EXPULSIONES CON POLÉMICA

EL PERIPLO DE LOS 103 DE MELILLA

ANTECEDENTES

En el anterior resumen de prensa dábamos cuenta de la "operación relámpago" por la que se deportaba a 103 centroafricanos, que tras protagonizar diferentes protestas e incidentes en Melilla fueron repatriados en una operación ultrarápida en su desarrollo y polémica por el modo en que se llevó a cabo.

Bastó menos de una semana (la última del mes de junio) para detenerlos, incoar los expedientes, tomar declaración judicial, averiguar sus nacionalidades (¿?), negociar con los países receptores y tras fletar cinco aviones militares, deshacerse de tan incómodos visitantes.

No había terminado el mes de junio cuando se alzaron las primeras críticas contra esta operación. Eran muchos los interrogantes y sospechas que se estaban creando y el propio Ministro del Interior hubo de "bajar a la arena" a dar explicaciones. Se asumía que un número indeterminado de los centroafricanos fueron repatriados sin conocer su identidad ni su país de procedencia. Desde el Ministerio del Interior se calificó la operación de "rigurosa y antiestética". Más adelante llegarían otros calificativos mucho menos suaves.

DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS

Ya en el mes de julio las críticas se acrecientan. El Defensor del Pueblo solicita aclaraciones y reprende a los responsables de Interior. Según sus primeras investigaciones las expulsiones pudieron haber sido ilegales, ya que según él no se ha respetado la normativa de extranjería y asilo. A instancia suya, el Fiscal General del Estado, Sr. Granados, investiga e inicia un expediente sobre el caso.
A su vez diferentes partidos políticos e instituciones protestan y piden responsabilidades. Izquierda Unida califica la operación como terrorismo de Estado. La Comisión de Ayuda al Refugiado, diferentes periódicos, UGT y CC.OO y un gran número de ONG,s se suman a las críticas por el modo de realizar la operación. Algunos incluso ponen en duda que la totalidad de los deportados sigan con vida.

A mediados del mes de julio un juzgado de Melilla llama a declarar al Delegado del Gobierno en la ciudad, al Comisario Jefe de la plaza y a otro policía, a todos ellos se les imputan cargos relacionados con una presunta detención ilegal.

La prensa publica algunos datos que enrarecen aún más el tema. Se dice que fueron utilizados fondos reservados para financiar la operación y que los países receptores (Malí, Camerún y Guinea-Bissau) se verían recompensados con proyectos y créditos destinados a la cooperación al desarrollo.

Como colofón a este turbio ambiente, el 19 de Julio, el Sindicato Unificado de la Policía denuncia que los inmigrantes expulsados fueron drogados para facilitar su traslado. El Alhoperidol (nombre del sedante utilizado) les fue administrado sin su consentimiento, mezclándolo con el agua que se les proporcionó para beber.
Esta circunstancia alteró más a la opinión pública y provocó un auténtico aluvión de críticas. Los medios de comunicación se volcaron en el tema y durante días no se habló de otra cosa. Los responsables policiales y de Interior, después de algunos titubeos, hubieron de admitir los hechos.

El Ministro, Sr. Mayor Oreja, compareció ante los periodistas y reconoció como ciertos los datos aportados por el S.U.P. Se intentó suavizar la situación argumentando que el uso de sedantes es práctica habitual en estos casos, y que anteriores gobiernos también lo habían utilizado.

Con estas declaraciones el asunto de la expulsión masiva pasa a un plano principalmente político. El Presidente del Gobierno sale en defensa de su ministro y pronuncia una frase que durante días será célebre: "Había un problema y se ha solucionado".
La oposición toma el tema con fuerza y aprovecha las críticas que se están produciendo para forzar la comparecencia de Mayor Oreja en el Parlamento. El ministro explica ante la Cámara que el método aplicado en las expulsiones ya se había realizado con el gobierno anterior, (saca a colación la repatriación de kurdos durante el mandato socialista). La oposición niega que se utilizaran sedantes en las deportaciones realizadas durante su administración.

Tras mutuas imputaciones, el máximo responsable de Interior reconoce que las expulsiones no se realizaron de manera modélica , poniendo en marcha una investigación interna sobre el asunto.

Estas explicaciones aplacan momentáneamente la marejada política, sin embargo no convencen a las organizaciones ciudadanas y ONG,s. La aparición de nuevos detalles encienden de nuevo la polémica, y los medios de comunicación se vuelcan en el asunto.

Varios de los policías que escoltaron a los inmigrantes en su vuelo hacia África, contraen el paludismo. Uno de ellos se encuentra en estado crítico y entra en coma. El S.U.P. denuncia públicamente que algunos de los deportados pueden haber muerto. En el mismo sentido se pronuncian representantes de Amnistía Internacional.

