sobre la situación de Comercio Justo en España. Su estructura se corresponde en gran medida con los 10 apartados incluidos en un exhaustivo cuestionario enviado a las organizaciones de Comercio Justo pertenecientes a la Coordinadora Estatal. Recibimos respuesta de las organizaciones siguientes: A cova da Terra, Aesco, Alternativa Solidaria, Alternativa 3, Emaus-Erein, Equimercado, Espanica, Hirugarren Mundua Ta Bakea, Ideas, INTERMÓN, Medicus Mundi Alava, Mercadeco, Ocsi, S'altra Senalla, Federación Setem, Sodepaz y Solidaridad Internacional. A todas ellas les queremos agradecer su apoyo y sus aportaciones.
Sin embargo, el caso español no ha constituido un fenómeno aislado. Los ritmos de crecimiento son distintos en cada país en función de muy diversos factores, y así, frente a países con años de experiencia y una gran facturación, encontramos también ejemplos como el de Italia, que en la primera edición de este anuario era reconocido como el mercado de más rápido crecimiento, con un aumento anual superior al 50% desde 1988 a 1994. Por lo que respecta a España, ciertamente podemos hablar de un "despertar tardío", pero no es menos cierto que en los últimos años hemos sido testigos de un importante auge en el sector, no sólo en cuanto a crecimiento cuantitativo, sino también en terrenos tan importantes como la expansión territorial y organizativa o el impacto social. En efecto, en sus primeros años de vida se trataba de una actividad marginal, en la que trabajaban pocas organizaciones que movían pequeños volúmenes de dinero. Fue en torno a 1994 cuando el movimiento comenzó a crecer y adquirir cierta solidez : las organizaciones más antiguas (Emaus-Erein, Ideas, Equimercado o Alternativa 3) crecieron, pasando algunas de ellas a ampliar sus actividades -de la mera venta minorista a acometer tareas de importación, distribución,...-, mientras comenzaba a despertarse el interés de otro tipo de entidades como ONG de Desarrollo (INTERMÓN, Sodepaz, Setem), empresas y medios de comunicación. Las distintas organizaciones existentes se hacen conscientes de la necesidad de aunar esfuerzos y canalizar el debate incipiente, dando lugar todo ello a la constitución en 1996 de la Coordinadora Estatal de Organizaciones de Comercio Justo. Muy interesante es también el surgimiento de diversas redes y asociaciones como REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria), que junto con AERES y REPRIS publican bimestralmente la revista Imagina, donde se dan a conocer experiencias y posibilidades en economía social y alternativa, Comercio Justo, inserción sociolaboral... También en 1996 surgió en Cataluña la "Xarxa de Consum Solidari" (Red de Consumo Solidario), donde se plantea la perspectiva del consumidor responsable, no sólo en relación con los países del Sur, sino también con la ecología, pacifismo, antiracismo...
Por lo que respecta al crecimiento cuantitativo, las cifras son claramente elocuentes. Aunque no existen estudios rigurosos al respecto, se estima que el volumen de ventas de Comercio Justo en España supuso en 1990 un total aproximado de 95.000 ECU (unos 13 millones de pesetas) (1), mientras que los datos que aparecen en el anterior anuario de EFTA, correspondientes a 1994, hablan ya de 1,5 millones de ECU (en torno a los 200 millones de pesetas).
Estas cifras han seguido aumentando vertiginosamente en los últimos dos años, hasta alcanzar en 1996 prácticamente 520 millones de pesetas (con un crecimiento de casi un 70% respecto del volumen de ventas de 1995). Las previsiones para 1997 arrojan una cifra cercana a los 700 millones de pesetas, lo cual es un indicador de las buenas perspectivas de futuro para el movimiento en nuestro país (ver gráfico ).
Llegados a este punto debemos tener muy en cuenta las dificultades encontradas a la hora de precisar el volumen de negocio total de Comercio Justo en España. Esto es debido en buena medida a la multitud de relaciones comerciales que se establecen entre las propias organizaciones (2), lo que hace que en algunos casos los mismos productos aparezcan contabilizados dos veces, una como venta de la importadora y otra como venta final; por otra parte, debemos tener en cuenta las ventas que se realizan a otro tipo de entidades comerciales, puesto que en estos supuestos el precio final de venta al público no aparece incluido en nuestros datos, y será superior al reflejado en la contabilidad de la organización distribuidora; también hay que considerar que la documentación procesada proviene de 17 organizaciones, a las que -para completar el 100% del panorama nacional de Comercio Justo- se sumarían algunas otras cuyos datos no están recogidos. Finalmente, no podemos ignorar que existen en nuestro país numerosos grupos que de una manera muy informal realizan pequeñas ventas de productos adquiridos mayoritariamente mediante viajes de cooperantes, con el objetivo de enviar los beneficios obtenidos de vuelta a los proyectos visitados. Esta práctica constituye un sistema ciertamente poco estructurado, pero bastante habitual en la actualidad. En cualquier caso, y teniendo en cuenta todas las consideraciones anteriores, estimamos que el resultado final se asemejaría bastante al reflejado en este capítulo -puesto que prácticamente se contrarrestan los datos duplicados con los precios finales no incluidos-. En todo caso, se puede haber alcanzado un máximo cercano a los 550 millones de pesetas en 1996.
En el gráfico procedemos a desglosar más los datos anteriores, comprobando la evolución experimentada individualmente por diversas organizaciones. A pesar de los diferentes volúmenes de ventas entre unas y otras en términos absolutos, se observa -salvo excepciones- una tendencia generalizada al crecimiento, incluso en aquellas que mueven unas cifras más modestas. Este índice nos aporta una idea muy positiva de crecimiento del sector en su conjunto.
En cualquier caso, y a pesar de esta positiva evolución, debemos ser conscientes de que la dimensión económica total de Comercio Justo en España es aún muy pequeña si la comparamos con los volúmenes del comercio tradicional, o bien con los del propio sector en el resto de Europa. España sigue representando un porcentaje aproximado del 1% del mercado total de Comercio Justo en Europa.
