PLANIFICACIÓN
1998-2000
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INTRODUCCIÓN
ACSUR Las Segovias trabaja en cooperación solidaria, sensibilización, educación e incidencia desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Consideramos al desarrollo como un derecho de las personas y de los pueblos.
Apostamos por el fortalecimiento democrático, a través de la participación desde la base y el desarrollo de los poderes locales.
Nos interesa potenciar un tejido asociativo plural, el fortalecimiento del trabajo en red y las alianzas con organizaciones sociales diversas.
Trabajamos desde una perspectiva de cambio para asentar valores de tolerancia, equidad y solidaridad.
Finalmente, consideramos que la economía debe vincularse a la ética y estar al servicio del ser humano, mujer y hombre, en el marco de la sostenibilidad con su entorno natural.
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LÍNEAS TRANSVERSALES DE INVESTIGACIÓN Y APLICACIÓN
TRABAJAR COMO EJE EN LOS DERECHOS HUMANOS EN UN SENTIDO AMPLIO
El enfoque-marco del trabajo de ACSUR es el de "desarrollo como ejercicio de los derechos humanos, sociales, políticos, económicos, culturales".
a) ¿Qué entendemos por derechos humanos?
La expresión derechos humanos se refiere a aquellos derechos fundamentales que las personas tienen por su propia naturaleza humana, es decir por el hecho de existir. Por lo tanto, no nacen de una concesión de la sociedad política, aunque sí deben ser consagrados y garantizados por ésta.
La Organización de las Naciones Unidas nacida después de la II Guerra Mundial estableció el principio de protección internacional de los derechos humanos. El artículo 1, apartado 3, señala que la ONU tiene entre sus fines el "estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión"; en el artículo 55 se comprometen a la efectividad de tales derechos y libertades.
En 1948 la ONU creó una Comisión de derechos humanos, encargada de hacer una declaración de los mismos. El 10 de diciembre los 58 Estados miembros aprobaron la Declaración universal de derechos humanos, de la que se cumplen 50 años. Esta establece que todos los seres humanos tienen derechos iguales e inalienables, que deben ser protegidos por un régimen de Derecho para que "el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión" (apartado 3).
La Declaración contiene un grupo de derechos relativos a la libertad, considerando la prohibición de:
Este grupo incluye además las libertades de:
* conciencia,
* pensamiento,
* religión
* opinión y expresión,
* información,
* reunión y asociación pacíficas
Mientras estos derechos implican la abstención del Estado, otros requieren la intervención del mismo para su aplicación.
Entre los derechos procesales y políticos están:
* el deber de los Estados de conceder a todos por igual y sin distinción una protección legal por medio de tribunales independientes, debiéndose presumir la inocencia de toda persona acusada hasta que no se demuestre su culpabilidad;
* el derecho de sufragio universal y a la participación en el gobierno del país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos, dado que la voluntad de pueblo es la base de la autoridad del poder público.
Entre los sociales figuran los derechos:
Esta Declaración no tiene fuerza de ley, sino que se inscribe dentro de la obligación moral. Significa que la ONU recomienda su aplicación a los países integrantes, pero no otorga a los individuos o grupos un derecho a que la ONU garantice el cumplimiento parcial o total del contenido de la Declaración.
En los últimos cuarenta años ha habido un avance muy grande en la universalización de los derechos humanos; una parte de este crecimiento se debe a la acción de organizaciones no gubernamentales, como Amnistía Internacional, que vigilan a los Estados para el cumplimiento de sus compromisos en esta materia. Otros documentos importantes en esta historia son el Pacto Internacional de derechos civiles y políticos (1966) y el Pacto Internacional sobre derechos económicos, sociales y culturales (1966).
En los años 80 se incrementó la discusión global y pública sobre los derechos humanos, debido a que estos se convirtieron en el centro de la lucha por la democracia contra los regímenes dictatoriales. Diversos organismos internacionales, como la Comisión para la Gobernabilidad Global, sostienen en una ética común en la que todos los ciudadanos, tanto individuales como miembros de grupos y asociaciones, deberían aceptar la obligación de reconocer y ayudar a proteger los derechos de los demás.
b) La posición de ACSUR Las Segovias
En ACSUR Las Segovias compartimos la perspectiva sobre Derechos Humanos con el resto de ONGs que forman el GRUPO SUR y, por lo tanto, hacemos nuestra su Declaración sobre el tema, que se reproduce a continuación.
