Los sucedáneos de la manteca de cacao, una amenaza para los productores ¿Acabará la Unión Europea autorizando el uso de sucedáneos de la manteca de cacao? Esta pregunta se cierne sobre el mercado del cacao desde hace años. Cualquier aumento del uso de sucedáneos se hará a expensas de los ingresos de los países productores de cacao, ya de por sí bajos e inestables.
La sustitución de la manteca de cacao Después de muchos años de preparación, la Comisión Europea publicó finalmente en abril de 1996 su propuesta para armonizar el mercado europeo del chocolate. De todos los intentos de armonización, el apartado que más polémica ha levantado ha sido el uso de sucedáneos vegetales de la manteca de cacao en la elaboración del chocolate. Antes, la Unión Europea siempre prohibía el uso de estos sucedáneos y tan sólo hizo una excepción temporal para Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca que se adhirieron a la CEE en 1973 (Directiva europea 73/241/CEE). Otros tres países donde el uso de los sucedáneos está permitido ingresaron posteriormente en la Unión Europea: Suecia, Finlandia y Austria. Portugal modificó su legislación después del ingreso en la Comunidad, por lo que estos cuatro últimos casos son violaciones de las normas europeas, a pesar de la entrada en vigor del mercado único el 1 de enero de 1993. Puesto que, en la situación actual, ocho países (con el 71% de la producción de chocolate) prohíben el uso de los sucedáneos, tres lo autorizan y otros cuatro lo toleran sin permiso, hay una necesidad urgente de hacer algo.
El problema es que el uso de sucedáneos reduce la demanda de cacao. Si, aprovechando la excepción anterior, a todos los países de la UE se les permite sustituir un 5% de la manteca de cacao del peso total del chocolate, la demanda de cacao en grano disminuirá entre 124.610 y 200.000 toneladas. Si Estados Unidos imita a la Unión Europea, se teme que las pérdidas soportadas por los países productores alcancen entre 208.410 y 325.000 toneladas. La Organización Internacional del Cacao de Londres ha calculado que una reducción de la demanda de 10.000 toneladas equivale a una pérdida de ingresos del 1% para los países productores. Si la Unión Europea permite el uso en todo su territorio de un 5% de sucedáneos, los países productores tendrán que hacer frente a una disminución de entre el 12,4 y el 20% de los ingresos por exportación que obtienen del cacao.
Sin embargo, los países donde ya se pueden usar sucedáneos de la manteca son reacios a modificar su postura. Tanto el sector de las grasas vegetales como la industria chocolatera ejercen fuertes presiones para que se adopte la norma del 5%, buscando en el primer caso nuevos mercados y, en el segundo, materias primas más baratas. Además, la posibilidad de utilizar sucedáneos disminuye la dependencia del cacao que afecta a la industria chocolatera y refuerza su poder sobre el sector.
La propuesta de la Comisión Europea es un paso más hacia el uso de mayores volúmenes de sucedáneos en el chocolate: sugiere que se levante la prohibición general del uso de sucedáneos y que se delegue a los miembros la decisión de autorizarlos o no. La única restricción propuesta por la Comisión es la mención en el envase del uso de tales sucedáneos.
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Concentración y poder en el sector del cacao
Todo el sector del cacao se caracteriza por un grado elevado de concentración: siete países producen el 85% del cacao, cinco empresas controlan el 80% del comercio, otras cinco el 70% de la transformación y seis multinacionales del chocolate acaparan el 80% de este mercado.
De estas seis multinacionales, tres son americanas: Hershey, Mars, Philip Morris (dueño de Kraft-Jacobs-Suchard-Côte d'Or) y tres europeas: Nestlé (Suiza), Cadbury-Schweppes (Gran Bretaña) y Ferrero (Italia). Estas multinacionales libran una guerra sin cuartel para conquistar nuevos mercados y, para ello, no paran de inventar nuevos productos con sabores o formas distintas. Otra estrategia que adoptan para aumentar su cuota de mercado es la de comprar empresas más pequeñas y sus marcas.
Los fabricantes de chocolate son en principio la parte más fuerte del sector del cacao. Gracias a su amplia gama de productos y al hecho de que el cacao es sólo uno de los ingredientes que emplean, son menos vulnerables a las fluctuaciones de precio (la autorización de los sucedáneos consolidaría aún más su posición).
