LÍNEAS TRANSVERSALES DE INVESTIGACIÓN Y PLANIFICACIÓN

EVALUACIÓN PARTICIPATIVA

 

En general, las ONG ofrecen datos puntuales de la cantidad de proyectos financiados, su distribución sectorial y geográfica, pero nada acerca de su impacto. Esta carencia se explica por las limitaciones presupuestarias y por la falta de capacidad técnica en el seno de las propias ONG para llevar a cabo este tipo de evaluaciones. Así surge la presente iniciativa, para la que estamos buscando financiación, que persigue la activación de un proceso conjunto de aprendizaje Norte-Sur consistente en la evaluación participativa del impacto de determinados proyectos de desarrollo en Centroamérica.

¿Qué pretendemos? Fortalecer institucionalmente a las organizaciones del Sur, y promover un cambio en las actitudes y metodologías de trabajo de las organizaciones del Norte, mediante una cultura de evaluación y una profundización de la participación. Para ello se evaluarán alrededor de 10 proyectos de desarrollo apoyados por ACSUR-Las Segovias y sus contrapartes en el terreno desde los años 80, organizándose talleres de formación, misiones de evaluación conjuntas y talleres de discusión de resultados. Al mismo tiempo, se llevará a cabo una investigación sobre metodologías participativas de evaluación, poniendo especial atención en la rica corriente de Investigación Acción Participación (IAP) presente en Latinoamérica y en el Diagnóstico Participativo  (Participatory Rural Appraisal, PRA), experimentado sobre todo en la India y África. El proyecto plantea una retroalimentación continua entre las actividades de investigación y las de evaluación, que comparten objetivos y se nutren mutuamente.

 

Por otro lado, la sistematización de las experiencias de las misiones de evaluación sobre el terreno son necesarias a su vez para afinar el curso de la investigación metodológica a nivel práctico. Como resultado de dicho proceso interactivo se publicará una guía de evaluación participativa orientada a ONG y evaluadores. Se realizará además una capacitación mediante talleres en las delegaciones de ACSUR del Estado español y se difundirá el resultado de la experiencia a través de redes de trabajo y redes telemáticas. El proyecto así formulado tendría una duración de dos años, desde enero de 1998 hasta diciembre de 1999.

 

Gracias a las metodologías participativas de evaluación, los beneficiarios integran equipos, participando activamente en el proceso de capacitación e investigación metodológica, misiones de evaluación y difusión de resultados. La participación de los beneficiarios en la evaluación no sólo mejora el acceso a la información, sino que constituye un proyecto de desarrollo en sí mismo orientado al fortalecimiento institucional. Del mismo modo, la participación de ACSUR en el proceso abre las puertas a la propia organización hacia una cultura de evaluación y hacia una profundización en técnicas y actitudes participativas. Desde el punto de vista del Norte, el proyecto pretende convertirse en un punto de referencia para la práctica de evaluación de las ONG en el contexto español.

 

INMIGRACIÓN Y LUCHA CONTRA EL RACISMO

 

Consideramos que estos temas deben ser parte de un eje transversal de una ONG con una visión integral de las relaciones Norte-Sur.

Estaremos trabajando sobre dos vías:

 En la sensibilización

El Proyecto Palabras para comprender la inmigración se deriva de un trabajo previo y busca potenciar su sensibilización sobre estos temas y dar a conocer sus contenidos a un público mayor, a través de la difusión en la televisión.

Frente a las migraciones, las sociedades o grupos receptores han reaccionado de maneras muy diferentes, según su desarrollo cultural, sus déficits y condiciones materiales de vida, su trama social, sus ideologías dominantes. También de acuerdo con las peculiaridades y actitudes de los inmigrantes. Las experiencias han ido desde los planteamientos paradigmáticos y la integración, hasta la xenofobia violenta asociada con el aislamiento étnico. Un gran abanico comprende desde las sociedades de "melting pot" o crisol de razas, hasta las sociedades multiculturales y el apartheid.

El uso controvertido, inexacto o potencialmente peligroso de una determinada terminología que favorece o potencia dichas tendencias destructivas es el que originó nuestro interés por identificar ciertos elementos del discurso. Precisamente, el Proyecto que presentamos tiene como propósito dar continuidad a esta idea de trabajar por la tolerancia desde el lenguaje cotidiano.

