RELATO GENERAL DEL SEGUNDO FORO

"VISION IBEROAMERICANA 2000"

... "Unanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos;

formen todos un solo haz de energía ecueménica.

Rubén Darío

"Cantos de Vida y Esperanza")

RELATOR GENERAL: Carlos Tünnermann Bernheim

Cartagena de Indias, Colombia

16 al 18 de marzo de 1994

RELATO GENERAL DEL SEGUNDO FORO

"VISION IBEROAMERICANA 2000"

ANTECEDENTES

1. El Segundo Foro "VISION IBEROAMERICANA 2000" tuvo lugar en Cartagena de Indias, Colombia, del 16 al 18 de marzo de 1994, bajo los auspicios conjuntos del Gobierno de Colombia y la UNESCO. El Foro fue convocado en el espíritu de la decisión adoptada por la Segunda Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Madrid, España, los días 23 y 24 de julio de 1992. El Numeral 24 de la Declaración Final de dicha Cumbre, dio su respaldo a la iniciativa de promover Encuentros de intelectuales de la región para reflexionar sobre el futuro de Iberoamérica, con la idea de que sus conclusiones y recomendaciones contribuyan a enriquecer la agenda y los debates de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno.

2. En atención a lo decidido por los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, el Primer Foro "Visión Iberoamericana 2000", se llevó a cabo en Antigua Guatemala, entre el 26 y el 29 de abril de 1993, organizado por el Gobierno de Guatemala y la UNESCO. El Relato General del Primer Foro fue presentado a la consideración de la Tercera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Salvador, Bahía, Brasil, los días 15 y 16 de julio de 1993. La mencionada Cumbre, según consta en su Acta Final, tomó nota con interés de la realización del Primer Foro de Intelectuales y destacó la importancia para el futuro de Iberoamérica de este tipo de iniciativas. La Cumbre, además de expresar su apoyo a las propuestas emanadas del Foro de Antigua Guatemala, incorporó el texto del Relato General del Foro a los Anexos de su Acta Final.

3. El Segundo Foro "Visión Iberoamericana 2000" fue organizado por la UNESCO y el Gobierno de Colombia, en respuesta al interés demostrado por el Señor Presidente de Colombia, Don César Gaviria, de dar continuidad a las reflexiones de los intelectuales iberoamericanos, iniciadas en el Foro de Antigua Guatemala, como valiosos insumos para la agenda y los debates de la Cuarta Cumbre de Jefes de Estado, que tendrá lugar en esta misma histórica ciudad de Cartagena de Indias.

4. El Gobierno de la República de Colombia procedió a nombrar una Comisión Organizadora local integrada por: Fernando Panesso (Director General de la IV Cumbre Iberoamericana); Martín Carrizoza (Consejero Presidencial para Asuntos Internacionales); Hernando Rozo (Asistente Director de la IV Cumbre Iberoamericana); María Elisa de Martínez (Asesora de la Ministra de Relaciones Exteriores); Joaquín Valencia (Subdirector IV Cumbre Iberoamericana).

5. Por su parte la UNESCO nombro un Comite Internacional encargado de asesorar en la organización del evento. Formaron parte de dicho Comité Asesor, Anaisabel Prera Flores, de Guatemala; Víctor Flores Olea, de México y Carlos Tünnermann Bernheim, de Nicaragua. La coordinación general estuvo a cargo de las funcionarias Gloria López Morales y María Luisa Fernández de UNESCO, cuyo Director General designó como Relator General de este Segundo Foro a Carlos Tünnermann Bernheim.

6. Al término de la Tercera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, el Presidente César Gaviria Trujillo, ofreció la sede de Colombia para la Cuarta Cumbre y anuncio que el tema central de la misma seria la integración económica y comercial de América Latina. En este sentido, la Agenda del Segundo Foro "Visión Iberoamericana 2000" fue elaborada, de común acuerdo, por el Gobierno de Colombia y la UNESCO, de modo que permitiera a los representantes de la intelectualidad iberoamericana reflexionar sobre una serie de aspectos estrechamente relacionados con el tema central de la Cuarta Cumbre. La agenda quedó establecida en la forma siguiente:

TEMA I: CONVERGENCIA DE LOS DIFERENTES PROCESOS DE INTEGRACION

a) Papel del Estado

b) Papel del mercado

TEMA II: PAPEL CLAVE DEL CONOCIMIENTO EN LOS PROCESOS DE INTEGRACION

a) Transferencia de tecnología

b) Desarrollo científico

c) Desarrollo educativo

TEMA III: LA COMPETITIVIDAD EN EL CAMPO ECONOMICO

a) Crédito e inversión

b) Reconversión industrial

c) Políticas sociales y laborales

d) Impacto de los acuerdos del GATT en la Región

e) Situación agropecuaria

TEMA IV: LA INTEGRACION EN UN CONTEXTO PLURIETNICO Y PLURICULTURAL

TEMA V: INTEGRACION POLITICA: [[questiondown]]UTOPIA O POSIBILIDAD REAL?

DESARROLLO DEL FORO

1. Ceremonia de Apertura.

La Ceremonia de Apertura del Foro tuvo lugar en la mañana del día 16 de marzo. Participaron en ella el Excmo. Sr. D. César Gaviria Trujillo, Presidente de la República de Colombia; el Dr. Federico Mayor Zaragoza, Director General de la UNESCO: D. Belisario Betancur, ex- Presidente de Colombia; D. Miguel de la Madrid, ex- Presidente de México y D. Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura.

2. Discurso del Director General de la UNESCO, Dr. Federico Mayor Zaragoza:

Son los intelectuales los que mejor pueden ayudar a que el comportamiento cotidiano, que es la máxima expresión de la cultura, converja progresivamente, en este fin de siglo, hacia el objetivo común de desarrollo humano duradero. El ritmo es cada vez mayor. El tiempo deviene el más escaso de los recursos disponibles. Va más a prisa que nosotros. [[questiondown]]Quién iba a decir que, a un año escaso del Foro de Intelectuales que precedió a la III Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Bahía, tantos y tantos hechos en nuestros países iban a demostrarnos que es preciso correr más si queremos anticiparnos a la historia? Preocupa llegar al siglo XXI en las actuales condiciones de desigualdad material, de precariedad ética, de indigencia de valores. Y, para nuestro azoro, ya estamos prácticamente en el tercer milenio. Mientras que en 21 ámbito conceptual se han realizado avances, sobre todo en la definición de lo que debe ser el desarrollo humano duradero, en la práctica los objetivos económicos a corto plazo han seguido prevaleciendo, sea cual sea el precio social y ecológico de esta miopía.

Y, sin embargo, contábamos ya con el clarividente preámbulo de la constitución de la UNESCO: en el mismo contexto en que se redactó la Declaración Universal de Derechos Humanos, se creo el sistema de Naciones Unidas y se concibió el Plan Marshall, los fundadores de la UNESCO proclamaron que el crecimiento económico es indispensable pero no suficiente; que el desarrollo político es indispensable también, pero no suficiente; que es la solidaridad moral e intelectual de la humanidad el fundamento insustituible para la paz y la seguridad colectivas. El conocimiento es la clave de toda riqueza y la disparidad en su acceso, producción y disfrute, constituye, por tanto, la más peligrosa asimetría. Buscaron El Dorado atraídos por el brillo y el valor del oro. El Dorado - hoy ya hemos aprendido la lección - se halla en el interior de cada ciudadano. Saber es poder. Hay que compartir mejor, empezando por el saber.

Disponemos, pues, desde hace casi cincuenta años, de las iluminadas y luminosas sentencias del preámbulo de la constitución de la UNESCO. Tenemos también los textos del PNUD sobre desarrollo humano, la Agenda 21 de la Conferencia de Río de Janeiro en 1992. Tenemos sobre todo el clamor de una realidad que nos dice que el crecimiento económico es necesario pero que debe, al mismo tiempo, incorporar ineludiblemente la perspectiva social y el largo plazo. Los decisores tienen que saber mirar hacia fuera y hacia adelante para conferir a su desarrollo interno el marco de referencias apropiado.

El motor imprescindible para el logro de estas metas es la voluntad política. De ahí la importancia de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que habrá de reunirse por cuarta vez, ahora en Colombia, gran país situado en el corazón mismo de las gestas bolivarianas y que, por ello, lleva en su ser los ideales profundos de la integración latinoamericana. Acelerar este proceso es un gran objetivo común.

[[questiondown]]Cómo podría interpretarse que la llama encendida en 1991 en Guadalajara, México, decayera y quedara un rescoldo susceptible de avivarse sólo de vez en cuando? Conozco bien las urgencias que abruman a los gobernantes. Pero los esfuerzos de integración no pueden abordarse con falta de perspectiva ni dejarse llevar por momentáneos estados de ánimo. Deben expresar la resuelta convicción de los líderes de Iberoamérica de conseguir la coherencia que intuyeron los grandes visionarios de su historia y que hoy exigen las circunstancias actuales. Habrá muchos obstáculos que superar para la integración económica y política. Pero ya existe una base, hoy, para asegurar las ulteriores fases del proceso: la que otros buscan desesperadamente, la más difícil, la cultural, a condición de que no haya excluidos, de que ninguna voz falte en el concierto. Todos los pueblos y no unos cuantos deben constituir el sustento y estimulo de las decisiones políticas expresadas en la cita anual de los mandatarios.

El interés de la comunidad intelectual y científica de la región debe seguir el paso que, desde el inicio, ha mantenido en este esfuerzo integrador, de modo que siga enviando sus mensajes a quienes tienen la responsabilidad de la conducción política. La originalidad de este Foro consiste en propiciar un flujo de reflexiones libres y comprometidas hacia los Jefes de Estado y de Gobierno. Raramente sucede esto en otras regiones.

Hay que tener el coraje de la crítica y del asentimiento a la vez, hay que ser perseverantes en la divergencia. Coraje y tenacidad como exigencia ética, no tan solo para enunciar problemas sino para proponer soluciones. De otro lado, el que manda debe tener el coraje de escuchar. Simbiosis deseable, simbiosis que augura la forma de democracia que todos anhelamos. "No es común que los Jefes de Estado quieran pedirle a la gente de pensamiento que les proporcionen reflexiones para, sobre ellas, poder hacer las propias", decía Enrique Iglesias en Antigua, el año pasado. Y añadía: "Los problemas del mundo no se arreglan con fórmulas matemáticas y, menos aun, con remedios uniformes. Nuestras raíces culturales nos hacen diferentes aun si compartimos valores universales que identifican a todos los habitantes del planeta".

Nos cuesta trabajo abstraernos de nuestro entorno inmediato y apercibirnos de los segmentos de nuestras sociedades que, magnetizados por lo inmediato, privilegian el individualismo, el consumo, el lujo... que les separan de los grandes ideales y de la percepción del futuro común como una responsabilidad moral de cada persona. Tampoco nos damos cuenta con frecuencia de que, al lado de esos sectores favorecidos, existen masas marginadas y desheredadas que no cuentan con los canales adecuados para articularse con las sociedades dominantes y establecer con ellas los cauces de participación democrática y de recíproco nutrimiento.

Hay que interrogarnos, hay que escuchar a los filósofos, a los sociólogos, a los científicos, a los economistas... para encontrar la fórmula que nos lleve a entender cómo construir o cómo reconstruir una sociedad donde imperen los ideales y las ideas, donde la sociedad civil recupere el liderazgo que le corresponde, sabiendo que todo cambio empieza por uno mismo. No esperemos a Godot: nunca llegara, porque está en nosotros mismos.

Entender todo esto en un debate abierto y constructivo, ir al fondo de las cosas y observar como en un año escaso los acontecimientos nos indican que no podemos cejar en este ejercicio, porque estamos preparados para las amenazas del pasado Pero no lo estamos Para las que hoy nos agobian ni para las que nos acechan. Hay que decir sin embargo que, si por un lado, los sistemas desgastados entorpecen la capacidad de la acción política, por otro lado se atisba un mayor discernimiento en la capacidad analítica, en la aptitud para discrepar y proponer, pacífica pero insistentemente, las transformaciones sociales que son improrrogables. De este lado de tantos ríos, desde donde se disiente pero no se puede dialogar todavía, desde donde ahora en muchos casos ya la voz alcanza, aunque débilmente, a la otra ribera y se construyen puentes, reside la esperanza. Para que esta esperanza se convierta en realidad, hay que prestigiar a los políticos, servidores del bien común. El decaimiento de la credibilidad política es una de las peores amenazas hoy en día. Su contrapeso esta en la verdadera apertura hacia un nuevo proyecto sustentado en valores universales, que no excluye a nadie y que puede ser compartido por todos sin violentar las características de cada segmento social.