Además, los grandes fabricantes de chocolate gastan tanto en publicidad para familiarizar a los consumidores con sus marcas, que dominan las cadenas de distribución. Ningún supermercado puede permitirse el lujo de no vender los productos Nestlé, Suchard o Ferrero. Los fabricantes sacan provecho de su fuerte posición y aumentan su margen.
La concentración del sector del cacao deriva sobre todo de la concentración del mercado del chocolate: los fabricantes necesitan grandes volúmenes de cacao de alta calidad a precios razonables para producir sus productos de marca. Para satisfacer estas exigencias, los negociantes y las empresas de transformación han tenido que realizar economías de escala(1).
Las últimas operaciones espectaculares en el sector del comercio y de la transformación del cacao son las compras de Cacao Barry por Callebaut (1996) y de Grace Cocoa por Archer-Daniels-Midland (ADM) que también compró en 1997 las fábricas de transformación del cacao de E.D.&F.MAN.
Por Cacao-Barry (Francia), Callebaut (Bélgica, quien, sin embargo, pertenece a Klaus Jacob, Suiza) desembolsó unos 390 millones de dólares. Gracias a esta operación, Callebaut-Barry transforma ahora el 15% de la producción mundial de cacao y pone 600.000 toneladas de chocolate industrial (de recubrimiento) en el mercado, o sea el 50% de la producción europea. En Gran Bretaña, Callebaut-Barry controla nada menos que el 90% del mercado de este producto.
La empresa de transformación de cacao Grace Cocoa (EE.UU.) le costó 430 millones de dólares al poderoso negociante de materias primas Archer-Daniels-Midland (también EE.UU.), sin contar el coste de las deudas que asumió. Grace Cocoa muele unas 280.000 toneladas de granos de cacao, sobre todo en los Países Bajos. Con la compra de las fábricas de transformación del cacao del negociante británico de materias primas E.D.&F.Man en 1997, ADM se convirtió en el mayor grupo de transformación del cacao en el mundo.
Cada adquisición de empresas viene acompañado por medidas de reestructuración o de racionalización. Sea cual sea su nombre, siempre se destruyen muchos empleos.
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Esta propuesta está todavía pendiente de aprobación por parte del Parlamento Europeo y del Consejo de Ministros. Si se aprueba, se teme que los poderosos grupos de presión logren convencer uno a uno a los estados miembros para que autoricen el uso de los sucedáneos. Demasiado imprecisa, la mención obligatoria en el envase no bastará para restringir el uso de los sucedáneos. Así, los países productores de cacao serán las víctimas de la armonización de normas europeas que, como sucede muchas veces, se hace al más bajo nivel. Ahora bien, la propuesta de la Comisión infringe varios compromisos que ella misma asumió hacia los consumidores europeos y los países productores de cacao: el Acuerdo internacional del cacao, la Convención de Lomé y el Tratado de Maastricht obligan a la Comisión, no sólo a tomar en cuenta los intereses de los países del Sur, sino también a tomar medidas para aumentar el consumo de cacao. Además, los consumidores europeos tienen derecho a tener un etiquetado inequívoco. Por lo tanto, autorizar un cierto porcentaje de sucedáneos de la manteca de cacao en el chocolate mientras no haya ningún método científico para determinar con precisión este porcentaje es una violación de la política europea de protección del consumidor.
Dada la importancia de la cuestión para los países productores de cacao, no es de extrañar que EFTA lleve varios años combatiendo el uso de los sucedáneos en la elaboración del chocolate. Su posición es límpida: la armonización del mercado europeo del chocolate se debe hacer vía la prohibición del uso de sucedáneos. Es la única solución democrática que garantiza el libre comercio del chocolate en la UE, el respeto de sus compromisos internacionales y ampara a los países productores de cacao en África Occidental y otras regiones del planeta. La campaña no se opone a que se utilicen sucedáneos de la manteca de cacao en los productos obtenidos del cacao sino que pretende que, si se utilizan, el producto obtenido no se pueda llamar "chocolate".
Para combatir la adopción de la directiva, EFTA y otras ONG, grupos y organizaciones de Comercio Justo han organizado peticiones, campañas de envío de postales, manifestaciones, mesas redondas, ruedas de prensa y han distribuido información a todos los políticos, entablando un debate con ellos. Por lo menos medio millón de ciudadanos de todos los países de la Unión Europea han respondido a estas campañas y la posición de EFTA se ha presentado en numerosos debates políticos hasta la fecha.
