DISTORSIONES Y LENGUAJE NEGATIVO

Está muy de moda hablar de lo que es "políticamente correcto o incorrecto". Esto es también aplicable al lenguaje que se utiliza en los medios de comunicación al referirse o tratar temas que afectan a minorías. Para tratar de no herir susceptibilidades, se revisan los adjetivos y se cuidan mucho más las expresiones que se utilizan, sobre todo en los titulares. Pero en la mayor parte de las ocasiones el perjuicio no se hace sólo con el uso de unas expresiones determinadas, sino con el tono general del relato, y en el contexto en que se aplica.

Si bien en los últimos años puede considerarse que ha existido una evolución positiva, en el contexto informativo de la inmigración, aún pueden encontrarse frases, expresiones o palabras que chocan y distorsionan la realidad.

Las frases y titulares que se citan a continuación, aparte de la carga negativa que tienen, son un ejemplo del daño que se puede hacer con el mal uso de la palabra y su divulgación.

La responsabilidad de los periodistas, como generadores y moldeadores de la opinión pública que son, es más trascendente de lo que en un principio tendemos a valorar. Si además tenemos en cuenta que la mayoría de las reseñas que figuran a continuación, han sido publicadas en los periódicos de mayor circulación, será conveniente incidir en lo negativo de su mensaje.

- "La inmigrante nigeriana se mató por terror (titular) Julianne Dannielle, la inmigrante nigeriana que murió ahorcada el pasado miércoles en la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, pudo haberse comunicado con otros inmigrantes ilegales que estaban alojados en calabozos contiguos al suyo, confirmaron fuentes de la investigación, que barajan hipótesis de que el miedo y el temor a una posible repatriación influyeron en su muerte". (El Correo de Andalucía, 5/XII/98).

Como puede comprobarse al periodista le basta un texto del tamaño de una caja de cerillas para hacer el seguimiento de una información de este calibre.

El texto parece más una nota policial que un trabajo periodístico; no sólo exime de responsabilidad a la Guardia Civil, sino que da por normal que a los inmigrantes se les "aloje" en calabozos, los cuales deben tener unas condiciones de aislamiento extrañas, ya que se ahorca una persona y nadie lo detecta, pero por otro lado se puede comunicar con los calabozos contiguos. No parece interesar el porqué una mujer embarazada de 7 meses y con importantes heridas en su cuerpo (datos que elude enunciar el comunicado), era "alojada" en un calabozo. También resulta diferente describir "se mató" por "se suicidó". Lo peor de todo es que en el seguimiento periodístico de este suceso se advierte una actitud de desinterés extensible al resto de la prensa analizada.

- "Le abren la cabeza a un magrebí en Cartagena porque había molestado a una mujer". (La Verdad de Murcia, 6/X/98).

En este caso se relata un suceso en el que se atenúa la acción violenta del atacante, justificándolo por, supuestamente, haber molestado a la mujer de uno de los agresores. El agresor aparece como una especie de "quijote" que sale en defensa del "sexo débil". El perjudicado y agredido , un magrebí, aparece según esta forma de redactar, como el sujeto negativo de la acción.

- "Grandes bandas extranjeras controlan el crimen organizado. Colombianos, turcos y marroquíes copan el narcotráfico en Madrid".

(La Vanguardia, 24/X/98).

El manejo de estos datos, entregados por la policía a los medios, pueden generar corrientes de opinión tendentes a la generalización según nacionalidades. Una vez más el beber directamente en fuentes policiales, puede llevar a conclusiones e informaciones un tanto alarmistas.

Estos datos podrían servir para profundizar en el porqué se producen estas situaciones. Además y como complemento, sorprendería a las audiencias el conocer también el porcentaje de profesionales de diferentes sectores, que de esas nacionalidades trabajan en nuestro país.

Como contrapunto habría que citar la cantidad de españoles que delinquen en el extranjero, o el conocer como en el resto de los países de nuestro entorno, se manejan datos similares. Va siendo hora de desdramatizar ciertos tópicos.

- "Un hombre de color malherido a puñaladas se presentó ayer en un centro situado entre Villaverde y Vallecas (Madrid). Una dotación del Samur lo trasladó a un hospital". (ABC, 14/XI/98).

