ASUNTOS DE MAYOR REPERCUSIÓN

En otras ocasiones reservamos ese capítulo para analizar cómo la prensa, radio y TV han tratado los dos o tres temas que han merecido una mayor atención mediática durante el trimestre. En este caso, y habiendo expuesto ya el asunto de la Ley de Extranjería en el Apartado 4, este capítulo ha de ser necesariamente monográfico y dedicado a los incidentes vividos en la localidad almeriense de El Ejido.

RACISMO Y VIOLENCIA EN EL EJIDO

Desde 1992, en que la Fundación CIPIE comenzó a realizar estos seguimientos y análisis de prensa, hasta la actualidad, nunca antes se había producido un acontecimiento con semejante repercusión en los medios de comunicación.

Si bien en otros momentos se habían producido sucesos graves, asesinato de Lucrecia Pérez o naufragios trágicos, el tema de El Ejido ha sido retransmitido en toda su crudeza por TV, y esto lo hace trascender de manera masiva, aumentando su impacto en la opinión pública y generando a su vez una demanda de mayor información, que se retroalimenta con las diferentes tomas de postura.

Estamos por tanto ante una situación vivida casi en directo a través de la TV, que nos da a diario el parte de incidentes, y que se completa con las informaciones de prensa y radio muy volcadas también con los acontecimientos.

Esta masiva atención mediática incide de dos modos fundamentales en el devenir de la situación. Por un lado horroriza a la opinión pública que ve cómo se desboca una ira popular generalizada e indiscriminada contra todo un colectivo (el magrebí). Por otro lado los habitantes naturales de la zona que se ven reflejados en los medios de comunicación y rechazan el retrato que de ellos hacen.

La presencia de los medios de comunicación en El Ejido es de tal calibre, que durante días los telediarios, mesas de debate, tertulias, editoriales, columnas de opinión y llamadas de oyentes ocupan su tiempo de un modo monográfico a este asunto. Este despliegue informativo incomoda a los ejidenses que se ven maltratados por la opinión pública, se sienten incomprendidos y actúan a la defensiva, encerrándose en posturas insostenibles, radicales y pretendiendo justificar lo injustificable.

A tal punto llegan las cosas, que a las pocas horas de comenzar los incidentes callejeros, la ira popular no sólo se descarga en las personas y bienes relacionados con el colectivo magrebí, sino que se generaliza hacia los periodistas y sus equipos allí presentes, además de oficinas de ONG e incluso contra matrimonios de parejas "mixtas".

ANTECEDENTES

Ocurrió en El Ejido, pero podía haber pasado en muchos otros puntos del país que viven realidades sociales muy similares.

Hablamos de una comunidad cuyo soporte económico está basado en la superproducción agrícola basada en invernaderos. El mantenimiento de estas explotaciones, de relativa nueva aparición en nuestro país, requiere una mano de obra sin especializar, pero abnegada y sufrida. Esta mano de obra ha sido aborbida por magrebíes que "aceptan" menores salarios, mayores horarios y resultan "dóciles" para el patrono que no se complica la vida con normativas sindicales, burocráticas o de legislación laboral.

Estamos, por tanto, ante una situación de rápido enriquecimiento económico pero que no ha ido acompañada de enriquecimiento cultural. Las estructuras locales sólo han evolucionado a favor de la producción, olvidando un mínimo de asistencia para los inmigrantes. Así se ha ido creando un desfase importante en áreas como la vivienda, el alojamiento, el ocio, la sanidad o la educación.

Esta dejación no es sólo responsabilidad local. Asuntos tan importantes como la seguridad ciudadana, el orden público, el control laboral o la inspección administrativa han estado bajo mínimo, durante años.

Así pues, estamos ante una localidad que ostenta unos de los mayores números "per capita" de entidades bancarias, coches Mercedes y clubes de prostitución, en todo el Estado español.

En un panorama de estas características los incidentes violentos y de corte xenófobo no tardaron en aparecer. La prensa viene haciéndose eco desde años, y así ha figurado en los informes trimestrales editados por CIPIE, de las condiciones de vida y alojamiento de los inmigrantes de la zona, y las agresiones y discriminaciones sociales sufridas por los magrebíes.

No se debe ocultar que también entre el colectivo de inmigrantes se han detectado conductas delictivas y asociales, aunque a tenor de los datos publicados por la prensa han primado los conflictos entre los propios magrebíes.

