Muchas personas utilizan habitualmente algún transporte público, ( autobús metro, taxi. ). Estos transportes, a veces no funcionan todo lo bien que deberían, y esto nos puede llegar a ocasionar molestias. A continuación pasaremos a explicar cómo reclamar en estos casos de forma general, aunque tenga en cuenta que al tratarse de servicios específicos de cada localidad, los procedimientos exactos que deben seguir en su lugar de residencia pueden variar algo respecto a lo que aquí pasamos a exponer:




Autobuses urbanos.

¿Cómo puedo reclamar?.

El servicio de autobuses puede prestarlo, bien el propio ayuntamiento directamente o a través de una empresa municipal. Para reclamar, solicite el libro de reclamaciones, en las líneas urbanas es poco probable que el acudir a las oficinas de administración de la empresa o a una cabecera de línea donde haya inspectores del servicio. En su queja indique la línea, parada o trayecto en el que ha ocurrido la incidencia. Conserve el billete, que le servirá como justificante de haber realizado el viaje. Procure anotar también la matrícula o el número de identificación del vehículo en el que ha tenido lugar el problema.

Si la empresa no dispone o no quiere entregarle el libro de reclamaciones, acuda al Servicio de Inspección de Transportes de su comunidad autónoma o provincia. También puede acudir a las Juntas Arbitrales de Transporte.


Trenes de cercanías ( RENFE )

¿Cómo reclamar?

RENFE dispone en todas las estaciones de un libro de reclamaciones, donde puede realizar la suya. En las estaciones grandes, el libro se encuentra en la Oficina de Atención al Cliente, mientras que en las mas pequeñas, lo tiene el jefe de estación, que es la persona a la que tendrá que dirigirse para presentar la reclamación. Este libro consta de unas hojas de reclamación compuestas por tres folios: uno se lo queda la estación, otro se envía al departamento al que corresponde la queja y el tercero es para el usuario. También puede dirigir directamente una carta de protesta al organismo correspondiente de RENFE. Por supuesto, si no está satisfecho con el resultado puede acudir a la Junta Arbitral de Transportes.


Taxis.

Los requisitos para que un coche pueda ser taxi son los mismo en todas las ciudades: permiso de circulación, licencia municipal, condiciones de seguridad, distintivos exteriores, taxímetro homologado, etc.

Los conductores de taxi tienen que llevar en el coche una serie de documentos relativos al servicio: ejemplar del reglamento y ordenanzas municipales que regulen el servicio, hojas de reclamación, plano de la ciudad, talonario de recibos autorizados y tarifas vigentes.

¿Qué debo saber sobre las tarifas?

En los recorridos interurbanos, las tarifas las fija el Ministerio de Fomento o la comunidad autónoma correspondiente. Hay un precio por kilómetro y otro por hora de espera, en cambio, en recorridos urbanos no existe un sistema de tarifas homogéneas. En general, existe una tarifa base que se aplica en días laborables en horario no nocturno, festivos, etc., sobre estas tarifas, se aplican distintos suplementos ( por la salida desde estaciones y aeropuertos, transporte de maletas etc.). Por tanto es importante que los taxistas lleven en lugar visible las tarifas vigentes en su localidad.

¿Qué debo saber sobre la factura?

Los taxistas están obligados a expedir a los viajeros que lo soliciten una factura por el importe del trayecto realizado.

Una factura correcta debe incluir: el número de licencia y de matrícula del taxi, el NIF del taxista, la fecha, el recorrido efectuado, el importe básico, los suplementos aplicados, el IVA, el importe total y la firma del taxista. Acostúmbrese a pedirla siempre, ya que es una garantía muy importante si quiere reclamar. En algunas ciudades, existen recibos oficiales que expide el ayuntamiento con el nº de licencia troquelado.

¿Qué derechos tiene el usuario?.

Hay una serie de normas que los taxistas deben seguir. Entre ellas se encuentran las siguientes:

Bajada de bandera: no debe efectuarse antes de que el usuario entre en el taxi ( excepto los servicios por teléfono ).

Taxímetro: debe estar homologado, precintado y ubicado en un lugar visible del salpicadero.

Equipaje: los viajeros, pueden llevar cualquier equipaje normal que quepa en la baca o en el maletero y no cause deterioro en el vehículo.