En cuanto a la expansión territorial y organizativa, el crecimiento también ha sido importante. La Coordinadora Estatal está compuesta actualmente por 21 miembros, que disponen de más de 40 puntos de venta permanentes en 11 de las 17 Comunidades Autónomas, si bien en la práctica totalidad es posible adquirir productos de Comercio Justo a través de diversos sistemas, tales como las redes de voluntarios vendedores, la venta por correo o el suministro a instituciones y a otras tiendas de mercado tradicional. Por otra parte, muchas de las organizaciones entrevistadas tienen prevista la apertura de nuevas tiendas, o en su defecto la ampliación de sus canales de distribución . Sin embargo, sí debemos reseñar que en algunos casos se trata de organizaciones con un marcado carácter territorial, que incluso limitan sus posibilidades de expansión a su propio ámbito de origen. Por el contrario, otras organizaciones ya poseen tiendas en distintos lugares del territorio nacional, mientras que algunas otras incluyen este objetivo entre sus líneas de futuro.
Por lo que respecta a la distribución geográfica de los puntos de venta de Comercio Justo en España, el panorama varía mucho de unas regiones a otras. Si atendemos exclusivamente a las organizaciones incluidas en nuestro estudio, Madrid es la comunidad en la que encontramos un mayor número de tiendas - con un total de 10 -, seguida de Andalucía con 7. En el caso madrileño corresponden en su mayor parte a organizaciones distintas, mientras que en Andalucía 6 de ellas son tiendas franquicia de Ideas. En el País Vasco y Cataluña estas organizaciones disponen de 6 puntos de venta, 4 en la Comunidad Valenciana y 3 en Baleares y Castilla y León. En el resto de España, el panorama se dispersa más, con dos tiendas en Murcia y una en Galicia, Aragón y La Rioja.
En conjunto, son aproximadamente 1500 los voluntarios que dedican parte de su tiempo al Comercio Justo -500 directamente en las tiendas y otros 1000 a través de redes-, y unas 150.000 las personas que se han acercado por los puntos de venta para adquirir productos. Alcanzado este nivel de crecimiento, tal vez nos encontremos en un momento adecuado para conocer algo más acerca de estos clientes, y en general sobre las actitudes que presenta el consumidor español ante una propuesta de este tipo: ¿está dispuesto a pagar algo más en función del valor añadido que le ofrecen los productos de Comercio Justo?, ¿qué valoración hace de nuestros productos una vez adquiridos?... Aunque no existen aún estadísticas ni estudios fiables en este apartado, podemos remitirnos aquí a la experiencia de las diversas organizaciones. La impresión general es que el nivel de conocimiento es todavía muy bajo, si bien se ha producido una interesante evolución en los últimos años: las actividades de difusión, así como las apariciones en los medios de comunicación, son más frecuentes y también podemos afirmar que han aumentado la receptividad política y social en general.
¿Cómo son las organizaciones españolas de Comercio Justo? Las Organizaciones de Comercio Alternativo y Solidario (OCAS) existentes en nuestro país se caracterizan por su diversidad, no sólo en lo que respecta al tamaño, sino también en cuanto a ideología, modelos organizativos, expansión territorial o actividades principales.
En primer término, podemos distinguir (incluso dentro de la propia coordinadora) dos grupos claramente diferenciados: por un lado, existen organizaciones importadoras que posteriormente distribuyen los productos a otras OCAS, tiendas solidarias e incluso tiendas de mercado tradicional -además de un porcentaje que generalmente venden ellas mismas a través de sus puntos de venta o canales habituales de distribución-; este es el caso de organizaciones como Alternativa 3, Equimercado, Ideas, INTERMÓN, Mercadeco y Sodepaz. Este primer grupo suele tener mayores dimensiones económicas y territoriales -algunas de ellas, como Sodepaz, Ideas o INTERMÓN, podemos encontrarlas en varias Comunidades Autónomas-. Por otra parte, encontramos también organizaciones que se dedican principalmente a la venta al detalle -bien comprando directamente a los productores del Sur, bien a través de las importadoras- en un punto de venta permanente. Entre otras, podemos citar a S'altra Senalla, Hirugarren Mundua Ta Bakea, Emaus-Erein, Alternativa Solidaria o A cova da Terra.
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Las OCAS unifican sus criterios
Las diversas ideologías y concepciones no han impedido que las organizaciones españolas alcanzaran un acuerdo sobre aquellos aspectos más fundamentales que afectan a la esencia de Comercio Justo, y que se han recogido en el catálogo de criterios aprobado por la Coordinadora. Allí se consensuaron los criterios a respetar por todas las OCAS: Finalmente, se recogen unas obligaciones de las OCA hacia las contrapartes del Sur, los consumidores y las propias OCA, donde se habla de coordinación y colaboración interna, información respetuosa y sensibilización de cara al consumidor.
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Las distintas modalidades organizativas se corresponden a su vez con una diversidad ideológica, fruto de la propia historia de cada organización. En muchos casos, éstas forman parte o tienen una relación muy directa con ONG de Desarrollo, por lo que comparten la misma línea de pensamiento, mientras que en otros, pertenecen al mundo cooperativo. Precisamente esta variedad facilita su implantación en diversos ámbitos sociales.
Si atendemos a las actividades que realizan las OCAS, la coincidencia es mucho mayor. La venta al detalle y las tareas de educación y sensibilización (que analizaremos en profundidad más adelante) constituyen actividades principales para la mayoría de ellas -entre el 65 y el 70%-, mientras que existen otras que, aunque también realizan las tareas anteriores, se dedican principalmente a la importación y distribución de productos.