Mediante el habla cotidiana y sus simbolismos se van dibujando percepciones que encierran valoraciones sobre la realidad, y sobre los cambios en dicha realidad. El lenguaje, en tanto sistema simbólico a través del cual nombramos los elementos que conforman el mundo que nos rodea, construye imágenes, percepciones y definiciones de los Otros, de aquellos que componen grupos sociales minoritarios y a los que se distingue por sus supuestas diferencias, dentro de una sociedad.

Esa "otredad" en el imaginario social se construye mediante las respuestas que se dan a diversas preguntas, como por ejemplo:

En principio, podríamos considerar que estas preguntas tienen respuestas colectivas a través del lenguaje y de las acciones cotidianas de cada uno de los miembros de nuestra sociedad.

Sin embargo, este proceso es mucho menos espontáneo de lo que parece. En él inciden fuertemente orientaciones ideológicas que proceden de los principales mecanismos de socialización: los medios masivos de comunicación, los organismos educativos y las instituciones del Estado en general.

Por lo tanto, es en este segundo plano donde más habría que insistir en la tolerancia, la paz y el respeto mutuos como valores éticos primordiales.

El Proyecto "Palabras para comprender la inmigración" es un paso ambicioso. En él se retoma claramente el espíritu de que el lenguaje sirve para consolidar una imagen integradora, amplia y tolerante o, por el contrario, para construir una imagen segregacionista, desintegradora y xenófoba. Creemos que, desde esta perspectiva, el gran reto que se presenta es el de abordar el desafío en el principal medio masivo de comunicación, la televisión.

 

 En la incidencia política y en el desarrollo

El programa Migración-Retorno-Desarrollo (MIREDE), pretende afrontar la problemática de la migración desde una perspectiva dinámica y global que implique a todos los agentes que intervienen, bien de manera activa o pasiva, en su desarrollo.

El fenómeno migratorio no puede analizarse como un hecho aislado, sino que son muchas las variables que en él influyen y por lo tanto, los actores implicados: Estado del país receptor, Estado del país de origen, organizaciones de inmigrantes con las que contactan al llegar al país que recibe, políticas en materia migratoria definidas por la OIM, instituciones bancarias a través de las cuales los inmigrantes envían sus ahorros...

Existe por lo tanto en este fenómeno una relación constante y permanente entre el país receptor y el país de origen, a través de flujos de personas en una y otra dirección, así como flujos económicos derivados del primero. Se pretende con este programa abordar esta dinámica migratoria de forma global, contemplando los distintos mecanismos y actores de la misma, y aportar una respuesta al dilema tópico "apertura de fronteras" versus "cierre de fronteras".

El aumento de los flujos migratorios en los últimos años, y el cauce que en muchos casos toman algunos de ellos (nos referimos al tráfico ilegal de inmigrantes) hace necesario un esfuerzo común por aportar una visión positiva y constructiva de este fenómeno, tanto para el país que recibe como para el país que envía y sobre todo para garantizar que se producen dentro de un marco legal y controlado, capaz de garantizar a los sujetos pasivos una condiciones de vida dignas y donde se respeten sus derechos humanos.

El programa consta de distintos módulos o proyectos, que tratan de afrontar esta realidad desde una perspectiva integradora y global, que pretende en último término potenciar los beneficios de la inmigración tanto para el país de origen como para el de acogida.

De este modo se busca un diálogo sobre la problemática de la política de extranjería actual (permisos de trabajo, entradas sin documentación, residencia). Al mismo tiempo, se facilita la integración de las inmigrantes durante el tiempo que están aquí, garantizando su dignidad y, ofreciéndoles una capacitación y formación, útil para ambos países. Se fomentan programas de ahorro como modo de contribuir al fomento de las inversiones en el país de origen, que faciliten el retorno voluntario al cabo de un tiempo, y por último se pretende implementar proyectos de desarrollo donde los inmigrantes sean beneficiarios, y que a su vez, estén contribuyendo al desarrollo local de la región.

Todos los módulos de este programa buscan una participación e implicación directa de todos los actores del fenómeno de la inmigración. Y sobre todo, que el Estado de República Dominicana y los propios inmigrantes se impliquen en el proceso de desarrollo local de su país.

Se intenta ofrecer una visión de la inmigración como una experiencia que, lejos de ser traumática, es enriquecedora y rica para los propios inmigrantes, y en todo caso para la República Dominicana como país emisor, y para España, como país de acogida.

