Por otra parte, Estados Unidos, por boca del embajador Curtis Kamman, critico a Europa --y su defensa del principio de responsabilidad compartida--al indicar que la ayuda de esta región contra el narcotráfico es "retórica". Receloso del acercamiento entre el Grupo de Río y la Unión Europea durante la VI Reunión que tuvo lugar en Cochabamba, el embajador reafirmo la practica unilateral de certificación en términos de la búsqueda de resultados concretos en el marco de cooperación económica con los países de la región. Valdría la pena explorar la raíz de los vínculos económicos que, justamente, dan lugar al proceso de certificación; tal vez habría que repensarlos.
Mientras Bolivia busca un contrapeso en Europa y mantiene el curso en la Guerra a las Drogas, Colombia y México experimentan un recrudecimiento de las actividades militares antidrogas en un marco contrainsurgente. En el primer caso, cinco departamentos del país --cuya extensión representa casi la mitad del territorio nacional-- fueron declarados "zonas de guerra", y se libraron intensos combates contra la guerrilla "y el narcotráfico". En el segundo caso, operativos "contra el narcotráfico" en Chiapas fueron interpretados como una forma de presión en el dialogo entre el gobierno y zapatistas.
Los declarados vínculos entre la guerrilla izquierdista y el narcotráfico en México y Colombia son mas difíciles de sustentar que los confirmados casos de trafico por parte de efectivos militares peruanos, incluyendo el reciente caso del avión de la FAP con ciento setenta y cuatro kilos de cocaína destinado a Europa.