Es urgente e imperativo llegar a reforzar un sistema de partidos verdaderamente representativos y de actores sociales más fuertes y autónomos. Y es que, hoy más que nunca, las convulsiones internas de los países y las veleidades económicas a escala internacional refuerzan la convicción de que el Estado democrático, genuino representante de los ciudadanos, debe reforzar su papel como garante del cumplimiento de las leyes, como agente de unidad nacional y de desarrollo, acentuando su eficacia redistributiva e integradora. El Estado como atalaya, como hilo conductor de lo esencial, como continuidad entre gobiernos que deben resPetar los acuerdos a largo plazo en aquellos grandes espacios de la vida nacional - educación, salud, justicia - que no Pueden exponerse a las fluctuaciones de la vida local e internacional. Entre estos pactos de Estado, debería figurar el acabar con estas vergüenzas colectivas que, por constituir espectáculo habitual, han dejado de provocar el rechazo que merecen. Los niños de la calle, los niños forzados a trabajar antes de la edad laboral, son un ejemplo de estos intolerables tolerados. [[questiondown]]Es posible hablar de justicia social, aun en los países más avanzados, cuando tantos niños, mujeres y hombres viven en el mayor hacinamiento y pobreza, cuando tantos hombres se ven obligados a trabajar en condiciones inhumanas?.

Tenemos prisa. La construcción del futuro es nuestra responsabilidad. La del presente fue tomada hace unos años. No me cansaré de repetir que mañana es siempre tarde y que hemos empezado a escribir una nueva página histórica: la de la cultura de la paz. Tendremos que saber pagar su precio, como durante siglos hemos satisfecho la factura de la guerra. La voz de los intelectuales es primordial en esta transición crucial.

Hace unos días, en la Universidad de Laguna, en Tenerife, redactamos "Los Derechos Humanos de las generaciones futuras". Sus derechos son nuestros deberes: es la mejor contribución que podemos hacer al celebrar, el próximo año, el 50 Aniversario de las Naciones Unidas. No es imaginable hablar de la defensa de nuestros derechos sin hacerlo, al mismo tiempo, y con mayor énfasis si cabe, de la defensa de los derechos de nuestros hijos. Para ello es indispensable que cada uno se convierta en agente del cambio social. No es aceptable decir que nada tiene remedio y dejarse llevar por hechos supuestamente inmutables. Como no se puede aceptar que se hable de normas de mercado y de conducta global (en fuentes de energía, por ejemplo) como si lo que es obra del hombre se hubiera convertido ahora en ente ajeno que no obedece a quienes lo crearon.

Aquí mismo, en Cartagena, esta maravilla de la naturaleza y de la creatividad humana, este símbolo y aviso a la vez de un pasado que debe conducir a un futuro más equitativo, el Presidente Gaviria, hace justamente dos años, dijo en la reunión de la UNCTAD: "Un mundo con miles de millones de seres humanos en la pobreza, sin esperanza alguna de una vida mejor, no puede permitirse el lujo del egoísmo y del aislacionismo. Los países de mayores ingresos - incluso algunas de las naciones en vías de desarrollo - no pueden darle la espalda a esas multitudes, anunciando que todos los problemas de la humanidad serán resueltos por una mano invisible, por el simple juego de las fuerzas de mercado. Ahora, más que nunca, es ineludible la solidaridad".

Y añadía más adelante: "La disminución en el nivel de gastos militares anunciada por los países más grandes debería permitir la liberación de recursos para las necesidades más apremiantes. Trabajemos para que parte del dinero que antes se utilizó para infundirle temor al adversario, sea usado ahora para sembrar el progreso y la esperanza".

La transición es delicada y existe el temor fundado de que se genere un vacío ahí donde identidades culturales fuertes, bien adaptadas y preparadas para la vida en su medio, pueden ser avasalladas por otras tecnológicamente más invasivas. Como ya he mencionado, hay que evitar a toda costa la pérdida de una ventaja comparativa que poseemos: la diversidad y riqueza de nuestras culturas. Es comprensible que la desaparición de los paradigmas tradicionales produzca desazón. América Latina, Iberoamérica, debe cuidarse de no desdibujar los rasgos que definen su propia identidad en aras de una competitividad que, en la medida en que se base más en la sagacidad que en la competencia y en la sabiduría, perderá de todos modos fuerza en breve plazo. Las equivalencias comerciales no se aplican a los parámetros socioculturales. El trueque y la permuta pueden ser empleados en los intercambios de productos, no en los de principios sociales e identidades culturales, en los que la fragua es lenta y la interacción larga. Iberoamérica cuenta con un bagaje envidiable para el nuevo milenio: todo consiste en que sepamos reconocerlo y apreciarlo. Al mismo tiempo, Occidente experimenta una profunda vacuidad de sentido en su universo de significaciones y, así como antes importo materias primas para su desarrollo material, hoy necesita significados para su recuperación espiritual y su papel de faro. Esta crucial circunstancia permite imaginar que, tal vez, dejemos de ser eternos extranjeros en nuestro propio mundo y reconozcamos, de una vez por todas, las raíces y fundamentos de la fuerza expresada por nuestra singular capacidad creadora.

Esta reflexión no es fácil cuando se concreta en el plano puramente económico, pero podría realizarse desactivando algunos conceptos ya superados para equilibrar el crecimiento económico con su contrapartida social. Frente a la idea de "progreso", la de un "desarrollo" cuyo avance económico se sitúe en una red abierta junto con otros parámetros igualmente importantes: el político, el ecológico, el espiritual, todos con el mismo rango y teniendo en cuenta la compleja tensión que existe entre el derecho a la igualdad y el derecho a la diferencia. Este enfoque multidimensional debe permear, en el terreno político, toda discusión sobre democracia. Parece lógico que si el mundo debe cambiar tan radicalmente deban diseñarse los contornos de una "nueva democracia" basada en el reconocimiento de la pluralidad cultural y de la dimensión moral como factores de cohesión. Aunque prefiero el optimismo, temo igualmente el pesimismo y el optimismo cuando no se basan en una serena y objetiva consideración de la situación y proyecciones futuras.

Las cosas parecen ir bien ahora en términos económicos en importantes países de América Latina y el Caribe. Pero debemos ser rigurosos y analizar las tendencias. Si leemos los periódicos de Europa de hace tan solo dos años, todo "iba bien"... No subestimo, quede bien claro, la importancia de los acuerdos económicos, pero esta claro que son insuficientes para garantizar la solidaridad nacional y regional. No les extrañe que mi mensaje de futuro este impregnado de reflexiones de índole social cuando, en gran parte, sus deliberaciones tendrán que ver primordialmente con lo económico. Mi convicción es que, bajo esta luz, el resultado del mensaje transmitido por este distinguido grupo de pensadores llegará a los mandatarios iberoamericanos con una aureola inobjetable de autenticidad y autoridad moral.

Sí creo que es necesario encender con mayor estridencia la señal de alerta, es para no tener que actuar "in extremis" sobre cuestiones que, si se hubieran atendido a tiempo las tendencias, no hubieran producido los graves impactos que ahora deploramos. A menudo, tendemos a olvidar que detrás de los indicadores económicos, detrás del control de la inflación y la reducción del gasto publico, detrás de los sacrificios impuestos a los trabajadores y a los productores, detrás de medidas uniformes para circunstancias con frecuencia bien distintas, existen seres humanos: hombres, mujeres y niños que viven en condiciones de gran precariedad. Son ellos la divisa humana con que ajustamos a veces las cuentas.

Vivimos una encrucijada histórica en la que las incertidumbres son muy superiores a las certezas, en que la condición humana se halla, más que nunca en el pasado, en la cornisa de las luces y las sombras para reinventar su devenir común. [[exclamdown]]Cuantos acontecimientos inesperados en los últimos años! Gracias a ellos el mundo avanza de forma no lineal, hacia objetivos de paz que hace tan solo un lustro parecían inalcanzables. Las ideologías, los anhelos, los sueños, han sido poco a poco erosionados y nos hemos visto confrontados de golpe con datos "sin alma". Debemos rescatar la equidad del desplome del bloque soviético y recuperar la libertad y la fraternidad del capitalismo a ultranza. Nos quedan los derechos humanos como fundamento ético de la nueva democracia.

Para que los criterios estrictamente económicos se compensen ahora con los más importantes de alcance social, es imprescindible lograr, como la UNESCO ha propuesto a la Cumbre del Desarrollo Social que se celebrará en Copenhague en 1995, que la práctica indiferenciada del ajuste estructural se sustituya en lo sucesivo por la bien diferenciada del ajuste social. La propuesta formulada por la UNESCO consta en síntesis de los pilares siguientes: 1) Construcción de capacidad endógena, con contenidos y metodología que permitan, a cualquier edad, proporcionar acceso al conocimiento a todos los ciudadanos, en cualquier asentamiento humano, por disperso que sea, concentrando la atención en las jóvenes y mujeres, única forma de conseguir moderar el crecimiento demográfico y promover los recursos humanos que el desarrollo con faz humana requiere. 2) El segundo pilar es la promoción del desarrollo de las áreas rurales, para prevenir en su propia raíz las emigraciones, particularmente a través de facilidades de educación formal e informal, promoción del artesanado y del turismo cultural, desarrollo integral de las culturas indígenas, utilización en tiempos de paz de las fuerzas armadas para facilitar los desplazamientos en situaciones de emergencia sanitaria, etc. 3) El tercero se basa en combatir la marginalización y la exclusión, promocionando la participación ciudadana - como indicador clave del desarrollo social- y forjando, desde edades tempranas, actitudes de no violencia y de tolerancia, al tiempo que se asegura, como requisitos para instauración de un sistema democrático, el funcionamiento de la justicia, el dialogo intercultural y la libertad de expresión. 4) El medio ambiente, con el seguimiento de la Agenda 21 de Río de Janeiro, constituye el cuarto pilar fundamental de esta propuesta. Y, por ultimo, pero no en ultimo lugar, la comunicación, facilitando con las modernas teletecnologías, la disponibilidad de la información necesaria en el momento apropiado.

Esta propuesta se basa en algunas premisas: el cambio en el enfoque del desarrollo social implica un cambio sustantivo en el horario laboral, naturaleza del empleo, mecanismos de transferencia de conocimiento, relaciones comerciales, asistencia a los países en vías de desarrollo, modificación radical en la enseñanza superior, etc.

Las máquinas deben reemplazar a la persona solamente cuando sea indispensable y el trabajo no pueda ser realizado eficazmente por hombres o mujeres. En otro caso, teniendo en cuenta que la actualización o reciclaje es muy difícil en personas con limitada formación profesional y que tienen ya más de 40 o 45 años, el número de desempleados permanente será un alto precio social que deberá pagarse por esta excesiva sustitución del hombre por la máquina automática, constituyendo una de las principales raíces de radicalización y violencia.

Lo anterior implica, a título de ejemplo: una redefinición de "trabajo", compartiendo el tiempo de trabajo y las percepciones económicas y concediendo una consideración progresiva al concepto de "vida activa"; preparación para las nuevas amenazas a la sociedad, con promoción de nuevos empleos - como los "ecoempleos"- a escala municipal, en relación al agua, gases industriales, uso de fertilizantes y otros compuestos artificiales, etc; un nuevo papel para la educación superior en todos los países: educación permanente, intensiva y desformalizada; el uso de las redes de telecomunicación, especialmente "para alcanzar a los inalcanzables"; identificación de nuevas "locomotoras económicas", tales como la vivienda y el transporte urbano....

La UNESCO acaba de crear un gran programa internacional denominado MOST (gestión de las transformaciones sociales) con el fin de poder contribuir con una reflexión a escala internacional a las grandes transformaciones de nuestros días. Habrá que invertir más en Prevención de la guerra que en mantenimiento de la paz. Hoy las inversiones en "peace keeping" representan una abrumadora proporción si se comparan con los fondos dedicados a la construcción de la paz ("peace building"). Por otra parte, todo lo que se previene no se valora: "ojos que no ven, corazón que no siente". Crear una conciencia de lo intangible en las esferas de gobierno es fundamental para, poco a poco, ir sustituyendo la razón de la fuerza por la fuerza de la razón.

Contamos en nuestra comunidad indo- afro- iberoamericana con una pléyade de intelectuales, escritores, maestros, periodistas... que constituyen una inmensa fuerza de movilización que nos ayuda a tomar conciencia y que comparte con nosotros la idea de que tanto el crecimiento económico como la democracia tienen su cimiento en la formación de todos quienes integran la sociedad. El conocimiento representa ese espacio común en el que todas las diferencias pueden coexistir no solo pacíficamente sino sinérgicamente.

Sobre esta base resulta menos difícil afianzar el sistema democrático en cada uno, en cada minoría, en cada pueblo, de forma que todos puedan expresar libremente y sin cortapisas los rasgos de su cultura y, al mismo tiempo, conocer, respetar y, [[questiondown]]porque no? admirar e incorporar rasgos de las otras. El concepto de minoría no se reduce a las poblaciones autóctonas que han vivido en los márgenes de las grandes corrientes de la historia de las conquistas y de las influencias ajenas. Todos los países, hasta los más poblados, hasta los más ricos tecnológicamente, son minoritarios respecto a la referencia nacional, regional, cultural, tecnológica. Y en todos los casos no es por el repliegue como se expande su perfil cultural ni tampoco por proteccionismo o por fragmentación territorial. No es creando fronteras de la más diversa índole como podrán respetarse los derechos de todos, sino eliminándolas. Cada persona es única y universal, sabiendo, sin embargo, que el futuro de la humanidad - y en buena medida al pretérito- , pasa por el crisol, por la amalgama, por la fértil unión de las más diversas civilizaciones.