Como hemos visto en el apartado anterior, la práctica totalidad de las organizaciones dispone al menos de un punto de venta permanente, y muchas se están planteando la apertura de nuevas tiendas (3). La mayoría acude con relativa frecuencia a ferias, jornadas o encuentros donde ofrece sus productos, siendo también habitual la utilización de redes de voluntarios vendedores (4). Otras apuestan por sistemas alternativos de comercialización, tales como la venta por catálogo (5), la distribución a instituciones públicas o privadas (Emaus-Erein), el sistema de franquicia (Ideas) o el autoconsumo (Ocsi).
El personal contratado supone un pequeño porcentaje dentro del movimiento de recursos humanos generado por el Comercio Justo. En efecto, todas las organizaciones se apoyan de una manera esencial en la ayuda prestada por voluntarios en distintos ámbitos: directamente en los puntos de venta, como distribuidores de productos a través de redes, en tareas de sensibilización, organización de actos... Según los datos aportados por las organizaciones, son aproximadamente 1500 las personas que colaboran con ellos de una manera estable. Es de destacar el caso de la Federación Setem, que a través de sus comités de solidaridad y los participantes en los ciclos de educación para el desarrollo, contó en 1996 con un total de 700 personas vendiendo sus productos -incluyendo las camisetas-. También Mercadeco y Equimercado cuentan con importantes redes de voluntarios vendedores -de 100 y 80 personas respectivamente-, mientras que otras organizaciones cuentan a su vez con un importante apoyo de voluntarios en sus puntos de venta -así, INTERMÓN supera los 70-.
En nuestro país el Comercio Justo constituye una actividad especialmente atractiva de cara al voluntariado, puesto que permite un contacto humano muy directo -con los clientes y los propios compañeros-, ofrece posibilidades de colaborar con un horario bastante concreto y facilita un mayor conocimiento de los países de donde provienen los productos. Es fundamental mantener viva esta vinculación, puesto que aunque el Comercio Justo constituya una actividad económica ubicada en un contexto comercial, no podemos perder de vista sus criterios y finalidades.
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El Comercio Justo y el empleo
Uno de los aspectos que ha experimentado grandes cambios en el panorama de Comercio Justo es el relativo a la contratación de personal, prácticamente inexistente hace unos años y bastante habitual entre las OCAS en la actualidad. En efecto, catorce de las diecisiete organizaciones incluidas en nuestro estudio disponen de personal contratado. Dan empleo a un total de 58 personas, 37 de ellas a tiempo completo y 21 a tiempo parcial.
Este dato puede tener una doble lectura: por un lado es un avance importante de cara a la profesionalización que muchas de las propias OCAS indican como línea de futuro para la consolidación de Comercio Justo en nuestro país, puesto que permite a las organizaciones dotar de una mayor estabilidad y continuidad a sus actuaciones. También es un dato positivo desde un punto de vista estrictamente económico, en tanto en cuanto supone el reconocimiento de Comercio Justo como una actividad económica interesante y generadora de empleo. Sin embargo, si cruzamos los datos del personal con los de volumen de ventas, el resultado supone una facturación por empleado inferior a 15 millones de pesetas, cifra bastante baja para los parámetros tradicionales de mercado que puede ser indicador de futuras debilidades financieras en el sector.
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Finalmente, para terminar de conocer cómo son y cómo trabajan las OCAS en nuestro país, debemos analizar el entramado de relaciones que se establecen dentro del sector, tanto a nivel nacional como internacional. En este segundo ámbito, son fundamentalmente las organizaciones que realizan tareas de importación y distribución las que mantienen contacto con un mayor número de grupos productores, redes internacionales de proveedores (EFTA) y organizaciones de etiquetado (Fair Trade, Max Havelaar y TransFair (6)). Este movimiento no es aún muy significativo, y por lo general las organizaciones recurren más a relaciones de intercambio y ventas a nivel nacional. Esto no significa sin embargo que las OCAS que se dedican principalmente a la venta al detalle no realicen compras directas a productores del Sur. Generalmente cada organización se relaciona con un número reducido de productores, lo que combinan en muchos casos con compras a importadoras nacionales. Existen también situaciones opuestas: algunas organizaciones (como Aesco, Espanica, S'Altra Senalla y Solidaridad Internacional) alcanzan el 100% de su abastecimiento a través de sus compras directas a pequeña escala, mientras que otras adquieren la práctica totalidad de sus productos de organizaciones del Norte (Federación Setem y Emaus-Erein alcanzan el 100% ).
En cuanto a las relaciones con otras OCAS, aparte de su incorporación a la Coordinadora Estatal (de la que forman parte todas las organizaciones incluidas en nuestro estudio), también es frecuente la participación en coordinadoras autonómicas, asociaciones de tiendas u otros movimientos relacionados con el campo de la solidaridad o la economía alternativa (Ideas y S'altra Senalla pertenecen a REAS, y Sodepaz a la "Xarxa de Consum Solidari"). Menos común -y más reciente- es sin embargo la incorporación a redes europeas, en las que encontramos tan sólo a 3 OCAS españolas de una manera directa: INTERMÓN e Ideas pertenecen a EFTA desde 1996, mientras que Alternativa 3 hace lo propio con IFAT (Federación Internacional de Comercio Justo). Por otra parte, la Coordinadora como tal es miembro de NEWS! (Network of European World Shops).
¿Qué podemos encontrar en sus tiendas?
El tipo de productos a la venta es otro de los aspectos que ha ido cambiando con el avance del sector en nuestro país. En sus inicios, las ventas se centraban casi exclusivamente en productos de artesanía, con un pequeño porcentaje de textiles. Se trataba por tanto de artículos de regalo o decoración, que no entraban dentro de la cesta de la compra habitual para los consumidores. Con el paso del tiempo, estos porcentajes se han ido modificando; la alimentación ha hecho una fuerte irrupción en el mercado, hasta superar el 30% de las ventas totales en 1996, tal y como podemos observar en el gráfico.