En el desarrollo del programa tiene también una importancia significativa las actividades de información y sensibilización, tanto a la población inmigrante, como a la autóctona. Es por ello que todos los módulos que se explican a continuación se acompañarán con distintos mecanismos de sensibilización (campañas, seminarios, charlas-coloquio, publicaciones, etc)

No debe olvidarse que la inmigración es un fenómeno en el que muchas partes se ven involucradas, sobre el que, sin embargo, existe gran desconocimiento y desinformación.

Todas las actividades que busquen aumentar la información sobre este fenómeno (estudios, investigaciones concretas, análisis de la realidad) así como dar a conocer y sensibilizar esta realidad, acompañarán todas las fases del programa.

Se trata por tanto de un proyecto con una característica singular, en tanto que no se limita a una acción de desarrollo local en un país concreto, en este caso, República Dominicana, sino que además se tiene en cuenta el papel tan importante que juega el país de acogida en los flujos migratorios, y por tanto, también se llevarán a cabo acciones en España.

El programa se presenta como un proyecto piloto entre una región de España, la Comunidad de Madrid, y las regiones de República Dominicana con mayor índice de emigración. El programa cuenta con distintos módulos o proyectos.

 

 

 

 ÉTICA Y ECONOMÍA: CONSUMO Y PRODUCCIÓN RESPONSABLES

El pensamiento único en la ideología de la globalización

A partir de la desaparición del Segundo Mundo se ha insistido en anunciar el "fin de la historia", a medida que ha ido avanzando la economía de mercado hasta los lugares más recónditos y aislados. Se ha anunciado el inicio de la era de la globalización.

Para los triunfantes economistas ortodoxos, el mercado es una especie de milagrosa maquinaria que genera cotidiana y rutinariamente un conjunto de bienes y servicios que satisfacen a millones de personas en todo el planeta. La manera de garantizar la reproducción de este proceso basado en millones de decisiones encadenadas es permitir la mayor libertad de las llamadas "fuerzas del mercado", es decir de la oferta y la demanda, contemplando la existencia de precios flexibles y competencia perfecta.

Para ello -suele repetirse- es necesario evitar al máximo las intervenciones del Estado, en tanto éstas siempre conllevan "distorsiones". Guiados por su interés, capaces de analizar racionalmente y definirse por la mejor opción, los individuos maximizan su bienestar y, por la suma de esos intereses privados, se genera un progreso colectivo que beneficia a todos. Como lo demostraron matemáticamente algunos autores a fines del siglo pasado, por esta vía se llega a un equilibrio (Walras) que al mismo tiempo es óptimo (Pareto), en tanto cada individuo -teniendo en cuenta su aporte al mercado- retira lo mejor que puede esperar de éste. Otros teóricos también han dicho de este equilibrio que es único y estable.

La fábula tranquilizadora de la armonía construida por las acciones humanas se fue imponiendo sobre la angustiante visión del homo homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre, sobre la que construyeron su visión otros filósofos.

Sin embargo, a pesar de lo que parece estar indicando el término, esta globalización no implica la extensión homogénea y universal de un proceso de crecimiento económico o de expansión del bienestar. Antes bien, el concepto encierra una serie de tendencias contradictorias con aquellas que suelen señalarse como las grandes corrientes en las que se mueve el planeta.

La crítica desde la evidencia empírica: la modernización excluyente

Una de las tendencias es el enorme aumento de las desigualdades en la generación y apropiación de la riqueza entre países, entre los ingresos de cada habitante del planeta, en materia de desarrollo humano en sociedades enteras, en el uso del "espacio ecológico" que ejerce de hecho cada persona según el lugar geográfico y social donde le ha tocado vivir. Estas desigualdades son la base de la diferencia entre el "Norte" y el "Sur", términos que no son estrictamente geográficos, sino indicadores de niveles de bienestar humano.

Actualmente, de acuerdo con datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de los 23 billones de dólares del Producto Interior Bruto mundial de 1993, 18 billones corresponden a los países industrializados y sólo 5 billones a los países en desarrollo, aunque estos tienen casi un 80% de la población mundial.

De los 5.600 millones de habitantes del planeta, 1.300 millones viven por debajo de la línea de pobreza. La pobreza incide especialmente en los niños, con una mortalidad infantil que en muchos países está aún en niveles de 114 por cada 1.000 nacidos vivos. Anualmente mueren casi 13 millones de niños antes de cumplir los cinco años. Además, muchos de los que sobreviven permanecen en la marginación y alrededor de 200 millones no lograrán nunca un crecimiento normal debido a los problemas derivados de la desnutrición. En América Latina hay 196 millones de pobres y 216 millones, en África subsahariana.