La insurgencia de nuevos actores tiene que ser vista y comprendida lejos de las formas de representación tradicional. El Estado carece normalmente de los mecanismos que le permiten reconocer y conocer las experiencias del poder popular real. Hay que lograr la institucionalidad democrática con objetivos políticos, es decir, con la participación con poder. La herejía de lo informal adquiere jerarquía de modelo alternativo. Hay que proclamarlo abiertamente.

Tenemos pues que proteger las diversidades en el seno de nuestra comunidad iberoamericana. Por su especial significado quisiera aludir a un párrafo de la declaración del seminario "Amerindia hacia el Tercer Milenio", celebrado en San Cristóbal de las Casas en 1991, en el que participaron destacados dirigentes indígenas: "Tenemos plena conciencia de que vivimos un destino común y que el futuro de nuestros pueblos depende de nuestra capacidad para crear una América solidaria".

Debemos pues esforzarnos en incorporar al esfuerzo conjunto a quienes tienen conciencia de ese insoslayable "destino común". El llamamiento de San Cristóbal adquiere con el tiempo todo su sentido: "Podemos convertir la riqueza contenida en la diversidad en garantía de nuestro desarrollo soberano". "Superar las condiciones de pobreza extrema y marginalidad política que confrontan la mayoría de los pueblos indígenas del continente, es el desafío más urgente para superar los retos del tercer milenio". Ese desafío solo podrá enfrentarse en el marco de reformas profundas de los Estados y de las relaciones internacionales.

Asistimos, dice la Declaración en otro pasaje, a un tiempo universal en que confluyen todos los tiempos del mundo. Bajo el signo de la oportunidad, nuevas responsabilidades nos convocan a acciones conjuntas".

Y, en verdad, asistimos a un tiempo universal: ese es el signo que marca estas postrimerías milenarias y la aurora del nuevo siglo. Aurora, a condición de que sepamos legar a nuestros hijos un mundo vivible. Una Iberoamérica que saque de sus propias raíces el temple y la sabiduría para encontrar sus soluciones para preservar el inconmensurable patrimonio heredado de sus culturas y la naturaleza privilegiada que las cobija y sustenta.

El grave riesgo es que en lugar de esa herencia de la que hablo dejásemos un modelo degradado y despojado de sus grandes tensiones ideales. Por el contrario, nuestros hijos han de aprender la historia del saber y no la del poder. La historia de las culturas y no la de la guerra. Que las generaciones venideras sepan conocer al otro, al diferente como igual, y a reconocer como única cultura, la cultura de la paz.

"Sí, se puede", decía ayer el director de un gran diario mexicano en la reunión, tan importante, de los directores de periódicos que participan en esa gran iniciativa de "Periolibros". "Si, se puede..." si se renueva cada mañana nuestro compromiso de mejor compartir a escala internacional y dentro de cada nación.

[[questiondown]]Sabremos mirar hacia adelante para que al doblar el siglo podamos decir que aprendimos la lección?. El tiempo lo dirá, y lo dirá para nuestra satisfacción si sabemos reorientar la economía a corto plazo, para que se derrumben los altos muros que separan a los ricos de los pobres. Quizás el siglo XXI comenzará realmente para la humanidad cuando ese muro caiga. Creo que la integración será uno de los arietes más poderosos para derribarlo, siempre que la diseñemos como la vislumbren, conjuntamente, economistas, filósofos, poetas.... "con la fuerza indomable del espíritu". Leopoldo Zea, uno de nuestros más clarividentes filósofos, escribió: "Un nuevo empeño prometeico deberá impulsar a nuestros pueblos para hacer suyo el fuego de la libertad. Un empeño que alcanzará mayores posibilidades si se empieza por buscar otras relaciones, lo mismo entre pueblos que entre hombres, que no sigan ya descansando en la situación vertical de dependencia. Frente a cualquier forma de relación de dependencia, oponer la relación horizontal de solidaridad. La solidaridad, como la más eficaz forma de integración dentro de la libertad. Solidaridad, como lo imaginaba también el Libertador".

Reflexionemos con coraje y libertad, y hagamos llegar a los gobernantes reunidos en la Cumbre Iberoamericana - en vísperas de una reunión panamericana convocada por el Presidente de los Estados Unidos de América, lo que le confiere singular relieve- nuestra voz preocupada, sincera y esperanzada.

3. Discurso del Excelentísimo Señor Presidente de la República de Colombia, D. César Gaviria Trujillo:

A través del tiempo, los países hemos aprendido que nuestro recorrido histórico se hace más fructífero, - y también que a su paso se aligeran las cargas- , si como grupo, esto es, unidos por la historia, la cultura y los intereses compartidos, asumimos posiciones comunes en el escenario internacional.

Hoy, convocados por la UNESCO a este importante foro "Visión Iberoamericana 2000", enfrentamos una oportunidad en la que, bajo la magia que irradia la inmortal ciudad de Cartagena de Indias y a través de nuestra reflexión, tendremos ocasión de plantear iniciativas que propendan por una vida mejor para las gentes de Iberoamérica. De veras creo que corresponde a nuestros hombres de ciencia, a nuestros artistas, escritores, pensadores y a todos nuestros trabajadores de la educación, la ciencia y la cultura, asumir la responsabilidad de vislumbrar un nuevo milenio que se nos presenta como un reto, pero por sobre todo, como un espacio de oportunidades. Y hay una verdad de a puño: trabajando por separado, esto es, divididos en parcelas de conocimiento o apartados por fronteras ideológicas o nacionales, poco prometedor seria nuestro futuro. Los intelectuales iberoamericanos están llamados a ser contribuyentes principales a la solución de los más apremiantes problemas que enfrentamos. También, deben convertirse en partícipes de la alquimia que terminara por convertir en realidades aquello de lo que están hechos los sueños de nuestros pueblos.

Iberoamérica ha finalmente entendido la necesidad de unirse bajo el signo de un propósito verdaderamente común: el bienestar espiritual y material de sus gentes. Por ello es que ava hacia una mayor integración económica y política entre nuestros países. La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, como instancia ideal para la concertación política, es una buena muestra de esa tendencia. Los procesos de liberalización económica, comercial y de las inversiones que se surten en este hemisferio, unidos a nuestro expresado deseo de practicar un regionalismo abierto que nos permita acercarnos más a Europa y a otras regiones de la tierra, también son reflejo del mismo fenómeno.

Al decir esto y al pensar, por ejemplo, en nuestra relación con Europa, recuerdo la vieja canción infantil que seguramente reconocen muchos de los aquí presentes: "El puente esta quebrado con que lo curaremos.. " dice su letra. Pues bien: los Americanos debemos reconstruir ese puente que nos une al origen mismo de nuestra lengua y de muchas de nuestra tradiciones y que, tal vez por ello, representa la oportunidad de proyectarnos unidos al futuro. En ello, la función de enlace de España y Portugal es fundamental.

Y al hablar de integración no planteo desde luego, el que debamos dejar de competir entre nosotros En los campos de la economía y el comercio, así como en las ciencias y en las artes, una sana y leal competencia es motor creador fundamental. De hecho, Iberoamérica debe hacer todo cuanto esté a su alcance para hacerse más competitiva de cara al resto del mundo.

Para mencionar tan solo un ejemplo bien significativo de las exigencias del mundo de hoy, debemos no solo aceptar que la educación no es un proceso que termina a cierta edad sino que ocupa toda la vida, así como el hecho de que no existe región ni país que puedan aspirar a ser competitivos desperdiciando las potencialidades del más valioso de sus capitales: el humano. Al decir esto quiero evocar a Luis Carlos Galán, quien siempre entendió a la educación como el camino para la liberación del ser humano.

Gracias a la magia de la ciencia y la tecnología, el mundo que habitaremos mañana será más pequeño e integrado pero por otra parte, mucho más exigente y complejo. A este respecto, nos haremos más competitivos en la medida en que reconozcamos nuestra interdependencia como una realidad incuestionable. Paralelamente, sólo podremos sacarle ventaja a las oportunidades que a manos llenas el destino nos ofrece, si unidos afrontamos los desafíos que plantea la globalidad.

Y a este respecto quiero mencionar un solo ejemplo. Estudios preliminares indica que con la culminación de la Ronda Uruguay y el surgimiento de la Organización Mundial de Comercio, el intercambio global de bienes y servicios se verá incrementado en unos US$ 200.000 millones anuales.

Los iberoamericanos debemos sacarle la mayor ventaja posible a dicho incremento, de manera que nuestros países puedan obtener una mayor participación. No tengo para qué recalcar demasiado como cualquier aumento en nuestra participación en el comercio global traerá beneficios económicos y sociales para nuestras gentes, representados en un mayor numero de empleos mejor remunerados y, consecuentemente, en nuevas oportunidades de realización personal.

La magnitud de los problemas que debemos resolver durante los próximos años clama por nuestra integración, subrayó el Señor Presidente Gaviria, para mencionar tan solo algunos de los retos que tenemos por delante, debemos alimentar, brindarle salud, educar y darle techo a un numero cada vez más grande de seres humanos. Tenemos que crear espacios democráticos en que puedan desarrollarse y convivir pacíficamente, personas de diferentes grupos étnico y creencias. Debemos preservar el equilibrio ecológico del planeta.

Tenemos que repartir bien la prosperidad y algo es para mi ya suficientemente claro: hay que profundizar y, de ser posible, extender las ambiciosas reformas a nuestros sistemas políticos, económicos y sociales que ya hemos emprendido en mucho lugares de Iberoamérica, de tal manera que en particular Latinoamérica se adapte mejor a un mundo movido por fuerzas que son nuevas y mucho más exigentes que aquellas que hasta ahora hemos tenido que enfrentar. Ello pondrá a prueba, quizás como nunca antes en la historia, no solo toda nuestra capacidad creativa, sino fundamentalmente la seriedad de nuestra voluntad integracionista.

Como lo he dicho en diferentes ocasiones, estamos ante un mundo en donde las fuerzas de la democracia y sus libertades, así como la integración, avanzan de manera aparentemente incontenible. Y digo "aparentemente" porque todos sabemos que sobre la democracia aún se cierne el peligro del despotismo, y sobre la integración, el del egoísmo.

Hoy se trata entonces de unir fuerzas para que, aprovechando las complementariedades que nacen de la rica diversidad geográfica, cultural, económica y social iberoamericanas, podamos defender lo que con tanto trabajo hemos logrado, así como maximizar, a través de la cooperación en todos los frentes, los esfuerzos nacionales en busca del progreso y bienestar de nuestras gentes.

En esta ocasión quiero brevemente referirme a dos aspectos en los cuales este hemisferio ha avanzado notablemente. En primer termino, hablaré de los procesos de liberalización económica. Hago aquí un pequeño paréntesis para decir que estos no pueden ser vistos exclusivamente como generadores de pactos comerciales sino como verdaderas terapias contra la pobreza y el desempleo. Y en segundo lugar, aludiré a la reforma del Estado porque creo que este será el gran tema de la agenda política iberoamericana de los próximos años.

En diferentes foros he planteado la necesidad de hacer converger todos los procesos de liberalización que se surten en las Américas, hacia la creación de una Zona de Libre Comercio Hemisférica que abarque los inmensos territorios que unen a Alaska con la Patagonia.

Pienso que el TLC de América del Norte, el Mercado Común Centroamericano, CARICOM, el Pacto Andino, Mercosur y tantos otros esfuerzos multilaterales y bilaterales que están ahora materializándose, no tienen explicación distinta que la de ser piezas de un rompecabezas que reconvertirá a América en una sola.

Pero una cosa debemos tener suficientemente clara: las leyes del mercado son incapaces de solucionar, por si mismas, los muchos males que aún aquejan a nuestras sociedades: la pobreza extrema, la marginalidad, la falta de oportunidades.

Nuestras gentes se preguntan con toda razón: [[questiondown]]Qué podemos esperar de los ajustes económicos? [[questiondown]]Cuándo nos llegará el bienestar? A ellos es preciso responderles, con sinceridad, que los ajustes, por sí mismos, no producen bienestar. Que las reformas económicas hay que acompañarlas de reformas políticas y de ambiciosos programas sociales.

Requerimos de un Estado que no sólo controle, en aras del interés publico, lo que ocurre en la arena del mercado, sino que dirija una vigorosa iniciativa de inversión hacia la generación de capital humano, esto es, que invierta focalizadamente en la gente. Se trata del desarrollo con rostro humano por el que tanto se ha interesado la UNESCO. Por eso vemos con la mayor expectativa la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social que tendrá lugar en Dinamarca el año entrante por convocatoria de las Naciones Unidas.

Y es justo reconocerlo. A nuestros Estados les falta realizar su tránsito hacia la eficiencia y la competitividad. Para que las democracias se fortalezcan y sean capaces de afrontar con éxito el reto de catalizar un proceso que genere desarrollo social igualitario, es necesario modernizar el Estado y transformar la manera cómo, en algunos casos, aun se ejerce la política. Si queremos que la gente no pierda la esperanza y la confianza en nuestras democracias, no podemos permitir que éstas se debiliten a causa de las fallas del Estado o de las equivocaciones de los políticos.

Es preciso reconocerlo: que en medio del gigantismo y la hipertrofia, algunos de nuestros aparatos estatales son pequeños y débiles. Por ello, los tiempo que corren exigen de toda institución pública la plena justificación de su existencia, y la eficaz ejecución de los recursos que recibe de los ciudadanos. También, demandan mayor descentralización y mayores oportunidades, por sobretodo hay que robustecer las funciones de regulación, vigilancia y control de participación ciudadana en la toma de decisiones, frente a la creciente tarea de colocar en manos de particulares la prestación de servicios públicos o el cumplimiento de fines públicos.