Mercado del cacao: precios bajos y pocas oportunidades
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Nuevos mercados en Europa del Este y en Asia
Desde la caída del muro de Berlín, las empresas chocolateras se disputan ferozmente los mercados de Europa del Este. Empezaron colocando grandes cantidades de productos importados, por lo que muchas fábricas occidentales hicieron horas extra durante largos años. Nestlé fue la primera en comprar una empresa local, en 1991 en Hungría, pero las demás no tardaron en imitarla, por lo que hubo un alud de adquisiciones entre las cuales Philip Morris (Kraft-Jacobs-Suchard) desempeñó un papel preponderante. Cadbury y Mars construyeron fábricas en Polonia y Rusia, un país especialmente atractivo, puesto que es, con 500.000 toneladas de chocolate, el tercer consumidor europeo después de Alemania y Gran Bretaña.
Asia despierta también el apetito de las chocolateras, puesto que aumenta su consumo de chocolate, sobre todo China donde empresas norteamericanas y europeas implantan fábricas y constituyen empresas en participación. Malasia y hasta Costa de Marfil invierten también en la industria china del cacao y del chocolate(2).
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La propuesta europea de autorizar el uso de sucedáneos de la manteca de cacao coincide con un período en el cual los precios del cacao siguen siendo muy bajos, a pesar de la subida actual. En junio de 1992, el precio de la oferta cayó hasta 830 dólares la tonelada; aquel año, el promedio fue de 1.051 dólares. Si bien el precio se ha recuperado considerablemente desde entonces y oscila en la actualidad entre 1.400 y 1.500 dólares, no se puede hablar de precios altos.
El gráfico muestra las tendencias en los precios del cacao desde 1960-61, tanto nominales como reales (o sea tomando en cuenta la inflación). Se ve que el precio actual es menos de la mitad del precio más bajo de los años 1960 y 1970. Cultivar el cacao era más rentable hace diez o hasta veinte años.
A primera vista, parece raro que los precios reales no sean más altos. Desde 1991-92 ha habido cuatro campañas en las cuales la oferta era inferior a la demanda: tan sólo en 1992-93 y 1995-96 fue superior. Sería de suponer, en estos casos, que los precios subieran. Sin embargo, los stocks intervienen entre la demanda y la oferta y las existencias de cacao son considerables: más de 1,25 millones de toneladas, o sea el 44,7% de la demanda total anual, lo que basta para satisfacer la demanda durante cinco meses y medio. Mientras las existencias sigan siendo tan altos, el precio no subirá mucho.
Estas existencias altas se remontan a los años 80, cuando las cosechas fueron superiores a la demanda durante varios años. Los precios cayeron y los negociantes de cacao, la industria de transformación y los fabricantes de chocolate aumentaron sus existencias gracias a los excedentes baratos.
La alternancia de períodos de excedentes con penurias es típica de los productos que crecen en los árboles, lo que hace que no sea fácil aumentar o reducir la producción. Cuando la demanda es alta y los precios también, a corto plazo, lo único que pueden hacer los campesinos es cuidar mejor sus árboles. Si la fuerte demanda persiste, plantarán más árboles pero tendrán que esperar siete años antes de cosechar los primeros frutos, en un momento en que es probable que haya excedentes. A corto plazo, será difícil reducir estos excedentes que, sin embargo, harán bajar los precios. En esta situación, los campesinos descuidarán sus cacaotales y no sustituirán sus árboles viejos, lo que, con el tiempo, provocará más penurias.
Esto es exactamente lo que sucedió en los años 70 y 80. Hacia 1975, el nivel alto de los precios provocó un aumento de la producción a principios de los años 80, lo que desencadenó una disminución de los precios y, en consecuencia, de la producción, hasta la penuria de 1991-92. En estos ciclos de excedentes y penurias, los países productores de cacao tienen las de perder: no pueden aprovechar los precios altos ni contrarrestar una disminución de los precios.
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Especulación en la bolsa
En la bolsa, las operaciones a futuro o a término (contrato de compra de divisas, materias primas o títulos en una fecha y a un precio convenidos) son una especie de seguro contra las fluctuaciones de los precios. Los operadores que prevén una subida o una bajada de precios compran un contrato opuesto en el mercado de futuros (lo que se llama hedging). Pero los especuladores también compran y venden estos contratos. Basan su negocio en los datos de producción y consumo del cacao y chocolate, lo que ha propiciado la creación de otro sector floreciente al margen del sector del cacao: la venta de estos datos.
