Es aconsejable que recopile información de diversas entidades bancarias para poder elegir aquel préstamo que le resulte más ventajoso y se ajuste mejor a sus condiciones económicas.

Recuerde que la tasación la paga el cliente, es un gasto con el que debe contar.

Tenga en cuenta que el banco suele conceder entre el 70% y el 80% del valor de la vivienda establecido en la tasación.

Para decidir entre intereses fijos o variables hay que tener en cuenta que:
  • Si cuando se formaliza el crédito los intereses están bajos, interesará elegir los tipos fijos, ya que la tendencia general será al alza y por tenerlos fijados este alza no nos afectará.
  • Si los tipos de interés están altos, convendrá elegir el tipo variable ya que la tendencia será a la baja, con lo que se irá pagando menos.

Para decidir entre diferentes ofertas, elija aquella que tenga la T.A.E.  más baja.

Cuanto menor sea la periodicidad de las cuotas, mayores serán los intereses que tenga que pagar.

Cuanto mayor sea el plazo de devolución, más caro nos saldrá el préstamo.

Usted puede elegir a los profesionales que interviene en el préstamo (notario, gestor, etc).

Si la entidad de crédito le propone la contratación de algún seguro (vivienda, de vida...) sepa que puede gestionarlo con la compañía aseguradora que prefiera.

Si en su día concertó un préstamo hipotecario y ahora considera que las condiciones que pactó son mejorables, recuerde que puede recurrir a la subrogación o a la novación:
  • Subrogación, que le permite cambiar de entidad financiera acreedora del préstamo por otra que ofrezca mejores condiciones de tipo de interés.
  • Novación, que le posibilita renegociar el crédito con la entidad con la que lo concertó, con el objeto de mejorar las condiciones del tipo de interés y el plazo de amortización.