Y cuando hablo de participación ciudadana, no pienso solamente en el hecho de imprimirle mayor vitalidad a los procesos políticos, sino en aumentar el eco de la voz de quienes se encuentran excluidos de los beneficios del desarrollo.

Creo que los aquí reunidos estarán de acuerdo conmigo cuando afirmo que la pobreza constituye el mal que más aqueja a nuestras sociedades y que, de manera determinante, ha impedido que nuestras naciones alcancen todo su potencial.

Hacia el final del siglo, los países del hemisferio debemos lograr la cobertura completa de educación primaria y secundaria, así como mejorar su calidad. También, proveer salud y techo digno a todos. Estos objetivos son posibles, siempre y cuando el Estado reoriente sus acciones hacia lo realmente prioritario, esto es, además de nuestra reforma económica, hacia aquello que exclusivamente el debe hacer, y a la vez abra espacios a la iniciativa privada para complementar la acción estatal.

Estoy seguro de que con acciones más ambiciosas e imaginativas en el campo social, podremos derrotar la miseria en el horizonte de unos pocos años. Así, nuestros pueblos podrán dedicarse a alcanzar las metas de progreso material asociadas al crecimientos económico acelerado que parece abrirse paso en latinoamérica, región del mundo que ocupará durante los próximos años el segundo renglón en dinamismo económico después de la región Asia- Pacifico.

Igualmente debemos mantener en la agenda diaria de nuestro trabajo las transformaciones políticas en el campo de una mayor participación ciudadana y el fortalecimiento y protección de los derechos humanos para darle más profundidad y vigor a nuestras democracias.

Distinguidos asistentes, amigos todos:

No puedo de ninguna manera terminar estas palabras sin agradecer, en nombre de los colombianos, a Don Federico Mayor, así como a todos aquellos que han hecho posible este encuentro, la oportunidad con la que se inician hoy estas deliberaciones, cuyos resultados enriquecerán las discusiones que en el mes de junio tendremos los Jefes de Estado y de Gobierno que participaremos en la IV Cumbre Iberoamericana.

Un solo vistazo a la agenda temática de la que se ocuparán tan destacados participantes, es suficiente para percibir el especial cuidado con el que la UNESCO ha preparado este foro, así como su innegable relevancia.

Augurándoles el mayor de los éxitos en sus debates y reiterándoles la cálida hospitalidad con la que los acogemos en esta ciudad heroica, declaro oficialmente instalado el Foro "Visión Iberoamericana 2000". Que sobre la probada fortaleza de las murallas de Cartagena construyamos, aquí y ahora, puentes de integración y lazos de imperecedera amistad.

Muchas gracias.

TEMA I: CONVERGENCIA DE LOS DIFERENTES PROCESOS DE INTEGRACION.

1. La primera sesión plenaria del Foro fue dedicada al análisis del tema CONVERGENCIA DE LOS DIFERENTES PROCESOS DE INTEGRACION. El moderador, Lic. Miguel de la Madrid, al indicar que la sesión examinaría el papel respectivo del Estado y del mercado en los procesos de integración, resaltó que estos procesos requieren un grado importante de homogeneidad en la infraestructura general política y social, además de la económica. La relación entre Estado y sociedad es, pues, el telón de fondo de los procesos de integración. El caso de la Unión Europea demuestra que sin reglas comunes no hay una base sólida para la integración efectiva. Los procesos de integración latinoamericana tropezaron desde los años 60 con las profundas diferencias políticas en el continente (diversidad de regímenes dictatoriales y otros factores generadores de divergencias). La década de los 80 no fue perdida, sino de profunda reflexión y de búsqueda de una homogeneización socio- económica. En los 90, se está recogiendo el fruto de esta evolución, aunque faltan aun algunas definiciones básicas, entre otras, por ejemplo, la relación Estado/mercado, en el dominio económico y la relación Estado/sociedad, en campos todavía más amplios. De las definiciones que se perfilen dependerá el éxito de los procesos de integración.

Los importantes esfuerzos en favor de la reforma del Estado han ido, en un primer momento, en la dirección de reducir su acción directa sustitutoria, buscando un "Estado mínimo". Dado, sin embargo, que el mercado no soluciona los problemas a largo plazo (la persistencia e incluso el agravamiento de situaciones de pobreza y desigualdad), esta dirección inicial minimizadora del papel del Estado se ha ido moderando en busca de un nuevo equilibrio.

2. El moderador dio la palabra seguidamente al ponente general de la sesión, el Dr. Antonio Mercader, Ministro de Educación y Cultura del Uruguay. El ponente expreso que el concepto de integración está constelado de paradojas, pero que la integración, a pesar de estar orillada por igual de frustraciones y de esperanzas, debe ser abordada desde esta segunda perspectiva. Condición indispensable para ello será aprender las lecciones de las historia y no reducir la integración al mero campo de la economía. Los grandes espacios geoculturales van a dominar el futuro próximo y, en el caso de Iberoamérica, con una larga tradición histórica y una lengua común, hay que interrogarse acerca de la convergencia de los diferentes procesos de integración.

Para el ponente, es necesario plantearse tres preguntas fundamentales: [[questiondown]]es posible esta convergencia?; de existir, [[questiondown]]tomará la forma de un mercado común?; en su caso, [[questiondown]]habrá que comenzar por consolidar procesos subregionales para, en un segundo momento, converger? Por tratarse de preguntas muy generales, habrá que limitarse a algunas aproximaciones que, lejos de buscar comparaciones con, por ejemplo, el Mercado Común Europeo, deben estar basadas en el análisis critico de nuestra propia historia.

La región ha visto una plétora de acuerdos voluntaristas que no han dado el fruto deseado. Hoy, sin embargo, existen circunstancias que permiten imaginar un nuevo impulso más realista. Hay una revalorización del papel del mercado en la economía; se piensa la misma economía más en términos de inserción en la economía mundial; la apertura se ve como fuente de competitividad; y, sobre todo, existe el convencimiento de que la democracia debe guiar y ordenar los procesos de integración.

La integración se ve, por tanto, como un proyecto económico vertebrado por un proyecto político democrático que debe, lógicamente, preceder al primero. Detectamos un auge en los procesos concretos de integración económica que representan un abandono de la primitiva estrategia unitaria en favor de aproximaciones múltiples y sucesivas a la integración que nos lleva a un perfil de geometría múltiple de la integración latinoamericana.

Para que esta geometría múltiple pueda converger hacia un proceso único de integración, deberá avanzarse en la homogeneización de estructuras y en la búsqueda de complementariedad, todo ello sobre la base de un aumento de los intercambios intra- regionales.

Es indispensable analizar la realidad de nuestro espacio geopolítico latinoamericano como un espacio cultural que pueda dar paso a un verdadero proyecto cultural. Al hablar de espacio geocultural, nos estamos refiriendo a los procesos de capacitación de nuestros recursos humanos y, más en general, a la potenciación del conocimiento como motor de la integración. Hacen falta proyectos como el Mercado Común del Conocimiento que debe llevar a una mayor articulación de la comunidad científica iberoamericana, incluyendo el desarrollo de redes telemáticas que puedan canalizar mejor los recursos para investigación y desarrollo que deberán aumentar drásticamente. En este contexto, agrandando aun más el campo de lo cultural, hay que apreciar proyectos como el de Periolibros que contribuyen a la creación de este espacio geocultural, lo que permitirá recuperar la confianza en la capacidad de hacer historia.

La integración hay que hacerla, pero no a cualquier precio, sobre todo, no al precio de una creciente injusticia. El respeto a la diversidad y a los derechos humanos de todos los ciudadanos debe presidir este proceso de convergencia. Ningún proceso histórico de integración ha existido sin este componente ético. No fueron los fenicios, sino los griegos, quienes integraron el espacio en que vivieron. Helenizar la integración es una idea probada.

3. El moderador dio a continuación la palabra al ex- Presidente, Dr. Belisario Betancur, quien se refirió al papel del Estado en los procesos culturales de integración. Nada como el campo de la cultura para analizar las paradojas y dificultades para una recta comprensión del papel del Estado en la sociedad, tema clave para cualquier proceso de integración. La inteligencia es autónoma y el saber desinteresado; por ello, la cultura, hecha desde el poder, ha tendido a ser una seudocultura. En la actualidad la cultura es cortejada por mecenazgos dudosos, y no solamente del Estado. América Latina necesita una acción aunada del Estado y de la comunidad, lejos de todo dogmatismo o estatismo.

La tarea cultural del Estado es más fácilmente concebible cuando se refiere al pasado, es decir, a la conservación del patrimonio cultural: recensión de bienes patrimoniales; adecuada supervisión de controles aduaneros y, en general, la tarea conservadora. Hay que notar que estas tareas, al requerir cuantiosas inversiones y depender cada vez más de avances tecnológicos no siempre disponibles, deben encararse igualmente a nivel internacional, mediante esfuerzos como la Convención Mundial del Patrimonio Cultural. Hay que valorar adecuadamente esta importante función conservadora, pues no se trata de conservar por conservar, sino de conservar un referente para que la sociedad pueda incorporar lo externo sin verse arrasada.

Si nos referimos al futuro cultural, al campo de la creación, las opiniones sobre el papel del Estado están más divididas y reflejan la mayor dificultad de asumir correctamente este papel. Hay quienes rechazan como inaceptable toda intervención de Leviathan, manteniendo que crear es siempre contestatario y que la libertad solamente puede ser plena. Hay ya pocos defensores, por el contrario, de un Estado culturalmente paternalista en que los "trabajadores de la cultura" reciben un dictado más allá del cual solamente cabe la disidencia y la heterodoxia. Entre ambos extremos, es posible imaginar una posición más ecléctica que concibe el papel del Estado en la cultura como una combinación de tolerancia y aportación de recursos que le permitan apoyar sin intervenir: un papel de atizador tolerante o de animador con recursos, absolutamente respetuoso con el acto creativo. Por ejemplo, provisión de becas en base a méritos; convocatoria de concursos con jueces competentes; otorgamiento de premios en base al reconocimiento de la comunidad respectiva.

En América Latina, los Estados adoptan con frecuencia esta posición intermedia ya que, dada la inexistencia de Fundaciones privadas que realicen tareas semejantes, éstas deben finalmente ser asumidas por el Estado. A su vez, esta carencia de agentes privados promotores esta ligada a la falta de estimulo al mecenazgo debido a una cierta indefinición ante los aspectos culturales y fiscales. A su vez, esta indefinición hace que los mecenas potenciales piensen más en términos de beneficencia o de propaganda que en términos de equilibrio social.

Existe, por lo tanto, un déficit de intermediarios culturales que pudieran aliviar la función subsidiaria del Estado en el apoyo a la creación cultural. Faltan entidades o industrias que, aunque fueran orientadas al beneficio, apoyen la creación cultural. Se ha de hacer un gran esfuerzo tanto en la potenciación de recursos humanos para la gestión cultural como en el estímulo a la creación de industrias culturales que puedan permitir la adecuada socialización del hecho creativo.

Finalmente, el ponente se refirió a la dificultad adicional que en este campo ha representado el excesivo centralismo del Estado lo que provoca una mayor distancia entre el apoyo y la actividad creativa. En este sentido, son alentadores los aspectos de una mayor descentralización que parecen formar parte de los actuales procesos de reforma del Estado. En todo caso, el ideal de la cultura debe orientarnos en la búsqueda de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

4. El moderador dio, a continuación, la palabra a César Verduga, quien aportó algunas consideraciones complementarias, partiendo de la observación hecha por el ponente general sobre la geometría variable que parece presidir los procesos de integración en la región. El ponente se refirió al peligro de reduccionismo inherente a un excesivo énfasis en la relación entre integración y "modernización". Dado que la modernización del Estado, como se señaló, tiende hacia la privatización de muchas de sus actividades, existe el peligro de que se piense que privatización es un elemento básico de la integración. Parece más bien que el problema debe abordarse desde dos consideraciones diferentes.

En primer lugar, es imprescindible para un adecuado proceso integrador que la reforma del Estado, lejos de ser primordialmente privatizadora, sea orientada hacia reformas estructurales homogéneas en aspectos tales como la reforma laboral, la reforma de la justicia, la reforma social (especialmente el apoyo económico a la erradicación de la pobreza) y la propia reforma del quehacer político mismo. En segundo lugar, no es posible poner todo el énfasis en la reforma necesaria del Estado sin, a la vez, hablar de la necesidad de reformar profundamente la empresa misma como manera de acelerar su modernización. Existe, por tanto, un paralelo entre reforma del Estado y reforma de la empresa.

Algunos aspectos necesarios de esta reforma de la empresa se refieren a la valorización de los trabajadores en el contexto de la modernidad y a la exigencia de una mucho mayor democratización de los métodos de gestión, sobre todo los que se refieren a la negociación colectiva.