Para demostrar el interés de los especuladores en este negocio, basta dar un solo dato: el volumen negociado en el mercado de futuros del cacao es catorce veces más grande que el negocio sobre el cacao en sí. Esta situación multiplica fuera de lo razonable el efecto de cualquier fluctuación, por pequeña que sea, o rumor de excedentes o penuria. La presencia de especuladores en las bolsas de materias primas (en la actualidad, éstos incluyen los fondos de pensión y los fondos de inversión) no hace más que acentuar las fluctuaciones. De esta manera, el mercado del cacao tuvo dos cortos movimientos alcistas en 1995 y 1996. En una semana de marzo de 1997, el precio saltó de 1.480 a 1.565 dólares, alentado por rumores sobre el volumen de la cosecha de Costa de Marfil. Otra subida en junio-julio llevó la cotización a 1.871 dólares. Varios rumores explicaron esta subida brusca: una cosecha inferior a las previsiones en Costa de Marfil y malas perspectivas para la campaña siguiente, noticias del fenómeno de "El Niño", que provoca sequía en el hemisferio Sur y, posiblemente, una reducción de la cosecha de cacao. Otro rumor corría sobre el enorme stock de 500.000 toneladas que había constituido Phibro, un negociante de materias primas, y sobre sus intenciones... Todo esto creó un clima ideal que llevó a los administradores de los fondos de inversión a transferir rápidamente grandes cantidades de dinero del mercado del café, en decadencia, al mercado del cacao, en auge. A finales de agosto, el cacao se cotizaba a 1.638 dólares, puesto que los especuladores ya habían sacado su "tajada", la lluvia había aliviado la sequía y la cosecha de Costa de Marfil tranquilizaba el mercado. Sin embargó, no volvió a su precio "normal", puesto que los interrogantes sobre El Niño y Phibro no habían sido despejados.
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Una cosa que los países productores no pueden hacer, pero que sí pueden los países consumidores, es mantener existencias de cacao. Las regiones productoras son demasiado calurosas y húmedas y no tienen el capital necesario para financiar estas existencias. Por lo tanto, los stocks considerables de los cuales se habla más arriba, son un instrumento en manos del Norte consumidor y no del Sur productor (véase también el apartado "Acuerdo internacional del cacao").
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El dilema de los productores de cacao Yah Paul vive en Binao, pequeño pueblo del oeste de Costa de Marfil. Posee una pequeña parcela de unos 100 por 150 metros, donde cultiva plátanos y cacao. Yah trabaja duro, por lo que su parcela tiene un aspecto cuidado en comparación con las parcelas vecinas. El cultivo de los árboles de cacao ya no es rentable en esta región. Desde que la "Caisse de stabilisation", el instituto nacional de Costa de Marfil encargado de la compra del cacao, redujo en un 50% el precio en 1990 y lo fijó en 200 francos CFA por kilo, Yah no puede comprar abono ni pesticidas. En consecuencia, el rendimiento de sus árboles ha bajado y él ya no puede enviar a sus dos hijas a la escuela. En la actualidad, no tiene nada de dinero y su familia debe sobrevivir con lo que cultiva en su terreno cerca de su casita: plátanos y un poco de yuca. Aunque hay una cooperativa local, Yah no podrá evitar vender la próxima cosecha a un intermediario, un negociante libanés que le paga al contado un precio mucho más bajo que el que recibiría de la cooperativa más adelante. Pero Yah no puede esperar. |
Si bien la transformación del cacao en los países productores puede mejorar la posición de éstos en el mercado, tiene también sus limitaciones. Primero, necesita mucho conocimiento (know-how) y un alto volumen de producción y, segundo, depende del suministro local de cacao, de carácter estacional (puesto que las instalaciones de almacenaje no son suficientes) y de calidad limitada (en el Norte, se pueden mezclar variedades). La distancia entre la fábrica y el consumidor (tanto real como figurada) y las medidas proteccionistas de los países industrializados son otros obstáculos. Además, el mercado del cacao no es libre: se trata de un mercado cerrado, dominado por unas pocas grandes empresas que son reacias a aceptar pequeños productores. Una cosa es transformar el cacao, otra encontrar compradores para el cacao transformado. En 1975, se transformaba en los países productores el 30% de toda la cosecha, un porcentaje que se ha mantenido estable hasta ahora. Brasil transforma 200.000 toneladas, Costa de Marfil 165.000, Malasia 100.000, Ghana 75.000 e Indonesia 70.000.
