Los Consumidores y Vecinos ante el aumento del consumo de alcohol por parte de los más jóvenes, Nos hacemos eco de la preocupación que hay en toda la Sociedad en general.

Creemos que es necesario exigir y fomentar que las Administraciones hagan campañas continuas disuasorias sobre este consumo, para combatir esta lacra de la sociedad, que todos los fines de semana se cobra unas cuantas vidas jóvenes en la carretera.




En nuestra sociedad el consumo de alcohol está muy arraigado. Esta practica, perjudicial para la salud, no es una forma de comportamiento aislada, sino parte de la vida cultural y social. Los hábitos están cambiando hacia un aumento del consumo durante los fines de semana.

El consumo de alcohol es un habito muy extendido y culturalmente aceptado en la mayoría de los países occidentales. El conocimiento de los riesgos asociados a este consumo, ha contribuido a fomentar un debate público sobre sus consecuencias. España en 1995 ocupaba el quinto lugar del consumo mundial, aunque la tendencia es a la baja.

Según las Encuestas Nacionales de Salud (1993 y 1997) el 60% de la población de mas de 16 años declara consumir habitualmente, siendo el 4% de ellos bebedores de riesgos. Para conseguir una reducción en el consumo de alcohol, así como de los problemas que le acompañan, no solo es necesario hacer campañas dirigidas a los bebedores si no hacer un enfoque global del problema a toda la población, siendo ambas estrategias complementarias. Una política de salud dirigida a disminuir el consumo de alcohol, reduce en igual proporción él numero de grandes bebedores. Hoy en día el consumo de alcohol por parte de la juventud se ha convertido en un problema de relevancia social.

La producción de bebidas alcohólicas genera un importante ingreso para los Estados, Europa es el continente con más consumo, producción y exportación de alcohol, estimándose los ingresos en un 2% del Producto Nacional Bruto (PNB), aunque según estimación del estudio de (Eurocare, 1995), el coste económico de atención a los problemas relacionados con el alcohol supone entre el 5-6 % del PNB. En España la recaudación por impuestos especiales en el concepto de alcohol supone un 7% de todos los ingresos obtenidos por impuestos especiales de fabricación.




En el estudio realizado por el Plan Nacional sobre Drogas (1996) dirigido a la población escolar (14 a 18 años), se puso de manifiesto lo siguiente:

Las características más destacables del consumo juvenil de alcohol son las siguientes:





Numerosos estudios comparativos han puesto de manifiesto que hay una relación entre el consumo de alcohol y numerosas enfermedades de importante gravedad como: cirrosis hepática, determinados cánceres, accidentes, síndrome alcohólico fetal, y otras. El alcohol está presente en numerosos accidentes de tráfico, laborales y domésticos, y genera discapacidades a edades muy tempranas.

El alcohol no solo crea problemas sanitarios, su consumo tienen importantes costes: laborales (absentismo, bajas por incapacidad, etc.); incide en los malos tratos al cónyuge y los niños; marginación y abandono familiar.

En el estudio realizado en España en 1996 sobre la mortalidad producida por el alcohol, puso de manifiesto que represento un 3,8% de todas las defunciones. En los varones las causas principales fueron la neoplasia, accidentes no intencionales y enfermedades digestivas. En las mujeres las principales causas fueron las enfermedades cardiovasculares. Los años potenciales de vida perdidos se elevan a causa de la mortalidad por los accidentes de vehículos a motor.

En los jóvenes las consecuencias derivadas del consumo de alcohol son: alteraciones en las relaciones con los familiares, compañeros y profesores; bajo rendimiento escolar; agresiones; violencia; alteraciones de orden público y conductas de alto riesgo como: conducir tras haber bebido o actividades sexuales de riesgo (embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual).

Los accidentes de vehículos a motor constituyen la primera causa de muerte entre la población joven, siendo el período de mayor riesgo entre 15 y 24 años. Esta distribución es semejante en otros países.

El consumo de alcohol puede ser el inicio de otras conductas adictivas, secuencia que se inicia con las drogas legales y que puede terminar con las ilegales.

Ya hemos hablado de los costes por perdida de capacidad productiva y absentismo, pero el gasto sanitario que genera el consumo de alcohol en consultas médicas, hospitalizaciones, tratamientos generales y psiquiátricos y en particular el tratamiento de la cirrosis hepática es muy elevado a esto hay que añadir los costes de los accidentes de tráfico y a otros tipos. Ofrecer una estimación precisa de coste real tiene una gran dificultad.

Según las estimaciones realizadas por Portella, Ridao y Cols (1998), los costes sanitarios y sociales anuales, ocasionados en España por el consumo excesivo de alcohol, ascienden a 637.718 millones de pesetas:

Según el informe Corona (1994) el gasto hospitalario en España en (1993), osciló desde una estimación mínima de 34.209 millones de pesetas a un máximo de 57.467 millones.




En Europa el consumo de alcohol es un problema de grandes proporciones. En España como en el resto de los países se ha producido un incremento importante de la sensibilidad general por este tema, observándose una importante revitalización de los planteamientos que tratan de modificar este fenómeno.