A todo ello, hay que añadir la consideración del impacto de las nuevas tecnologías de producción que llevan aparejada la necesidad de buscar y encontrar nuevas tecnologías de gestión. Si es indudable que estas nuevas tecnologías exigen una mayor participación a todos los niveles, ello a su vez exige un nuevo clima de relaciones dentro de la empresa y con el Estado. Adicionalmente, el incremento de los beneficios que resulten de la mayor competitividad deberán, para que el proceso sea creíble y autosostenido, ser repartidos adecuadamente. La reforma de la empresa necesita fundamentalmente, en consecuencia, de una reforma educativa y de una reforma laboral. Sin ello no hay futuro ni, desde luego, integración.

A continuación el Moderador, antes de abrir el debate general, guiso resumir algunos puntos de las exposiciones en forma de preguntas:

a) [[questiondown]]Existe de hecho una convergencia en los procesos de integración? [[questiondown]]Es el TLC (Tratado de Libre Comercio) el polo de atracción?.

b) [[questiondown]]Cuáles son los caminos para trascender los esfuerzos subregionales?.

c) [[questiondown]]Hasta dónde es posible hacer compatibles los procesos de integración latinoamericanos con los procesos de integración europeos, particularmente, con aquel en que se hallan envueltos España y Portugal? [[questiondown]]Deberemos los Iberoamericanos contentarnos con ser una comunidad histórico- cultural, o existen otras posibilidades?.

d) Ante un hecho como la convocatoria por el Presidente Clinton de una Cumbre Hemisférica, [[questiondown]]no deberían los Jefes de Estado y de Gobierno reflexionar sobre cual debería ser la agenda de dicha cumbre? [[questiondown]]Nos basta con "más dialogo y más comercio? Parece, en efecto, necesario que los países de América Latina examinen a fondo su propia agenda para Miami. La última ocasión en que se dio una cita semejante, cuando el Presidente Kennedy convocó la cumbre de la que salió la Alianza para el Progreso, hubo por parte de la región una preparación adecuada. [[questiondown]]No sería hoy todavía más urgente esa preparación?.

5. Tomando como referencia estas preguntas, el Moderador dio en primer lugar la palabra a los comentaristas de este tema.

Jesús Moneo hizo algunas reflexiones sobre el telón de fondo del complejo de relaciones entre Estado y sociedad, y más concretamente, sobre las relaciones entre la Unión Europea (como modelo) y la integración latinoamericana, el dilema entre conservar y crear (que el comentarista piensa debería extenderse al campo de la ciencia y tecnología y no solamente a la creación artística), y, finalmente, sobre La necesidad de que se modernice no solamente el Estado sino también el mercado.

La primera reflexión se refiere a la conveniencia de considerar la integración no como un fin sino como un medio, en el sentido evolutivo: la integración hará nacer nuevas instituciones: [[questiondown]]Qué instituciones se necesitan para lograr el ideal de una vida mejor para todos y que integración hará posible el surgimiento de tales instituciones?.

La segunda reflexión se refiere a la debilidad extrema de los Estados nacionales, atacados por arriba (integración) y por abajo (descentralización). Es importante considerar que esta debilidad es más aparente que rea La debilidad, en todo caso, nace de que el Estado, al entrar en proceso de reforma, haya dejado de cumplir alguna de sus misiones fundamentales o se haya arrogado otras que, al no ser propias, le lleven a cosechar fracasos que lo debilitan. Es cierto que ciertos procesos de concentración están provocando la aparición de bloques aparentemente integrados, de gran poder y eficiencia. Pero una excesiva concentración podría, a la larga, ser catastrófica y justificar cierto voluntarismo opositor. Es finalmente cierto, en opinión del comentarista, que la Unión Europea no es un modelo para América Latina. Más bien puede ser un desafío desde el punto de vista de la creación de nuevas instituciones necesarias o convenientes para la integración. La UE debe ser más un referente que un modelo. Además, será sin duda un interlocutor privilegiado; y es en este campo donde España y Portugal deberían cumplir un papel que no parece hayan aún asumido en profundidad.

A continuación, Héctor Silva Michelena guiso responder, en primer lugar, al interrogante inicial propuesto por Miguel de la Madrid. En los años 70 los flujos comerciales reales dentro de la región eran limitados, pero el 30 por ciento de ellos representaban comercio negociado, elemento importante para la integración. Los procesos no eran convergentes sino que, en cada caso, iban orientados hacia centros externos y, en cualquier caso, el problema de la deuda resulto un mazazo casi mortal. El proceso de intercambio hoy esta en aumento; pero solo muy lentamente y con una clara orientación hacia la integración con vecinos de afuera más que hacia el interior de Latinoamérica. No hay duda de que el TLC introduce un elemento revolucionario dentro del cuadro de las posibles convergencias históricas. Parecería que vamos de la integración hacia la "hemisferización". Finalmente, anotó el comentarista, que un exceso de énfasis en el mercado puede exacerbar las fuerzas dispersoras incluso dentro de los mercados existentes. Igualmente, cabe no olvidar que el impacto de las nuevas tecnologías sobre los procesos industriales primarios será devastadora y que, paralelamente, sería nefasto olvidar el desarrollo agrícola (base de la subsistencia) siendo, por tanto, peligrosa la tendencia actual a considerar lo agrícola como subsidiario.

6. El debate general, abierto por el Moderador, fue iniciado por Héctor Gros Espiell quien analizo en detalle los procesos de integración latinoamericanos en la medida en que están reflejados en documentos jurídicos internacionales. Notó que no existen normas contenidas en instrumentos internacionales referidas a la forma, el o los procedimientos, o los plazos para una convergencia de los actuales procesos de integración económica, siendo evidentemente necesario iniciar un proceso de normalización si se quiere realmente avanzar en dicha convergencia.

En ese sentido consideró particularmente importante determinar cual es el papel real que puede desempeñar ALADI en esta convergencia, dado que se trata de una institución en la que se encuentran todos los actores de los diferentes procesos subregionales de integración, en los cuales, por otra parte, México y Chile no participan. Noto, de paso, que la inclusión, en el Tratado de Montevideo de 1981 (ALADI), de la cláusula de nación más favorecida plantea evidentes problemas como consecuencia del ingreso de México en el TLC. Debería, por tanto, iniciarse un proceso de reforma del Tratado de Montevideo, lo que representa una ocasión propicia para avanzar en los procesos de institucionalización de posibles convergencias.

Con referencia al caso de España y Portugal, recalco Gros Espiell, la doble imposibilidad de que los países latinoamericanos accedan a la Unión Europea (cosa que excluye decididamente el Tratado de Maastricht), así como el que España y Portugal pueda acceder a ALADI (cosa que con igual contundencia excluye el Tratado de Montevideo). Incluso el Tratado de Asunción, que instaura el Mercosur, limita la posible membrecía a Estados que no pertenezcan a ALADI. Es, por tanto, evidente que la idea de una Comunidad Ibérica de Naciones no constituye, en términos estrictamente formales e institucionales, un concepto vinculado a la convergencia de procesos de integración entre Iberoamérica, España y Portugal. Existe, por tanto, una doble imposibilidad de pertenencia de Latinoamérica, por una parte,y de España y Portugal, por otra, en los respectivos procesos de integración regional. La idea de una Comunidad Ibérica de Naciones, concluyó el orador, es algo distinto y diferenciable. No es, no puede ser, una forma institucional de integración económica, sino un concepto, aun indefinido, de naturaleza diversa que habrá de ser precisado y delimitado. Dado que no existen hoy posibilidades, en términos jurídicos internacionales, para que se produzca una integración de los procesos de convergencia latinoamericanos con los de España y Portugal (aunque fuera de una manera laxa y 'sui generis'), cualquier posibilidad al respecto que se considerara deseable debería llevar a la búsqueda de caminos y fórmulas novedosas y renovadoras para poder avanzar.

En la prosecución del debate, varios oradores pusieron el énfasis sobre ciertos aspectos del mismo, como la naturaleza política de todo el tema de la integración, señalando el peligro de enzarzarse en serios conflictos políticos en algunos momentos, dada la mayor facilidad que en estos procesos tienen los que ya alcanzaron alguna fuerza, con la consiguiente marginación profunda de los menos fuertes. Se sugirieron posibles modalidades de convergencia más semejantes a la "Commonwealth", donde se potencia la integración real de aspectos sectoriales, que redundan en evidente potenciación de la capacidad de negociación internacional del grupo. Se insistió además en la necesidad de examinar la operatividad del Foro "Visión Iberoamericana 2000", en cuanto a su asunción por parte de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Cartagena.

A modo de conclusión, el Moderador, propuso los ocho puntos siguientes:

1. Los procesos de integración y su posible convergencia son complejos y tienen distintos ámbitos y dimensiones, así como diferente peso relativo entre los componentes económicos, sociales, culturales y, sobre todo, políticos.

2. Las vertientes integradoras en que predominan los aspectos culturales son las que permiten un avance mayor y menos conflictivo. Los Jefes de Estado y de Gobierno deberían, en este sentido, seguir el progreso y pautar el avance de la iniciativa, ya aprobada, de Mercado Común del Conocimiento, ampliándolo, quizás, a todos los aspectos de la cultura.

3. Existe un proceso de fragmentación, tanto por el avance de la integración europea, en la que participan España y Portugal, como en varios de los procesos subregionales latinoamericanos y a raíz del acuerdo del TLC. Hay un deseo de hacer converger estos procesos, pero resulta evidente que no va a ser nada fácil.

4. La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno debería reflexionar sobre las dificultades objetivas de la convergencia e intentar concebir normas e instituciones que pudieran llevar a compromisos calendarizados.

5. Hay que reconocer y valorar correctamente la relación entre los procesos de integración y los distintos procesos de modernización que, a su vez, tienen el carácter de verdaderos procesos de cambio cultural.

6. Toda eventual convergencia de los procesos de integración tendrá lugar necesariamente en el contexto de un orden internacional. De ahí la gran importancia de intervenir en la redefinición del papel de la nueva ONU.

7. Cualquier proceso de convergencia debe concordar plenamente con una serie de valores históricos compartidos, entre ellos, el respeto mutuo, la libertad y la justicia.

8. Esta base valorativa común necesita ser ampliada, concretizada y llevada al futuro inmediato.

TEMA II: PAPEL CLAVE DEL CONOCIMIENTO EN LOS PROCESOS DE INTEGRACION

1. En la segunda sesión plenaria actuó como moderadora Guadalupe Ruiz Giménez, y como relator, Ismael Clark.

La moderadora de la sesión inició recordando algunas de las finalidades del Foro: brindar contenido a propuestas concretas y viabilizar el seguimiento de los criterios adoptados; hacer prospectiva más allá del 2000, asumiendo los riesgos que ello entraña; propulsar, como tarea moral de cada uno de sus participantes, su visión de la integración en el seno de las respectivas sociedades, según la convicción de cada uno.

Señaló la probable repetición de algunos conceptos en una sesión y otra del presente Foro, asumiéndolas como inevitables y necesarias, en tanto que reflejo de las reales interacciones entre los temas tratados.

Abogó por el enfoque espiritual, por el rostro humano, que exhiben los rasgos de la comunidad iberoamericana aludida en la sesión anterior, y resaltó como, en esa sesión, se abordarían aspectos esenciales de esa dimensión espiritual y cultural. Finalmente, alertó respecto a que una integración "desde arriba" en materia de ciencia y tecnología, desvinculada de la comunidad de intereses espirituales y sociales, puede crear nuevos desniveles, nuevas desigualdades tan indeseables como las que hoy se considera necesario eliminar.

A continuación brindo la palabra al Ponente General de la sesión, Eduardo Portella.

2. El ponente, destacó la importancia de abrir el conocimiento, y dejarlo en contacto con el Estado, la economía y la sociedad, pero también con el conjunto de experiencias, de intercambios simbólicos, que viven entre nosotros, con miras a la reconstrucción a que se aspira. Según apunto, resulta insostenible la separación del conocimiento en parcelas solitarias y destaco como el ansia de objetividad de la racionalidad instrumental ha llegado a reducir los recursos humanos a recursos profesionales, sin percibir que los primeros incluyen y tienen mayor jerarquía que los segundos.

Afirmó la necesidad de salir de la espiral reduccionista, derivada de mantener la técnica como instancia legitimadora privilegiada, en detrimento de la verdadera motivación social. Manifestó su opinión respecto a que el conocimiento ciudadano contiene una fuerza integradora que no debe ser ignorada, hoy más que nunca compartida entre el cosmopolitismo y la hospitalidad, la ciudad y el individuo, lo endógeno y lo exógeno. Apuntó al respecto que se requiere elaborar indicadores cualitativos capaces de superar las atrofias del Estado nacional clásico, sin renunciar por ello al concepto de nación, sabiendo distinguir acertadamente los intereses generales de las necesidades particulares.

A juicio del ponente, el esfuerzo integrador de Iberoamérica debería empezar por la cultura, en contraste con los proyectos asociativos más conocidos hoy, que exhiben un déficit cultural verdaderamente preocupante. Ello supone vencer la resistencia de gobernantes asesorados, en general, por expertos unidireccionales, propugnadores de un saber estrictamente funcional.

Señaló que acciones interculturales del tipo de la Colección Archivos, reuniones como Amerindia y Memorial para el Tercer Milenio, o iniciativas como Periolibros merecen ser estimuladas, con el fin de elevar las bajas tasas de solidaridad que la actual retórica humanitaria intenta esconder.