El árbol de cacao necesita un ambiente húmedo, caliente y sombreado, típico de una selva. Crece en las zonas tropicales de tres continentes. Si su cuna, América Latina, representa todavía hoy el 20% de la producción mundial, África Occidental - que comenzó a cultivar cacao a finales del siglo pasado - le arrebató el primer puesto y produce actualmente el 60%. Ultima región en incorporarse al cultivo del cacao, Asia del Sudeste es la que crece a mayor velocidad y se ha hecho con el 20% del mercado en pocos años.
Con un producción que roza el millón de toneladas, Costa de Marfil es el primer productor de cacao, seguida por Ghana, Indonesia, Brasil, Nigeria, Malasia y Camerún. Estos siete países producen el 85% de todo el cacao del mundo, lo que no impide que los países productores sean la parte más débil del sector del cacao. Esto se debe a las dificultades de almacenaje y transformación local, por lo que disminuir la producción es la única arma que tienen los países productores para ejercer influencia en el mercado. Sin embargo, los países con el potencial de crecimiento más alto siempre se han negado a acordar restricciones generales de la producción (en el pasado se trataba de Costa de Marfil y de Malasia y hoy de Indonesia).
El cacao es vital tanto para Costa de Marfil como para Ghana. Estos dos países dependen fuertemente de este producto para conseguir divisas, a pesar de que su importancia ha disminuido por la bajada de los precios en los últimos años. Los ingresos de la venta del cacao siguen constituyendo más de la tercera parte de todas las ganancias por exportación de Ghana y el 40% de las de Costa de Marfil. Una dependencia tal de un solo producto puede resultar catastrófica cuando los precios caen. Los países no pueden pagar sus deudas ni los intereses, ni tampoco mejorar su situación. En África Occidental, cerca de 1.200.000 familias campesinas viven del cultivo de cacao en explotaciones de 4 a 5 hectáreas de promedio. Puesto que los ingresos que obtienen del cacao son vitales, cuidan mucho sus árboles y la cosecha. En África occidental, la fermentación y el secado de los granos requieren mucha mano de obra: se abren las mazorcas y se sacan los granos a mano. Se apilan los granos, todavía blancos en esta fase, y se cubren con hojas de plátano. Permanecerán así varios días para transformarse en granos color café con su característico aroma. Después, los campesinos los extienden en el suelo donde se secan antes de ser almacenados y transportados. Fundamentales para obtener un cacao de buena calidad, la fermentación y el secado se cuidan mucho en África Occidental, por lo que allí se produce el mejor cacao del mundo.
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Los precios bajos del cacao, una tragedia para los trabajadores de las plantaciones brasileñas
Al rastrillar la tierra seca, Gabriela deja escapar un lamento ¡Ojalá lloviera algo, para que crezcan las judías que necesita para alimentarse ella y sus seis hijos!
Ya hace tres meses que su marido, Antonio, se fue para Salvador. Cuando los hongos empezaron a hacer estragos en la plantación de cacao perdió su empleo, ya que las autoridades ordenaron la tala de todos los árboles para asegurar la erradicación de la enfermedad llamada escoba de bruja. Por esto, no habrá cosecha en los próximos años. Ni tampoco trabajo para Antonio.
Por terceros, supo que Antonio llegó sano y salvo a Salvador, pero que todavía no había encontrado trabajo, un primer paso necesario para ahorrar lo suficiente para traerla a ella y encontrar un hogar en uno de los suburbios que bordean la ciudad. Es lo que acordaron. Mientras tanto, tendrá que arreglárselas con el producto de su pequeña parcela y el poco dinero que gana como lavandera del director de la plantación. Exceptuando los dos pequeños (dos y cuatro años), los niños trabajan también duro: van al río a por agua, cortan la leña, van a comprar para las familias más acomodadas del pueblo y ayudan en la casa.