Averías o accidentes: el taxista debe situar la bandera en la posición de punto muerto para que se detenga el contador. Cuando se resuelva el incidente, el taxímetro se pondrá en marcha sin que haya que volver a bajar la bandera. Si el incidente impide continuar el viaje, el usuario tiene que abonar el importe de la carrera hasta ese momento, descontando la bajada de bandera.

Espera: cuando el usuario abandone momentáneamente el taxi, el taxista le puede pedir el importe de la carrera hasta ese momento más media hora de espera en ciudades o una hora en descampados a modo de garantía. Pasado ese tiempo, el taxista no tiene por qué esperar.

Cambio: las ordenanzas locales establecen la cantidad mínima de cambio. Si el taxista no tiene cambio, tiene que buscarlo él mismo poniendo el taxímetro en punto muerto.

Negativa a transportar a un viajero: un taxista sólo puede negarse a realizar un servicio, si la persona que los solicita está perseguida por la policía, se encuentra en estado de embriaguez o drogada ( excepto en casos de peligro grave para su integridad o su vida ), lleva equipaje o animales que puedan dañar el vehículo o pretende realizar un recorrido por vías intransitables y peligrosas.

¿Cómo reclamar?

Puede utilizar las hojas de reclamación que, según el reglamento, deben llevar todos los taxis. Sin embargo, puede ocurrir que el taxista no quiera entregarlas o que el problema se produzca sin que hayamos llegado a subir al taxi ( por ejemplo, se niegan a llevarnos sin que exista causa justificada ). En ese caso diríjase al ayuntamiento de la localidad a la que corresponda el taxi y reclame mediante un escrito o instancia. En este escrito haga constar todo lo relativo a la denuncia: identificación del taxi ( es fundamental la factura ), hechos, pruebas, testigos, etc.

Las Juntas Arbitrales del Transporte también pueden intervenir en estas reclamaciones.


Metropolitano.

Algunas ciudades españolas disponen de un ferrocarril subterráneo ( popularmente conocido como metro ): Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.

¿Cómo reclamar?

En Barcelona.

Para reclamar en el metro de Barcelona ( Ferrocarril Metropolita ) tiene que dirigirse a los jefes de estación que tiene unos formularios de reclamación visados por la Dirección General de Transportes de la Generalitat de Cataluya, organismo que recibe copia de la respuesta que se le da al usuario.

En Madrid.

La vía oficial es utilizar el libro de reclamaciones, que está disponible en el puesto de control de todas las estaciones, que visa (cada 2 meses aproximadamente ) el Consorcio General de Transportes.

En Valencia.

En Valencia, la hoja de reclamación se entrega a cualquier viajero que tenga un billete válido. Una vez completada la reclamación, se remite a la dirección comercial para que la contesten. Si la contestación no es satisfactoria para el usuario, puede acudir al organismo del que dependen el Ferrocarril de la Generalitat Valenciana, que es la Conse llería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte de la Generalitat, o bien a la vía judicial adecuada.

En Bilbao.

El consumidor puede presentar su reclamación en las Oficinas de Atención al Cliente. Si la respuesta no le satisface puede reiterar la queja ante la Consejería de transporte del Gobierno Vasco.


Juntas Arbitrales del Transporte.

Las Juntas Arbitrales del Transportes resuelven obligatoriamente todas las reclamaciones y conflictos económicos relacionados con transportes terrestres ( ferrocarriles, autocares y autobuses, taxis, tranvías, funiculares, etc ) que sean inferiores a 500.000 ptas, salvo que en el contrato se haya pactado expresamente lo contrario. También pueden intervenir en reclamaciones de mayor cuantía, si así lo habían acordado las partes. Las Juntas resuelven en transportes de viajeros y de mercancías, tanto urbanos como interurbanos e internacionales.

Estas juntas existen en todas las comunidades autónomas, así como Ceuta y Melilla.

La persona que reclama puede elegir entre presentar la reclamación en la Junta que corresponde al lugar de origen del viaje o al de destino.

Como en las Juntas Arbitrales de Consumo, el procedimiento es rápido y gratuito, y el laudo obliga a las partes exactamente igual que una sentencia judicial.