Subrayó su apreciación de Iberoamérica como un horizonte, cuyo avance externo dependerá de su cohesión interna, frente a una pretendida e ilusoria mundialización de sentido único, que oculta las enormes desigualdades vigentes y, en particular, la exclusión científica y tecnológica del bloque cultural. Estimó altamente comprometidos los plazos para el proyecto iberoamericano, apuntando que se requiere pensar andando, ante la urgencia de los desafíos de preservar y desprovincializar, releer la tradición y reprogramar la modernidad.

Puntualizó la diferencia entre integración e integrismo, configuradora la primera de un mundo de coexistencia activa y generosa, en contraposición a los impulsos turbulentos y desintegradores que caracterizan al segundo. En tal sentido, subrayó que solo es posible integrar protegiendo la diversidad, siendo éste uno de los trazos distintivos entre integración e integrismo.

A su juicio, la integración se caracteriza por el hacer haciendo al impulso de valores morales y culturales, junto a intereses políticos y económicos. En consecuencia, las intenciones y motivaciones de la integración rechazan decididamente el uso privado del conocimiento, y en cambio, fortalecen la vitalidad social de su acción. En tal sentido, es preciso detectar oportunamente las modalidades de manipulación del conocimiento y matizar con ello el conocimiento como teoría participativa del individuo social rechazando legitimaciones engañosas. Al respecto, apunto como la vieja segregación entre ricos y pobres no sólo aumentó, sino que adquirió nuevas formas, siendo imposible para muchos separar conocimiento y dominación.

Finalmente, llamó la atención respecto a que es necesario que la identidad se encuentre movilizada por un movimiento emancipativo que se desarrolle sobre el eje tensional de la interioridad y la exterioridad, afirmando que cuando el conjunto de representaciones vitales, individuales y colectivas se transforma en proyectos libres, la identidad se abre para la convivencia. La emancipación de la identidad, animada por la labor del conocimiento legítimo, habrá de alimentar incesantemente los procesos de integración.

3. A continuación, el ponente Jorge Allende, abordó el tema de la Transferencia de tecnología. Caracterizó como una angustia que traía a esta reunión, compartida con otros latinoamericanos que se dedican a la investigación científica, el que América Latina no se dirige actualmente a ninguna parte en el área de ciencia y técnica y solo acumula, hasta ahora, oportunidades perdidas. Al respecto, puntualizó que la falta de avance en un campo en que otros corren mucho constituye objetivamente un retroceso y recordó datos e indicadores que muestran el retraso de América Latina respecto a los países desarrollados. Deploró que Latinoamérica no haya tomado todavía la decisión política de dar un impulso serio, pensado e integrado, al desarrollo científico y tecnológico, y que en muchos políticos prevalezca la percepción de la ciencia y la tecnología como un lujo que no pueden permitirse frente a necesidades inmediatas como la salud, la desnutrición y la falta de viviendas. Calificó tal percepción como gravísima miopía, en tanto la ciencia y la tecnología pueden precisamente contribuir a la solución de estos problemas y a brindar un mejor futuro.

Con respecto a la generación de tecnologías, admitió la imposibilidad de pretender la autosuficiencia y la necesidad de adquisición de una fracción importante de las mismas. Enfatizó, no obstante, que no se puede comprar ciegamente, siendo necesario, para comprar bien, manejar con profundidad el conocimiento que encierra el paquete tecnológico, lo que supone contar con la asesoría de científicos y tecnólogos que reflejen el interés del comprador. Al mismo tiempo, recordó que la tecnología que se vende,por definición está obsoleta. Es el precio de los grandes productores mundiales en determinados rubros para conservar su liderazgo. A los otros les toca aceptar sus costes o resignarse a ser desplazados. Dicho precio tiene mucho que ver con la investigación y la generación de tecnología propia. Apuntó que los científicos latinoamericanos ven claro el camino que se debería seguir, con una clara decisión política y una inversión adecuada, para aprovechar la explosiva revolución científica que tiene lugar hoy, por ejemplo, en el dominio de la información genética y mejorar en gran medida la situación de las sociedades.

En suma, señaló las enormes ventajas y posibilidades de integración científica, capaz de posibilitar conjuntamente los ambiciosos grandes proyectos que de manera aislada se encuentran objetivamente fuera del alcance de las pequeñas comunidades científicas. Apuntó al respecto, entre otros, los ejemplos de la RELAB y el programa CYTED como, ilustradores de la capacidad funcional de la integración para potenciar los esfuerzos latinoamericanos en materia de ciencia y tecnología. Lamentó, sin embargo, el que iniciativas oficiales que han recibido amplia acogida de opinión no se hayan visto concretadas con la obtención de fondos, a consecuencia de lo cual se han quedado hasta hoy en el papel.

Apuntó finalmente tres ideas a manera de recomendaciones:

a) La primera consiste en aprovechar mejor la exitosa experiencia de los científicos españoles en los últimos 25 años, en particular el estimulo a la ciencia básica y no solo a proyectos tecnológicos;

b) La segunda, referida a la necesidad de contar con una señal de escucha o comprensión por parte de los gobernantes latinoamericanos respecto a estas recomendaciones. En particular, se requiere la creación de un fondo o mecanismo que pueda ejecutar algunas de las proposiciones emanadas de estas reuniones;

c) La tercera, que se incluyan los temas de la colaboración cultural y científica en la agenda de la reunión de gobernantes hemisféricos convocada para diciembre de este año, en Miami, en especial la posibilidad de concretar la idea para crear una Fundación Panamericana para la Ciencia.

4. Seguidamente, el tema del Desarrollo Científico fue abordado por el ponente Manuel Elkin Patarroyo. En su exposición comenzó recordando el alto ritmo de cambio que actualmente se registra en diversos frentes, entre ellos el científico/tecnológico lo que conduce a una transformación del mundo actual y de las relaciones sociales y económicas que lo caracterizan. En ese contexto, la inserción de Iberoamérica y su capacidad de respuesta a los desafíos o posibilidades que se derivan de dichos cambios, tendrán un impacto profundo sobre el desarrollo y el bienestar de las sociedades. En su opinión, existe consenso en cuanto a que los principales desafíos para el desarrollo económico y social son:

a) volver a crecer y hacerlo con equidad;

b) elevar los niveles de ahorro interno y externo; y

c) reinsertarse en la economía mundial.

Para ello, la modernización económica requiere de la tecnología, que a su vez necesita del apoyo de una solida base científica, suficientemente fuerte en el manejo del conocimiento para poder apropiarse rápidamente de las innovaciones científicas y recuperar el déficit del crecimiento y el desarrollo. Enfatizó que el conocimiento es el recurso que define todas las ventajas en el nuevo ordenamiento de las naciones.

Caracterizó la realidad hasta ahora de las actividades científicas y tecnológicas en Latinoamérica a través de los siguientes rasgos: a) baja asignación social de recursos; b) financiamiento principalmente del Estado; c) orientación hacia actividades de investigación con escasa involucración del proceso de innovación tecnológica; d) falta de ambiente favorable para que las empresas del sector privado destinen recursos a esas actividades.

Llamó a establecer con firmeza políticas de ciencia y tecnología que asuman su función en la sociedad latinoamericana, y reclamó el apoyo continuado a los esfuerzos científicos en la región, apuntando que la ciencia y sus resultados no puedan convertirse en privilegios de iniciados. En consecuencia, es necesario persistir en la formación de actitudes sistemáticas, en la creación de escuelas de pensamiento y de grupos de trabajo de largo plazo, apoyando el desarrollo de tradiciones científicas en nuestros países. Puntualizó que la integración en materia científica constituye la única posibilidad de configurar una solida capacidad de formación y la creación de capacidades del desarrollo iberoamericano.

5. El tema del Desarrollo Educativo estuvo a cargo del Profesor Cristovao Buarque. El ponente reclamo, ante todo, discutir con claridad los objetivos con que debe asumirse la integración; esclarecer cuál debe ser la América Latina que debe emerger de ese proceso. Consideró vital el aspecto de la integración para la promoción misma de la educación, la ciencia y la tecnología, llamando a concebir y realizar acciones "atrevidas" en educación. Señaló como a pesar de estar hoy nominalmente cumplidos los objetivos de desarrollo, concebidos décadas atrás en muchos países de Latinoamérica, lo cierto es que actualmente el retraso de la región es aún mayor respecto a los paises más avanzados.

Propugnó la adopción de varios objetivos en los propósitos de integración, a manera de utopía defendible, para una Modernidad ética, con base en los fines de la civilización y no en los medios técnicos: a) Democracia; b) Eliminación de la exclusión social: erradicar la desnutrición, dotar a todos los niños de buena escuela y asegurar la salud publica; c) Eficiencia económica; d) Equilibrio ecológico; e) Convivencia Internacional justa.

Subrayó la viabilidad económica de medidas básicas para transformar radicalmente la educación actual, señalando que esa viabilidad depende de la modificación de conceptos de prioridad hoy vigentes. Apuntó al respecto que "hacer educación es caro; pero que más caro, éticamente, es no hacerlo". Resumió su utopía en los siguientes términos: "Todos los niños con salud y en la escuela, en un régimen social y democrático".

6. Los comentaristas invitados para abrir el debate llamaron la atención, entre otras, sobre las siguientes cuestiones:

a) La unicidad e intervinculación de los tres temas tratados entre sí y con los restantes aspectos objeto de debate en el Foro.

b) La necesidad de incorporar definitivamente a las políticas de ciencia y tecnología la sostenibilidad ecológica y de abordar con soluciones científico- técnicas los inmensos problemas sociales de la región.

c) La consideración prioritaria, nacional y regional, con respecto a la ciencia y a la tecnología, y la asignación de un papel determinante a las Universidades en la consecución de estos esfuerzos y su articulación con la educación en general.

d) La necesidad de valorar la vocación investigadora en materia científica como expresión de la modernidad en la actividad universitaria, lo que supone para la misma el requisito de su solvencia, más allá de la calidad hasta ahora exigida.

e) La intensificación de los esfuerzos para la creación de redes, específicamente entre instituciones universitarias.

f) La valoración adecuada del significado que debe tener el intercambio científico de la región con el exterior y, en particular, el rol que puede jugar la comunidad hispana en Estados Unidos y en otros países.

g) La exhortación a las universidades para que jueguen un papel social más activo en la reivindicación de la especialización del conocimiento con la necesaria extensión del mismo.

h) La necesidad de abordar la integración con el criterio de unión, pero no de uniformización, rechazando los modelos que pretenden universalizar y que, más bien, entrañan la absorción externa y la homogeneización. Asumir, en tal sentido, el desafío de una alternativa propia, latinoamericana, basada en lo que puede conceptuarse como unidad en la diversidad. Asegurar, entretanto, el control social de los procesos de integración actualmente en marcha, no todos de signo positivo y, en algunos casos, perversos.

i) La necesidad de insistir en la asignación de recursos para la ciencia; detener el proceso de reversión, que en algunas áreas científicas tiende a perder el avance logrado en los esfuerzos integrativos que han venido existiendo.

j) La necesidad de dejar de ver a Europa como referencia, dada su problemática actual. Asumir, en cambio, otros ángulos de análisis, que abarquen una nueva visión del bienestar, entendido como "bien vivir": la superación de la identificación entre democracia y mercado y la ponderación de la relación hombre- naturaleza.

7. Se reconoció, como una de las ideas centrales del debate, que no habrá inserción creativa en el mundo del próximo siglo y que los paises, incluso podrían desaparecer como tales, si no se integran en bloques geoculturales. Siendo por tanto, la integración un requisito de sobrevivencia, se requiere, desde ahora, de un acto de voluntad de los Estados en esa dirección.

Como elementos de expresión de la unidad y al mismo tiempo de la diversidad interna de Iberoamérica, que debiera conformar su propio modelo de modernidad, se apuntaron la combinación original de la racionalidad científico/técnica, de la racionalidad expresivo/comunicativa y de la memoria histórica.

Alternativamente, los mayores obstáculos o peligros están dados por la exclusión social creciente y el espejismo ante otros modelos, que inducen a un triunfalismo falso. En ese plano, se expresaron reservas ante la "integración hemisférica".

8. A manera de proposiciones relativas a las metas de desarrollo científico y educativo, se formularon las siguientes:

a) Sugerir que los Jefes de Estado se fijen metas específicas alcanzando en los próximos años, en términos de un porcentaje determinado del Producto Interno Bruto, que no debiera ser inferior al 1,5% para Ciencia y Desarrollo, y al 5% para Educación.

b) Sugerir a los Jefes de Estado un proyecto de autoevaluación y reforma de la educación media, punto más débil en cuanto a calidad y relevancia del sistema educativo.

9. Por otra parte, se perfilaron propuestas para avanzar en la integración, en el plano cultural y educativo, a saber:

a) Creación de un Fondo Regional de Desarrollo Científico, que opere mediante concursos para proyectos de importancia regional y subregional.

b) Creación de un Fondo Regional para el Desarrollo Cultural, que fomente concursos en materia de patrimonio cultural, desarrollo artístico y de industrias culturales.

c) Proposición para que, paralelamente en los Fondos Nacionales se incorporen cuotas para la participación de proyectos de creadores de otros países de la región.

d) Impulso a los sistemas de acreditación y equivalencias de grados y títulos entre las instituciones de educación superior de la región, y en general a la armonización de los sistema educativos.