En los tiempos de la Gran crisis del cacao, es difícil no hundirse. Las cosas no han estado nunca tan mal en Bahía. A nadie le extraña que muchos campesinos y dueños de plantaciones le hayan dado la espalda al cacao para buscar otra manera de asegurarse el sustento: no hay quien aguante siete años de crisis en el cultivo del cacao. Ojalá Antonio encuentre pronto un trabajo, pero hay miles de campesinos que están en la misma situación. El campo se está vaciando para hinchar la ciudad(3).
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Acuerdo internacional del cacao
De hecho, el árbol de cacao es más bien vulnerable: el mal tiempo y las enfermedades pueden mermar considerablemente la cantidad y la calidad de la cosecha, por lo que la oferta y el precio pueden fluctuar con mucha amplitud en el mercado mundial. Además, es imposible adaptar rápidamente la oferta a la demanda.
La estabilidad de los precios es una suerte tanto para los productores como para los consumidores. Por esta razón, se han firmado desde 1972 varios Acuerdos Internacionales del Cacao (AIC) en primer lugar para estabilizar los precios. Los acuerdos preveían unos contingentes de exportación (o sea, una restricción de la producción) y la creación de stocks reguladores gestionados por la Organización Internacional del Cacao (OIC) para absorber los excedentes en tiempos de auge o vender cacao en tiempos de penuria. Tanto los países consumidores como los productores debían financiar estos stocks.
En los años 80, este sistema de estabilización fue sometido a tantas tensiones que tuvo que ser abandonado en 1994, cuando se firmó el último Acuerdo internacional del cacao. Debido a los excedentes estructurales, la cotización del cacao cayó en picado cuando los países de crecimiento rápido, como Costa de Marfil primero y Malasia e Indonesia después, se negaron a participar en el sistema. No había suficientes fondos para financiar los stocks reguladores, por lo que sólo podían absorber 250.000 toneladas, insuficientes para contrarrestar la tendencia a la baja de los precios. Sin embargo, a las empresas privadas nunca les faltó liquidez, por lo que sus existencias alcanzaron 1.328.000 toneladas en 1990-91, o sea el 67% de la demanda total anual. Estos stocks enormes siguen afectando los precios todavía hoy. Para que se puedan controlar los precios del cacao, hace falta conocer mejor el tamaño de las existencias, su calidad, sus dueños, su movilidad, etc. Pero todos los datos disponibles no son más que aproximaciones, puesto que los dueños de las existencias no están dispuestos a mostrarse transparentes.
El último Acuerdo Internacional del Cacao no es sino la sombra de los anteriores, puesto que no contempla ni siquiera un solo mecanismo de intervención. Los países consumidores únicamente se han comprometido a fomentar el consumo (por lo tanto, hay que prohibir los sucedáneos de la manteca de cacao) y dejan en manos de los productores la adopción de medidas tendientes a reducir la producción para hacer subir los precios. Si Malasia y EE.UU. se han adherido finalmente al Acuerdo, Indonesia prosigue su camino solitario. Los stocks reguladores desaparecen poco a poco: sólo quedan 26.000 toneladas y se supone que se habrán terminado en marzo de 1998.
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La calidad y la cantidad del cacao cultivado en Nigeria y Camerún han bajado en los últimos años. Presionados por el FMI y el Banco Mundial, ambos países tuvieron que cerrar a finales de los años 80 sus empresas estatales de cacao y suprimir los monopolios estatales. Esta brusca liberalización provocó el caos y redujo los controles de calidad. Esta evolución y las protestas de todo el sector del cacao (negociantes y empresas de transformación incluidos) han llevado al Banco Mundial y al FMI a actuar con más cautela. Así, la liberalización del mercado del cacao en Ghana se hace gradualmente y en Costa de Marfil, este proceso no culminará antes de octubre de 1999.
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Kuapa Kokoo (Ghana)
Kuapa Kokoo significa "buenos cultivadores de cacao" y es el nombre de una asociación de cultivadores de cacao de Ghana. Cuando Ghana, presionado por el FMI y el Banco Mundial, resolvió liberalizar su mercado interno del cacao, algunos dirigentes campesinos decidieron crear su propia empresa de comercialización. Los "Kuapa Kokoo" no estaban dispuestos a pasar de la corrupción de los funcionarios - que tuvieron que soportar durante largos años - a la explotación de los intermediarios.