Reunión de Roma, 20 y 21 marzo de 1998
LA PERSPECTIVA DE DERECHOS HUMANOS DEL
GRUPO SUR
El GRUPO SUR es una alianza política entre ONGs europeas, con unos objetivos de carácter estratégico común. Su acercamiento a los problemas Norte-Sur se basa en la construcción de una alternativa solidaria, fundada en el derecho de las personas y los pueblos a su desarrollo. Trabajamos en cooperación y sensibilización a partir de la perspectiva de los Derechos Humanos.
Esta alianza implica la creación de espacios de diálogo con redes y organizaciones del Sur, implicándonos conjuntamente en una reflexión innovadora y crítica hacia el carácter excluyente de los actuales procesos de globalización.
El ámbito de trabajo del GRUPO SUR es América Latina y Caribe, por la experiencia concreta desarrollada, aunque somos conscientes de que el debate político que nos interesa impulsar y que queremos que nos de una señal de marca hacia las otras plataformas de ONGs e instituciones afecta de manera global a todos los pueblos.
Paz y Derechos Humanos
El GRUPO SUR tiene un firme compromiso con la paz. Consideramos que la paz no sólo es la ausencia de guerra, sino que implica una acción positiva que integra la libertad y el bienestar económico, social y cultural de los individuos y grupos en cada Estado y entre los Estados. De este modo, la paz se relaciona con una especial noción de los Derechos Humanos: significa que los Derechos Humanos no sólo son individuales, sino también colectivos; que son de alcance nacional e internacional y que comprenden tanto las libertades individuales como los derechos económicos, sociales y culturales en todos los niveles de la organización social.
Derechos Humanos, Equidad y Justicia Social
La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, afirma (art. 28): "Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos". Tanto en la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de 1986 como en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993 se ha establecido que el derecho al desarrollo es universal e inalienable y forma parte de los Derechos Humanos fundamentales.
Desde estos antecedentes, el GRUPO SUR promueve la discusión de la defensa de los derechos a la paz, al desarrollo, al uso y disfrute del patrimonio común de la humanidad y a un medio ambiente sano y equilibrado.
Partimos de que el ser humano es mujer y hombre, igualmente dignos y universalmente representativos de la humanidad. En síntesis, trabajamos por los Derechos Humanos considerándolos individuales e indivisibles.
LA PERSPECTIVA DE DERECHOS HUMANOS DESDE EL TRABAJO EN EL NORTE
En el GRUPO SUR trabajamos por la defensa de los Derechos Humanos para todas las personas. Millones de seres humanos carecen claramente de la posibilidad de disponer de algunos o todos sus derechos, al encontrarse discriminados o en condiciones de exclusión. Por tal razón, reivindicamos como eje de nuestra actividad de sensibilización un concepto de ciudadanía universal, que se manifiesta a través de la expresión "Nadie debe quedar fuera".
Queremos contribuir a desmantelar el muro que separa el Norte del Sur. Y pretendemos realizarlo a través de una sensibilización y educación centradas en los valores humanos. Rechazamos el afán del poder y la exaltación del dinero: proponemos recolocar la economía al servicio de la gente, determinada por una ética de la producción y del consumo responsables.
Queremos trabajar a favor de la paz actuando activamente en la prevención y resolución pacífica de los conflictos, con una idea de seguridad que pase fundamentalmente por el respeto a los Derechos Humanos y el bienestar de las personas. Abogamos por la defensa de dichos derechos en los foros internacionales políticos, jurídicos y económico-sociales. Por último, proponemos un marco de convivencia intercultural en sociedades atravesadas por procesos migratorios y en las que coexisten múltiples nacionalidades.
LA PERSPECTIVA DE DERECHOS HUMANOS DESDE EL TRABAJO EN EL SUR
Nuestra estrategia de cooperación para el desarrollo busca apoyar la democratización y el reparto del poder, los recursos y las posibilidades.
Compartimos la apuesta de las redes de mujeres del Sur y del Norte por incorporar la perspectiva de género a la discusión del desarrollo en el ámbito internacional, desde una visión de igualdad y equidad. En el GRUPO SUR consideramos que el empowerment político, económico y social de las mujeres es clave para lograr el desarrollo integral, erradicando la pobreza y la desintegración social.