Este cambio es realmente importante, en la medida en que acerca los productos de Comercio Justo a las necesidades de los clientes, alejándose del exotismo para acercarse a lo cotidiano. Esto facilita la "fidelización" de los clientes, consumidores habituales de un producto determinado -café, chocolate,...-, frente a los picos de ventas habituales en la artesanía -básicamente Navidades-. En cualquier caso, la evolución no es unánime en todas las organizaciones, puesto que algunas se mantienen centradas en la artesanía y los textiles (que suponen entre el 85 y el 100% de las ventas de organizaciones como Alternativa Solidaria, Medicus Mundi Alava, Ocsi y la Federación Setem), mientras que otras se han volcado en la alimentación (que representa el 85% de las ventas de Equimercado y el 100% para Espanica). También es frecuente encontrar en las estanterías publicaciones -en bastantes casos de las propias organizaciones- relativas al propio Comercio Justo (así sucede por ejemplo en Setem o INTERMÓN), a la Cooperación al Desarrollo u otros temas afines.
Los consumidores españoles de Comercio Justo
Evidentemente, el consumidor ideal de Comercio Justo (el denominado "consumidor responsable") tiene un perfil singular: es una persona que está dispuesta a pagar más por un producto que cumple unos criterios éticos, criterios que pretende incorporar a su vida cotidiana. Es una persona que, en lugar de buscar ante todo el producto más barato, o el más original o atractivo, se preocupa por lo que hay detrás, por el denominado valor social, por la dura realidad que a menudo se esconde tras una etiqueta. Y sin embargo (y afortunadamente), parece ser que cada vez son más. Según las estimaciones de las propias organizaciones, fueron más de 150.000 las personas que en 1996 se pasaron por sus puntos de venta en el territorio nacional, de las cuales casi la mitad sabía previamente qué es una tienda de Comercio Justo, y en torno al 30% solicitó información sobre el origen de los productos en venta o sobre el Comercio Justo en general. El perfil medio del cliente es el de una mujer entre 20 y 50 años, y la época de mayor afluencia de público sin duda la de Navidad, si bien los cambios en la oferta de productos que antes mencionábamos pueden modificar esta tendencia (al ser productos menos estacionales se refuerza el abastecimiento habitual, con lo que su distribución es más equilibrada a lo largo del año). Algunas organizaciones también señalan el período primaveral como un momento de mayor actividad.
En cuanto a los motivos que mueven al cliente a entrar en los puntos de venta, el más señalado sigue siendo el de ser consumidor habitual de Comercio Justo, además del interés por los proyectos solidarios que se financian con las ventas. Sin embargo, debemos destacar que cada vez es mayor el número de nuevos clientes captados por el interés o la atracción que ha despertado la exhibición de los productos (a través del escaparate o puestos en exposiciones, ferias o similares), así como por la labor de difusión que empiezan a desarrollar algunos medios de comunicación, que se hacen eco de las diversas campañas llevadas a cabo. Las OCAS también destacan el creciente número de clientes que acuden en busca de un producto concreto que adquieren habitualmente, o bien por interés en conocer la artesanía y la cultura de determinados países. En cualquier caso, el tipo de público varía en función de distintos factores, entre los que destaca la ubicación del punto de venta; en la medida en que éste sea menos accesible, es mayor la proporción de clientes que acuden expresamente allí, mientras que en un local situado en una zona más comercial la afluencia es más diversa. Tal vez este sea un factor a tener en cuenta a la hora de incrementar el abastecimiento de productos de consumo habitual, puesto que en este caso es particularmente importante el facilitar la entrada al consumidor con locales céntricos o accesibles.
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Y una vez dentro...
Independientemente de los motivos que hayan llevado a un consumidor a acercarse a un punto de venta de Comercio Justo, rápidamente se dará cuenta de que no se trata de una tienda más. Encontrará carteles, etiquetas y fotografías que hacen referencia al origen de los productos, a los proyectos que se encuentran detrás, al proceso de producción, a los criterios seguidos ... La mayoría de las organizaciones prestan especial atención al trato directo con el cliente, al que ofrecen explicaciones orales sobre el Comercio Justo en general, productos, productores, países de origen... Si el cliente manifiesta su interés generalmente encontrará a su disposición folletos informativos para profundizar. También es frecuente acompañar el producto vendido con una etiqueta o tarjeta explicativa, bien expresamente sobre el producto adquirido, o bien sobre las implicaciones de la compra que acaba de realizar.
Precisamente la información dada al consumidor es uno de los aspectos considerados como fundamentales por las propias organizaciones de cara al futuro de Comercio Justo en nuestro país, y es también una de las apuestas más claras de las asociaciones de consumidores. En este contexto -aunque con muchas más implicaciones- podemos situar también el debate sobre las etiquetas de garantía social, aún no muy avanzado en nuestro país.
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Actividades de las OCAS: algo más que vender
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El día europeo de Comercio Justo
El 11 de mayo se celebra en Europa el día de Comercio Justo, al cual se adhieren desde 1996 las organizaciones españolas a través de la Coordinadora Estatal. Aunque aún no está muy consolidada la celebración de un acto conjunto, en los diversos puntos de venta se ofrece la posibilidad de degustar algunos productos (crema de cacao, chocolate o café), y recibir cumplida información (a través de folletos, carteles,...). Los medios de comunicación se han hecho eco generalmente de esta celebración, y han difundido sus reivindicaciones y propuestas.
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En contra de lo que pudiera parecer a simple vista, el campo de actuación de las OCAS no se limita a las tareas relacionadas con la distribución y comercialización de los productos. De hecho, ya hemos mencionado antes cómo la mayoría de ellas califican de principales las actividades de educación y sensibilización, y prácticamente todas han entrado de una manera u otra en el terreno de la movilización ciudadana y de la presión política.
Educación y sensibilización
Las actividades desarrolladas -y programadas para los próximos años- son muy numerosas, destacando especialmente el esfuerzo que realizan en este apartado organizaciones pequeñas y generalmente muy jóvenes, que disponen de pocos medios y sin embargo llevan a cabo un gran número de actuaciones con esta finalidad. Entre las actividades más habituales encontramos campañas de Educación para el Desarrollo, actividades en colegios, muestras itinerantes, participación en charlas, exposiciones, degustaciones, ferias,...
