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ASUNTOS DE MAYOR REPERCUSIÓN
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Del total de la información recopilada durante este trimestre, hay que destacar dos temas que por su trascendencia han merecido gran parte de la atención periodística. Por un lado el asentamiento de inmigrantes rumanos en Madrid, y por otro los diferentes brotes racistas y xenófobos surgidos en diferentes ciudades del Mediterráneo español.
El seguimiento de ambas noticias ha supuesto prácticamente la mitad del material recopilado. Tanto uno como otro han sido motivo de interés preferencial de los medios ocupando grandes espacios y con notables apariciones en prensa, radio y TV.
INMIGRANTES RUMANOS EN MADRID
Ya a comienzos de año la colonia de inmigrantes rumanos asentada en Malmea (Madrid), pasó a los primeros planos de la actualidad informativa por la trágica muerte de un bebé. Este triste suceso atrajo la atención de los medios, autoridades e interés ciudadano. Asimismo motivó un agrio debate político y un importante despliegue mediático. Finalmente se consiguió escolarizar a los niños, y adecentar un poco el lugar con unas duchas, lavaderos y wc en módulos prefabricados. Un retén médico se ocuparía de su sanidad, y un grupo de voluntarios hacían de asistentes sociales.
Durante los tres meses siguientes, abril, mayo y junio, apenas aparecen, se dedican a vender La Farola por las calles y muy puntualmente se publica algún reportaje sobre ellos. Sin embargo comienzan a escucharse las primeras opiniones disconformes con su presencia.
A comienzos del mes de julio termina el "curso escolar" para los niños del poblado y los acontecimientos comienzan a precipitarse.
Con la excusa de desinfectar y desratizar la zona, la Policía Municipal desmantela el poblado de Malmea. Esto produce el éxodo de unos 600 inmigrantes rumanos, que comienzan a salir por diferentes carreteras y a deambular por diferentes zonas de la capital.
El nueve de julio, a las pocas horas del desalojo ocurre un desgraciado accidente; un niño rumano es atropellado y muerto en una gasolinera a pocos kilómetros de Madrid.
Esta muerte ocasiona una reacción parecida a la de marzo pasado cuando murió abrasado otro pequeño del asentamiento. Los periódicos ocupan páginas enteras, las radios centran sus debates en busca de responsables y se da salida a las llamadas más solidarias de sus oyentes.
En TV las informaciones nos muestran las imágenes del sucio descampado que fue su campamento, y la desesperación y llanto de las mujeres a las puertas del tanatorio municipal.
El asunto comienza a tomar cierto cariz político, la oposición municipal, ONG´s y otras fuerzas sociales, exigen responsabilidades y un cambio de actitud con respecto a los rumanos. En sólo dos días son incontables las apariciones en los medios de las principales figuras de la política madrileña, de autoridades y de responsables de movimientos sociales. El tema llega incluso al Congreso de los Diputados.
La presión mediática y social obliga al Ayuntamiento a variar sus planes, y 180 rumanos son realojados en tiendas de campaña en un paraje conocido como San Roque. Sólo han pasado tres días desde la muerte del pequeño, y los ecos del cambio de actitud municipal atraen a otros grupos de rumanos, además de los dispersados tras el desalojo.
Por fin se toma una decisión y se proyectan cinco campamentos estables en el "cinturón" de Madrid, se abre además una escuela de verano. La Cruz Roja y la ONG "Mundo Justo" se ocupan de la asistencia social dentro de los recintos. Aparecen los primeros brotes de desconfianza y voces disconformes con los nuevos vecinos.
A comienzos de agosto más de la mitad de los rumanos han abandonado los campamentos, Madrid está solitario y no hay a quien vender. Sorpresa, indignación y salida de tono de alguna de las autoridades municipales. Se establece un censo oficial y los que no estén en los campamentos en tres días, quedarán fuera de la lista y perderán todos los derechos presentes y futuros.
A comienzos de Septiembre la situación se tensa. Llegan más inmigrantes de los censados, y se instalan junto a las vallas metálicas que cierran los nuevos campamentos. La policía vigila, temen que entren al asalto. Se producen algunos incidentes con los vigilantes de seguridad y con los voluntarios que trabajan a diario.