En este pequeño suelto de poco más de dos líneas, el que escribe cree que al cambiar la palabra <<negro>>, por la de <<hombre de color>>, está todo solucionado. Sin embargo al leer tan escasa información uno se pregunta la importancia que pueda tener en la noticia que el hombre sea negro o no. El querer actuar de un modo "políticamente correcto" tiene a veces estos "sin sentidos".

- "Los mil trucos para alcanzar el <<paraíso>> europeo" (Titular). En los subtítulos se habla de "triquiñuelas" y "fullerías". La información - reportaje viene apoyada por una foto de un cadáver encallado sobre un acantilado. (ABC, 14/XII/98).

Resulta cuanto menos poco respetuoso hablar de trucos, fullerías o triquiñuelas, cuando lo que se relata en el artículo son casos de muertes de inmigrantes al tratar de cruzar el Estrecho.

- "Niños de la calle: mano dura". (La Vanguardia, 7/X/98). Un titular totalmente improcedente, sobre todo teniendo en cuenta los días en que fue publicado (había problemas de delitos por parte de menores). El redactor reclama medidas "duras". Si estas medidas no llegan por vía administrativa: ¿quien utilizará o llevará a cabo esa "mano dura"? Con ciertos temas hay que extremar la prudencia, se pueden sembrar vientos y recoger tempestades.

- "Ceuta: a la caza de los <<mofetas>>. Relato de una ronda nocturna para <<limpiar>> la ciudad de niños marroquíes". (La Vanguardia, 6/XII/98). Esta información al igual que la anterior son comentadas en el Apartado 3 de este informe, en el que se trata el tema de inmigración y menores. Sin embargo las expresiones que se utilizan son lo suficientemente despectivas como para detenerse en ellas y llamar la atención sobre los peligros de familiarizar a la opinión pública con estos modismos, que si bien es cierto forman parte del lenguaje particular entre la policía, no es muy conveniente ponerlos en circulación y menos en titulares.

- El Correo de Andalucía el 13/XII/98, en un artículo habla sobre el número de inmigrantes que viven en Almería y en Málaga. La reseña no tendría nada de particular. Sin embargo la foto que acompaña a la información no tiene nada que ver con los datos y cifras que el texto comenta. La imagen muestra a un hombre malvestido, sentado sobre una especie de cajón o camastro, y lo que es peor, tras una verja de barrotes.

En ocasiones una imagen puede ser más perjudicial que muchas palabras. Con informaciones así no es de extrañar la mala prensa que tiene la inmigración y los inmigrantes entre la sociedad española.

- "Un <<truco>> legal permitirá que los ecuatorianos de Totana puedan quedarse en España" (Titular). (ABC, 26/XII/98). En el artículo se da cuenta de las gestiones de los sindicatos para que los inmigrantes de esta zona murciana puedan seguir trabajando de un modo legal. Sin embargo en el titular se habla de <<trucos>>, como si se estuviera realizando una "pillería" o una estratagema. En realidad estas personas están siendo aconsejadas sindicalmente para funcionar laboralmente dentro de la legislación vigente.

- "El número de accidentes de tráfico de conductores marroquíes iguala al de todos los demás extranjeros". (La Verdad de Murcia, 27/XII/98).

Este titular puede llevar a confusión a la mayoría de los lectores. En nuestro país los marroquíes tienen muy mala fama como conductores, principalmente debido al gran número de ellos que cruzan nuestro país durante el verano en la llamada "Operación Paso del Estrecho". Si tenemos en cuenta que son casi un millón los magrebíes que cruzan nuestro país, sólo durante los meses de verano, veremos que porcentualmente no son tan malos conductores, sino todo lo contrario.

Fuera del titular, en el resto del artículo, figuran las cifras de los británicos y alemanes, que son los segundos y terceros en cuanto a siniestros de tráfico. Sería interesante el comprobar cómo por porcentajes cambiaría el orden de las nacionalidades en cuanto a siniestrabilidad en carretera. Si además se incluyeran aquellos que son motivados por abuso de alcohol, nuestros vecinos europeos ocuparían destacadísimos lugares en este tipo de clasificaciones.