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La Marcha Mundial contra la explotación laboral de la Infancia
Según la OIT, en torno a 250 millones de niños de edades comprendidas entre los 5 y los 14 años trabajan en todo el mundo, y muchos de ellos lo hacen en condiciones claramente abusivas y perjudiciales para su desarrollo. En este contexto, algunas organizaciones líderes de los derechos de la infancia y de derechos humanos de Asia, Europa, África y América se han unido para organizar una marcha contra la explotación laboral infantil, que culminará en Junio de 1998 en Ginebra, coincidiendo con una Convención de la OIT que debe tomar importantes decisiones para la erradicación de las formas más intolerables del trabajo infantil. Actualmente, más de 700 organizaciones de todo el mundo están ya implicadas en su organización. Algunos de sus principales objetivos son sensibilizar a la población sobre esta realidad, movilizar recursos para la lucha contra sus principales causas, exigir la inmediata eliminación de las formas más explotadoras de trabajo infantil, o promover acciones positivas entre los empresarios y los consumidores. La marcha llegará a Europa a través de organizaciones como NOVIB o Anti-Slavery International, y en España su coordinación correrá a cargo de INTERMÓN, que contará además con la colaboración de más de 50 organizaciones que participarán en la difusión de sus objetivos en nuestro país.
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Clean clothes: "¿Sabes de dónde viene tu ropa?"
Los miembros de Setem en Cataluña y Madrid, junto con Pau i Solidaritat, serán los encargados de hacer llegar hasta nosotros -a partir de 1998, y con una duración de dos años y medio- una campaña que lleva ya varios años funcionando en otros países europeos, y que se centra principalmente en dos objetivos: en primer lugar, sensibilizar a la población sobre las penosas condiciones laborales en que se encuentran a menudo los trabajadores de la industria de la confección en los países del Sur. En segundo lugar se trata de conseguir que determinadas empresas que venden ropa confeccionada en el Sur den cuenta del control que realizan sobre las condiciones de los trabajadores en su cadena de subcontratación, y a partir de ahí, se comprometan a firmar un código de conducta en el que se responsabilicen de las condiciones de elaboración de sus productos, permitiendo la realización de inspecciones independientes. A cambio, tendrán derecho a darse a conocer como vendedores de "ropa limpia", dando con ello al consumidor la posibilidad de optar y realizar una compra consciente y responsable. Para conseguirlo, se organizarán diversas movilizaciones (envío masivo de postales, ruedas de prensa, concentraciones ante los establecimientos), a las que invitarán a participar a organizaciones de ámbitos muy diversos (de desarrollo, sindicales, consumidores, estudiantes,...).
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Con este tipo de actividades se pretende dar a conocer en qué consiste el Comercio Justo, presentando a los ciudadanos sus principios y reivindicaciones fundamentales. Precisamente este es el objetivo de actos como el Día para la Esperanza, organizado por INTERMÓN el pasado mes de abril de manera simultánea en 21 ciudades españolas y en Andorra, que logró acercar el Comercio Justo a 100.000 personas en todo el país -contando para ello con la asistencia del Defensor del Pueblo y el Presidente del Parlamento Europeo-.
También se tratan en algunas ocasiones temas específicos, tales como el trabajo infantil, el cacao, los textiles, el café o el material deportivo. Dentro de las campañas previstas para los próximos años destacan frentes muy diversos, como la política agrícola proteccionista de la UE (Aesco), la promoción del consumo responsable (Sodepaz), la adopción de códigos éticos por las transnacionales, la creación de empresas solidarias y los proyectos de auditoría social (Ideas). Además, mantendrán o intensificarán las campañas sobre explotación laboral infantil (A Cova da Terra, Ideas, INTERMÓN y Ocsi), el cacao (INTERMÓN) y la exportación de textiles (campaña "Ropa Limpia", de Setem y Alternativa 3).
Desde la Coordinadora a su vez se organizan diversas actividades y campañas a las que generalmente se suma un buen número de organizaciones, tales como la celebración del día europeo de Comercio Justo en el mes de mayo, la campaña especial de consumo responsable en Navidad, conferencias, jornadas, campañas de difusión,...
Movilización y presión política
Este es un terreno de interés creciente, que de hecho constituye una parte intrínseca de Comercio Justo, nacido como movimiento reivindicativo contra unas estructuras comerciales injustas. Además, se trata de un campo especialmente atractivo para cierto tipo de voluntariado o consumidor particularmente comprometido, que exige a las OCAS un alto nivel de investigación, capacidad de propuesta y de movilización de consumidores frente a determinados temas. Las actividades relacionadas con estas cuestiones son también frecuentes entre las OCAS, abarcando distintas esferas, tal y como veremos a continuación.
• Ámbito político: bastantes organizaciones han participado en múltiples iniciativas dirigidas a representantes políticos a nivel local, autonómico, nacional e incluso internacional. Así, se han conseguido declaraciones a favor de Comercio Justo en ayuntamientos (como el de Palma de Mallorca) y en los parlamentos autonómicos del País Vasco, Navarra, Cataluña, Madrid, Valencia, Aragón, Murcia y Baleares (en los casos navarro y balear se trata de declaraciones, mientras que el resto adoptan la forma de Proposiciones no de Ley). En ellas se solicita a las administraciones correspondientes la incorporación de Comercio Justo en las políticas de cooperación al desarrollo, así como un apoyo económico específico para dichas organizaciones, un respaldo a la sensibilización y difusión de sus actividades y, en casos como el de la Asamblea de Madrid, se comienza a plantear la conveniencia de crear una etiqueta específica que identifique a estos productos. En el ámbito nacional, también se han realizado contactos con la Administración (Aesco dirigió cartas al Ministerio de Comercio sobre las restricciones a la importación de plátano latinoamericano, mientras que Alternativa 3 e INTERMÓN hicieron lo propio con Asuntos Exteriores sobre la posición española al respecto del contenido del cacao en el chocolate), y muy especialmente con el Parlamento. Uno de los grandes logros a este respecto ha sido la aprobación de una Proposición no de Ley sobre Comercio Justo por parte de la Comisión de Cooperación y Ayuda al Desarrollo del Congreso de los Diputados el 19 de diciembre de 1996. Este documento recoge algunas de las propuestas efectuadas por el Parlamento Europeo en su Resolución de 1994 "sobre un Comercio Justo y solidario entre el Norte y el Sur", y supone el logro más importante que se ha conseguido hasta el momento en este ámbito. En él se insta al gobierno a incluir al Comercio Justo y Solidario en el marco de su política de cooperación al desarrollo, así como a presentar un programa para su respaldo que incluya medidas jurídicas, financieras y organizativas.