Según el criterio de las instituciones de Bretton Woods, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para incidir significativamente en la terrible situación actual habría que profundizar la internacionalización del sistema de mercado libre, ya que por el "efecto goteo", el crecimiento económico rápido y consistente terminará redistribuyendo más equitativamente la riqueza. Sin embargo, la experiencia histórica no apoya esta tesis y, por razones ecológicas de supervivencia del planeta, tampoco es posible creer que el actual modelo económico imperante en el centro sea universalizable.

Antes bien, el problema conceptual que plantea la creciente desigualdad a lo largo de los siglos XIX y XX, a pesar de una economía internacional más integrada, es su inconsistencia con las predicciones de convergencia propias del sistema de mercado competitivo.

El comercio, los flujos de capital y las migraciones se supone que igualan los ingresos de los factores de producción, y de esa forma disminuyen las diferencias nacionales. El aparente fracaso en conseguir este objetivo a escala global ha llevado a la formulación de un grupo de teorías que subrayan lo opuesto: los efectos adversos de la integración de los países en desarrollo en la economía mundial debido al deterioro de los términos de intercambio dentro de la relación centro-periferia, los efectos de demostración, el intercambio desigual, la dependencia tecnológica y la desintegración interna, que últimamente han sido considerados dentro del proceso de modernización excluyente.

Esta consiste en el logro de unas metas económicas definidas por la llamada sociedad innovadora, que excluyen del mercado, de la participación política, social y cultural a miles de millones de personas -muchas de las cuales ni siquiera son conscientes de sus derechos como seres humanos- en beneficio de algunos cientos de millones de consumidores solventes. Este proceso es una combinación de las siguientes características:

En el capitalismo de la posguerra, las instituciones del Estado del Bienestar eran todas aquellas destinadas a otorgar a los individuos capacidades para controlar y, en su caso, contrarrestar su destino como agentes económicos en los intercambios regulados por el mercado.

En el presente, la modernización excluyente se genera sobre un Estado del Bienestar desmantelado por los planes de ajuste o que nunca llegó a cuajar. Dicha quiebra se presenta como una erosión de sus instituciones, que amenaza con derivar en la desintegración del conjunto de la sociedad.

 La crítica desde la racionalidad

Como hemos dicho anteriormente, en la ideología de la globalización hay una asociación directa entre "racionalidad" y "mercado".

La extensión del capitalismo desde la Revolución Industrial conllevó la progresiva desaparición de los valores morales como criterios de regulación de la vida colectiva y su reemplazo por criterios supuestamente técnicos, de racionalidad formal. Como lo explica OVEJERO:

"Sostener que sobre valores el único asidero es la propia conciencia era un modo de decir que hay una inescapable dimensión "decisional", "irracional" en los asuntos éticos. Al aunar estas tesis con aquella descripción del capitalismo como ajeno a los valores, parecía implicarse que lo otro, eso que queda fuera de las decisiones técnicas (neutras) que son la norma del capitalismo son sólo delirio. De ahí a concluir que "lo real es racional -y recordar que lo "real es el mercado"- no hay más que un paso que muchos no durarán en consumar".

De este modo, el mercado y sus productos resultan "naturales, inevitables y neutrales".

Al respecto, dice SEN que la teoría económica convencional se ha servido de un doble proceso erróneo: (1) identificación del comportamiento real con el comportamiento racional y (2) especificación de la naturaleza del comportamiento racional en términos muy restrictivos.

En el primero, la racionalidad es identificada con la maximización del propio interés. Frente a esto, SEN se pregunta ¿por qué debe ser únicamente racional perseguir el propio interés excluyendo todo lo demás? Este enfoque egoísta de la racionalidad supone un firme rechazo de la visión de la motivación "relacionada con la ética. En este sentido, razona, " intentar hacer lo mejor para conseguir lo que a uno le gustaría obtener puede ser una parte de la racionalidad, y esto puede incluir la promoción de objetivos no egoístas que podamos valorar y desear alcanzar".

En el segundo, el bienestar es identificado con utilidad, entendiendo a ésta como la única fuente de valor. Así sostiene que:

"En primer lugar, se puede argumentar que la utilidad es, en el mejor de los casos, un reflejo del bienestar de una persona, pero el éxito de ésta no se puede evaluar exclusivamente en términos de su bienestar (aun cuando el éxito social se juzgue totalmente por los éxitos individuales que lo constituyen). Una persona puede valorar la promoción de ciertas causas y la existencia de ciertas cosas, aunque la importancia que se atribuya a estos acontecimientos no se refleje en una mejora del bienestar, si es que esta se produce".