A comienzos de este año la situación se tensa al máximo con la muerte de dos empresarios agrícolas a manos de un trabajador inmigrante. Tras el funeral se producen los primeros incidentes multitudinarios y salen a la calle manifestaciones en las que se divulgan consignas violentas y xenófobas.

A los pocos días salta la chispa definitiva que prende rápidamente entre la población. Una joven es acuchillada y muerta por un magrebí trastornado. La noticia corre como la pólvora y se produce una cadena de incidentes que desembocarán en un serio conflicto de convivencia y orden público.

LOS INCIDENTES

Nada más conocerse la muerte de Encarnación, así se llamaba la joven, se desata "la caza del moro". Grupos de paisanos persiguen a cuanto magrebí encuentran por la calle, se producen carreras, amenazas y se constituyen patrullas violentas dispuestas a destrozar toda aquella propiedad relacionada con magrebíes.

Al amparo de la noche los incidentes suben de tono y los comercios de los magrebíes son destrozados y saqueados. Algunos automóviles son pasto de las llamas y numerosas viviendas sufren desperfectos. Los magrebíes se encierran en sus casas (los que las tienen), otros huyen a los invernaderos y algunos se desplazan a otras zonas.

Mientras los grupos violentos toman las calles de El Ejido, la Policía adopta una actitud de llamativa pasividad, que no pasa inadvertida para los medios de comunicación, y que "envalentona" aún más a los grupos de alborotadores.

Tras una accidentada noche, el pueblo amanece en desorden, piedras, cristales, y restos de incendios conforman un panorama desolador. En este escenario se desarrolla el funeral por la joven asesinada y una multitud se agrupa en las inmediaciones del templo. La tensión del ambiente es notoria.

El subdelegado del Gobierno en Almería, presente en los funerales, es agredido por la multitud a la salida de la iglesia. Las imágenes son dantescas, y la ira irracional de los congregados se divulga a todo el país por las cámaras de TV, ya allí presentes.

Los incidentes continúan durante toda la jornada, su noche y al día siguiente. Se siguen produciendo persecuciones, incendios de coches y asaltos a comercios, algunos incluso son tiroteados. Grupos de paisanos van a buscar a magrebíes que se esconden en los campos e invernaderos, se forman barricadas en calles y carreteras, y la policía ha de organizar cordones de interposición para evitar agresiones.

Tras las primeras noticias en prensa y TV, la ira de los ejidenses se dirige también hacia las ONG locales y los medios de comunicación, que son asimismo increpados, insultados y agredidos. La calle es un hervidero de personas dispuestas a arremeter contra todo aquel que resulte "sospechoso".

Sólo la llegada de un amplio contingente policial y las primeras detenciones frenan la escalada de violencia. Tres días de desórdenes, y violencia racista indiscriminada quedarán en la memoria de un pueblo, que de ahora en adelante será tristemente célebre en todo el país y parte del extranjero.

LA DIFICIL NORMALIZACIÓN

Resulta difícil hablar de vuelta a la normalidad después de las jornadas vividas. Seguramente ya nada será igual en El Ejido y todo el orden de convivencia e incluso laboral habrá de ser replanteado.

Los trabajadores marroquíes no aceptan las condiciones anteriores, se propone y produce una huelga general en los invernaderos. Ya no sólo se ponen sobre la mesa condiciones económicas, las reivindicaciones alcanzan el alojamiento, condiciones laborales, calendarios y horarios. Además se exigen indemnizaciones por los daños sufridos e implicación de las diferentes Administraciones en la consecución de estas solicitudes.

La huelga paraliza las exportaciones y por ende comienzan a afectar a los bolsillos de los empresarios agrícolas y del comercio relacionado. Es hora de negociar, se inician los "pactos para la pacificación".

Son días de ambiente enrarecido, se puede palpar en los comercios, los colegios y en el trabajo. Los inmigrantes vuelven a sus casas y negocios, otros se han marchado lejos, se habla de Murcia y Cataluña. Algunos ven cómo sus puestos de trabajo han sido ocupados por otros inmigrantes, europeos del Este y ecuatorianos principalmente.

Con la vuelta al trabajo se espera que se cumplan las condiciones acordadas. El tema del alojamiento genera nuevas diferencias, e incluso provoca divisiones en el movimiento sindical magrebí. El sistema de módulos prefabricados y su ubicación no acaba de cuajar como acuerdo por todos aceptado. Una vez más, el alcalde de El Ejido actúa más como obstáculo que como solución. Una nueva huelga aparece como casi inevitable.

