LA FRONTERA SUR.

Aunque la Frontera Sur es geográficamente una zona concreta en el mapa de España, cuando la relacionamos con el asunto de la inmigración el concepto varía y se engrandece. Hablar de la Frontera Sur es hacerlo sobre el tráfico de pateras, sobre los campamentos de Ceuta y Melilla, sobre las diferentes maneras de burlar los controles aduaneros y en definitiva sobre el control de la llamada "Puerta Sur de Europa".

Al igual que ocurría en el análisis de prensa anterior, la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, nos remite un buen número de reseñas de prensa local, con lo que el volumen de información puede considerarse óptimo.

EL TRASIEGO DE PATERAS

Lejos de disminuir, el tráfico de pateras en aguas del Estrecho continua siendo un punto informativo de primer orden. Las noticias sobre detenciones de inmigrantes a pie de costa son continuos y si siguen llegando, es que algunos pocos, (o muchos), logran el objetivo de burlar la vigilancia y desembarcar con éxito.

Por fortuna en este trimestre no ha ocurrido ningún naufragio masivo con consecuencias tan nefastas como el del pasado 16 de marzo. Sin embargo sí ha habido algunos episodios que merecen ser recordados.

EL CONTROL FRONTERIZO. VÍAS ALTERNATIVAS DE ACCESO

Pateras aparte, los modos de cruzar la frontera sin utilizar el pasaporte continúan multiplicándose. En anteriores informes ya dábamos cuenta de algunas maneras que resultaban innovadoras. La mayor parte de los casos que citamos ahora, fueron abortados por las autoridades.

CEUTA Y MELILLA

Algo sustancial ha cambiado en estas dos ciudades durante los últimos tres meses. Si durante el primer trimestre del año éstas eran origen de 111 informaciones, en el presente análisis de prensa han dado lugar a sólo 51. La respuesta a este descenso hay que buscarla en la descongestión que han experimentado los campamentos de "acogida" de ambas ciudades africanas.

Recordemos que la presencia de centroafricanos en Ceuta y Melilla había alcanzado una situación límite, que motivó la puesta en marcha de un plan gubernamental para aliviar la tensión. Mediante una combinación de mayor control fronterizo, traslados y deportaciones (expulsiones), se consiguió disminuir notablemente el número de centroafricanos.

Una parte del problema estaba resuelto momentáneamente, pero aún queda un asunto que amenaza con enquistarse; la presencia de un importante grupo de argelinos, de los que nadie parece querer ocuparse.

Veamos cómo ha evolucionado la actualidad informativa en estas dos ciudades.

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