En relación con el alcohol los países miembros de la OMS de la Región Europea mantienen dos compromisos comunes. El primero está relacionado con la salud “Salud para Todos” que en su objetivo 17 propone una reducción del 25% en el consumo de alcohol desde 1980 al 2000. Y el segundo es un compromiso con el Plan Europeo de Actuación sobre el Consumo de Alcohol.

Nuestro país como miembro se siente comprometido con dicho Plan que se adopto en 1992 por el Comité Regional para Europa de la OMS. Este Plan concebido como un conjunto positivo de directrices para los estados miembros, pretende crear un movimiento europeo que respalde las actuaciones realizadas en el ámbito local, nacional, e internacional, que reduzca los riesgos para la salud y los problemas sociales que ocasiona el consumo de alcohol.

La finalidad del Plan es evitar los riesgos y las consecuencias del consumo de Alcohol. Para garantizar un rápido impacto la Oficina Europea de la OMS propone desarrollar aspectos legislativos sobre política en materia de alcohol y desarrollar iniciativas dentro de los proyectos en marcha de (ciudades saludables y escuelas promotoras para la salud, etc.) más refuerzos en las actividades de los sistemas sanitarios y de asistencia social, especialmente en atención primaria.

El Plan de Actuación sobre el Alcohol se puso en marcha al mismo tiempo que el Segundo Plan de Actuación para una Europa Libre de Tabaco y del programa en los países de Europa Central y Oriental para la prevención del consumo abusivo de drogas. De hecho, se crea una unidad combinada sobre Alcohol, Drogas y Tabaco en la Oficina Regional para Europa de la OMS, todo ello recogido en la carta de Ottawa.

En 1995 se celebro en París dentro del Plan Europeo, la Conferencia Europea sobre Salud, Sociedad y Alcohol en la que fue adoptada por todos los Estados, la Carta Europea sobre la Salud.






 El tabaquismo no solo es un habito, pues crea dependencia y adicción. La nicotina principio activo del tabaco, como otras drogas: tiene dependencia física y psicológica.
 
La lucha para la prevención del tabaquismo se encuentra con desventajas tales como: el bajo coste del producto, la accesibilidad que hay en la compra, las fuertes campañas publicitarias, etc. Se ha estimado que cada vez que el precio del tabaco se incrementa en un 10%, la demanda baja en un 4%, reducción que afecta más a adolescentes y jóvenes.
 
El tabaquismo participa directamente en  más de 25 enfermedades, y resulta ser la principal causa aislada de mortalidad prematura.
 
 
 

 En España la ultima Encuesta Nacional de Salud (1997) nos dice que el consumo de tabaco en la población española de más de 16 años fue del 35,7% tres puntos por debajo de la Encuesta de 1987 que daba un 38,1%.
 
El patrón del consumo vario según el sexo y la edad, según la última encuesta el porcentaje de hombres fumadores es del 44,8% y un 27,2% el de mujeres, al comparar los datos con la encuesta de 1987 vemos un descenso en los varones de 5 puntos (55%) pero un  aumento  de cinco puntos en las mujeres (23%).
 
Por edades se observa que el grupo más numeroso de fumadores se encuentra entre los 25 a 44 años (52,3), seguido del grupo de 16 a 24 años (39,7), en este grupo es donde se refleja el mayor descenso en el consumo de tabaco. El porcentaje de mujeres no-fumadoras ha disminuido en los últimos años.
 
Por Comunidades los porcentajes de consumo más altos son los de Cantabria 42% y  Murcia el 40%, siendo las más bajas: Castilla-La Mancha, Baleares y Aragón. La edad media de inicio del consumo pasó de 13,8 años en 1994, a 13,3 en 1996. Por la importancia que tiene como función modélica resaltaremos que entre la población sanitaria se ha rebajado el consumo de tabaco en  un 38%.
 
El consumo medio de cigarrillos en la población de más de 15 años es de 2.361 según la encuesta de 1997.
 
En el último estudio realizado en la Unión Europea (1994) se pone de manifiesto una reducción progresiva del consumo del tabaco, especialmente en los hombres, la media es del 34% siendo el consumo más bajo el de Bélgica de un 25%.
 
 


El tercer plan de Actuación para una Europa sin Tabaco recomienda a todos los países de la Región europea que para el 2001 deberían haber:

 
 

¿Cómo se encuentra la regulación Española de espacios sin humos? Se rige por los Reales decretos 192/1988 y 1293/1999, para lugares públicos donde esta prohibido el consumo de tabaco.

(*) Se diferenciarán y señalizarán áreas específicas donde se permita fumar.
 
 
 

Al evaluar la mortalidad atribuible al consumo de tabaco en la Unión Europea se aprecia un descenso gradual, pero estas  ocurren entre personas de 35 a 69 años lo que supone un descenso de  la expectativa de vida entre 10 y 20 años. Las enfermedades más comunes son las cardiovasculares, el cáncer de pulmón y las cerebrovasculares.
 
En mujeres embarazadas el tabaco actúa en: patologías placentarias; aborto espontaneo; parto prematuro y muerte súbita del lactante.
Las personas sometidas al humo medioambiental del tabaco, presentan un incremento del numero de casos de cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Los niños presentan una mayor incidencia de infecciones en las vías respiratorias altas.