La empresa de comercialización Kuapa Kokoo Ltd. pertenece a la Kuapa Kokoo Union. En cada pueblo, los campesinos que proveen a KKU de cacao eligen un comité y sus representantes en los órganos administrativos de Kuapa. Así, los campesinos de Ghana controlan de alguna manera por primera vez en muchos años el comercio de su principal fuente de liquidez. El hecho de que son los campesinos quienes pesan los sacos es, para ellos, un símbolo aún más importante de Comercio Justo que el precio justo que se les paga. Se les paga por la cosecha, la pesada y el ensacado y participan en la gestión de Kuapa. Reciben una formación, un pago rápido y una prima al final de la campaña. Kuapa es la empresa más rentable del mercado local del cacao y son cada vez más numerosos los campesinos que quieren ingresar en la asociación. En 1993, Kuapa tenía 22 grupos de productores, un año más tarde eran 49 y en 1997, 85. La organización prevé que el crecimiento seguirá en los dos o tres próximos años para alcanzar 120 o 130 grupos.
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Malasia e Indonesia llegaron tarde al círculo de los productores de cacao. Alentados por los altos precios de los años 70, estos países aumentaron su producción para contarse hoy entre los primeros países productores, con una cuota de mercado del 20% entre los dos. El cacao se cultiva sobre todo en grandes plantaciones, con híbridos y un consumo elevado de abonos y pesticidas. Para ambos países, el cacao constituye menos del 1% de sus ganancias por exportación. En los años 80, Malasia tenía la tasa de crecimiento más rápida de todos los productores de cacao, pero su producción ha disminuido desde principios de los años 90. Con la disminución de los precios y el aumento de los sueldos, la producción intensiva ya no es rentable y las grandes plantaciones se reconvierten al cultivo de la palmera de aceite que requiere menos mano de obra. Por ejemplo, sólo en 1995-96, la plantación Gold Hope arrancó 1.943 hectáreas de cacaotales. Desde 1995, Malasia importa cacao de Indonesia para suministrar las materias primas necesarias a su industria de transformación, que tiene una capacidad de 110.000 toneladas. Con sueldos mucho más bajos que en Malasia, Indonesia tiene todos los ingredientes que siempre han sido necesarios para aumentar la producción de cacao: bosque tropical virgen, población migrante (de la isla superpoblada de Java) y, por lo tanto, un número suficiente de personas que tienen que resignarse a tener pocos ingresos.
En Sulawesi, se sigue talando bosque tropical para que nuevos colonos puedan empezar a cultivar cacao. Se estima que la superficie total cultivada en Indonesia es ahora de 400.000 hectáreas y se prevé que Indonesia se hará pronto con el segundo lugar en la producción de cacao, por delante de Ghana. Esta expansión se contrapone a los esfuerzos de otros países productores de cacao por estabilizar los precios gracias a la limitación de la producción.
Las grandes esperanzas que Indonesia ha depositado en el cacao se han visto mitigadas en los últimos años por la propagación de un insecto conocido como "taladrador de las vainas", que ha afectado a grandes zonas cacaoteras. Además la calidad de la fermentación y del secado deja algo que desear.
El crecimiento de la producción asiática se ha hecho sobre todo a expensas de América Latina. El primer productor, Brasil, tiene los mismos problemas que Malasia: precios bajos y sueldos altos hacen que el cultivo del cacao ya no sea rentable y el descuido de las plantaciones ha propiciado la propagación de la plaga "escoba de bruja", que afecta ahora a muchos cacaotales. En comparación con las 309.000 toneladas producidas en 1992-93, tan sólo se espera una cosecha de 165.000 toneladas en 1996-97. Como Malasia, Brasil importa ahora cacao para su industria transformadora.
En este país, donde el cacao se cultiva sobre todo en plantaciones, esta decadencia es una tragedia para los trabajadores (véase el cuadro en página anteriores). En la provincia de Bahia, muy dependiente del cacao, ya se han suprimido más de 250.000 empleos sobre un total de 450.000.
En los demás grandes productores de cacao de América Latina, como Ecuador, Colombia, la República Dominicana y México, el cultivo está principalmente en manos de campesinos.