- "Médicos del Mundo exige mejor atención sanitaria a los inmigrantes. En el último año atendió a más de 22.000 drogodependientes y prostitutas". (La Verdad de Murcia, 13/XI/98).

Este titular no tiene en un principio nada que objetar. Sin embargo no es de extrañar que la opinión pública tenga una imagen negativa de los inmigrantes, ya que es muy corriente que cuando se habla de ellos en los periódicos se les iguala a grupos marginales; en este caso a drogodependientes y prostitutas.

- "...Esta clase de accidentes es, desgraciadamente, asumible para los clandestinos, inmigrantes del Estrecho o del Adriático, pero no puede ser causa de temor para turistas de la Unión Europea que visitan una nación de la Comunidad...". (La Vanguardia, 10/X/98).

Este texto es un extracto de una carta de un lector a un determinado periódico. El motivo de la carta es el accidente sufrido por una barcaza de recreo para turistas en el lago de Bañolas. Recordemos que a comienzos de octubre tuvo lugar en este lago de Catalunya, un desgraciado accidente en el que murieron ahogados 20 turistas franceses. Este naufragio produjo un seguimiento en prensa infinitamente mayor a cualquier hundimiento de pateras con un saldo de muertos similar.

Lo que no resulta de recibo es que se escriba, que las muertes de los inmigrantes son asumibles socialmente, y la de los turistas "de pago" son inadmisibles, "ya que confían en nuestra hospitalidad".

Tan terribles son unas como otras, y el mero hecho de realizar esta comparación, y en los términos en que se hace, da una sensación de egoísmo e insensibilidad tremendas.

Esta carta es también un ejemplo de cómo mientras más nos alejamos geográficamente de la zona del Estrecho, menos importancia se le da a lo que allí ocurre. En la prensa y sociedad andaluza (incluyendo Ceuta y Melilla), es habitual encontrar artículos, columnas, cartas de lectores o movilizaciones solidarizándose con esta sangría de ahogados. Conforme de allí nos alejamos van desapareciendo, hasta llegar a zonas en donde este problema parece ser ajeno a su realidad local. De hecho iguala las situaciones del Adriático y del Estrecho, y habla de ellas como podría hablar de los maremotos de Bangladesh.

- Como cierre de este apartado dedicado a las distorsiones periodísticas y al lenguaje peyorativo respecto a los inmigrantes y su contexto, recordar una vez más que no son las palabras en sí las que pueden herir susceptibilidades, o favorecer una imagen negativa de todo un colectivo. Hay que valorar la información en su conjunto, desde el título y subtítulos hasta aquellas palabras que van entrecomilladas, el tamaño de los tipos, la extensión de la información, su ubicación en la página o el soporte gráfico que acompaña a la información.

En este apartado hemos visto algunos ejemplos de fotografías inapropiadas a la información que se relata. A este respecto existen ejemplos que son ya un tópico por lo corriente de su uso: jóvenes negritas minifalderas cuando se habla de prostitución; magrebíes recién sacados de pateras, para comentar cualquier aspecto referido a la inmigración, y un tipo de foto que sería interesante cuantificar por lo habitual de su uso: la aparición de policías, guardias civiles, soldados o cualquier otra persona armada junto a inmigrantes. Con semejante "compañía" tiene cierta lógica que la opinión pública desconfíe de los inmigrantes y siga considerando la inmigración como un fenómeno problemático más que como un fenómeno socialmente enriquecedor.

Como un último ejemplo respecto a lo aquí comentado; recordar una página (aparecida en ABC, 4/XII/98), en donde se publicaban dos artículos de fondo, analizando el presente y futuro de la inmigración en Europa. En la fotografía de apoyo se ve a un grupo de inmigrantes (se supone) junto a unos barracones, formados en dos filas, malvestidos y mal afeitados, alguno con el brazo en cabestrillo, y junto a ellos soldados armados con fusiles, más parecen prisioneros de guerra que personas que huyen de ella.

Este tipo de fotografías serían de recibo para denunciar una situación determinada, pero son totalmente inapropiadas para acompañar informaciones que nada tienen que ver con detenciones, sucesos o situaciones similares.