El seguimiento mediático continúa, sobre todo desde un punto de vista gráfico. Las imágenes de niños desarropados, despeinados y sucios, son habituales en los reportajes de prensa y televisión. Otra imagen habitual muestra a los grupos de hombres ociosos o dormitando en las sombras. Las mujeres durante el día casi no están, salen a vender "La Farola" o "La Calle", los periódicos de los "sin techo".
A finales de septiembre la situación permanece "estacionaria", los rumanos "oficiales" dentro de los campamentos, los no censados al otro lado de la valla metálica y con una carpa ofrecida por Cruz Roja para los días de lluvia. Los niños de uno y otro lado serán escolarizados, para muchos de ellos será la primera vez que pisen una escuela.
Esta sería a grandes rasgos y a modo de relato, la historia de este grupo de inmigrantes rumanos. Veamos ahora algunos de sus capítulos a través de lo que destacan los titulares de prensa.
Después de leer estos titulares y comprobar las fechas de publicación, se puede advertir cómo según van pasando las semanas desde la muerte del pequeño, las actitudes varían. Al principio, tanto en prensa, radio y TV se produce un importante desfile de autoridades, políticos y representantes de diferentes entidades.
El amplio seguimiento que los medios dan a esta noticia y el trasfondo humanitario de las informaciones en las que se implican a la infancia, hace que se aporten ideas muy solidarias y se muestren los perfiles más políticamente correctos.
Pero según pasa el tiempo los ánimos se enfrían, las cámaras de TV van desapareciendo de los campamentos, y en las tertulias y programas de participación radiofónica comienzan a escucharse las primeras opiniones contrarias a su presencia, o en desacuerdo respecto al "exceso" de atenciones con este colectivo.
La prensa escrita muestra una evolución parecida, si bien es cierto que sólo en casos muy puntuales. Aún así se comprueba como según avanzan los días algunos titulares se endurecen en su adjetivación, y se da paso a opiniones de carácter más insolidario. Se dejan entreleer los aspectos más negativos, suciedad, falta de higiene, violencia, malos tratos a las mujeres, afición a la cerveza, e incluso se menciona la posesión de teléfonos móviles como algo negativo o sospechoso.
En las secciones de cartas de los lectores pocos temas como éste han generado un volumen tan numeroso de opiniones contrarias a un colectivo de inmigrantes.
En definitiva, se puede considerar que el tema de los "rumanos de Madrid" ha tenido un tratamiento periodístico fuertemente apoyado por imágenes, que estas imágenes son impactantes y conmovedoras (niños, desesperación materna ante la muerte, desarraigo, etc...). Esto genera cierta presión mediática que hace reaccionar a la opinión pública, produciéndose un "efecto dominó" sobre las autoridades y la clase política, que modifican sus decisiones según se desarrollan los acontecimientos.
Podría decirse que estamos ante una "patata caliente", con la que nadie quiere quedarse mucho tiempo por miedo a quemarse.
BROTES DE RACISMO EN CATALUÑA Y OTROS PUNTOS
Sin lugar a dudas el rosario de incidentes de carácter racista o xenófobo ocurridos durante este verano no tiene precedentes en los últimos años. En apenas dos meses numerosas localidades españolas se han visto salpicadas por violencia de esta índole. Entre ellas podemos citar: Can'Anglada, Roquetas, Bañolas, Castellón, Girona, Lleida, Barcelona, Denia, Russafa, Santa Coloma, Níjar o Melilla.
Una lista demasiado larga, que incluye delitos de todo tipo y despierta algunos interrogantes. ¿Son fruto de la casualidad que sean tantas y tan seguidas?, ¿Tienen algo que ver los meses de verano y el tiempo de vacaciones? ¿El hablar de racismo en los medios puede generar más incidentes racistas?, ¿Buscan objetivos xenófobos, políticos, protagonismo, o es de todo un poco? Preguntas que seguramente tendrán respuestas y opiniones de todo tipo.
Resulta un poco aventurado determinar cual de estos incidentes reviste una mayor gravedad e importancia, pues siempre los medios locales resaltan más aquellos que los afectan geográficamente de un modo más cercano.
Los sucesos de Can'Anglada, por el modo de producirse, las reacciones sociales que trajeron consigo, y el volumen de información que generaron, pueden considerarse como los de mayor alcance.
Can'Anglada es un barrio de Tarrassa de clase trabajadora, en donde se ha establecido una importante colonia magrebí en los últimos años. Durante las fiestas, a mediados de julio pasado, una pelea entre jóvenes magrebíes y vecinos del barrio desemboca en agresiones indiscriminadas y violencia contra diferentes locales y negocios de inmigrantes.
Al día siguiente, más de 1.000 vecinos se echan a la calle manifestándose de un modo agresivo contra todo lo que tenga que ver con los magrebíes. Se producen destrozos, apedreamientos, amenazas y agresiones. Los dos días posteriores están marcados por la tensión. Los magrebíes no abren sus comercios y las familias permanecen encerradas en sus casas por miedo a las reacciones de sus vecinos.
La Policía patrulla el barrio, y los periodistas y cámaras de TV se multiplican por los principales puntos de concentración. Algunos vecinos no ocultan su ira ante las cámaras y expresan opiniones claramente racistas y violentas. Otros sin ningún disimulo, se muestran ufanos ante la radio y TV en actitudes chulescas, e incluso amenazando directamente a los magrebíes, mostrando navajas y adelantando acontecimientos criminales.
La TV muestra también cómo algunos grupos rompen cristales y apedrean viviendas de inmigrantes. Todo esto sin mostrar el menor recato ante la presencia de periodistas.
En las horas siguientes la policía se ve obligada a cargar contra grupos de jóvenes. Un joven magrebí aparece apuñalado.
Dos días después un millar de personas se manifestaba en Can'Anglada contra las agresiones racistas y por la convivencia. Entidades sociales, partidos y sindicatos hacen un llamamiento a la calma vecinal. Las principales autoridades se reúnen con vecinos e inmigrantes, y las aguas parecen volver a sus cauces.
La policía practica las primeras detenciones, las imágenes de TV y prensa resultan fundamentales para identificar a los principales instigadores de los disturbios y las agresiones.
Este es de un modo resumido, uno de los sucesos más graves y que mayor repercusión ha tenido en los medios de comunicación durante este verano. Sin embargo no es más que el comienzo de una serie de brotes racistas que se han sucedido durante el pasado trimestre, y que pasamos a dar cuenta de un modo cronológico.
El papel que desempeñan los medios de comunicación ante sucesos de este tipo resulta definitivo. No sólo como vehículo de transmisión de información, sino como medio de denuncia pública y acicate social para la reacción ante estos hechos.
Ya hemos comentado cómo durante los sucesos de Can'Anglada las imágenes de TV mostraban a los alborotadores destrozando impunemente comercios y viviendas, e incluso amenazaban criminalmente y a cara descubierta a la población inmigrante. Pues bien, la difusión de estas imágenes y la desfachatez con la que se pronunciaban estos individuos, produce una reacción de estupor y movilización, que trae consigo una rápida intervención policial y una reacción popular e institucional que no quiere verse identificada con conductas racistas y violentas.
Después de los de Can'Anglada, se han enumerado una serie de sucesos todos ellos preocupantes. Sin embargo se observa en algunos casos cómo las autoridades locales tienden a quitarles "hierro" y a desvincularlos con acciones xenófobas.
De este modo la policía de Roquetas califica como <<cosas de chiquillos sin importancia>> el apedrear a inmigrantes. Los incendios de Bañolas son interpretados como una <<gamberrada>>, y las más de 24 agresiones a inmigrantes en los campos de Níjar son valoradas como <<peleas entre inmigrantes>>.
En otras ocasiones lo que llama la atención es el mutismo casi total ante sucesos de indudable transcendencia. Tal es el caso de la <<razzia legionaria>> en un barrio musulmán de Melilla. De esta bárbara acción apenas hay un par de pequeñas referencias en prensa, ignorándose en la TV, radio y periódicos de cobertura nacional.