Restricciones al comercio: normas del GATT y de la UE
Una de las razones que explican por qué el cacao se exporta sobre todo en grano son los aranceles progresivos con los cuales los países consumidores (o sea, los países industrializados) protegen sus mercados de la importación de productos manufacturados. Cuando más alto sea el grado de transformación o la capacidad competitiva del producto, más alto será el arancel. Hasta hace poco, el arancel comunitario era del 3% sobre el cacao en grano, en comparación con el 12% sobre la manteca de cacao, el 15% sobre el licor de cacao y el 16% sobre el cacao en polvo (la manteca de cacao y el cacao en polvo son más elaborados que la pasta de cacao, pero la demanda europea de cacao en polvo es más baja). Los productos de los países ACP no pagaban aranceles. Otros países en desarrollo se beneficiaban de aranceles preferenciales: 3% sobre el cacao en grano, 11% sobre la pasta de cacao, 8% sobre la manteca de cacao y 9% sobre el cacao en polvo.
A raíz de los acuerdos del GATT de 1994, los aranceles bajaron y son actualmente los siguientes: 1,5% sobre el cacao en grano, 9% sobre la manteca de cacao, 12% sobre el licor de cacao y 12% sobre el cacao en polvo. Los aranceles preferenciales para los países en desarrollo se determinaron en función de su "grado de desarrollo" de tal manera que los productos de Ecuador y Bolivia no pagan aranceles, los de Malasia e Indonesia pagan respectivamente el 0%, el 8,4%, el 6,3% y el 4,2%, y los de Brasil el 0,7%, el 10,2%, el 7,6% y el 8,2%. Otros países se benefician de la exención de aranceles. Además de los países ACP, varios países de África del Norte, Oriente Medio y Europa del Este pueden exportar libremente sus productos a base de cacao hacia la Unión Europea (con la excepción de un arancel del 1,5% sobre los granos). Por lo tanto, el trato preferencial dado a los países ACP ya no es tan preferencial.
En el comercio tradicional del cacao, las empresas comerciales y la industria chocolatera reciben alrededor del 70% de las ganancias del chocolate, mientras que los productores (que no suelen tener otra fuente de ingresos) cobran tan sólo el 5%. Las organizaciones de Comercio Justo europeas pagan precios justos y apoyan la producción a largo plazo gracias a los contactos que establecen con los productores en los países en desarrollo. La venta de productos de Comercio Justo también crea una relación entre productores y consumidores. Cuando éstos conocen mejor los problemas del Tercer Mundo en general, están más dispuestos a pagar un precio justo.
En 1985, una cooperativa boliviana de productores llamada El Ceibo se puso en contacto con Claro, la organización suiza de Comercio Justo. Desde entonces, ésta vende directamente en el mercado europeo una parte de la producción de El Ceibo. De esta manera, se evita a los intermediarios y se realizan en Bolivia los primeros pasos de la elaboración (El Ceibo produce manteca y cacao en polvo en una sencilla fábrica de su propiedad). En 1991, Claro lanzó al mercado europeo el primer chocolate de Comercio Justo, el "Mascao", fabricado por un chocolatero suizo con cacao de El Ceibo y azúcar de caña de Alter Trade, una cooperativa de Filipinas, productos, ambos, de Comercio Justo. Hoy en día el "Mascao" contiene también azúcar muscobado de Panay Fair Trade Center (Filipinas) y cacao de Kuapa Kokoo (Ghana, véase el cuadro correspondiente) y Maquita Cushunchic Comercializando como Hermanos (MCCH, en Ecuador). Hasta la fecha, se han vendido más de 20 millones de tabletas de chocolate "Mascao".
Aparte del "Mascao", la mayor parte de los miembros de EFTA han lanzado hace poco otros tipos de chocolate y productos derivados: chocolatinas, cacao instantáneo, pasta de cacao para untar, frutos secos y pasas bañadas en chocolate, etc.
Desde 1993, hay un sello de Comercio Justo para el chocolate en los Países Bajos y en Suiza: los productores de chocolate que importan cacao según los criterios de Comercio Justo pueden vender su producción con el sello Max Havelaar. De esta manera, el comercio minorista tradicional puede ser parte de Comercio Justo y los consumidores tienen mejor acceso a los productos de Comercio Justo. De hecho, muchos supermercados venden ya café y chocolate con el sello. El cacao destinado a productos que llevan el sello Max Havelaar proviene de El Ceibo, Kuapa Kokoo, MCCH y de la Toledo Cocoa Growers Association (TCGA) de Belice.
En 1996, la organización TransFair lanzó chocolate con su sello en Alemania, Austria y Luxemburgo. En Gran Bretaña, hay chocolate con el sello Fairtrade.