La constante aparición en prensa de estos detalles encrespa a la opinión pública. Los periódicos dedican editoriales demoledores y los principales columnistas cargan contra las autoridades por los métodos empleados, también son numerosas las "cartas al director" que se publican relacionadas con el caso.

Durante todo el mes de julio se siguen publicando artículos sobre el caso. La bola de nieve aumenta de tamaño, y el 7 de Agosto se abren diligencias contra el Gobernador Civil de Málaga.

Por Amnistía Internacional se conoce que el grupo enviado a Guinea-Bissau permanece en presidio y que diez de ellos han desaparecido. En su viaje permanecieron todo el rato esposados; según algunos testimonios ni para realizar sus necesidades fueron liberados.

Del grupo de Camerún apenas se tiene noticias, tan solo que algunos han debido de esconderse por motivos políticos.

A los que llegaron a Malí les fueron entregadas 250.000 Ptas., según exigencias del gobierno local, para facilitar su reinserción. Este dinero, procedente de los fondos reservados del Ministerio del Interior de España, no en todos los casos acabó en manos de los deportados. Algunas informaciones apuntan a los funcionarios locales como destinatarios finales del dinero. Otras fuentes indican que esas cantidades sirvieron para sobornar a los policías locales, y que los inmigrantes han vuelto a salir del país con destino a Europa.

El 14 de Agosto los deportados a Guinea-Bissau comienzan una huelga de hambre. A primeros de septiembre, el grupo protesta violentamente ante la sede del Ministerio del Interior de este país. El día 24, en otra manifestación, la policía guineana mata de un disparo a uno de los inmigrantes; se produce además un número indeterminado de heridos. Las informaciones que llegan a España son confusas y en algunos casos contradictorias.

Interior abre una investigación, mientras los medios de comunicación se vuelcan en el suceso. Un asunto que parece no tener fin y que en el próximo resumen de prensa volveremos a retomar.

EL RELATO A TRAVÉS DE LOS TITULARES DE PRENSA

En el apartado anterior hemos relatado de un modo resumido un asunto que se ha desarrollado durante muchos meses, y que debido a su complejidad e importancia ha tenido un tratamiento periodístico muy especial. La utilización política de este caso de deportación, hace necesario volver sobre las informaciones publicadas. La lectura de algunos de los titulares originales, ayudará sin duda a comprender mejor la realidad de lo acontecido.

REFLEXIONES SOBRE ESTE SUCESO

La deportación de los "103 de Melilla" ponen sobre el tapete una serie de consideraciones que invitan a la reflexión. El asunto en sí no es un hecho aislado, sino una concatenación de sucesos y situaciones que al irse desarrollando en un periodo largo de tiempo nos ha permitido comprobar no sólo la evolución de los acontecimientos, sino la reacción de las personas y las instituciones, ante el cariz que tomaba el asunto.

Ha sido muy significativo la marcada politización que ha tomado esta deportación, y de modo paralelo el tratamiento periodístico que ha merecido. En el punto anterior hemos querido extraer alguno de los titulares de prensa en los que se deja entrever la toma de posición de los partidos políticos, las empresas periodísticas y otras organizaciones sociales (sindicatos, ONG´s, etc...).

Por otro lado resulta clarificador que dentro del inmenso volumen de reseñas obtenidas de este tema, las dedicadas al lado humano de la noticia sean minoría. La mayor parte de ellas están centradas en resaltar lo ilegal del proceso, las responsabilidades políticas e imputaciones varias. Se echa en falta una mayor información sobre la suerte de estas personas y sus condiciones de vida durante el periplo.

LOS "15 DE BARAJAS"

DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS

El pasado 21 de julio aterrizaba en Barajas un avión procedente de Malabo, parte del pasaje se presenta a las autoridades españolas y solicita asilo político. Dicen ser liberianos que huyen de la guerra, pero la policía no les cree y descubre que sus pasaportes son falsos, por consiguiente son conducidos a la sala de no admitidos con la intención de repatriarlos. Allí permanecen durante una semana.

El día que iban a ser embarcados, los inmigrantes se encierran en unas dependencias de Barajas, saben lo que les espera y tratan de evitarlo. Como medida de protesta se desnudan, pero de nada les sirve, una unidad especial de la policía antidisturbios se hace cargo de ellos, y esposados los conduce al avión. Es 28 de julio y en los periódicos nacionales se dirime la polémica sobre los "103 de Melilla".