Queremos apoyar las múltiples luchas económicas, sociales, políticas y culturales de los pueblos oprimidos, de las comunidades indígenas, de los trabajadores y trabajadoras, de los campesinos, y de todos los grupos de América Latina y el Caribe que sufren vulneraciones a sus derechos
Consideramos importante trabajar de manera coordinada con las organizaciones y redes del Sur para combatir el arrasamiento de las diversas formas de culturas locales, impulsando la participación de los sectores marginalizados por los actuales modelos de desarrollo, en la construcción de una economía solidaria. Del mismo modo, pretendemos apoyar la defensa de todas las propuestas de desarrollo sostenible cuyo centro sea el bienestar de los seres humanos.
Finalmente, en el GRUPO SUR hacemos nuestros los
"Compromisos de Cuernavaca 1 " que sostienen la necesidad de una integración regional que permita la acción conjunta de las organizaciones civiles y movimientos sociales. La globalización de los mercados obliga a la mundialización de la sociedad civil. En este marco, "los Derechos económicos, sociales y culturales deben articularse a nuevos paradigmas del desarrollo. Deben utilizarse como mecanismos de incidencia y auditoría social, incluirse en temas de agenda de gobierno. Deben ser un instrumento para la participación de organismos civiles en el ciclo de las políticas públicas. Deben transformarse en herramientas de fortalecimiento de organizaciones civiles, redes regionales y articulaciones con sectores diversos y a distintos niveles".
POTENCIAR LOS ESPACIOS PARTICIPATIVOS Y DE ENCUENTRO DENTRO DE UN ESPACIO DEMOCRÁTICO
Desde la Coordinación general, ACSUR tenderá a fortalecer los espacios de debate y de formación, tanto en el terreno como en el Estado español.
Ello implica la posibilidad de realización de:
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (MÉXICO, CENTROAMÉRICA, ÁREA ANDINA, CUBA, HAITÍ Y REPÚBLICA DOMINICANA)
ACSUR trabaja en América Latina y en algunos países del Caribe, un conjunto heterogéneo de países con notables diferencias entre sí -de extensión geográfica, de población, geografía...-, pero con una serie de similitudes en la situación macroeconómica, social, política y medioambiental.
Estas similitudes se derivan de un pasado colonial y otros procesos históricos compartidos -como la globalización del llamado Nuevo Modelo Económico- que perfilan una serie de ejes comunes. Este modelo, que orienta la economía de los países latinoamericanos de espaldas a la sociedad y al mercado interno y de cara a las exportaciones, potencia la extracción de riquezas y la transferencia de recursos hacia los mercados del Norte.
El NME consagra el modelo de modernización excluyente, en el cual millones de personas se ven privados de sus vínculos laborales y productivos. Según el Banco Mundial, el 48% de la población latinoamericana es pobre, cifra que sube al 62% según el PNUD y se centra en el 50% según la CEPAL.
Por lo tanto, un elemento estructural y global es la pobreza derivada de la enorme desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza.
Los procesos de integración regional en mercados o zonas comunes, como el Mercosur, el Grupo de los 3 o el CARICOM, si bien significan un crecimiento de las exportaciones y del PIB de los países implicados, no han conllevado mejoras en la equidad social. Por lo tanto, estamos ante una nueva demostración de que el fenómeno del "goteo" -la supuesta distribución de riqueza derivada del crecimiento económico- no se produce en la práctica, sino que se refuerzan los mecanismos de concentración.
La feminización de la pobreza -con el continuo crecimiento de madres jefes de familia y principales víctimas de la exclusión, de la inserción precaria basada en la sobreexplotación (el caso de la maquila) y la economía sumergida- es un panorama común en todo el continente.
El otro punto de la globalización con referencia al actual mercado de trabajo -basado en el descenso de los niveles de protección social y el aumento de la explotación- es el trabajo infantil (ver Informe UNICEF 1997). En América Latina la pobreza ha potenciado la mortalidad infantil, el abandono de los niños y el fenómeno de los "niños de la calle", además del crecimiento del trabajo infantil en las ciudades, en las minas y en el campo. Los niños son el sector más sensible a la vulneración de derechos y, como víctimas, serán los principales reproductores del esquema de pobreza, en tanto millones padecen una insatisfacción crónica de sus necesidades básicas. Este tema, enmarcado dentro de las complejidades de la pobreza urbana, merecería atención de ACSUR a mediano plazo.