Considerando el elevado peso porcentual de las personas menores de 25 años en la población de América Latina, resulta de especial importancia el papel que la educación debe desempeñar en la formación de esos jóvenes. Al respecto, se apuntó que una "educación para la integración" deberla enfatizar conceptos sustantivos como la solidaridad entre los países de la región, el apoyo a los de menor desarrollo relativo y, en general, las profundas raíces históricas, culturales y económicas de la integración.

En particular, se señalo la conveniencia de incluir la integración regional en el temario de la Conferencia de Ministros Responsables de la Juventud, que debe celebrase en abril del presente año, y lanzar en esa oportunidad un estudio comparativo respecto al lugar y tratamiento que se otorga a la integración en los planes de estudios iberoamericanos.

En el marco de la dinámica generada por las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno desde Guadalajara, en 1991, los participantes en el Foro destacaron como un ejemplo para la integración cultural y educativa de la región al programa "Periolibros", puesto en marcha por la UNESCO y el Fondo de Cultura Económica, con la colaboración de 23 diarios de toda Iberoamérica.

Se puso de relieve el significativo hecho de que en 17 meses de existencia, "Periolibros" haya distribuido, por intermedio de los diarios asociados y gratuitamente, alrededor de 70 millones de ejemplares con obras de grandes autores contemporáneos iberoamericanos, magníficamente ilustradas por artistas plásticos de reconocido prestigio.

"Periolibros" - se señaló- constituye un esfuerzo editorial de democratización de la lectura sin precedentes, por lo que se recomendó a los Jefes de Estado y de Gobierno que brinden todo su apoyo a esta original y positiva iniciativa, que puede ser exhibida como uno de los pocos logros de integración iberoamericana, de enorme importancia para el desarrollo cultural y educativo de vastos sectores de la sociedad, muy particularmente de los jóvenes.

TEMA III: COMPETITIVIDAD EN EL CAMPO ECONOMICO

1. La tercera reunión plenaria se ocupo del Tema "Competitividad en el Campo Económico", actuando como Moderador Aldo Ferrer y como relator, Helan Jaworski. La sesión dio inicio con una introducción del Moderador, sobre la necesidad de examinar el concepto de competitividad desde dos planos complementarios:

a) el del desarrollo humano y sostenible, atento a la solidaridad, la ética, la cultura y el respeto por el medio ambiente;

b) el de la racionalidad económica, que atiende primordialmente al comportamiento de la macroeconomía y a los costos, con el neto objetivo de mejorar la situación de competitividad.

Estimó igualmente que existían áreas a explorar como las normas que pautan la racionalidad económica y el significado de hacer concesiones a la ética y a la solidaridad, aunque ello implique disminuir la eficiencia, como ocurre en el escenario actual en diversos programas orientados a "aliviar la pobreza". La posibilidad de integrar estos dos planos, señaló, permitiría imprimir condiciones de solidaridad en el ajuste sin que decaiga la eficiencia.

Completando su introducción, el Moderador explicó que eran aplicables a la competitividad dos enfoques que no se confunden: el primero, supone la exclusión del oponente o rival a través de la utilización de diversos medios, como la baja de costos o el mejor dominio de la tecnología; desde este punto de vista, el concepto expresa la lucha por el poder. El segundo es el de la competitividad sistémica. No se enfrentan solo empresas o firmas, sino sistemas, conjuntos de fuerzas sociales y culturales, que adoptan expresiones diversas en el Norte y en el Sur, pero que tampoco excluyen una confrontación orientada a conquistar mayor poder.

Finalmente, expreso su interés por buscar una concepción alternativa de la competitividad donde tuviera espacio la responsabilidad social.

2. El ponente general, Carlos Moneta, subrayo el lugar protagónico de la competitividad como un nuevo espacio de confrontación de fuerzas y poderes económicos a nivel mundial, pero convino en la existencia de un debate sobre este aspecto y en la necesidad de clarificar la multiplicidad de definiciones y conceptos utilizados. En particular, resaltó el uso del término como elemento de medida del comportamiento de diversas unidades económicas, desde una empresa hasta una economía nacional.

El concepto de base reside en la noción de victoria sobre los competidores, pero hay otros elementos que completan la noción de competitividad a nivel de las economías nacionales: la protección de los mercados propios frente a las confrontaciones externas, y el impacto de la competencia sobre la capacidad de una sociedad para expandir su participación en los mercados internacionales.

Comparada con la dimensión nacional, la competitividad a nivel de empresas presenta diferencias notorias entre firmas, de ahí que una pregunta central sea si, a nivel internacional, la competitividad entre economías nacionales reside en la naturaleza y actuación de las empresas, o en otros factores macroeconómicos e institucionales que responden a la especificidad del Estado Nación.

La búsqueda de la competitividad constituye una orientación para el conjunto de la economía, es decir, se convierte en un ejercicio voluntario para captar los mercados externos y contribuir a elevar los indicadores generales de bienestar de una poblacion. Pero al mismo tiempo, el ejercicio puede significar un costo alto y tener efectos negativos sobre la dimensión social. En el caso específico de América Latina, cabe preguntarse si la búsqueda de la competitividad está originando ventajas comparativas y de qué género: [[questiondown]]Dinámicas o estáticas?.

Por consiguiente, concebida la competitividad como un problema social de alcance nacional, su impacto no se limita a las empresas sino a la sociedad en su conjunto y, "contrario sensu" el alcance de sus objetivos depende del contexto interno en que deban actuar las empresas y los gobiernos. Por ello, se debe evitar el error de proyectar el futuro como extrapolación de lo que está ocurriendo hoy y, en cambio, tratar de visualizar e identificar el perfil de los Estados y las empresas en un plazo de 10 a 15 años.

Señaló la pertinencia de diversas reflexiones, sin tocar la dimensión microeconómica:

a) El paradigma económico dominante está construido sobre un modelo que debe garantizar bienestar a toda la sociedad, basado en la democracia y la economía de libre mercado, extendiéndose cualitativa y territorialmente (fenómeno de globalización) y garantizando el progreso. La realidad rechaza este planteamiento y muestra las limitaciones para su expansión. En particular, se percibe la segmentación y las fracturas operantes en sociedades de todas las latitudes y la aceleración de serias dicotomías.

b) La evolución del sistema de comercio internacional, a partir de los resultados de la ultima ronda de negociaciones del GATT, no garantiza ningún incremento de la competitividad de las economías de la región. En general, el mundo en desarrollo no ha satisfecho sus expectativas, a pesar de las concesiones otorgadas. No cabe esperar para los años próximos un sistema de comercio libre, sino la coexistencia de un régimen de comercio "administrado" con mecanismos de mayor complejidad para cuya gestión la región no está preparada. Es necesario prefigurar este sistema.

c) América Latina debe superar el hábito de mirar el mundo a través de paradigmas tradicionales. A la pregunta sobre donde están los mercados, cuáles son y qué características tienen, la región responde mirando el mundo a través de los ojos del propio Norte, limitándose a considerar la experiencia de los Estados Unidos y de Europa, mientras el resto del mundo aparece envuelto como en una nebulosa. Tampoco hay una percepción clara de otras relaciones en las que se ve involucrado el Estado- Nación, por ejemplo, con las redes cada vez más estructuradas y poderosas de los traficantes de armas, de droga o de órganos humanos.

d) La percepción limitada que tiene América Latina de las otras partes del mundo le impide ver con claridad que existen formas múltiples y diversas de llegar a la deseada integración. La región prácticamente sólo conoce el modelo europeo y no las diferentes formas existentes, por ejemplo, en Asia. Percibe lo más sobresaliente, pero desconoce los procesos a escala micro que se dan en ciertos puntos de intersección y que alimentan los círculos virtuosos. También se perciben los cambios de la economía mundial, pero no los procesos de largo alcance a través de los cuales las economías asiáticas se interpenetran y se hacen presentes en otras regiones (Japón en la ex- Unión Soviética), ni el fenómeno de los triángulos de crecimiento (Sudeste asiático).

e) El habito de considerar al Estado- Nación como el actor privilegiado también impide percibir otros actores y otras dimensiones, como las regiones y otros espacios descentralizados, que constituyen un fenómeno nuevo en Europa, y que negocian con independencia de sus países. Resulta necesario ver el mundo bajo una óptica nueva, que reconozca estas economías con "contorno humano" que emanan también de políticas de supervivencia a través de una fragmentación o adaptación del Estado a las iniciativas de provincias, regiones, lander o autonomías. Y al lado de ellos los empresarios, con lo que se rompen viejos paradigmas sobre la relación entre el Estado y la sociedad civil.

Se puede reconocer que la iniciativa de las Américas del Presidente Bush y el Tratado de Libre Comercio Norteamericano han generado en la región expectativas basadas en deseos y necesidades, pero que no fueron punto de reflexión interior. Es necesario comprender que los acuerdos que se puedan establecer con los Estados Unidos, con Europa o con Japón implican mucho más que el comercio y tienen, al lado de amplias ventajas, altos costos. América Latina ha mirado más a las posibilidades de obtener mayor inversión directa extranjera y ganar en legitimidad internacional, pero no ha hecho un ejercicio suficiente de reflexión sobre costos y beneficios, que pueden ser diversos, de país a país y de región a región. Resulta necesario, por lo tanto, pensar a diez o quince años de plazo y tratar de conservar interrelaciones que pueden parecer hoy carentes de sentido.

3. Salvador Arriola, ponente del tema "La Competitividad en el Campo Económico", señaló que el mundo pasa por una crisis en materia de empleo, la peor en cinco décadas, desde la Gran Depresión y que se ve modificada y socavada por la división internacional del trabajo. Para el llamado Grupo de Lisboa, la competitividad no es una forma de manejar la economía nacional, sino una contienda ideológica entre rivales, incluso a nivel de universidades, centros de investigación y otras fuerzas sociales. Llevarla a excesos puede significar arriesgar mayores desigualdades y marginalización, concentración del poder económico e incluso daño ambiental y empobrecimiento del debate cultural.

Algunos elementos recientes pueden afectar los términos en que diversos estados buscan optimizar su competitividad. Entre ellos:

a) El Libro Blanco sobre el desempleo, presentado por el Comisario Jacques Delors, muestra las flaquezas de la economía europea y propone una síntesis entre las metas de política industrial, estándares productivos y normas de competencia, y atiende al factor de complementariedad de las pequeñas y medianas empresas, a la incidencia en materia de políticas nacionales de los Estados miembros, a la normatividad sobre crédito e inserción en el mercado y a las redes transeuropeas de infraestructuras. Frente a la crisis, surgen propuestas de contratos de solidaridad entre quienes tienen trabajo y quienes no lo tienen: un pacto social europeo a nivel de cada país y de cada empresa, ligado a inversiones de futuro y a la creación de nuevos puestos de trabajo.

b) La propuesta del Presidente Clinton en la sesión extraordinaria del Grupo de los 7, reunida en Detroit, en materia de empleo, flexibilizando la noción de continuidad y de puesto de trabajo, definiendo en este ámbito las normas para una nueva organización internacional de comercio, en la cual el llamado "dumping social" puede ser solamente un disfraz para el proteccionismo comercial del Norte.

c) El hecho de que, por primera vez, los temas de población y migraciones aparezcan en la agenda del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y se vinculen estrechamente con la Conferencia sobre Población de El Cairo, a fines del presente año, y con la Cumbre Social, prevista para 1995 en Copenhague.

Frente al enorme atraso que enfrentan las empresas de la región latinoamericana en términos de trabajo debido a una calificación insuficiente, a una escasa disponibilidad de recursos financieros, a una limitada innovación y transferencia tecnológica y a una deficiencia de diversos servicios como las infraestructuras de producción (energía y comunicaciones), es imprescindible estimular la solidaridad para la competitividad como una actividad compartida ente las empresas y los trabajadores.

Particular atención requieren las fracturas profundas dentro del Norte y en las relaciones Norte- Sur. El sistema económico internacional se ve penetrado por un sistema financiero internacional autonomizante que limita la capacidad de acción de los gobiernos.

Por otro lado, se hace urgente en la región un enfoque global sistémico de las economías nacionales y de las empresas, para evitar que las propuestas de reducir los costos laborales sean referidas exclusivamente a medidas de "política laboral" y al desmantelamiento de los regímenes de beneficios y de la seguridad social.

4. La tercera ponencia, de Salomón Kalmanovitz, sobre "crédito y la inversión", señala que ambos elementos son complementarios y definitivos de la competitividad de las naciones al permitir que su disponibilidad contribuya a una producción dinámica, a una rentabilidad alta y a costos financieros manejables. En materia de intermediación financiera, las tasas de interés reales deben ser altas para incrementar el ahorro financiero y contribuir a la repatriación de capitales. La liberalización de la economía debe inducir la modernización de la producción local y sentar las condiciones para un nivel mayor de exportaciones, mientras la privatización de activos públicos abre oportunidades al capital privado, nacional e internacional.

Por su parte, la ampliación de la oferta de bienes, apoyada en la desregulación de los mercados y en los acuerdos de integración entre paises, incrementa el grado de competencia en las economías nacionales.