Además, por lo que respecta al entorno europeo, diversas OCAS (como INTERMÓN, Ideas o Alternativa 3) colaboran con las tareas de lobby de EFTA y NEWS! en Bruselas, y mantienen contactos directos con sus representantes en el Parlamento Europeo.
Por otra parte, también son frecuentes las invitaciones a grupos políticos e instituciones a participar en los diversos actos que se organizan: foros de debate, campañas, seminarios, etc.
• Ámbito empresarial: el contacto con el mundo empresarial también es habitual, si bien por lo general se trata de acciones de presión o denuncia a determinadas compañías. Tal es el caso de las campañas dirigidas a la Nike (7), Reebok (A cova da Terra), la Petrolera BP en Colombia (Aesco) o el Corte Inglés (Alternativa 3). Sin embargo, han existido también algunas iniciativas más orientadas a la sensibilización de determinadas empresas, como es el caso de la campaña del cacao dirigida por INTERMÓN a Nestlé y Suchard, o las tentativas realizadas para promover la vinculación de las empresas a proyectos de desarrollo en las regiones donde operan (Aesco). Finalmente, debemos mencionar el trabajo de las denominadas "empresas solidarias", ciertamente atípicas en el contexto tradicional del mundo empresarial, puesto que en su funcionamiento no siguen los criterios tradicionales de mercado, sino que se atienen a otro tipo de principios, manteniendo sus actuaciones dentro de los criterios fundamentales de Comercio Justo.
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¡Vaya cacao!
Desde 1994, EFTA y NEWS vienen desarrollando una campaña conjunta para evitar la aprobación de una Directiva de la Comisión Europea por la cual se permitiría la sustitución de un 5% de cacao por grasas vegetales en la producción de chocolate. De aprobarse, esta medida supondría el empobrecimiento de más de dos millones de familias africanas cultivadoras de cacao, ya castigadas por la caída continuada de los precios internacionales de este producto. INTERMÓN, como miembro de EFTA en España, está llevando a cabo una campaña de sensibilización dirigida a Nestlé y a Suchard; hasta la fecha, 42.000 consumidores españoles de chocolate, sensibilizados con este problema, han solicitado a ambas empresas que mantengan o incrementen la cantidad de cacao en sus productos, y no la sustituyan por grasas vegetales. A esta campaña se han sumado, además, otras OCAS como Alternativa 3, Emaus-Erein, Equimercado, Ideas o Setem. La preocupación por la calidad del chocolate ha hecho que algunas organizaciones de consumidores también se manifiesten en contra de la directiva.
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En cualquier caso, debemos reconocer que el contacto general con el mundo empresarial no es especialmente fluido, puesto que si exceptuamos las campañas de denuncia han sido muy pocas las ocasiones en que OCAS y empresas tradicionales se han reunido para dialogar, intercambiar opiniones o propuestas,... Una de estas ocasiones se produjo con motivo del Seminario -"Comercio Justo, Consumo Responsable. Nuevas perspectivas de las relaciones comerciales Norte-Sur"- organizado por INTERMÓN en diciembre de 1996, en el que el mundo empresarial estuvo representado a través de la CEOE. También se contó con la participación de C&A, empresa que cuenta desde hace años con un código de conducta, cuyo cumplimiento se controla a través de un sistema de auditorías.
• Relaciones con otros sectores: además de los vínculos internos (con otras organizaciones del sector), la mayoría de las OCAS mantienen un alto número de relaciones con colectivos muy diversos, vinculados a sectores y actividades variados. En primer lugar, ya hemos mencionado que algunas de las OCAS pertenecen o tienen una vinculación muy estrecha con ONGD, por lo que se encuentran integradas en coordinadoras, consejos asesores, u otro tipo de plataformas. Además, y a título individual, son también muy frecuentes los contactos y colaboraciones con otras organizaciones sociales no relacionadas directamente con el Comercio Justo o la Cooperación al Desarrollo, tales como organizaciones ecologistas, asociaciones de vecinos, colectivos pacifistas, agrupaciones de inmigrantes, parroquias o comunidades cristianas, centros escolares, asociaciones juveniles, etc. En estos casos las modalidades de colaboración son muy diversas; varían desde la intervención en una actividad puntual hasta formas más estrechas y permanentes de trabajo conjunto, pasando por la participación en campañas comunes, organización de cursos, ferias, intercambio de información...
Finalmente, nos faltaría hacer mención a los contactos existentes con otros dos colectivos de gran importancia en el contexto comercial-laboral: los sindicatos y las asociaciones de consumidores. En ninguno de los dos casos la colaboración es una práctica habitual, si bien con los sindicatos ha habido más contactos, y parece que la tendencia se dirige hacia una mayor cooperación, sobre todo en determinadas campañas que pueden tener objetivos coincidentes -trabajo infantil, "Ropa limpia",...-. En el caso de las Asociaciones de Consumidores, sólo dos organizaciones incluyen en sus memorias de actuación el trabajo con ellas en alguna medida: Sodepaz lo ha hecho a través de la creación de unidades de consumo en Castilla y León y la relación con federaciones de consumidores de Cataluña; INTERMÓN por su parte contó con la participación de la OCU y el Instituto Nacional de Consumo en el Seminario celebrado en Madrid en diciembre de 1996, y ha obtenido el apoyo de diversas organizaciones de consumidores - OCU, CECU, CEACCU y UNAE (8)- para su campaña "Comercio Justo, Consumo Responsable". A este respecto, en la medida en que el Comercio Justo se centre no sólo en las relaciones con los productores del sur, sino también en la generación de unos hábitos de consumo más "justos" y solidarios en nuestro propio entorno, éste debería ser un aspecto fundamental a potenciar.
