Por otra parte, la gente se pregunta por que se mantiene la mira en los productores de la hoja de coca, ya que - según una encuesta - habitantes de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y El Alto piensan que son los funcionarios de gobierno, instituciones del orden y de la justicia y los políticos quienes están mas involucrados con el narcotráfico - como indica el caso narcoavión y los "volteos" ilegales por agentes del orden.
Resulta interesante que, ignorando la principal fuente del crecimiento de los niveles de reservas de moneda extranjera, el embajador de Estados Unidos, Curtis Kamman, afirme que el país se esta convirtiendo en "un tigre" económico del continente. Tan selectiva apreciación puede tener algo que ver con el impulso de su país al (relativo y desigual) "crecimiento" logrado a través de las reformas neoliberales de los últimos años. Otro factor seria de índole presupuestaria: "con los ahorros e inversiones privadas, Bolivia ya esta en marcha y no necesita la misma cantidad de ayuda".
Posiblemente los recortes de la ayuda estadounidense se manifiesten primero en Colombia, a raíz de la absolución del presidente Samper por la Cámara de Representantes en un voto favorable de casi tres a uno. Ante la amenaza de sanciones unilaterales por parte del contrariado gobierno de Washington, el gobierno colombiano advirtió que actuara con reciprocidad y cerrara sus aeropuertos a las compañías norteamericanas. Parece que a la diplomacia de las certificaciones, los ultimatums, la injerencia y las amenazas ahora se sumaran las sanciones. Con las denuncias norteamericanas en el sentido de que el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia "espía" a la embajada de Estados Unidos, completamos un cuadro de "Guerra Fría" Norte-Sur casi surrealista.