La explotación de los inmigrantes está llegando a tal extremo que afecta a casi la totalidad de áreas de actividad. Atrás quedan los tiempos en que los llamados "ilegales" sólo tenían cabida en actividades propias del mundo del lumpen, y más concretamente en el tráfico de drogas, la prostitución o la delincuencia común. En los últimos años las organizaciones que trafican con estas personas han encontrado un filón colocando trabajadores en sectores como el servicio doméstico, la agricultura intensiva y de temporada, la ganadería, la hostelería, la confección e incluso la mendicidad infantil. También han experimentado un gran auge la tramitación y falsificación de contratos, permisos y autorizaciones oficiales; y sobre todo lo anteriormente citado, el traslado clandestino de personas. Este último punto, el tráfico de personas, supone según fuentes policiales el que más ingresos genera a la vez que el que más muertos provoca. Ya vimos en el Apartado 2 los ejemplos del naufragio de una patera y el negocio de las "pateras rodantes". Pero las vías de la inmigración ilegal no se quedan ahí; pesqueros y mercantes; camiones, autobuses y furgonetas; convoyes militares y de feriantes; en el motor, huecos de las ruedas y en maletas; en balsas de plástico y de pedales. Un sinfín de caminos que cada vez con más frecuencia concluyen en el asiento de un coche policial. Veamos algunos ejemplos extraídos de la más reciente actualidad sobre los siguientes campos:LA INMIGRACIÓN COMO NEGOCIO. REDES, MAFIAS Y ORGANIZACIONES ILEGALES

INTRODUCCIÓN
SOBRE PATERAS Y POLIZONES
TRASLADOS CLANDESTINOS