Todas estas actividades e interrelaciones son esenciales para asegurar la implantación social y la concienciación de los agentes sociales clave para que el movimiento consiga su objetivo final: un comercio que permita vivir con dignidad a los productores del Sur.
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En su desarrollo comercial, un buen número de organizaciones tienen prevista su expansión geográfica (en ocasiones limitada a una Comunidad Autónoma y en otros casos al conjunto del territorio nacional) mediante la apertura de nuevos locales o la diversificación y mejora de sus circuitos de distribución. En otros casos, se trata más bien de ampliar o mejorar los puntos de venta existentes, con el objetivo de hacerlos más atractivos y accesibles al público en general, tratando así no sólo de incrementar el número de clientes eventuales, sino también de convertirlos en clientes habituales, que acudan regularmente a los puntos de venta.
Otro de los retos que se encuentra en las agendas de la mayoría de las organizaciones (y en línea con lo anterior) es la ampliación de la gama de productos a la venta, principalmente los de alimentación, así como la mejora de su presentación y precio. En relación con esto, se propone ampliar el número de productos importados directamente, así como profundizar en la posibilidad de crear una importadora común entre diversas OCAS a nivel estatal.
Por su parte, algunas organizaciones plantean propuestas concretas que pueden resultar interesantes como líneas de futuro, tales como la venta de productos en tiendas y cadenas comerciales -lo que ya es una prioridad en el resto de Europa- que se plantea INTERMÓN, la creación de redes de consumo solidario en diversas Comunidades Autónomas propuesta por Sodepaz, y la conexión de Comercio Justo con la situación laboral de los inmigrantes - propuesta de trabajo de Emaus-Erein mediante la apertura de una tienda escuela-.
En cuanto a la acción sensibilizadora y educativa, un buen número de organizaciones tienen previsto realizar trabajos junto con otras OCAS y grupos sociales diversos, de cara a la elaboración conjunta de materiales y la colaboración en campañas de difusión. El trabajo en centros de enseñanza también se repite entre las previsiones. INTERMÓN, por ejemplo, mantendrá durante la segunda fase de su campaña bianual 96/98 sobre Comercio Justo la distribución de maletas educativas en los colegios; hasta el momento, son ya más de 1.300 los centros que, en toda España (860 de Primaria y 450 de Secundaria), han solicitado y recibido las maletas educativas elaboradas para que los alumnos conozcan mejor este movimiento. También ocupan un lugar importante la difusión del consumo responsable y el interés por incrementar la información que se proporciona al comprador (tarjetas informativas, paneles, etc.) Junto a esto, se mantienen las actividades más tradicionales de comunicación y sensibilización, tales como la participación en charlas, ferias, intervención en medios de comunicación,...
Las previsiones relacionadas con la presión política y movilizaciones ciudadanas, de nuevo hacen referencia a la necesidad del trabajo conjunto entre las OCAS, así como con otros grupos sociales. Se insiste en la importancia que tienen en este contexto las actuaciones promovidas desde las diversas instancias de coordinación nacional e internacional. Debemos destacar la creciente "internacionalización" de las actuaciones, no sólo por la predisposición a colaborar en las acciones propuestas por organismos internacionales, sino también por la mayor frecuencia con que encontramos objetivos de alcance internacional dentro de las campañas propias de las organizaciones españolas. Además, y al hilo de los logros políticos más recientes, el próximo objetivo es que el Gobierno elabore el Plan de Acción solicitado en la Proposición no de Ley aprobada por la Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados el 19 de diciembre de 1996. En este mismo contexto, y dentro de las medidas de apoyo solicitadas por el Congreso de los Diputados, las OCAS deberán luchar por conseguir líneas específicas de financiación para la difusión y consolidación de Comercio Justo en España. Esta posibilidad parece cada vez más plausible, a partir de las novedades incluidas en el actual Proyecto de Ley de Cooperación que se comenta más adelante.
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A la hora de trabajar por la consecución de los objetivos previamente descritos y por el afianzamiento de Comercio Justo en general, las propias OCAS reconocen la existencia de una serie de retos que el sector necesita afrontar con decisión.
Nos encontramos en un momento de expansión, en el que han surgido organizaciones muy variadas. Todas ellas, a pesar de sus diferentes concepciones, luchan por conseguir un mismo objetivo final, para lo cual es fundamental aprender a trabajar juntas aunando sus esfuerzos.
Son frecuentes en este apartado las referencias a las dificultades económico-financieras, en la medida en que es un sector aún muy pequeño que necesita fortalecerse para encontrar un espacio propio en el mercado español. El Comercio Justo constituye un movimiento en expansión en nuestro país, que aún no genera beneficios, pero que encontrará su mayor sentido si es viable a largo plazo y puede "infiltrarse" y ser emulado por el comercio tradicional. En esta línea, se plantea la necesidad de realizar un plan de viabilidad en cada organización, consistente en un análisis serio y objetivo en el que se calculen costes, estructuras necesarias, precios, posibilidades de distribución, etc. Diversas OCAS recalcan que, a pesar de que se trata de un movimiento con un evidente transfondo solidario, no podemos perder de vista su carácter de actividad económica, que como tal necesita de un enfoque comercial, así como un planteamiento serio en parámetros económicos y de mercado. La profesionalización y la correcta formación de los voluntarios son aspectos fundamentales a este respecto.