Dentro del avión los inmigrantes pasan a manos de los vigilantes jurados contratados por Iberia. Antes de que el aparato se disponga a despegar comienzan los incidentes. Patadas, salivazos y vómitos provocan un pequeño motín que se salda con los dieciséis centroafricanos amordazados y atados a los asientos. El resto del pasaje se niega a viajar en esas condiciones y el comandante decide desembarcarlos. El grupo vuelve a la sala de no admitidos del aeropuerto de Barajas.

La Delegación del Gobierno en Madrid responsabiliza a Iberia de los retenidos y por tanto no pueden abandonar las instalaciones aeroportuarias. La policía intenta averiguar sus verdaderas identidades; la juventud de la mayor parte de ellos (alrededor de 16 años) hace sospechar sobre una posible conexión con las redes de prostitución juveniles.

El día uno de agosto y aprovechando un traslado para la declaración judicial dos de las chicas escapan, una es detenida a los pocos momentos, la otra no volvió a aparecer. Fuentes policiales opinan que ha caído en las redes de prostitución.

Mientras todo esto ocurre las autoridades diplomáticas negocian con Guinea la repatriación del grupo, pero desde Malabo se muestran inflexibles y se niegan a acogerlos. Se producen momentos de tensión entre los dos países, y las relaciones bilaterales se ven peligrar.

Un portavoz de una organización de guineanos exilados, denuncia el comercio de pasaportes falsos por parte de la policía del aeropuerto de Malabo. En medios policiales comienza a barajarse la idea de que realmente no sean guineanos, y empieza a buscarse otro país de destino.

Es nueve de agosto y la situación parece haber entrado en vía muerta, el Defensor del Pueblo propone que se permita la entrada en España a los "15 de Barajas", ya que según su opinión se cumplen los supuestos legales para hacerlo. Desde Asuntos Exteriores rechazan su proposición.

Después de 25 días en el aeropuerto, los quince inmigrantes son embarcados rumbo a Nigeria en un avión de Iberia. Las autoridades nigerianas reconocen públicamente que el vuelo que los trajo a España partió de su país. Durante el vuelo viajan esposados y escoltados por 23 agentes españoles.
Fuentes oficiales aseguraron que la mayoría quedaron libres al llegar a Lagos, también afirman que España no ha tenido que pagar nada en contraprestación a esta repatriación.

A Guinea, y como medida de castigo se le exige desde entonces (6 de septiembre) visado obligatorio a sus ciudadanos.

CONSIDERACIONES SOBRE EL CASO

Hemos visto en el apartado anterior el desarrollo narrado de una expulsión, que si bien fue menos trágica que la de los "103" de Melilla, contiene algunos aspectos preocupantes y poco claros.

Hay que tener en cuenta que cuando ocurren los sucesos de Barajas se está desarrollado toda la polémica del Alhoperidol, con comparecencia parlamentaria incluida. Por esta razón cuando se produce el "motín aéreo" la prensa se vuelca en el asunto y no ahorran espacios a la hora de tratar la noticia.

Algunos periódicos han destacado una serie de contradicciones que enrarecen el relato de los acontecimientos.

El diario "El País" en su edición del 29 de julio comenta "Un portavoz de Iberia negó que los inmigrantes hubiesen sido maniatados con cinta adhesiva o que se les hubiera sellado la boca con el mismo material, hecho este que justificaba la policía en la nota oficial y que corroboraron pasajeros del avión. Iberia señaló en cambio que de haberse hallado amordazados no hubiesen podido vomitar".

La Vanguardia en su ejemplar del día 29 señala: "La Delegación del Gobierno en Madrid informó que los vigilantes jurados de la empresa contratada por la compañía aérea taparon la boca a los inmigrantes con cinta adhesiva y les ataron- según corroboró un pasajero- a los asientos. La versión de Iberia niega, en cambio, que los miembros de seguridad de la empresa contratada hubieran adoptado tales medidas".

Llama también la atención, y así lo han comentado algunos analistas en artículos de prensa, que se tardara casi un mes en descubrir el lugar de procedencia del vuelo y confundirlo con lo que es una escala de tránsito (en referencia a Lagos y Malabo).

Es preciso puntualizar que en la actualidad Nigeria ha sido sancionada por la comunidad internacional con la privación de visados, por ejecutar en diciembre a un destacado adversario político del régimen militar. "Casualmente" a primeros de agosto el ministro del Petróleo de Nigeria obtuvo un visado para acudir a visitar en España un centro médico. La coincidencia de fechas entre el "favor" hecho al ministro nigeriano y la localización de Nigeria como punto de partida del polémico vuelo ha levantado todo tipo de especulaciones y hacen temer por aquellos que del "grupo de los 15" no quedaron libres al llegar a Lagos.