 

 SEN argumenta a favor de una "dualidad" esencial e irreductible en la concepción de una persona: así se la considera en términos de agencia, reconociendo su capacidad para establecer objetivos, compromisos, valores, etc , al tiempo que en términos de bienestar.

Estos dos elementos son distintos, pero también pueden ser independientes: alguien se puede sentir más feliz si, como resultado de lograr lo que quería conseguir (su propio bienestar), consigue a su vez mejoras para su grupo, su comunidad, su partido político, etc.

Al examinar el tercer sector intentaremos observar la incidencia de los elementos de agencia, cuando estos confluyen dentro de un campo de intereses comunes que se estructura específicamente dentro de la economía moderna.

A partir de lo expuesto hasta ahora, vamos a presentar cuatro factores importantes en el desarrollo del tercer sector.

1.-El mercado. Excluye a quienes no se "modernizan", no son competitivos, tecnológicamente pioneros o flexibles en sus demandas. Miles de millones de personas quedan sumergidas en la pobreza creciente, fundamentalmente en el Sur, pero también dentro de los países ricos del Norte.

2.-Los Estados. Relegan parte de sus funciones sociales anteriores:

 

3.- Los cambios en la relación entre ética y economía. Para la economía neoclásica, la empresa privada sólo debe satisfacer los intereses de los accionistas o propietarios, por lo que no es responsable frente a otros grupos de intereses o sectores de la sociedad. Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido una concepción más amplia que comprende a la empresa como parte de la sociedad; de este modo resulta una organización inserta en un entorno social abierto y dinámico, que engloba a empresarios junto con trabajadores, clientes, proveedores, directivos, sindicatos, gobiernos regionales, comunidad local e internacional. Esta tendencia ética empresarial, todavía minoritaria, ha surgido en gran parte por la exigencia de los consumidores concienciados en los países más ricos y parece tener una repercusión directa en el nivel de rentabilidad. Por su parte, la economía de las convenciones también aporta elementos para comprender la complejidad de este proceso.

 

4.- Los cambios ideológicos. La sociedad occidental ha experimentado el fracaso del socialismo real, lo cual ha llevado a una pérdida de aceptación de las teorías neomarxistas y propuestas políticas de izquierda. Pero, al mismo tiempo, miles de millones de personas en el mundo entero han sido excluidas del triunfo de la revolución neoconservadora de los 80. La Guerra Fría terminó dando lugar a una contraposición entre dos extremos fracasados: el colectivismo y el individualismo.

 

Por todo lo expuesto, la solidaridad -entendida como manifestación de personas que deciden agenciarse para compartir y llevar acabo intereses comunes, diferentes de la clásica maximización de beneficios individual- ha ido creciendo con fuerza.

 

Muchas de estas actividades que se gestionan de forma asociada atienden "externalidades" del mercado y/o problemas de gestión por parte del Estado (ejemplos: empleo para personas paradas, integración de ciudadanos inmigrantes, reciclaje de residuos, atención domiciliaria de personas con discapacidades, ancianas o enfermas, etc.).

 

Otras retoman propuestas ideológicas, combinándolas con las nuevas condiciones sociales, en particular del ámbito de la comunicación (ejemplos: apoyo a reivindicaciones de derechos humanos, a movimientos populares que pretenden transformar la realidad, a otras organizaciones que pretenden constituirse como naciones).

 

ACCIONES DE ACSUR

 

Este análisis del tercer sector nos lleva a preguntarnos sobre una serie de procesos y fenómenos coligados.

 

La economía social, que comparte intersecciones con éste, aunque dentro del ámbito privado tradicional y todos los temas referidos a las actitudes de los consumidores.

 

Dentro de ellos, el consumo consciente y solidario deben ser parte de un eje transversal de una ONG con una visión integral de las relaciones Norte-Sur.

 

En este campo, esteremos trabajando sobre dos vías:

 

 

Se está desarrollando un programa de carácter estatal que busca concienciar sobre los temas derivados de la inequidad comercial entre los productores y trabajadores del Sur y los mercados del Norte. Se trata del proyecto Fabricado en...

 

Otra oportunidad de trabajar en esta línea es apoyando el programa de Café solidario de COOPERACCIÓ.

 

Buscando las conexiones entre los proyectos productivos que contemplan un excedente de comercialización y las redes de comercio justo del Norte.