Otra dificultad evidente con la que se enfrenta el sector es el escaso conocimiento social existente (aunque ya hemos comentado que se está incrementando), en buena parte motivado por su propia juventud en nuestro país, y para lo cual se necesitará un esfuerzo importante de difusión y sensibilización.
Finalmente, encontramos referencias interesantes a la necesidad de incrementar la transparencia en el proceso de comercialización, con el objetivo de ganar la confianza y el apoyo de los consumidores.
Cuestiones clave para desarrollar el Comercio Justo en España
Una vez vistas cuáles son las previsiones de futuro de las organizaciones españolas de Comercio Justo, así como los principales obstáculos con los que se van a encontrar en su trabajo, procedemos finalmente a analizar las cuestiones que los diversos actores implicados consideran clave para potenciar y consolidar la práctica de Comercio Justo en nuestro país.
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En primer lugar, y por lo que respecta a las propias organizaciones y a sus actividades estrictamente comerciales, se considera esencial mejorar los canales de importación y distribución. En general, las OCAS hablan de planificar las importaciones, estudiar posibles formas de financiación a este respecto, así como la creación de redes, todo ello con el objetivo de estabilizar las relaciones con los proveedores, en cumplimiento de los requisitos determinados dentro de la Coordinadora. En cuanto a la distribución, la percepción es muy similar, puesto que aparece como fundamental la ampliación de la cobertura actual, así como el desarrollo de redes que den accesibilidad a los productos. Desde una perspectiva más ideológica, las propias OCAS reclaman la creación de un marco normativo más sólido, en el que se mejoren los criterios establecidos y se establezcan nuevas vías para velar por su cumplimiento. Debe imperar un principio de seriedad y transparencia para con productores y consumidores, basándose en la responsabilidad y el cumplimiento del código ético.
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Los sellos de garantía en España
La utilización de "sellos de garantía" (como Transfair o Max Havelaar) abre una nueva dimensión al Comercio Justo, y se presenta como uno de los principales proyectos de futuro en nuestro país. Un sello de garantía de Comercio Justo avala a un producto delante del consumidor: el producto que exhibe este sello ha sido elaborado en condiciones más justas y ha garantizado al campesino o productor unos ingresos más altos que los que le ofrece el mercado convencional. El consumidor que encuentra este producto en el establecimiento donde habitualmente realiza sus compras, tiene la posibilidad de ejercer un consumo responsable eligiendo ese producto entre las diferentes marcas que se ofrecen en esa tienda.
La Coordinadora de Organizaciones de Comercio Justo asumió en la primavera de 1997 como un proyecto prioritario el estudio y posterior impulso de un sello de garantía en España. Diferentes miembros de la Coordinadora mantienen contactos en este sentido con Transfair, con quien se han esbozado las grandes líneas de este proyecto. En la actualidad, la Coordinadora está avanzando en un estudio de viabilidad para establecer un sello de garantía en nuestro país, proyecto que podría ver la luz en otoño de 1999.
Un ejemplo: criterios básicos de Comercio Justo avalados por los sellos de garantía en el caso del café.
Productores: son asociaciones de pequeños agricultores que no dependen estructuralmente de una mano de obra contratada.
Precio: el café arábica lavado se pagará como mínimo a 1,26$/libra aunque el precio de mercado sea más bajo. Si el precio de mercado es mayor, se pagará una prima fija de 0,05$ por libra, además del precio de mercado.
Financiación: pago por anticipado de hasta un 60% del valor de la compra, a petición del productor.
En 1995 se comercializaron en Europa casi 10 millones de Kgs. de café cumpliendo estos criterios.
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En este apartado volvemos también a encontrarnos con aspectos mencionados anteriormente, tales como la necesidad de una mayor coordinación entre organizaciones (no sólo en cuanto a actividades de sensibilización o presión política, sino también en cuestiones de logística), el esfuerzo por mejorar la información que se ofrece a los consumidores, la transparencia en el proceso productivo, o la profesionalización del sector.
Por lo que se refiere al futuro del movimiento en general, el afianzamiento de Comercio Justo en España pasará no sólo por un mayor esfuerzo de parte de las organizaciones directamente implicadas en esta actividad, sino en general por el apoyo de un amplio elenco de agentes sociales que de una manera u otra se encuentran involucrados en nuestras relaciones comerciales con el Sur: organizaciones empresariales y empresas (mediante el fomento de los códigos de conducta y la toma de conciencia de la responsabilidad empresarial), organizaciones de consumidores (exigiendo información sobre el origen de los productos que adquieren y ejerciendo su propio poder de influencia), sindicatos (prestando su apoyo a instituciones similares en los países del Sur), instituciones educativas (educando para el consumo responsable), grupos políticos e instituciones públicas (9).
Precisamente en este último aspecto, es fundamental reconocer el apoyo de las diversas resoluciones y proposiciones no de ley aprobadas en algunos parlamentos autonómicos, y fundamentalmente la ya mencionada del Congreso de los Diputados.
El primer apartado de dicho documento (donde se insta al Gobierno a considerar al Comercio Justo y Solidario en el marco de su política de cooperación al desarrollo) ha recibido un impulso importante en el Proyecto de Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo que fue aprobado en Consejo de Ministros en julio de este año, donde se reconoce expresamente al Comercio Justo como una modalidad más dentro de la Cooperación española. Sin embargo, en junio de 1997 el Gobierno debería haber presentado el plan de acción incluído en el segundo punto de la mencionada Proposición, pero hasta la fecha no conocemos ningún avance en esta línea, por lo que su inmediata presentación se está convirtiendo en una obligación urgente del Gobierno español. En él se deberían adoptar diversas medidas para el fomento en España de Comercio Justo y el Consumo Responsable, tales como (10):
En cualquier caso, es de esperar que la totalidad de las cuestiones abordadas en los textos parlamentarios (que no dejan de tener un carácter meramente propositivo) no queden en papel mojado. Las empresas y las administraciones deben dar respuesta al creciente apoyo popular prestado al movimiento de Comercio Justo, respetando los compromisos adquiridos en las resoluciones.