Finalmente los módulos para vivienda comienzan a instalarse. El sector sindical menos radical y más próximo a las posiciones de ATIME controla la situación y se desconvocan los paros.

Han pasado cuarenta días desde la muerte de Encarnación y el campo almeriense ha recuperado una aparente pacificación. El enigma consiste en saber hasta cuando.

LAS POSICIONES POLÍTICAS

La gravedad de los acontecimientos vividos, la cercanía de unas elecciones generales, y el proceso de regularización de extranjeros, han sido sin duda factores que han motivado que la mayor parte de la clase política haya pasado "muy de puntillas" a la hora de abordar públicamente los sucesos ocurridos en El Ejido.

Y no es que no se hayan pronunciado, sino que cuando lo han hecho han tratado de "nadar entre dos aguas" y no herir susceptibilidades. Algo parecido a la actuación no-actuación de la policía, en los momentos más críticos de la revuelta.

Políticamente hablando, quien más se ha significado durante este tiempo ha sido el alcalde de El Ejido. Con un discurso populista y una evidente falta de tacto y "mano izquierda", no supo o pudo controlar y apaciguar los primeros brotes del desmán ciudadano. Algunos incluso lo acusan de haber calentado los ánimos con su discurso "incendiario y apasionado". También ha sido tachado de "obstruccionista" durante el proceso de pacificación, y en los momentos de negociación acerca de los módulos para viviendas.

Sin embargo la postura mantenida durante el conflicto le ha supuesto un importante apoyo vecinal. La amplia mayoría del PP en El Ejido en las últimas elecciones, ha sido interpretada por todos los medios de comunicación como una victoria personal de Juan Enciso.

Otro capítulo relevante en el ámbito político fue la presencia de los principales líderes políticos y sindicales en El Ejido. La llegada de todos ellos en un autobús blindado, y rodeados de un cordón policial a la plaza del pueblo, tuvo ciertos tintes patéticos. Las imágenes aparecidas en prensa y TV transmitían la tensión del momento; las miradas de desconfianza y el rictus de sus caras fueron elocuentes en todo momento.

Tras un breve encuentro con los periodistas y algunos representantes de las partes en conflicto se fueron tan rápidamente como llegaron.

Toda la prensa del día siguiente llamaba la atención acerca de la rapidez y brevedad con que se había realizado la visita.

Si bien es cierto que, durante el transcurso de los incidentes y sobre todo durante la campaña electoral, han existido condenas unánimes por parte de todo el espectro político del país, hacia las conductas racistas y xenófobas, se han echado en falta posturas más duras contra el colectivo vecinal, que de un modo tan generalizado ha actuado de una manera vergonzosa y reprochable.

Resulta revelador cómo el presidente de la patronal agraria de la zona, reconocía en una entrevista con RNE1, que no había leído aún la nueva Ley de Extranjería. Y es que a veces, sin los mimbres adecuados difícilmente se hará un cesto.

REACCIONES EN EL EXTRANJERO

Las imágenes de la agresión al subdelegado del Gobierno en Almería y el devastador panorama de las calles de El Ejido, con barricadas, locales asaltados, piedras y cristales por doquier, coches calcinados y la impresionante estampa nocturna de los plásticos ardiendo, no han pasado indiferentes para el periodismo internacional.

Televisiones de medio mundo las han difundido, e incluso la CNN ha tratado el tema de un modo especial. También los periódicos se han ocupado del asunto, produciéndose críticas puntuales e incómodas hacia nuestro país.

En Chile, reticentes con España por el "asunto Pinochet", ha habido críticas acerca de la aplicación de Derechos Humanos en nuestra sociedad.

En Marruecos el tema ha tenido mayor trascendencia, generando un gran debate nacional acerca del comportamiento del vecino del norte. Las reacciones adversas se han producido desde todos los ámbitos, cartas de lectores, periodistas y partidos políticos. De "odio medieval" lo han calificado algunos. Ministros del gobierno marroquí se han pronunciado en términos similares.

La propia Amalia Gómez ha tenido que pedir "perdón públicamente" en nombre del Gobierno español, durante una reciente visita a Marruecos.

Dentro del ámbito europeo, las reacciones han sido también significativas. Prodi llamaba la atención sobre el asunto y criticaba públicamente a España por estos acontecimientos. Sin duda una llamada al orden que habrá "escocido" de una manera especial al ejecutivo español.