Desde el punto de vista social, en este panorama de desigualdades superpuestas, los pueblos indígenas constituyen un sector social especialmente desfavorecido, con una problemática de vulneración de derechos, marginación, pobreza estructural, desplazamientos forzosos..., que se suman a siglos de dominación.
De allí surgen los sectores prioritarios con los que debería trabajar ACSUR -sectores populares y pueblos indígenas- atendiendo a un eje transversal, las mujeres, como principales protagonistas en cada sector.
TRABAJAR EN EL MEDITERRÁNEO COMO DESAFÍO A MEDIANO PLAZO
En esta región persisten graves problemas de desarrollo humano:
Menos de los tres quintos de las poblaciones rurales tienen acceso a agua para el consumo y sólo la mitad dispone de acceso a instalaciones sanitarias básicas.
Hay unos 80 millones de personas analfabetas. Nueve millones de niños en edad escolar primaria y 15 millones de niños en edad escolar secundaria no asisten a la escuela.
En 1990 aun había 73 millones de personas que vivían por debajo del límite mínimo de pobreza y más de 10 millones que están subalimentadas. Mientras tanto, el gasto en defensa aumentó del 5% del PIB en 1970 al 12% del PIB en 1989.
Sólo un 17% de las mujeres árabes forman parte de la población activa en el sector económico estructurado. Las mujeres sólo ocupan un 4% de los escaños parlamentarios, nivel muy inferior al promedio del mundo en desarrollo, del 10%.
La mortalidad de menores de 5 años, de 83 por cada 1.000 nacidos vivos, sigue siendo más de cinco veces superior a la de los países industrializados.
Dado que se dispone de menos de 1.000 metros cúbicos anuales de agua per cápita, un 55% de la población sufre grave escasez de agua y está afectada por diversos grados de desertización del territorio.
A fines de 1993 había más de un millón de refugiados (PNUD, 1996, p. 29).
Los desbalances en el crecimiento demográfico-ocupacional del área Euro-mediterránea son de gran amplitud. Si continúan las tendencias actuales, en el año 2010 la población de los países mediterráneos de la Unión Europea sólo aumentaría de forma insignificante, representando un 34% de la población mediterránea, en tanto que los países meridionales colindantes y orientales del Mediterráneo crecerían hasta llegar a ser el 43,9% de la población regional.
Muchos investigadores se preguntan si esta presión diferencial tan fuerte, que también tiene su correlato político, social y económico, llevará a la persistencia inevitable de flujos migratorios durante un largo período de tiempo (presumiblemente, hasta que se restaure el supuesto "equilibrio").
En síntesis, la situación estructural de la región, caracterizada por la desigualdad en la distribución de la renta, una abundante población joven y grave insatisfacción de las necesidades humanas básicas, es un marco propicio para la búsqueda de soluciones del otro lado del Mediterráneo. Favorece a esta tendencia la proximidad, las relaciones coloniales o de lazos históricos previos, los contactos frecuentes, el conocimiento de Europa generado por los medios de comunicación, la existencia de redes de inmigrantes que funcionan desde hace tiempo en varios países y la posibilidad de emplearse en actividades de la economía sumergida, como la agrícola, el comercio callejero, etc.
Una cooperación solidaria, transformadora y eficaz, dirigida a consolidar procesos productivos y sociales que permitan la estabilidad de las personas en sus lugares de origen mediante el desarrollo local, es el desafío que -tarde o temprano- deberemos asumir las ONGs comprometidas políticamente con la defensa de los derechos humanos, de los países de la cuenca del Mediterráneo.
El Mediterráneo como desafío se traduciría en dos etapas.
La primera, a llevar a cabo durante 1998, consistiría en seminarios y debates que permitan profundizar el conocimiento de la región. Un elemento importante que aportará a este proceso será el establecimiento de mecanismos de seguimiento sostenido y cercano de la realidad de Palestina, donde ya tenemos varios proyectos finalizados y en curso, así como la posibilidad de acercamiento e introducción progresiva a través de eventuales consorcios con ONGs afines, con experiencia en otros países de la cuenca.
En la segunda etapa 1999-2000, sin dejar de profundizar en materia de reflexión, intentaríamos identificar los países, sectores sociales y líneas estratégicas de trabajo.
: Todos los derechos para todas y todos: A los 50 años de la Declaración Universal. Un camino para la paz y la justicia social. Encuentro realizado en Cuernavaca, México, los días 11, 12 y 13 de febrero de 1998.