El empleo debe crecer en las economías que exporten más de lo que importan ya que la actualización de la tecnología de producción y el retiro del Estado eliminarán los puestos clientelares o en situación protegida. También podrá crecer el empleo en áreas como la construcción y servicios y gracias a políticas de alto gasto público con ajustes tributarios y venta de activos públicos. Pero deberá cuidarse el potencial impacto inflacionario del crecimiento de los recursos internacionales y de la apreciación de la moneda local.

Añade el ponente que el Estado se concentra en proveer la infraestructura necesaria al proceso de acumulación de capital y en llevar a cabo un gasto social que compense por las pérdidas de ingreso y empleo ocasionadas por el ajuste de la década pasada y las políticas antiinflacionarias de los últimos años. A su vez, el sistema financiero y de crédito crece en la región latinoamericana como consecuencia de la reducción de la regulación bancaria, se incrementa el monto total del crédito y crece el gasto, tanto publico como privado, pero el ahorro interno es insuficiente para financiar los planes de inversión, con lo que el sistema pasa a defender el ahorro externo, lo que puede crear problemas a futuro si alguna de las previsiones de ingreso de divisas a la región no funciona. Por último, se anuncia el fin de la era del dinero barato a escala regional: para los Estados Unidos la recuperación se ha completado y las tasas de interés serán inferiores, con lo que disminuirá la oferta de crédito. Ello obliga a que los países de América Latina desarrollen sus propias fuentes de ahorro.

5. Otros participantes en el debate plantearon que en el mundo globalizado, transnacionalizado y fracturado donde opera América Latina, la competitividad sana y leal es, en la mayoría de casos, una candorosa ingenuidad. La región es sujeto pasivo que ha perdido peso en el comercio exterior y ha tratado de recuperarlo volcándose al mercado mundial mediante una caricatura del verdadero comercio: no menos del 40% del comercio mundial es intrafirmas. En ese sentido, no es relevante marchar hacia la convergencia de procesos, no significa éxito en la integración. En cambio, quizá si habrá convergencia en la pobreza y la inseguridad, lo que equivaldría a marchar hacia la desintegración.

Otras intervenciones definieron la competitividad como un elemento del sistema ideológico vigente pero que, en ciertos casos, entra en conflicto con otros componentes. Así, ocurre que en las sociedades sometidas a la compulsión de la competitividad se manifiestan contraposiciones inherentes como, por ejemplo, cuando se propone un pacto social en condiciones de competitividad. De aquí surgió la propuesta de una recomendación a los Jefes de Estado sobre las dudas ante la mera posibilidad de un "contrato social" en la región, dudas que podría tener impactos negativos sobre la solidaridad y la cohesión interna de las sociedades latinoamericanas que ya se han visto fragmentadas por el ajuste, contribuyendo a acrecentar su inviabilidad.

En la deseable marcha hacia un proceso de convergencia de las formas de integración operantes en la región, el supuesto de que se alcance el mito de la competitividad debería también sugerir que se pueden superar o eliminar los efectos más negativos o represivos que la caracterizan. Pero ello significaría también darle al concepto un nuevo sentido y hacerlo compatible con los procesos orientados a alcanzar metas nacionales. Esto aparece difícil y sugiere que un nuevo modelo de desarrollo para la región debería tomar en cuenta las relaciones humanas y sociales que se establecen gracias a la integración y no sólo la tecno- racionalidad económica.

6. Una propuesta para presentar a la Cumbre Iberoamericana consiste en que los procesos de integración hay que entenderlos como el "medio biológico" en el que deberán surgir y funcionar las instituciones que sean necesarias. En el caso especifico de la competitividad, es evidente la necesidad de instituciones capaces de acoplar y analizar la información. En primer lugar, la información que permita analizar y comprender los cambios en el sistema internacional, desde la configuración de un primer orden por los vencedores en la Segunda Guerra Mundial hasta el derrumbe del bloque soviético. En segundo lugar, la relectura de las transformaciones según la tesis que privilegia las interdependencias entre los factores sistémicos y la tesis que atiende al rol de los principales actores y las tensiones dentro de la tríada USA, CEE, y Japón sobre los desafíos ideológicos, tecnológicos y comerciales. En el marco de las nuevas realidades, surgen nacionalidades nuevas, formas diferentes de integración y actores nuevos (regiones, Estados, provincias), sobre todo en Asia y en Europa, que deben ser para América Latina un referente y no un modelo y respecto a los cuales España y Portugal deben jugar un papel preeminente.

7. Finalmente los participantes se preguntaron sobre si el cambio tecnológico era ciego o podía ser dirigido y si la disponibilidad de la región para el cambio no debía ser leída sin prejuicios, reconociendo la importancia del autodesarrollo y del sector informal, como los sucesos de Chiapas y otras manifestaciones en la región lo sugerían, cuestionando el modelo de la modernidad y la naturaleza obsoleta de ciertas organizaciones sociales que se han vuelto retardatarias.

Dos sugerencias fueron orientadas al SELA en la perspectiva de tratar de incidir sobre el diseño del cambio tecnológico. En primer lugar, contactar con la OIT para obtener estudios relativos al cambio tecnológico y su incidencia en el empleo y, en segundo lugar, analizar el comportamiento perverso del ciclo económico en la relación competitividad/cambio tecnológico/ empleo, a partir de la aplicación del ajuste estructural en la región con serias incidencias sobre los salarios.

TEMA III: (Segunda Parte): COMPETITIVIDAD EN EL CAMPO ECONOMICO

1. El ponente Martín Piñeiro hizo una presentación sobre "La Competitividad del Sector Agropecuario en la marco de la Integración Regional". Como tesis central sostuvo que, contrariamente a lo que con frecuencia se afirma, la agricultura en América Latina ha tenido una extraordinaria transformación productiva en los últimos 20 o 30 años, que se ha basado en un rápido incremento de la productividad de algunos cultivos principales y en un proceso de diversificación agropecuaria.

El ponente destacó que la conjunción de una gran dotación de recursos naturales y esa transformación productiva, más algunos importantes esfuerzos de investigación, han dado como resultado una considerable competitividad internacional en la mayoría de los productos agropecuarios de importancia mundial.

No obstante lo anterior, en el largo plazo, esa competitividad se ve amenazada por tres factores:

a) la transformación referida es muy heterogénea, concentrada en algunos productos y regiones, y no expandida a todo el sector;

b) la débil industrialización de la producción agropecuaria;

c) la creciente dificultad para mantener, por su alto costo y acceso, un adecuado ritmo de generación y adopción de tecnología.

En cuanto a los procesos de integración regional, destacó que están teniendo dos efectos sobre el sector agropecuario. Por un lado, al aumentar la competencia dentro del sector se produce una mayor especialización en algunos productos y el desplazamiento de otros, con consecuencias indeseables en materia de empleo rural y de migraciones de población. Por otro lado, hay un mayor intercambio regional agropecuario sobre la base de algunos productos en los cuales se especializan los países según las ventajas que tienen, pero sin darse las economías de escala que aumenten la competitividad frente a terceros paises, a diferencia de lo que ocurre en el sector industrial en que la especialización genera economías de escala que aumentan la competitividad.

Destacó que el gran potencial asociado a los procesos de integración y la inserción internacional, para evitar consecuencias negativas, plantea el desafió a los gobiernos de ejecutar políticas de inversión especificas en el sector agropecuario que permitan absorber eficientemente el reacomodo de recursos, especialmente la población, que se producirá por la mayor especialización. Se requiere además una mayor regulación de la desprotección arancelaria del sector agropecuario para evitar impactos negativos en los sectores rurales de menor desarrollo y las consecuentes tensiones sociopolíticas que podrían desestabilizar todo el proceso. Además se deberían desarrollar políticas sociales de compensación para esos sectores enfrentados a una mayor competencia. Por otra parte, el expositor destacó la necesidad de un masivo esfuerzo tecnológico que garantice condiciones de mayor competitividad internacional.

2. El ponente Heinz R. Sonntag hizo una presentación sobre "La Globalización de la Economía: Políticas Sociales y Laborales". Sostuvo, como elemento central, que hay una gran tensión entre la consolidación de la democracia y la situación de creciente desigualdad y pobreza en los paises de la región, la cual se ha venido agravando por la políticas de ajuste estructural.

Por otra parte, manifestó su desacuerdo con la distinción entre política social y política laboral, ya que la segunda forma parte de la primera dado que, en los países de la región, gran parte de la población esta en el sector informal y, por lo tanto, la política laboral, tal como se ha entendido tradicionalmente, se refiere a una proporción limitada de la población. En este contexto, sostuvo que una política social debe ser entendida como el esfuerzo por articular un nuevo modelo de desarrollo. A partir de esto, sostuvo que el gran reto de la política social es encontrar una salida al inédito cuadro que presenta la región de un amplio proceso de democratización acompañado de un simultáneo proceso de prolongación y profundización de la crisis.

Para superar la referida contradicción, Sonntag propuso una redefinición de la política social sobre la base de dos elementos claves: la participación y la integralidad. A partir de ello, destacó cinco criterios específicos para esa redefinición: a) las políticas sociales deben estar insertas en el diseño de un nuevo modelo de desarrollo; b) esas políticas tienen que liberarse de los viejos vicios del paternalismo y el clientelismo político; c) las instituciones estatales, ejecutoras de las políticas sociales, deben adaptarse a criterios de eficiencia y eficacia; d) las políticas sociales sectoriales deben coordinarse entre si; e) esas políticas deben contar con un alto grado de concertación social.

3. Sobre las dos exposiciones principales, se desarrollo un debate en torno a las siguientes ideas básicas: a) dada la importancia del sector informal y la gran adaptabilidad organizativa y tecnológica de las micro y pequeñas y medianas empresas, la estrategia de desarrollo debe prestar la mayor importancia al establecimiento de canales alternativos de financiamiento que, frente a los mecanismos tradicionales, permitan materializar el gran potencial económico del sector informal. Se indico que esto implica una visión diferente a la de los fondos de compensación o asistencia social, los cuales quedan reducidos al tradicional asistencialismo. b) las experiencias exitosas de economías de mercado ponen de manifiesto la eficiencia económica de la equidad social. Las economías desarrolladas han operado sobre una norma básica de equidad general, y el caso reciente de los paises del Este asiático, donde se ha producido una masiva inversión en capital humano que les ha permitido absorber y desarrollar tecnologías adquiriendo así notables ventajas competitivas dinámicas, ha puesto en evidencia una correlación directa entre equidad y desarrollo. Así, a las exigencias éticas y políticas para promover la equidad, se agrega ahora un exigencia técnica pues, sin la creación de oportunidades de empleo en condiciones de creciente productividad e ingresos, no será posible el desarrollo. c) el Estado tiene la responsabilidad central de promover la competitividad. Se requieren políticas públicas muy activas que promuevan la competencia y la eficiencia del mercado, por un lado, y la equidad, por el otro.

4. A partir del debate, se derivó un conjunto de propuestas para ser trasladadas a la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica:

a) Incorporar la noción de la eficiencia económica de la equidad como el principio rector de la estrategia de desarrollo. Esto implica promover una profunda Reforma Social, complementaria de la Reforma Económica, que posibilite masivas inversiones en capital humano.

b) Revitalizar el papel del Estado, el cual tiene responsabilidades insustituibles en cuanto a la corrección de las desequilibrios del mercado y en cuanto a la creación de una plataforma básica de equidad social, para lo cual el Estado debe promover la más amplia cobertura de los servicios de educación, salud y saneamiento.

c) Es indispensable consolidar las políticas de estabilización, para lo cual es necesario plantear políticas de recuperación económica y generación de empleo. La política social debe apoyarse en la generación de empleo y en una recuperación gradual de los salarios sobre la base de una mayor productividad.

d) Es necesario retomar las políticas de planeamiento, con un alto contenido de concertación nacional y participación democrática, de suerte que se definan políticas de Estado de largo plazo en áreas clave, como educación, salud y vivienda.

e) Es necesario revalorizar la importancia de las políticas demográficas si se quiere abatir la pobreza e impulsar el desarrollo, teniendo presente la importancia del componente educativo de las mujeres adultas en tales políticas.

f) Los procesos de integración, en el marco de la globalización, deben conformar una clara estrategia con objetivos de mediano y largo plazo y con una clara definición de la distribución de sus costos y beneficios

g) Que se dé un mandato a los Ministros de Finanzas de Iberoamérica para que preparen una evaluación y una propuesta para el futuro, con ocasión del cincuenta aniversario de los acuerdos de Bretton Woods.

h) Que los países de América Latina hagan de forma inmediata un esfuerzo extraordinario para coordinar sus posiciones ante la Cumbre Hemisférica de fines de 1994, convocada por el Presidente de Estados Unidos, e inicien un proceso de negociación para llegar a esa Cumbre con una agenda previamente convenida.

i) Que la comunidad iberoamericana tome mayor interés en las comunidades hispanoparlantes de Estados Unidos y Canadá, siendo la cultura el elemento clave para promover ese vínculo.

TEMA IV: LA INTEGRACION EN UN CONTEXTO PLURIETNICO Y PLURICULTURAL

1. La cuarta sesión plenaria fue dedicada al tema de "La integración en un contexto pluriétnico y pluricultural". Actuó como Moderador Cristovao Buarque y como Relator Alfonso de Silva. La ponencia estuvo a caro