Más beligerante se mostraba el asesor de Jospin para asuntos migratorios, que solicitó sanciones económicas europeas contra España. Una postura que no ha llegado a cuajar ni en el primer ministro francés, ni en el resto de socios comunitarios, que han mantenido un prudente silencio sobre la materia.

Mención aparte la postura austríaca, que en su actual momento de aislamiento político, precisamente por motivos de xenofobia, ha tratado de sacar tajada de la situación, reivindicando igualdad de trato, y estableciendo comparaciones.

EL PAPEL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Ya hemos avanzado un poco en puntos anteriores la relevancia que los diferentes medios de comunicación han tenido en el transcurso y difusión de los incidentes racistas ocurridos en El Ejido.

Es conveniente mencionar que los medios de comunicación especialmente la prensa han ido señalando numerosos conflictos que se estaban produciendo en ésta y otras localidades, muchos meses, incluso años antes de que estallara esta revuelta.

Así pues estamos ante unos sucesos que no por menos anunciados han cogido a muchos por sorpresa.

El asesinato de la joven Encarnación atrajo numerosos enviados especiales y unidades móviles de radio y TV. La agresión al subdelegado del Gobierno y las "razzias" del día anterior, difundido todo ello por TV, puso en marcha un dispositivo mediático aún mayor.

La imagen que del pueblo estaban transmitiendo los medios de comunicación, no agradaba en absoluto a los vecinos, y pronto convirtieron a éstos en blanco de sus críticas, cuando no de sus piedras. Especial ensañamiento se produjo con las personas y equipos de Telecinco, al parecer debido a los comentarios y opiniones vertidos por la cadena en los primeros momentos del conflicto.

Las imágenes servidas desde helicóptero resultan patéticas, se ven barricadas ardiendo, grupos de personas que persiguen a otras, coches en llamas, policías que van de un lado para otro y un suelo sembrado de todo tipo de objetos, piedras y cascotes, incluso hay un momento en el que puede contemplarse con total nitidez a tres individuos encapuchados en una azotea portando escopetas (A3 TV). Es la imagen del caos y el desorden público en todo su apogeo.

La visión desde tierra no es mucho más tranquilizadora, los rápidos movimientos de cámara, cuando no a la carrera, le da a la narración cierto aire a conflicto tipo "intifada".

En momentos de más "tranquilidad" la población se agolpa frente a las cámaras, se palpa el nerviosismo existente, y unos se pisan la palabra a otros constantemente. Todos se declaran no racistas y se quejan de la inseguridad que los "moros" generan.

Las imágenes de TV han sido también testigo de cómo la muchedumbre asaltaba y destrozaba los negocios de los magrebíes ante la pasividad policial, una actitud difícil de comprender y complicada de explicar.

Desde la radio el conflicto también se ha vivido con apasionamiento. El relato en directo de los enviados a la zona, han transmitido desde la gravedad y en tono preocupado el discurrir de los acontecimientos. <<En El Ejido no se puede pasar, carreteras cortadas, periodistas escoltados, sedes de ONG protegidas, colegios cerrados... >>. Un tipo de narración que parece describir un panorama bélico urbano.

La radio como medio participativo que es, ha sido punto de encuentro para opiniones de todo tipo en relación con estos acontecimientos.

En los programas de tertulia y llamadas de oyentes, se han recogido decenas de intervenciones de habitantes de la zona en las que muestran su indignación y rechazo a la imagen de racistas de la que todo el mundo habla. Mencionan el desconocimiento existente por la situación de inseguridad que vive la población, denuncian el comportamiento de los "moros", los robos y violaciones que se producen. Cómo <<se reúnen en las calles y plazas>>, << la manera en que miran a las mujeres>>. Otros hablan sobre la diferencia entre los magrebíes y los subsaharianos <<con los morenos no tenemos problemas, no meten ruido, pero los "moros" se han vuelto muy descarados>>.

Evidentemente no todas las intervenciones han sido en este sentido, el tono de los periodistas habituales y de las audiencias no involucradas, destacaban lo vergonzoso de la situación y el carácter racista y xenófobo de estos incidentes.

La información sobre estos hechos en la prensa española ha sido exhaustiva. Durante todo este informe, la columna vertebral de las noticias recogidas y comentadas provienen de las páginas de los periódicos.

Por tanto resultará interesante revivir estos acontecimientos a través de algunos titulares de prensa: